Los meses en el año transcurren con prisa muy al contrario de los años anteriores cuando no tenía amigos ni mucha vida social, ahora que tengo con qué divertirme y personas a quienes les agrado y con quienes puedo ser socialmente activa, los días se me pasan volando y las horas ni se digan.
Nunca es suficiente el tiempo que paso con las chicas.
Las chicas y yo ya éramos amigas íntimas; salíamos los fines de semana y los días de clases nos reuníamos en casa de Kat a hablar tonterías y a comer como si fuésemos unas gorditas.
Ahora nos encontrábamos en el centro comercial, en una tienda de disfraces, algunos eran muy locos y otros eran un tanto picantes e indecentes.
Kat había decidido hacer una fiesta en su casa la noche de este sábado debido a que sus padres estuvieron unos días con ella pero de nuevo les tocaba partir a trabajar, teniendo la casa para ella era muy obvio que se encargaría de ello.
—¿Qué tal este?—Preguntó Kat; era un traje de vampiresa muy llamativo.
—Me gusta—Aprobé y las chicas se acercaron a nosotras dándole su visto bueno.
—Creo que me llevaré este, me gusta lucir terrorífica—Decidí elegir un disfraz de bruja, me gustaba lo paranormal.
—Cariño, está bien que quieras lucir terrorífica pero no olvides el toque sensual—Kat me guiñó un ojo ¿qué quería decir? ¿Qué mi disfraz era horrible?
—¡Miren! ¡Seré la oficial Megan! ¡No intentes conducir ebrio, muchacho!—Megan bromeó acerca de su disfraz de policía, ella siempre alegrando nuestras vidas con sus bromas tontas.
—Yo seré una heroína felina—Grace no perdió el tiempo en unirse a las locuras de Megan, ella llevaba un disfraz de gatúbela muy ajustado a su cuerpo y muy lindo.
—Este es el indicado—Pía se acercó a nosotras con un disfraz muy grande y holgado, lo más interesante de éste no era su tamaño sino la parte de arriba; que se trataba de una cabeza de unicornio.
Era muy interesante si lo veías de esa forma.
—Pía no sabrán que eres tú, elige otro—Se quejó Kat. No la entendía, a mí me pareció algo fuera de lo común.
—No me importa, me llevaré este.
—La idea de la fiesta de disfraces es vernos para sexys que las otras chicas de la escuela también fuera de ella—Comentó Grace apoyando la opinión de Kat.
—Oigan, tampoco está mal, a mí me gusta—Pía me guiñó un ojo y me agradeció en silencio.
—Está bien...—Resopló Kat.
La casa de Kat estaba decorada bajo un ambiente de casa embrujada—algo muy aterrador para no ser Halloween—de todas formas Kat era muy buena en lo que hacía y las fiestas no se escapaban de ello.
Un mensaje le escribí a mamá para reportarle que todo marchaba bien, que no dormiría en casa porque Kat me había invitado a dormir en la suya y que estaríamos bajo la atención de sus padres—algo que no es verdad—y aunque me duela mentirle a mamá, esto es lo mejor, ella sabe que voy a una fiesta más no sabe que hay en ella, las bebidas es algo que no les gusta a las madres y está claro que jamás le diría que eso hice aunque ella pueda suponerlo.
La casa de Kat jugaba un papel muy importante en mi vida, aquí perdí mi virginidad con el chico que aún considero mi primer y gran amor. Recuerdo que el primer mes que salía con las chicas y de regreso nos reuníamos en esta casa me daba un vuelco en el corazón pasar por el frente de la misma habitación donde estuve con Kyle esa noche, las chicas me reconfortaban y con el tiempo me prometí a mí misma que debía ser madura y hacerme de la vista gorda con los recuerdos, era hora de superarlos. Es por eso que esta noche me siento bien, puedo pasar por los pasillos donde se encuentra la habitación, incluso puedo entrar allí y aunque los recuerdos vienen a mí, no es algo que me revuelve el estómago, no ahora.
Kyle y yo seguíamos perteneciendo al mismo grupo de amigos, no hablábamos mucho en la secundaria porque manteníamos esa distancia prudencial que cualquier ex pareja llevaba pero cuando estábamos en casa nos visitábamos y pasábamos el día juntos, como amigos.
Kat y las chicas se estaban terminando de arreglar, cada una se maquilló de acuerdo a lo que vestían. Pía había tomado mi vestido de bruja y por órdenes de Kat lo reformó a tal punto de que mis pechos quedaban al descubierto en un llamativo escote y mis piernas también, por un recorte a la parte larga del disfraz, admito que me veía muy sexy.
Desde el cuarto de Kat se podía escuchar el ruido que hacían las personas con sus autos y su alma fiestera, las risas y lo que hablaban, ya estaban llegando los invitados, era hora de la acción.
En menos de una hora la casa estaba repleta, gracias al cielo que esta mansión podía abastecer la cantidad de personas que habían y que aún faltaban por llegar. La gran parte pertenecía a la escuela y la otra parte eran desconocidos que te puedo asegurar que ni la misma Kat los conocía pero poco le importaba.
La música estaba a reventar, Kat siempre se encargaba de ella pagándole honorarios a un Dj profesional y los tragos estaban alucinantes—eso decían las personas que pasaban cerca de mí—pero yo no me atrevía a beber si quiera.
—¡Amiga! ¿Ya buscaste tu bebida?—Kat apareció de la nada con su vaso en mano bailando al son de la música y saludando desde lejos a sus invitados y amigos.
—No, luego iré por una.
Kat no quedó satisfecha con mi respuesta, ella me tomó del brazo y me llevó hasta la barra improvisada de bebidas que había instalado en su casa, allí los dos chicos contratados servían tragos como si fuesen pulpos y tuviesen ocho brazos, admiraba su capacidad.
Kat al ser la chica que les pagaba tenía más derecho de cualquier otra persona de que le sirviesen los tragos de primera, ella pidió otro igual al que ella tomaba alegando que era muy bueno y que debía probarlo, uno de los chicos preguntó si le agregaba la misma cantidad de alcohol que se le agregó al de ella y sin lugar a quejas, Kat habló por mí y pidió que hasta le agregasen un poco más ¿qué podía hacer yo? ¡Nada!
—¿Qué esperas? ¡Pruébalo! ¡Te encantará!
Kat me alentó tanto y me insistió tanto que tuve que hacerlo. Este era el cóctel más fuerte que había probado en mi vida, aun así estaba delicioso y no tenía la menor idea de lo que contenía.
—¡Alguien está calentando los motores!—Grace se acercó a nosotras y alzó su voz para que pudiésemos escucharla.
—¡No me lo creo! ¡Estás tomando licor!—Megan me saltó encima, ella sin duda ya estaba un poco entonada.
—¡Oye Kat! ¿Qué Kyle no viene?—Me pareció muy extraño no ver a Kyle en esta fiesta, él es gran amigo de Kat y jamás se perdería una gran fiesta.
—Chocó el auto esta tarde y lo han castigado—Kat hace una mueca de desacuerdo mientras que yo pienso el porqué Kyle no me lo dijo.
Kat no me deja pensar ni un poco, ella me lleva hasta la pista improvisada donde todos bailaban con desenfreno, muchos se estaban manoseando y otros besándose a tal punto de tener sexo frente a todos. Kat me animó a bailar, yo no me encontraba tan desenvuelta como las chicas que, ellas si sabían moverse y menear su trasero para llamar la atención de los chicos.
En un intento desesperado por tomar aire y salir de la pista, me dirijo al jardín donde está la piscina, allí también había gente que abarrotaba todo el área pero al menos podía respirar el aire libre.
—¿Quieres un poco?—Me preguntó una chica.
Pía estaba detrás de mí con dos vasos en mano, ella sonreía y se le notaba que también estaba cruzando la raya de embriaguez ¿yo era la única que estaba consciente y sobria?
—¡Me asustaste Pía!—Su aparición sin duda fue de ultratumba.
—Relájate Jess... Estás muy tensa, necesitas relajarte un poco—Ella vacilaba mucho para hablar y para mantenerse fija, además de que en una mano, entre sus dedos llevaba un cigarrillo.
En mi mente sabía que no debía hacerlo, no debía ingerir más alcohol pero el ambiente, el como me sentía cuando estaba con las chicas, en lo mucho que había cambiado mi vida social en estos últimos meses y la diversión de la cual me estaba perdiendo me hizo replantearme si de verdad no debía ingerir más alcohol.
La diversión jugó conmigo y me dejé llevar, le arrebaté el vaso a Pía sin saber para quién podría ser, lo tomé con rapidez y no tardó en hacer efecto, mi estómago se calentó al llegar el líquido a su destino.
¿Qué estoy haciendo? ¡Alguien deténgame!
Al cabo de unos minutos Pía me arrastró con ella de nuevo a la pista de baile, al contrario de hace rato, ahora yo quería menear mis caderas—sin tener ni la más mínima idea de hacerlo—improvisé unos pasos imitando a las demás chicas, movía mi trasero y bajaba hasta el suelo, aunque aveces la mala práctica y el no saber andar a la perfección con tacones me hacía una mala jugada y caía al piso pero lejos de sentirme avergonzada, yo reía como una desquiciada y las chicas o cualquier persona me ayudaba a levantarme.
La estaba pasando de maravillas.
Fui a por un trago, de nuevo, ya me estaban gustando y mucho, sin saber de que contenían o que tanto alcohol le estaban agregando, yo no sabía nada.
Solo sabía que uno de los chicos barman era atractivo.
—Hola—Un susurro invadió mi oído en el momento que miraba al chico guapo que servía los tragos.
Me volteé a ver al responsable de la voz y me sorprendí al saber de quién se trataba. Era Jake que me miraba con diversión y con una sonrisa de lado muy perversa que estando consciente me aterraría pero dado en el estado en el que me encuentro me producía gracia.
—¿Fue conmigo?—Interrogué de una forma tan idiota, se notaban los tragos ingeridos.
—Claro que es contigo ¿con quién más?—A él le divertía mi estupidez, lo sabía—Por cierto, lindo traje...—Él no ocultó su vistazo a mis piernas descubiertas y yo lejos de sentirme desnuda como otras veces, estaba ¿complacida? De su halago.
—Gracias, supongo. Lindo traje el tuyo—Él vestía con su uniforme de fútbol americano, nada original.
—¿Bailamos?—Él no le importó mi comentario, fue directo al grano.
—Sí, supongo.
—¿Supones mucho, no?
Jake y yo empezamos a bailar con soltura, él me hizo virar de manera que mi espalda quedó pegada junto a su pecho y mi trasero le rozaba su entrepierna. La música me inspiraba a bailar lento y provocativo, quizás los tragos me ayudaron a dejar de sentir vergüenza por bailar así. Él comenzó a llevar sus manos a mi cintura y cada vez bajaba un poco más. No me sentía incómoda por su tacto, al contrario, me gustaba mucho. Cuando la canción acabó y se reprodujo otra, aprovechamos y fuimos a por más tragos.
Ya no tenía ojos para el barman, de la nada Jake me parecía muy atractivo.
Jake y yo estuvimos bromeando mientras nos tomábamos la bebida, a veces intentaba encontrar a las chicas pero no las veía por ningún lado o capaz es que soy muy despistada.
Jake me jaló de nuevo a la pista, yo no me resistí porque mi cuerpo estaba blandengue con tanto alcohol, ya no me valía del todo por mí misma y me encantaba bailar de esta manera provocativa.
Yo adoptaba la misma posición que antes pero Jake me hizo virar de nuevo, esta vez frente a él, al estar tan pegados era muy fácil unir nuestros labios y así fue, él me tomó de la nuca y me besó con ¿desenfreno? Si, había mucho descontrol en ese beso, algo que flameaba y que necesitaba hacerse si seguíamos bailando como lo estábamos haciendo.
A mí me gustaba la forma en que me besaba, al menos esta noche, yo me dejé llevar y me olvidé de todo, en mi mente no existía nada que no fuese vivir el momento.
—Ven, Vámonos de aquí—Dijo él llevándome fuera de la casa.
Él sacó un cigarrillo Delgado, parecido al que fumaba Kyle esa noche ¿marihuana? ¿Otra vez?
—¿Quieres un poco? No te hará daño—Él ya lo estaba fumando y su olor en estos momentos para mí no era desagradable—¿Te da miedo probar algo nuevo?
Él me estaba retando y en este estado no se piensan las cosas.
—Dame eso—Le arrebaté el cigarrillo a Jake de sus dedos, él no se quejó más bien soltó una carcajada. Yo inhalé y exhalé por inercia no porque supiese hacerlo, él me ayudó, diciéndome que debía dejar el humo adentro por uno segundos para que funcionase mejor, me estaba gustando.
—Buena chica—Me decía él cada vez que le quitaba de su mando el cigarrillo.
Al terminar el cigarrillo Jake me instó a que nos fuésemos de allí, él me llevaba tomada de la mano y yo circulaba por donde él lo hacía. Cruzamos unos cuantos pasillos hasta que llegamos al bendito cuarto, el de huéspedes.
No otra vez o quizás sí, otra vez.
Él me besó de nuevo de una forma muy sensual que me encendió por dentro, estaba inconsciente de lo que hacía y poco me importó.
—Lo siento, esta es la única habitación abierta en esta casa—Algo así dijo, yo realmente no lo escuché.
Jake y yo entramos a la habitación, allí estaban unas personas las cuales no conocía ni había visto de cerca en la escuela. Jake los sacó de la habitación y ellos salieron tomando su ropa de una forma abrupta.
Pasado el mal rato, Jake tranca la puerta, supongo quiere privacidad para nosotros.
Yo sé a lo que venimos y que es lo que él quiere hacer conmigo, no me frustra, me agrada eso, me agrada ser deseada esta noche.
Jake se acerca a mí y me besa de nuevo, esta vez me lleva hacia la cama, allí mientras me besa me sube de a poco la falda del vestido. Sus manos tocaron mis muslos con lentitud y allí tomó mis bragas para quitármelas, no protesté, admito que me estaba gustando la situación.
—Te deseo desde que arreglaste tu falda—Él habla de manera entrecortada y algo dentro de mí se enciende ¿le gustaba?
No sé si era el alcohol o era mi autoestima arriba la que me provocó que fuese más astuta y llevase las riendas de la situación. Yo tomé el control y me coloqué encima de Jake, ya no sentía pena o miedo, estaba desenvuelta.
—Eres hermosa—Él seguía diciéndome cosas bonitas cada que podía respirar porque nos ahogábamos en besos.
—No haremos nada hasta que no estés protegido—De entre toda mi inconsciencia yo tenía un grado de astucia, él abrió sus ojos y mediante su lenguaje corporal entendí que debía bajarme de su cuerpo para que pudiese levantarse e ir al baño, tal cual Kyle lo había hecho ese día para colocarse el preservativo.
Una vez que Jake salió del baño, ignoré el hecho de que podía ver su miembro, yo lo esperaba en la cama como me había dejado, algunas cosas me daban vueltas como para querer estar sentada o parada.
Ahora sí había llegado el momento de la acción y Jake no tardó en abrir mis piernas y adentrarse en mí, él empezó a moverse y yo a seguirle el paso, solo que me pareció que estaba haciendo lo mismo que con Kyle y paré, él dejó de hacer lo que hacía para ver qué rayos me sucedía. No dije nada, tan solo me moví y él se separó de mí, cuando lo hizo, lo besé y sin necesidad de hablar él entendió que yo quería estar encima de él, no protestó y se dejó llevar por mis atenciones.
—Eres genial—Agregó Jake una vez que nos estábamos vistiendo, la verdad no sé cómo lo hice, estaba muy mareada.
Jake y yo salimos de la habitación, esta noche era diferente, nadie estaba pendiente de mí o de quién entraba a la famosa habitación, o eso creo. No me sentía incómoda o abrumada, me sentía buena onda.
Olvidé a Jake una vez que vi a las chicas, ellas estaban muy ebrias.
—¿Dónde está Kat?—Pregunté porque era la que faltaba y a la que no había visto en casi toda la fiesta.
—Está con un chico, en su cuarto—Respondió Megan.
—Está muy guapo—Comentó Grace con un cuerpo tambaleante—Ahora vuelvo, hay un chico que está esperándome.
Grace se marchó y Megan al rato se desapareció con un chico. Pía y yo quedamos juntas, las dos estábamos ebrias y en efecto de ello nos pudimos a bailar como unas tontas, nos caímos y hasta nos dio por tirarnos a la piscina.
Una total locura.