-¡Adriana! -Gritó mi padre desdeel jardín. Ahora que ya llegaba el buen tiempo y el calor, las ventanas de mi casa casi siempre permanecian abiertas para que entrara el aire, por eso pude escuchar a mi padre desde mi habitación.
-¿Qué? -Grite desde mi habitación por la ventana, como si estuviese en un mercadillo ambulante.
-Hay unas cartas para ti. -Volvio a gritar mi padre con la misma voz de verdulero.
-¿De quién? -Grite yo y antes de que mi padre pudiese decir nada Miriam entro en mi habitación cerro la ventana de un golpe y me dijo:
-¿Podeis dejar de gritar de una vez? Baja y hablas con él, pero no os griteis desde la otra punta porque los vecinos no paran de mirarnos. -Miriam siempre era muy tiquismiquis, no le gustaba que la mirasen mucho, ni que hablaran de ella, lo que yo decía un bruja muy pija.
-Claro... -Dije con mi sarcasmo y una ceja subida. Baje corriendo las escalerasy salí al patio, mi padre estaba al lado del buzón, recogiendo y mirando las cartas que acababan de llegar. -No me digas que ahora los pagos me los envian a mi. -Dije con ironía y sonriendo.
-Más me gustaría que no fuese yo quien pagara todo. Mira, hay algunas cartas que son para ti. -Mire las cartas que sostenía en la mano, las miraba extrañado, moviendolas de un lado a otro. -Vienen desde... Londres.
-¿Qué? -No me podía creer lo que mi padre me estaba diciendo de aquellas cartas, seguro que me quería tomar el pelo, pero mi padre no era tan cruel como para tomarme el pelo con cosas sobre Miguel. Me acerque a mi padre y mire las cartas un poco asustada y entonces vi el sello, un sello londinense. Le arrebate las cartas de las manos y subi corriendo a mi cuarto, cerre con llave y me tiré, como si de una piscina se tratase, a la cama. -No... puede... ser... -Dije al ver el nombre de quien enviaba las cartas. En total había tres cartas, todas enumeradas con un número arriba a la izquierda del sobre. Abrí la primera, en la que había un uno escrito en la esquina.
"Mi queridisma Adriana.
Siento mucho no haber podido ni querido contarte que me iba a marchar muy lejos de ti y te debo una explicación, esta primera carta sera esa explicación que creo y espero que tanto necesites como la necesitaría yo, si se tratase de ti.
Cuando me entere por primera vez de que me iba a marchar, estaba en mi habitación arreglandome para ti. Mi madre entro llorando en la habitación, me contó que si no nos mudabamos a Londres mi padre perdería su trabajo y con él toda nuestra vida cambiaría, pues es él el que sostiene esta familia y esta casa. Obviamente la familia antes que el trabajo, pero mis padres no piensan lo mismo, prefieren perder todas sus amistades antes que perder sus preciosos bienes innecesarios. Cuando mi madre me lo contó la grite, mucho, como nunca había gritado a nadie y después fui al despacho de mi padre para repetir la misma escena que había montado con mi madre. Grite, golpee y lloré, no podía dejarte, no podía alejarme de ti sabiendo por todo lo que estabas pasando. Lo único que pensaba en ese momento era en ti, no en mis padres, ni en mi mismo, solo en ti, como siempre hacía y hago. No te lo conte porque intente creerme que a lo mejor la situación cambiaba y no nos tendriamos que ir a Londres, pero el tiempo pasaba y mis padres no cambiaban de idea, la situación me mataba lentamente, imaginando el momento en el que te lo dijera, no podía verte llorar otra vez más, pues tus lágrimas son demasiado valiosas como para que las malgastes en un chico como yo. Recuerdo días en los que me decías que estaba raro y te contestaba que era normal, el estres de examenes, pero era porque sabía que el momento se acercaba que tarde o temprano tendría que contartelo y después dejarte ir.
La fiesta de Invierno llegaba y deseaba que vinieses conmigo, porque seguramente era la última fiesta a la que iriamos juntos, pero después pasó todo eso, algo que no voy a mencionar y que odio y odiaré durante el resto de toda mi vida y cuando muera seguiré recordando, lo tonto que fuí al no estar ahí contigo. Y entonces en el hospital quisiste dejarme, algo que odiaré aun más que lo que ocurrió esa noche, pero en el fondo deseaba que me dejaras, pues sabía que así, si me iba todo resultaría más fácil para ti, porque eras tú la que me habías dejado, tú habías tomado la decisión de dejar esto. Y hoy me doy cuenta de lo egoista que fui dejando que tú sola tomaras la decisión en esos momentos tan dificiles que estabas pasando, y encima luego me fuí sin dejar rastro, pero no antes de volver a despedirme de tí, sí, esa noche que me presente en tu casa muy borracho. Sinceramente en un principio no pensaba hacerlo, soy un orgulloso y un cabezota, quedé con la chica nueva para intentar olvidarte y entonces te vi en el restaurante con ese chico y no pudé evitar sentirme celoso y saber que si no me despedía de ti esa misma noche me arrepentiria por el resto de mi vida. Estuve en la puerta de tu casa varias horas, intentando sacar valor de donde hiciese falta para llamar, pero al no encontrar el valor por ninguna parte, si encontre una botella, que aunque fue muy patetico me dió el valor necesario para despedirme por última vez de ti.
Y hoy, te escribo esta carta intentando, con el corazón en mi puño que me perdones por haberte dejado sin ninguna explicación. Adriana, ¿cómo pudé ser tan estupido de no contartelo? Entendería perfectamente que nunca lograses perdoname, pero lo único que si se con certeza es que te quiero y que me quieres, y que si es verdad lo que pienso en el fondo de tu corazón habrá un lugar donde el olvido y el perdón encuentren mi nombre.
Te quiere, como nunca ha querido a nadie, Miguel. "
Mis lágrimas caian lentamente, pero abarrotadas desde mis ojos hasta la carta, mojandola y dejandola totalmente húmeda. Era desde luego la mejor carta que me habían enviado en toda mi vida, tampoco es que haya vivido mucho, pero en lo que llevo de vida es la mejor y no porque sea de Miguel, que es algo que me encanta, sino por su total sinceridad hacía mi. Me levante de la cama sujetando todavia la carta que acabab de leer, fui hacía el escritorio y al dejar el sobre encima una nota salió desde dentro.
"Posdata, la siguiente carta, la más grande como podrás apreciar tiene bienes, unos bienes comunes que espero que recuerdes."
Mire los demás sobres que quedaban encima de la cama, uno era un sobre normal, como el que acababa de abrir hace un rato y otro era un sobre amarillo, acolchonado, de esos en los que se meten cosas de valor para enviar por correo. Me acerque a la cama, cogi el sobre grande amarillo y en efecto en la esquina de arriba había dibujado un dos, era la segunda carta que tenía que leer. La abri, la puse bocabajo para que saliera lo que había dentro y callera encima de la cama, varios objetos no reconocidos a simple vista, pero si que tenían una doble perspectiva común, entre Miguel y yo cayeron uno a uno.
Ocho bienes fueron los que cayeron, cada uno con una nota pegada a él. A parte, salió una nota del sobre, una nota que no iba pegada a nada.
"Al igual que en las cartas que te he enviado, en estos ocho bienes, hay pegado unas notas, en cada nota te pone un número, tienes que empezar desde el número más bajo. Lo irás entendiendo a medida que vayas leyendo y viendo cada nota. Ocho bienes, ocho notas, ocho letras. T E Q U I E R O"
Entre los ocho bienes, busque el número uno escrito arriba a la izquierda.
La nota número uno, estaba pegada a una etiqueta de una Cocacola. Mire la etiqueta con atención, nada en ella me llamó la atención, la di media vuelta y empece a leer la nota que había pegada. "El primer día que te ayude. Esta etiqueta es de la Cocacola que me estaba bebiendo cuando te vi desmayandote en medio de la calle. Recuerdo ese día como si fuese ayer, te conocía de clase y me gustabas, y cuando te vi cayendo al suelo me asuste muchísimo. Corrí hacía a ti lo más deprisa posible, haciendo que la Cocacola que estaba tomando se vertiera por el suelo, pero también recuerdo que lo que quedó de ella te lo dí para reanimarte. Me guarde este bien, pues gracias a él, te encontre. T"
-Miguel, ni siquiera yo, la chica que tanto te amaba y te ama, se esperaba que fueras tan detallista y menos que fuiste guardando los recuerdos que te hicieron tan felices. -Volví a mirar la nota mientras decía esto en voz alta y me fije en la "T" al final de la nota. -¿Una "T"? Seguramente se equivoco al escribir la nota, todos tenemos errores alguna vez. -Volví a buscar entre todos los bienes.
Nota número dos, pegada a un tapón de una botella de agua. "Parece un poco loco y de psicopatas guardar estos objetos que no valen para nada, pero como ya te he dicho para mi son bienes muy preciados. Este tapón es de la botella de agua que tomaste en nuestro restaurante, el mismo día en el que te desmayaste y te ayude, después fuimos a un restaurante para que comieras algo, pediste un sandwitch vegetal y una botella de agua, pues este tapón es de esa botella de agua. Este bien me recuerda que ese día fue el primer día que comimos juntos, algo así como una cita. E"
-Miguel, simpre serás el mejor chico que he tenido en mi vida. -Reí al ver el tapón de agua y lo estupido, pero bonito que parecia tan insignificante bien. -¿Una "E"? Cuando decía que necesitabas clases particulares, lo decía de verdad. -Volví a reir.
Nota número tres, pegada a trozo de cesped cogido con un hilo. "Este es uno de mis bienes favoritos de los que te voy a enviar. Me recuerda al primer beso que nos dimos, fue en el Parque del Lago ¿Recuerdas? Nos tumbamos en el cesped mirando las nubes y te bese, sí, ese día me pase un poquito, pero era todo o nada. Q"
-Ese día fue uno de los mejores y peores días que he tenido en mi vida. Lo pase fatal, me desmaye y comí, algo que odiaba muchísimo, pero te encontré y te bese. ¿Una "Q"? Creo que esto no es una simple equivocación... -Me dije mirando la Nota número tres y el cesped.
Nota número cuatro, pegada al envoltorio de un preservativo vacio. "Este no es uno de los bienes más bonitos, es un poco obsceno, pero muy significativo, fue el primer preservativo que usamos, en el cumpleaños de Elliot, en la cama de sus padres. Ibas totalmente borracha, algo que odio por ser tan cerdo y aprobecharme de ti, pero cuando me digiste que no pasaba nada, el odio de parecer un cerdo se me paso. U"
-Miguel, ojala estuvieras aquí para poder darte un abrazo y también una bofetada. -Reí al decirlo.
Nota número cinco, pegada a un sobre de colonia. "El otro día mi madre encontro esta colonia de prueba en una de sus revistas y quería entregartela, pues se que es tú colonia favorita, bueno, tú colonía favorita mia, One Miliom. I"
-Tienes toda la razón, adoraba cuando te echabas esa colonia, amaba esa colonia y amaba como te quedaba ese olor. -Dije recordando todos los momentos en los que le olía el cuello para oler su colonia.
Nota número seis, pegada a la caja de la pastilla del día después. "No tengo mucho que decir de esto, pues sabes lo que significa y lo que significo para nosotros dos. E"
Nota número siete, pegada a un teste de embarazo. "Nuestro test de embarazo. ¿Te acuerdas? Los nervios en el baño, cuando nos enteramos de que ibamos a ser padres con diecisiete años, que es duro, pero ya te dije que me iba ha hacer cargo de las dos, porque no hay otra cosa en el mundo que quiera más. R"
Nota número ocho, pegada a una foto de una chica, más o menos de mi edad, con el pelo castaño corto, ojos marrones. En la foto la chica aparecia sonriendo, pero en su cara se apreciaba que no era feliz. La chica estaba demasiado delgada, extremadamente delgada. "No se si recuerdas el día que te dije que sabía lo que hacías, lo que te pasaba. Te dije que lo sabía porque había tenido a una hermana que había sufrido anorexía. Pues aquí la ves, la de la foto es mi hermana Ana, murió hace dos años por culpa de la maldita anorexía. Es una de las dos chicas que he querido más que a mi vida. Ella me enseño a ser bueno con las personas, pues antes de eso era un maldito cabrón que se metía con toda la gente que pasaba por delante, pero ella me enseño a cambiar y lo hice demasiado tarde, cuando ella murió, por culpa de todas esas personas que eran como yo, que la agredían verbal y fisicamente. Te entrego este bien tan preciado, porque la otra chica que he querido tanto ha sido a ti, junto a Ana. PD: lee la parte trasera de la foto, lo escribió Ana para mi y es lo que me hizo cambiar. O"
Di media vuelta a la foto de Ana, la hermana de Miguely ví que había escrito algo con buenacaligrafia y con boli permanente. "Mi gran hermano Miguel, se que a veces nos pelemos, pero también sabemos reconciliarnos como buenos hermanos que somos. Sabes los malos momentos que estoy pasando en el hospital y sabes que de ahora en adelante tendrás que sobrevivir sin mi, puedes hacerlo , tú siempre has sido muy fuerte y ahora tienes que prometerme que vas a ser fuerte por mi, por tí y por todas esas personas que sufren como yo, tienes que cuidar de ellos Miguel. Te quiere, Ana."
Ahora las lágrimas que caian por mi cara no sabía si eran de alegria o tristeza, por Miguel, por Ana o por mi misma, quizás por todos, incluidos esas personas que no tenían a nadie que las cuidase y las hiciese fuertes.
-Ahora entiendo lo que eres. -Dije en voz alta. -Eres como un superheroe Miguel, ayudas a toda esa gente que se encontraba mal, como tu hermana, has cambiado por ella, por su amor y después cambiaste también por mi. Y ahora entiendo tu mensaje: "Ocho bienes, ocho notas, ocho letras: T E Q U I E R O" Yo también te quiero Miguel, ahora, siempre y más que siempre.