Deja Vu

By MonicaRide

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Por algún motivo que no es exacto, las miradas de dos de los ídolos más populares del k-pop llegan a reflejar... More

I n t r o d u c c i ó n
P r ó l o g o
1. «Una mala decisión»
2. «El inicio de un deja vu»
3. «Sentimientos y problemas»
4. «Un labial y un perro travieso»
5. «Tus ojos»
6. «Apertura de obsequios»
7. «Señales»
8. «Mi lindo admirador»
9. «Memorama»
10. «Triángulo de las Bermudas»
11. «Bajo la luz de estrellas»
12. «Aliado del tiempo»
14. «La noticia»
15. «Nuestra promesa»
16. «¡1!, ¡2!, ¡3!»
17. «¿Fantasma?»
18. «Valentía»
19. «El crepúsculo»
20. «Algo está cambiando»
21. «Conversaciones sobre anatomía»
22. «Premonición cumplida»
23. «Juego macabro»
24. «10 segundos»
25. «El trato»
26. «Un hecho inesperado»
27. «El señuelo perfecto»
28. «Enfrentamiento»
29. «Spoiler»
30. «Morir de amor»
31. «¿Resolviendo el triángulo?»
32. «Un disparo al corazón»
33. «La petición»
34. «Cambiando el amor»
35. «Tú&Yo♡»
36. «A prueba de balas»
37. «Conversaciones de almohada»
38. «Verdades y mentiras»
39. «Querer y luchar»
40. «Ni siquiera a veces»
41. «La razón»
42. «Confesiones»
43. «Encerrona»
44. «Corazón de papel»
45. «No es lo mismo soñar»
46. «El final de un deja vu»
E p í l o g o

13. «Un día que no se olvida»

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By MonicaRide

Lisa obtuvo, pues, una cajita café opaco de aspecto incomprensible. Adentro podían caber muchas cosas, aunque el contenido iba de la versión animada de una chica, colgando de la cabeza por un aro metálico y algún tipo de alambre muy suave en color gris. Metió el dedo índice izquierdo en el alambre para colgar aquel dije en su mano y verlo desde su palma extendida. Ya debajo de la luz de la luna, observó de mejor manera. Al notar su parecido con ella misma, Jungkook percibió una luz en sus ojos. Toda la figura estaba tintada de color plateado, menos su vestimenta, que iba de un vestido estampado rojo mate un poco oscuro. Llevaba el pelo a la altura de sus hombros, así como el de ella; tenía un rectilíneo flequillo, así como el de ella; de su rostro lo que más sobresalía eran sus ojos, grandes y con inmensas pestañas, así como los de ella.

Después de todo, Lalice al fin sonrió. Mientras lo miraba de nuevo, dijo:

—Está muy lindo, Jungkook. Gracias.

—¿De verdad te gustó? —quiso saber.

—Sí, ¿por qué te mentiría?

—Sin embargo, falta algo más que complete la pieza —le avisó.

De un momento a otro, Jungkook cogió de su mano aquella pequeña joya. Una vez hecho, se escuchó el sonido de una unión metálica. Ahora la figura de la chica estaba acompañada por otra figura, una masculina, la de un chico; uno nada diferente de Jungkook. Este llevaba ropas oscuras. Y los chicos no sólo estaban unidos, sino que simulaban cogerse por las manos y juntar sus caras hasta casi cortar los límites diametrales de su espacio personal.

Resistió reírse cuando observó cómo de mucho se ponía asustada por esa novedad, aunque le preguntó:

—¿Te sigue gustando todavía? Si no te gusta, puedo cambiarlo por algo mucho mejor.

—¡No, no! ¡M-me gusta!, ¿sabes? Pero..., ¡ay, no! Ya sé lo que quieres. Me has regalado esto porque quieres algo, ¿o me equivoco? Quieres que intercambiemos figuras y que yo me quede con la del chico y que tú te quedes con la de la chica. Eres muy predecible, Jungkook.

Estuvo muy satisfecha de su hipotética idea, pero él se rio.

—Lo cierto es que nunca pensé algo así, pero no suena mal. ¿Te apetece hacerlo?

Lisa guardó silencio por un tiempo infernal.

—Pues n-no lo sé... —tartamudeó—. ¿Tú quieres?

—No sé, ¿tú quieres? —le echó de vuelta con una sonrisilla, esas que eran entre traviesas y tiernas.

—No... lo sé, ¿tú quieres?

—No sé, ¿tú quieres?

—Dios, ¡eres insufrible! —gritó, rebasada por esa tonta conversación—. ¡Este jueguito no nos va a llevar a ningún lado! Toma y no digas nada porque me arrepentiré y te regresaré todo.

Entonces quedó con una sola pieza, la del chico y él, por otro lado, conservó la de la chica. Quizá Lisa habría querido albergar la banal esperanza de que no hubiera conseguido esas dos piezas pensando que les representaba a los dos, pero, tras luego de reflexionarlo un poco, Jungkook decidió hablar.

—Puedes ponerlo donde tú quieras... —le dijo—, sólo no lo eches por ahí que me puede doler el golpe al caer.

—¡Yah! —Hubiera querido también decirle muchas cosas, pero las palabras se escaparon de su boca y Lisa nada más se conformó con mirarlo muy mal—. ¡Te dije que no dijeras nada, Jungkook!

—Lo siento —sonrió—, ya sabes que soy muy torpe.

Con todo y la lluvia, el tono de una llamada se escuchó del teléfono del chico. Era uno de sus compañeros preguntando por su paradero y que si se encontraba bien. Esa noche había salido algo apresurado. Ignorando todas las demás notificaciones, le dio una limitada réplica a Seokjin, hizo un par de movimientos más y enseguida alzó la mirada, encogiéndose de hombros y disculpándose así con Lisa.

—Perdona, se me olvidó poner el teléfono en modo silencio.

—¿Pasa algo? —le preguntó ahora sin clavarle puñales a través de los ojos.

—No, nada. Uno de mis hyungs quería saber si estaba bien, sólo eso.

—¿Entonces te podría pedir algo?

Dijo que sí. Lisa optó luego por dejar su obsequio en el asiento y agachar la mirada. No entendió por qué se estaba avergonzando de repente.

—Bueno..., sólo me preguntaba si podrías prestarme tu teléfono un segundo...

—¿Qué? ¿Mi teléfono? —No se asustó, pero sí que se rio sin creer que hubiera sido tan despreocupada para pedirle eso—. ¿Y para qué quieres mi teléfono?

—¡No es para nada malo, te lo juro! Es que... me provoca curiosidad saber qué tipo de música tienes en tu reproductor. Sólo se trata de eso, pero..., mejor olvídalo, la verdad es que no tienes que hacerlo. Olvídalo por favor.

—Espera, no te pongas así.

Jungkook no tenía pensado dejar para otra circunstancia la intimidad. Él estaba más que contento con acercarse a ella. Qué más daba que sus cuerpos se unieran y que se tomase delicadezas que no debería tener sin su autorización, como peinar algunos mechones de su pelo naturalmente liso con el fin de esconderlos detrás de su oreja.

—Toma —le dijo, colocando el teléfono en sus manos la medida suficiente de tiempo para apartarse pues no quería que supiera lo emocionado que estaba por su causa.

—¿De verdad?

Cuando él le refrendó que checara por sí misma, ella de inmediato se sumergió en las profundidades de su iPhone. La escena de una niña con un algodón de azúcar vino a su mente. Lisa se veía así para él.

Entusiasta, la muchacha pasó de todos los numerosos iconos y se enfocó en el reproductor sofisticado de Apple. Jungkook tenía una gran, pero gran playlist, con cientos y cientos de canciones. Cuando Lisa jadeó debido a ello, observando desde el principio en orden alfabético, Jungkook no lo encontró sorprendente. Le gustaba mucho la música. Siempre había sido una de sus mayores pasiones.

—Tienes demasiada música... —luego de señalar lo último se encontró con otra sorpresa—. ¡Dios!, tienes que explicarme esto. ¿Cómo puede ser posible que, con tanta música, tengas sólo 5 canciones de tu grupo? En serio, tienes exactamente 967 canciones en total y sólo una mínima parte es de tu propia música, ¿por qué?

Jungkook realizó un gesto confuso. Ese era un hecho en el que no había reflexionado antes.

—No lo sé —murmuró—, sería como un pleonasmo escuchar mi propia música. Sinceramente, casi no la escucho.

—Es que no puedo creerlo.

—Pero ¿por qué? ¿Acaso tú sí oyes tu música?

—Eh..., bueno —se mordió un carillo—, tanto como escucharla a diario, no. Escucho otras cosas...

—¿Lo ves? Estamos iguales, no reclames.

—Jungkook, no estamos en igualdad de circunstancias y lo sabes.

—Aún así, no la escuchas, y es lo que más importa aquí. Fin.

Lisa rio y, un segundo posterior, relamiéndose la boca, encendió su curiosidad por segunda vez.

—Tienes mucha música..., muchos artistas... Travis Scott, Rihanna, YG, Tori Kelly, Drake... White Lies, Michael Jackson, Bruno Mars... Twenty One Pilots, Ariana Grande, Selena, Lana del Rey... No Doubt, Justin Bieber, Green Day, BlackPink...

Hasta él sintió pena de que se encontrara con el nombre de su grupo.

—Ahora veo que no mentías cuando dijiste que eras mi fan.

Lo era. Jeon Jungkook se había declarado un fanboy de ella desde antes que debutara. Escuchaba todo el no muy extenso repertorio de canciones de BlackPink; incluso había comprado la versión acústica de "Whistle" y hasta "Stay", una canción que no había sido tan popular como el resto.

En su reproductor, además, había una gran variedad de canciones de su empresa, YG Entertainment, en donde eran mayoría las de BIGBANG y otras más de solistas como Lee Hi y Se7en. Esto debido a que era algo YG stan desde que recordaba. Jamás se había negado a admitirlo.

—Tu estilo de música es muy ecléctico —comentó ella, algo divertida—, pasas de oír a Taeyeon sunbaenim a escuchar a Jay Park sunbaenim... ¡Oh! Esta canción está puesta como favorita de entre todas las demás —era "I don't dissapoint" del mismo Jay Park—. ¿Cuál es la razón?

Pese a quererse reír de los nervios por la ingenuidad de esa chica, Jungkook dejó de ser aquel seguro y burlón chico para exponerle un semblante un poco incómodo.

—Te recomiendo que no escuches esa canción.

—¿Que no la escuche? —Lisa quedó confundida—. ¿Y por qué no la habría de escuchar?

—Es difícil de explicarlo...

—Oye, ¿crees que tengo cinco como para no entender?

—No se trata de ti —le explicó, rehuyendo de su mirada un momento—. La canción es... —buscó la palabra puntual—, difícil de explicar en sí... No la escuches o al menos no ahora. ¿Por qué no mejor dejamos esto y sigues buscando algo que te pueda interesar, eh?

Lisa bufó.

—¿Es que tú me vas a decir lo que debo o no debo de hacer? Escucha esto muy bien: yo puedo oír lo que me apete...

No tuvo otra opción que inclinarse a ella y silenciar su malhumorada boca con una de sus manos.

—Silencio. Vale, está bien. Quieres saber de qué va la canción, ¿no? Bueno, pues te lo diré sin rodeos, eso es lo que quieres, pero después no me lo eches en cara. La canción habla de cómo un chico quiere hacerle el amor a una chica, por decirlo de una forma más educada... ¿Lo entiendes ahora?, ¿um? ¿Entiendes por qué no quería decírtelo? Ahora tus mejillas están sonrosadas, eres una cabezota que no tiene cura.

Esbozando una preciosa sonrisa, acarició una de sus mejillas con su dedo pulgar.

—Me gusta mucho cuando te avergüenzas, te pones muy adorable.

—Jungkook, cállate, c-creo que vi algo interesante.

—Ah, ¿sí? ¿Qué encontraste, cabezota?

—Algo.

Era impresionante lo que podía provocar cuando se ponía a su plan de malota. No le quedaba y no le traía nada bueno. Si quería que las cosas salieran a su manera, tendría que cambiar de táctica porque aquella no le había servido para ejercer su dominio con él.

Lisa arrojó la vista a la pantalla al tanto que pasaba saliva con gran trabajo. Fue a un artista que Jungkook ya había visto con anterioridad, The 1975, una banda de rock.

—The 1975, Chaeyoung ssi los escucha mucho, es su fan.

Jungkook no hizo ningún comentario, aunque la observó por algunos instantes como si hubiera descubierto una primicia o un hecho exclusivo. Luego se sintió desbordado de emociones. Todos sus sentidos se elevaron al detallar mejor su silueta y sus insuperables rasgos.

Lisa era una chica muy delgada, lograría hacerla a su modo si quería, podría asfixiarla con un simple abrazo. Notando que su abrigo se caía, llevó una de sus manos para ponerle en su sitio. Ella tembló, y ahora él comprendió que no temblaba por el frío o la humedad de cualquiera de esas noches de abril, sino por él, sólo él y su cercanía. 

Un sonrojo atañó pues en toda la cara de Lisa mientras continuaba en su intento empedernido de evitar su mirada. Sin embargo, Jungkook no hizo ningún aspaviento o dijo algo sobre su reacción. Por lo que descendió en algunos segundos más, la siguió observando. De verdad que era delgada. Pasaría por raquítica comparada con su cuerpo. No sólo le ganaba en altura, sino en peso y musculatura también.

Finalmente, hicieron contacto visual. La sonrisa fascinada de Jungkook se volvió pues algo imperdonable. Disfrutaba de Lisa mientras esta quería correr, pero ¿acaso podría hacer algo para evitar sentir que estaba sentado en una antesala al paraíso al estar con ella? 

Estaba forzosamente obligado a dejar de sentir tanta emoción  o por lo menos no probar tanto de manifiesto modo que su presencia le era nada impasible, mas no lo iba a conseguir. Lo que Lisa provocaba en su mente, corazón, cuerpo y alma era igual a esta analogía: siempre que estaba con ella era como si recordara un día que no podía olvidar. 

De esta forma comprendió mejor la dimensión de sus sentimientos. 

No se trataba de una atracción nada más. Estaba atraído físicamente a ella y esta atracción no se marchaba ni cuando cerraba los ojos o dormía, sin embargo, lo que sentía iba más allá de esto.

Su corazón había colapsado por ella. Y este amor de pronto le pesó tanto.

Lisa pretendía separarles. Aunque estaban juntos, había un obstáculo puesto por ella misma que los separaba.

—Lisa, ¿por qué siento que te cuesta relacionarte conmigo?

La seriedad se quedó para que la felicidad se marchara.

Ella no dejó de verlo, entonces ceñuda, pero no entendió el sentido de su pregunta.

—¿Por qué me preguntas eso?

—Porque es algo que he visto y que había querido decirte.

La reticente mirada de Lisa se agrandó.

—Pero estamos bien, dentro de lo que se puede decir. No te comprendo, Jungkook. Estamos cenando juntos, comiendo pizza y bebiendo Coca-Cola mientras conversamos. Todo está bien, ¿qué hay de malo?

—No hablo de este momento nada más... —aclaró e hizo una repentina cansada expresión al cielo lluvioso cuando apartó los ojos de ella—, hablo de los anteriores, desde que te pedí que nos viéramos en aquella videollamada. Te cuesta trabajo estar conmigo. Y sé que no se trata de incomodidad, porque siento que las cosas han cambiado. Pero sigo sin entenderte. ¿Por qué no te gusta estar junto a mí?

—Jungkook, la verdad es que no entiendo por qué me dices estas cosas ahora —respondió con voz alarmada—. Estamos intentándolo, ser más cercanos. No es algo que se va a dar de la noche a la mañana, requiere su tiempo. A lo mejor sientes eso porque hay muchas cosas que nos separan todavía.

—¿Por ejemplo? —la inquirió, regresando la mirada a su rostro.

—Pues... que no nos conocemos muy bien, no sabemos esas cosas personales que se cuentan los amigos, cosas que un fan no puede saber por más que quiera.

Jungkook no le regresó la sonrisa ni por asomo cuando esta lo hizo.

—Entonces dime algo, ¿en serio lo estás intentando? ¿Estás intentando que salga de mi lugar de fan para saber esas cosas personales que no puedo saber por más que así lo quiera? ¿Lo haces, Lisa?

—Jungkook, no sé a qué viene todo esto...

—Sé honesta, es lo único que te estoy pidiendo ahora, ¿eres fiel a la promesa no hecha de esa noche?

—¿De qué hablas?

—A que aceptaste ser mi amiga.

Jamás se imaginó lo que le iba a decir entonces.

—No te entiendo, claro que estoy tratando. Si no lo intentara, no estaría aquí. Estoy aquí... —y se rio, fue una risa falsa mientras seguía hablándole con acritud—, estoy aquí a pesar de que eres tan molesto todo el tiempo con los mensajes que me mandas y a pesar de la presión a la que me sometes para que nos veamos cuando más te apetece... Es como si no tuvieras nada que hacer, la verdad, como si sólo estuvieras esperando el momento idóneo para acorralarme. Estás como al acecho. Y sí, a pesar de todo, aquí estoy, ¿no te vale eso de nada?

El corazón de Jungkook se hizo añicos. Mientras repasaba sus palabras, todo su mundo se derrumbó.

—Así que eso es lo que realmente piensas y sientes... —susurró, boquiabierto—, ¿que soy una molestia para ti?

No concibió que algo así estuviera sucediendo. Impávido, terminó llevándose las manos a la boca y la miró repetidas veces, deseando encontrar con toda la ansiedad del mundo que estuviera bromeando. Aunque las cosas tomaron el mismo curso.

—Jungkook, no seas dramático, por favor.

—¿Entonces cómo quieres que me ponga cuando me has herido en el orgullo? —exclamó, no creyendo posible que ella fuera la misma chica de la que se había declarado como nunca hizo con nadie—. Lo has hecho, Lisa, y no sabes cuánto me ha dolido... No te imaginas cómo me dolió lo que acabas de decir.

—Jungkook, venga, no te pongas así. Perdón, me he pasado, lo acepto; no quise decirlo tan borde. Lo siento, ¿sí? No te enfades.

Su perorata no le causó el mínimo impacto. Ella quería enmendar las cosas que había hecho mal, pero ya era muy tarde.

—Dices que no has querido decirlo así, pero en el fondo, en tu inconsciencia, sí lo hubieras dicho, ¿no? Me queda muy claro.

No obstante que lo llamó una segunda vez, Jungkook no le prestó atención debido al desencanto. La decepción se convirtió en algo tan grande que hasta tuvo ganas de llorar.

A la par de eso, el frío empezó a azotar su cuerpo sin ser piadoso. Unos inesperados relámpagos vislumbraron por los cielos oscuros de Seúl. La frenética lluvia había regresado, pero él tenía muchas preguntas que necesitaban respuesta.

—Si te sientes así, ¿por qué estás aquí entonces? —le preguntó—. ¿Puedes, al menos, ser franca en eso y no decir mentiras? ¿Por qué estás aquí, Lisa?, ¿por qué, si te molesto tanto, estás conmigo esta noche?

—Jungkook, no pensé que te afectaría tanto lo que dije —hablando fuerte y claro, se acercó un poco más a él—. Fui una tonta, no pensé antes de hablar, perdóname. Dime cómo puedo arreglarlo. Voy a hacer lo que me pidas.

—Sólo quiero que me digas por qué estás conmigo. Dime por qué accedes a venir cuando te digo que lo hagas. Estoy tratando de entenderlo, pero sólo llego a dos opciones... y no me gustan para nada.

—Te pido que no pienses cosas que no van aquí. No es lo que tú te imaginas; crucé la línea, sí, ya lo acepté. Te he dicho que lo siento. ¿Puedes perdonarme? Olvida lo que te dije, por favor.

—Es que no puedo —admitió—, y no puedo porque ahora nada tiene sentido. Dime por favor por qué estás conmigo... Háblame y di la verdad, ¿estás conmigo... por lástima, porque sientes lástima de un pobre chico como yo? O, ¿lo estás porque, bajo la mira de todos, yo soy superior a ti y no quieres dejar insatisfecho a nadie?

—¡No, no! ¡¿Cómo puedes pensar algo de ese tamaño?! —gritó, sorprendida—. ¡Claro que no es por ninguno de los dos motivos!

—Entonces, explícate. Dime lo que sientes por mí. ¿Cuáles son tus sentimientos hacia mí, Lisa? Yo me confesé, pero tú nunca me has respondido nada, ni a favor o en contra. Es hora de que me lo digas, ¿no crees?

Lalice giró los ojos rápidamente.

—Jungkook, es que yo no..., no lo sé.

Ella no tenía respuestas y, en cambio, guardaba muchas preguntas. Estaban en una clara desventaja.

Sorpresivamente, no necesitó hacerle más ruegos para que le confesara la verdad. Tras pasar diez segundos y que la lluvia cambiase a pasiva en su notable dualidad, le hizo partícipe de sus sentimientos. Pero no se los dijo como él esperaba.

Comprendió que había comenzado a hablar en tailandés para escudarse. Era esta la única manera en que podría decirle las cosas. Incluso siendo comprensivo, le lanzó una mirada eterna de confusión y por un breve momento quiso detenerla, aunque muy rápido se dio por vencido.

—No me eres indiferente, Jungkook —empezó a decir en un murmullo ronco y bajo—. Me gustas, tonto..., eres un niñato que no se ha dado cuenta, pero es verdad. Correspondo tus sentimientos y quisiera decírtelo, ¿sabes? De una forma que me entendieras, lo haría, pero soy muy cobarde... No sé cómo podría decírtelo porque tengo miedo y no quiero sufrir, así como tampoco quiero que sufras. En serio, te lo juro, que desearía que la situación fuese diferente, pero no puede ser. Sin importar que me gustes..., ni siquiera podemos ser amigos. Lo siento.

Esas siete últimas palabras quiso tanto que no le dolieran. Como si estuviera dispuesta a abrir su pecho, Lisa terminó por hablar en coreano y no supo por qué. Quizá, pensó él, porque, de toda su declaración, estas palabras eran las que más tenían relevancia.

El dolor fue pues increíble. Jungkook se detestó tanto por haber actuado todo ese tiempo sin ninguna expectativa para que, después de todo, sus esperanzas de que su relación trascendiera se rompieran en cuestión de un segundo. Ella jamás iba a dejar que su plan de acercarse funcionara y él había sido tan estúpido, aunque, luego de su revelación, la claridad sobre algunas cosas llegó por fin. 

Nunca entendió por qué, cuando la enviaba mensajes, siempre acostumbraba darle respuestas cortas e inclusive cortantes. Lisa jamás le había hablado por iniciativa. Era él quien siempre la buscó. 

Todo había estado claro desde el inicio.

De irónica forma, con todo esclarecido, ahora no habría necesidad de perder más el tiempo. Se iba a ahorrar mucho sufrimiento y trabajo, sin importar que ella tuviera la absurda idea de que sólo tenía tiempo para agobiarla.

Muy serio, cogió pues todo lo que había llevado esa noche y se levantó de ese asiento para ver al horizonte. La lluvia perdía intensidad y los vecindarios aledaños a ese sitio ya se notaban un poco mejor después de la opacidad provocada por la lluvia.

—¿A dónde vas? 

Oyó su pregunta hecha con debilidad y miedo.

—Al lugar de donde venimos —le contestó, cerrando la sombrilla—. No piensas quedarte toda la noche aquí, ¿verdad? Será mejor que nos vayamos.

—Pero...

—Sólo hazlo, Lisa —apenas la observó cuando bajó la cara—. Debemos irnos.

Ella asintió en silencio y, luego de un tiempo progresivo, ambos salieron de la zona clasificada como privada para ellos. Caminó junto a su lado y, pese a que parecían ser los mismos de la primera vez, ahora sus corazones y formas de sentir y pensar ya eran distintas, golpeadas por la dura y cruel verdad.

Llegaron al lugar donde los dos se separarían. Sin la lluvia, era más probable que las personas salieran, y cuando las personas "normales" salían, ellos, dos chicos ídolos, debían cuidar mucho su integridad.

Lisa quiso decirle algo, no supo el qué pues la interrumpió. No quería más demostraciones compasivas.

—¿Crees que puedes llegar sana y salva a tu piso?

Lisa movió la cabeza afirmativamente. Él también asintió.

—Jungkook, lo siento —pudo decir con los ojos esquivos—, siento mucho que las cosas tengan que ser de este modo.

No había sido tan malo. Lo disfrutó. De hecho, cuando le contó sobre sus deseos, siempre contempló que una situación como esa pasaría..., aunque no así y tan pronto. Digamos que ese era un primer intento fallido. Tal vez, algún día, podrían intentarlo de nuevo. Por ahora, iba a tener que sobrevivir.

Hubiese querido decirle que ya no la iba a molestar con su presencia, pero estaba seguro de que se volverían a encontrar, ya fuera en alguna conversación con sus compañeros, cuando la mencionase Jisoo o en alguna presentación o programa. La situación sería difícil, pero debía superarla.

En su rostro ya no hubo ninguna emoción. Girándose a medias, le habló una última ocasión por encima del hombro antes de caminar en una dirección recta que no se detuvo ni cuando ella dijo su nombre.

—Nos vemos en otra ocasión, Lisa ssi.

Al notar algo caliente y húmedo en su mejilla izquierda, Jungkook se llevó con rapidez uno de sus brazos para limpiarse. Luego reanudó su camino, tratando de caminar con normalidad, a pesar de que sus dolorosas lágrimas ahora estaban presentes por haber despertado del sueño que significaba Lisa para él.

La había perdido. Había perdido algo que nunca tuvo, realmente.

Había perdido a la persona que quería.

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