"No le temas al amor"

By DanielaArias895

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Amor, pasión, odio, deseo. María y Esteban, un amor que nació irremediablemente... Pero que para conseguir l... More

Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Capítulo 7
Capítulo 8
Capítulo 10
Capítulo 11
Capítulo 12
Capítulo 13
Capítulo 14
Capítulo 15
Capítulo 16

Capítulo 9

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By DanielaArias895

Siento algo extraño dentro de mi, como una sensacion de pérdida. Siento que mi corazón arde, como si lo hubiesen estrujado y luego estirado, hasta conseguir que se parta en dos. Ahora sé que esto que siento, no es más que desamor. Mi pérdida, es ella, la única mujer que he amado, la única a la que me entregué en cuerpo, alma y mente. Fui un imbécil, un gran imbécil. Ella me estuvo utilizando, y yo ni enterado. Ahora sé que nunca debí enamorarme, debí quedarme con aquella muralla que construí hace años, quizás si hubiera sido así, ahora no estaría sufriendo. Si, sufriendo, así me encuentro. Maria ha calado tanto dentro de mi, con su maldita bella sonrisa, con esos ojos verdes con destellos dorados que me enloquecían verlos, al llegar al clímax. Maldita sea, fui el primero... Ahora, de quien más será?

Lanzo el vaso contra la pared de mi departamento, aquí estoy... solo y sufriendo por aquella mujer, que me hizo creer en el amor.

Embustera, era tan fácil decirme que necesitaba el dinero para salvar a su familia. Tenía que enamorarme para después hacer esto, dejarme.

Me levanto, siento que todo a mi alrededor da vuelta, es el alcohol o ésta mierda que siento por ella. La he perdido y creo que nunca más la volveré a ver. La quiero lejos de mí, lo mas lejos que pueda de estar de ella.

Me sirvo el octavo vaso de whisky, he bebido antes, pero nunca he sentido esa necesidad de  quemar este dolor con el alcohol.

Maria, que le has hecho a mi vida?
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Mientras Esteban se sumergía en el alcohol, 'matando sus penas', Maria llevaba una hora buscando alguna pista de las personas del préstamo. Estaba perdiendo la paciencia, había llamado a su hermana para saber sobre la salud de su padre... Todo seguía igual, aunque según le habían explicado a su hermana Emilia, Ricardo podría reaccionar en cualquier momento...

La noche pasó, Maria y Esteban no se comunicaron, y por más que Maria se quería hacer la idea de que él estaba fuera de su vida, lo único que hacia era pensar en él. Quiso marcarle, preguntarle como estaba, pero prefirió escribirle un mensaje al whatsapp.

—Hola Esteban, como estás?  {7:58 am.}

Suspiró, lo extrañaba demasiado... Le respondería? Su última conexión había sido a las ¡4:30 am.! No habría dormido? Se habría despertado temprano?

Sin querer pensar más en ello, se levantó. Tenia un horrible dolor de cabeza, se tomó unas pastillas y se dirigió al baño. Con o sin Esteban San Roman, su vidas tenía que continuar... Más ahora que su padre estaba en el hospital, y su familia a punto de perder su único patrimonio...

Después de darse una ducha, bajó ya vestida, a revisar los correos recibidos. Necesitaba información de aquellas personas pero no encontraba nada. Tomó un jugo de naranja y revisó si Esteban le había respondido, pero nada. No recibió ninguna respuesta de él. Llamó a su hermana, todo iba igual, en un par de horas ella iría al hospital.

Estaba revisando documentos en el despacho de su padre, cuando sonó el teléfono fijo de la casa.

—Buenos días... -Dijo Maria.

—Buenos días, por favor con el señor Fernández? -Donde he escuchado la voz de esa mujer?... Se preguntó él.

—Señor, habla su hija. Mi padre no se encuentra en casa... Con quien hablo?

—Srta Fernández, necesito comunicarme con su señor padre, es urgente. -Esa voz, la conozco... Quien es?

—Mi padre ha sufrido un infarto, no podrá comunicarse con él. Que es lo que necesita, puede hablarlo conmigo... -Dijo firmemente.

—Srta. Usted me disculpará pero su padre me debe una fuerte cantidad de dinero, por lo que me firmó una letra, él sabe que le di unos últimos días para dejar la casa en la que vive. Yo siento mucho lo sucedido con su padre, pero usted entenderá que tengo que hacer uso de la letra y tomar la casa...

—Oh , es usted... Señor, yo voy a pagarle ese dinero, solo necesito un par de días más por favor... Yo me comprometo a darle su dinero... En estos momentos no podemos quedarnos sin casa. Se lo suplico, solo unos días más... -Dijo ahogando un sollozo.

—Yo lamento mucho esto srta, pero su padre me hizo la misma promesa y como verá... No ha cumplido. Mañana mismo... -Maria lo interrumpió.

—Señor?? Por favor, déjeme conversar con usted en persona... Déjeme llegar a un acuerdo con usted.

—Rodriguez, srta. Bueno me ha convencido, la veo en una hora en el hotel imperial... Un desayuno nos aclarará las ideas.

—Muchisimas gracias señor Rodriguez, nos vemos en una hora.

—Hasta entonces... Srta Fernández.

La llamada se cortó. Él sonreía, no podía ser cierto...

-Maria? Maria Fernández, realmente serás tú? -Dijo sonriendo y completamente sorprendido.

Si sus sospechas eran ciertas, aquel dolor de cabeza que había sido 'Ricardo Fernández', iba a tener una gran recompensa. La puerta de su despacho se abrió después de unos toques. Cristián, su abogado...

-Que pasó Cristian?

-Señor tengo todo listo... Mañana se puede realizar el embargo. -Él sonrió.

-No Cristián, mañana no habrá ningún embargo. Tengo un desayuno hoy con la hija de ese imbécil... Por el momento todo queda paralizado, voy a ver que me ofrece aquella dulce y encantadora mujer. -Tenía que ser ella, esa voz no podía ser de otra.

-Estaré esperando su llamada entonces señor... Con permiso. -Salió dejando a su jefe más sonriente que nunca.
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Esteban despertó con un terrible dolor de cabeza, no podía ser!! Maldita sea la resaca, pensó.

Se metió corriendo a su baño, necesitaba urgente un baño. Se metió en la tina de baño, cerró los ojos e inevitablemente pensó en ella.

-Maldita sea, necesito olvidarte. -Terminó de bañarse y se dispuso a cambiarse. Tenía que ir a su oficina, trabajar lo haría olvidarse de todo, al menos unos momentos.

Cuando estaba por salir del departamento, revisó su celular. Tenía un mensaje de aquella embustera. No quería saber nada de ella. Por lo que simplemente no le respondió.

Iba manejando, estaba de muy mal humor, entre la resaca y el último mensaje de ella, lo tenían enfurecido. Su celular sonó y de mala gana contestó, con el 'manos libres'

—Bueno! —Siseó.

—Vaya, pero que humor el tuyo... —Dijo divertida.

—Que deseas Fabiola? —Dijo con molestia.

—Cariño, tenemos que hablar, vernos. No me digas que sigues con aquella muchachita insulsa.

—Maria no es ninguna insulsa, y no... No estoy con ella! —Fabiola sonrió.

—Te he estado marcando días enteros y ninguna respuesta por tu parte. Pero sabia que tenia que insistir. Podemos vernos hoy? —Esteban resopló. No tenía ganas de verse con nadie, pero después de todo... Necesitaba olvidar a Maria... Quizás estando con otra mujer, lo lograría?

—Está bien... Hotel imperial. Nos vemos en 30 minutos. —Dicho esto colgó. Volvería a ser el Esteban de antes, ninguna mujer se volvería a burlar de él.
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Llegó al hotel y pidió una habitación, no tenía mucho que pensar, Maria no lo amaba, por qué él iba a hacerlo? No le iba a guardar un respeto, ella no lo quería, sólo lo había usado para un fin... tenía que sacarla de su mente, de su cuerpo, de su piel. Estaba sumergido en sus pensamientos cuando sintió una mano por su hombro.

-Hola cariño... -Sonrió con sensualidad Fabiola. Esteban sonrió, necesitaba eso.

-Hola... Vamos? -Le mostró las llaves de la habitación, una suite nada más y nada menos. Lujos que se podía dar. Ella asintió y tomándolo del brazo andaron hasta el ascensor.

Llegaron a la suite, Esteban se quitó el saco y la corbata. Se acercó al mini bar y se sirvió un trago.

-Que te quede claro Fabiola, tu y yo no vamos a tener ninguna relación, ni ahora ni nunca... Solo sexo, lo entiendes verdad? -Ella asintió, y se acercó sensualmente a él. Por el momento solo necesitaba tenerlo ahí, después vería como convencerlo para que se case con ella.

-Por supuesto cariño. -Le besó una mejilla y fue bajando a su cuello, donde le dio un mordisco suave. Él gimió, tomó de golpe el trago y la miró con lujuria.

-Ve a la cama y desnudate, ahora voy. -Ella se dirigió sin chistar. Tan diferente a Maria, a ella solo la veía con un fin, placer... En cambio con Maria todo era diferente, solo era besarla y encenderse por completo, la deseaba más que a cualquier mujer. Maldita sea, ya estaba pensando otra vez en ella.

Se sirvió otro trago, lo tomó y se quitó la camisa, tenía que hacerlo de una vez.
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Maria llegó con apuro al hotel, se había tardado unos minutos de lo acordado. Entró y preguntó por el señor Rodriguez, le indicaron su mesa.

Con paso seguro se acercó, vio un hombre joven, estaba de espalda... Donde había visto a ese hombre antes? Siguió andando, hasta que se puso delante de él con una sonrisa de cortesía, la cual se esfumó por completo cuando lo reconoció.

-Maria... Que gusto verte de nuevo... -Dijo levantándose. Le tomó una mano y se la besó. -Estás bien? -Le preguntó al verla pálida.

-Sss... Si. -asintió aturdida. -Que haces aquí Camilo? Eres tú con quien conversé hace un momento por teléfono? -Él asintió sonriendo, sus sospechas habían sido ciertas, le indicó con una mano que tomara asiento.

-Bueno, por lo que veo, ambos estamos sorprendidos... No tenía idea, que tu eras hija de Ricardo... Por cierto, como se encuentra? -Maria desconcertada, bebió un poco de agua.

-Sigue en cuidado intensivos, no hay una gran mejora... Pero nos dijeron que puede despertar en cualquier momento... Camilo, yo no tenia idea que fueras tú, el hombre al que mi papá le debe tanto dinero... Yo no sé que decirte... Siento mucho esto... -Dijo aturdida.

-Maria, calmate por favor... Vamos a conversar con tranquilidad, estoy seguro que llegaremos a un buen acuerdo. -Ella asintió.

-Si... Solo te pido unos días más, por favor. -Suplicó.

-Tranquila... Yo a ti te espero el tiempo que desees. -Le dijo posando su mano encima de la de ella. Maria asintió nerviosa. La mirada de él nunca era de confianza.

-Solo serán unos dias, sería muy difícil apra mi madre y hermanas perder la casa en estos momentos. No puedo permitirlo... Veré la manera de pagarte todo.

-Si entiendo. Pero debes saber, llevo esperando un buen tiempo por cobrar esta deuda. Pero tú tranquila, vamos a solucionarlo. -Le guiñó un ojo y alzó una mano para llamar a un mesero. Maria tenía un nudo en el estomago, no podía ser cierto, justo él!!? Pensó.
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Fabiola desnuda se movía sugerentemente en la cama, Esteban con decisión se acercó a ella. Acarició sus pechos, su abdomen, sus piernas. Intentaba sentir lo mismo que sentía por Maria, pero era imposible.

-Quitate todo cariño, vamos... Estoy ansiosa por ti. -Dijo Fabiola con una sonrisa sensual.

Esteban se levantó y se deslizó el pantalón, se quedó en bóxer y se subió a la cama. Tomó sus pechos en sus manos, los estrujó y los chupó. Ella tenía unos pechos grandes, pero no eran nada excitantes como los de Maria, que a pesar de ser pequeños, eran perfectos para él, tan sensuales y hermosos. Alzó la vista, necesitaba ver los ojos de su mujer, de Maria. Sonrió cuando encontró la mirada de ella, ahí estaba Maria, con las pupilas dilatadas por el deseo... Esa imagen que no borraría nunca de su cabeza. Se acomodó por completo sobre ella y se restregó para hacerle sentir su erección, esa que solo había conseguido pensando en Maria. La besó, le mordió los labios y cuando se despegaba de ellos, se encontranba con el rostro de Mariax su pequeña. Por unos minutos, le dio placer con sus manos, con sus labios... Estaba ahí con su hermosa pequeña, que lo traía loco. Cuando se levantó para quitarse lo único que lo estorbaba, vio a Fabiola. Con el cejo arrugado, se bajó de la cama. Donde carajos estaba Maria?

-Tu... Donde está ella? -Fabiola sin entender, fruncio el ceño. Se incorporó, mientras veía que él se ponía los pantalones.

-Que haces? Donde está quién? -Preguntó furiosa.

-Ella... Ella estaba aquí hace unos momentos... -Se acomodo bien los pantalones y salió de la habitación, aturdido como nunca en su vida.

Fabiola seguía sin entender nada, que había pasado con Esteban? El Esteban apasionado,  el que hacia el amor con rudeza, con fuerza, con lujuria... Esta vez sus caricias parecían de amor. No entendía nada, se levantó y se envolvió en una sabana. Salió a su encuentro y lo vio con la camisa ya puesta.

-Que rayos te pasa Esteban? -Siseo.

-Disculpame Fabiola, no pueod hacerlo. Necesito irme... -Se bebió un último trago y se acercó a ella. -Esto fue un error, lo siento. Si necesitas algo de dinero solo tienes que... -Ella lo abofeteó.

-Eres un imbécil, yo no soy ninguna puta. Largate de aquí... No vuelvas a llamarme hasta que aclares tus ideas. -Dijo furiosa.

-No quise insinuar que fueras una... Eso. Disculpame otra vez, adiós Fabiola. -Y sin decir más salio de la suite.

Que estupidez estaba a punto de hacer!?

Necesitaba otro trago, definitivamente estaba volviéndose loco. Maria no dejaba de aparecer en su cabeza, estuvo a punto de tener sexo con Fabiola, a la que solo había tocado pensando que era ella.

Se dirigió al restaurante, pidió a una señorita que le sirviese un whisky y mientras ella se lo traía, fue al baño.

Se lavó la cara, se mojó un poco el cabello y se acomodó la corbata y saco. Resopló pensando en que nunca volvería a ser el mismo. Ninguna mujer volvería a llenar sus expectativas, solo ella.

Salió del baño y se acercó a la barra del restaurante donde bebió su trago. Sacó su celular para revisarlo, cuando algo llamó su completa atención. Ese cuerpo, esas caderas, esas piernas, ese movimiento al caminar. Su mirada se posó en el trasero de aquella mujer, definitivamente se volvió loco, pensó. Estaba alucinando con Maria por todos lados. Aquella mujer ingresaba al baño de mujeres, se bebió de golpe el trago y pidió otro más.

Marcó a su oficina avisando que llegaría en un momento para revisar unos documentos, tenia que meterse de fondo al trabajo. Cuando colgó, vio que salía una mujer del baño, era Maria o estaba soñando? Quiso levantarse y salir corriendo del restaurante, puesto que no se sentía bien. Pero de pronto vio que los ojos de ella se posaron en los suyos, los abría completamente sorprendida y el color de su rostro se perdía. Era ella.

En ese momento se sintió de lo peor, había estado a punto de tener relaciones con Fabiola, mientras su hermosa y dulce Maria estaba en el mismo lugar que él. Se levantó para acercarse a ella, Maria estaba paralizada en el centro del restaurante, se dirigió hacia ella, hasta que vio que alguien se acercaba y le decía algo. Mierda! Era Camilo, que carajos hacía con su mujer!?

Maria sintió que el aire se le iba, Esteban estaba a solo unos pasos de ella, Camilo le decía que ya podían irse, habían quedado que la iba a llevar al hospital. Vio el rostro tenso y enfurecido de Esteban mientras se acercaba a ellos con paso seguro. Él iba a exigir explicaciones, por lo que con apuro musitó.

-Por favor no vayas a mencionar nada de la deuda, de lo de la casa, nada por favor. -Camilo la miró con el ceño fruncido, a que se refería. Iba a preguntar cuando escuchó.

-Buenos días. -Se volvió y se encontró con el rostro pétreo de Esteban.

-Esteban... Buenos días, como estás? -Dijo con una sonrisa nerviosa. Maria permanecía en silencio y con los ojos clavados en los de Esteban.

-Que tal Camilo, con dolor de cabeza. -Dijo entre dientes. Que rayos hacía ella con él, quería tomarla del brazo y llevársela, encerrarla y no dejarla salir nunca más!

-Lo siento, bueno aquí con Maria, estábamos tomando desayuno. -Esteban apretó sus manos en puños. Habrían pasado la noche juntos!? Maldita sea, pensó. -Teníamos unos asuntos que arreglar...

-Que asuntos? -Preguntó interrumpiendo su oración.

-Camilo quería que lo asesore legalmente. -Se apresuró Maria en contestar. Él asintió.

-Bueno Esteban, fue un gusto... Un día de estos nos tenemos que reunir. -Le dio la mano y Esteban fulminándolo con la mirada se la tomó. -Maria, nos vamos? -Esteban la miró con una ceja alzada.

-Si, me das un minuto por favor... -Camilo asintió y se alejó un poco de ellos. Entonces ella clavó sus hermosos ojos en los de él. -Te dejé un mensaje temprano. -Le dijo mirando sus labios.

-A donde te vas con él? -Le preguntó enfurecido. -Que haces con él Maria?

-Ya te lo dije, voy asesorarlo legalmente. Ahora me llevará al hospital. -Esteban se acercó por completo a ella y la tomó de la cintura.

-No te quiero cerca de él, no te quiero cerca de ningún hombre... Entiendes? -Maria miró a los costados. -Lo entiendes? -Siseó entre dientes.

-Esteban, has bebido... -Él asintió. -Por qué?

-Me engañaste Maria. -Ella parpadeó sin entender. -Estoy tan destrozado ahora, necesito olvidarte y no puedo. -Ella sintió un nudo en la garganta, Esteban estaba mal por ella, por el término de su relación. Le acarició su rostro, lo amaba, se sentía tan mal de verlo así por su culpa. -Por qué Maria? Por qué? -Dijo susurrando, el dolor se le veía en sus ojos.

-Esteban, no podemos hablar de esto ahora y menos aquí... Todos nos están viendo.

-Me importa una mierda... No me interesa, necesito saber porqué me engañaste, porqué me estás haciendo este daño. -Espetó.

-Ok, vamos a conversar... Pero aquí no. -Él entonces sin poder evitarlo más, la besó.

Camilo resopló al ver la escena, tenia que quitar a Esteban de su camino.

-Esteban... -Susurró ella alejándolo. -Por favor...

-Que pasa Maria? No quieres que Camilo te vea? Estás saliendo con él? -Ella negó rápidamente con la cabeza.

-Por supuesto que no! -Él la miró con amor, la amaba a pesar de todo. No le importaba nada, solo quería estar con ella.

-Vamos Maria, necesito que hablemos, luego te llevaré al hospital. -Ella quiso negarse, pero así como estaba él, sabia que todo iba a empeorarse.

-Está bien. -Se alejó unos pasos de él y le dijo a Camilo. -Camilo muchas gracias, Esteban me llevará al hospital. Hablamos por teléfono en la noche, aún tenemos que arreglar ese asunto.

-Si Maria, no te preocupes. -Se acercó y le dio un beso en la mejilla. -Hablamos más tarde. -Con un movimiento de cabeza se despidió de Esteban y se retiró.

-Ese imbécil no quiere que lo asesores, te quiere en su cama, Maria. -Murmuró a su oído. Maria volteó y molesta replicó.

-Pues yo no quiero estar en su cama.

Esteban sonrió, Maria enojada se veía mas hermosa aún.

-Lo sé, por lo pronto vas a estar en la mia. -Le guiñó un ojo y la tomó de la mano.

-Esteban, tu y yo vamos a conversar, solo eso.

-Ya veremos... nos vamos?

-A donde iremos? -Preguntó mientras andaba de la mano con él hasta el vestíbulo del hotel.

-A una habitación... -Ella frunció el ceño. Él no entendía?

-Esteban... -No pudo decir más porque su mirada se centró en la mujer que salia del ascensor. -Que hace esa mujer aqui? -Esteban miró donde ella tenía su mirada clavada. Maldició, aún no se había ido!!? -Esteban... Que hacías aquí tan temprano? -Preguntó en un hilo de voz.

Esteban cerró los ojos con fuerza.

-Maria... -Se volteó y ella alzó las cejas esperando una respuesta. -Maria, yo estaba tan cabreado contigo, no sabía lo que hacía... -Ella abrió la boca y ahogó un gemido.

-Te acostaste con ella? -Preguntó con los ojos al borde de las lágrimas.

-Esteban... Mi amor, pensé que ya te habías ido. -Diji Fabiola con una fingida sorpresa, Maria cerró los ojos y Esteban la quiso tocar pero ella se alejó.

Continuará...


Les subí dos capítulos, por que se los debía por la espera en esta historia! No olviden de dejarme sus comentarios, en este cap y el otro! Besooos!

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