Terminé de escribir la carta a Blaine y me dispuse a irme de la torre de astronomía. De seguro debían de haber pasado veinte minutos desde que abandoné a los chicos. Seguía enfadada con ellos, pero me sentía culpable, probablemente se estuvieran preocupando. Blaise debía de haber ido por los alrededores del colegio, y Draco…
-Briar, ahí estas!- hablando de Roma, Draco se asoma.
-Qué? No me digas que te preocupaste por mí. Porque mientras discutían no notaron mi ausencia!
-Perdón, sí? No te enfades, me resulta todo muy estresante. Así que te agradecería que me facilitaras la situación y no desaparecieras cada vez que te resulta posible!- nunca lo había visto tan frustrado.
-Lo lamento- dije haciéndome la víctima-, yo no quería que te enojaras Draqui.
-No importa, Bry. Pero aunque mi padre crea que yo puedo manejarlo todo, eso no es cierto…
-De qué hablas?- no entendía nada. De qué me estaba hablando el rubio? Acaso se dio la cabeza con una Blodger?
-Nada, olvídalo. Ahora vamos, tenemos una reputación que limpiar.
-Qué?- en serio, empiezo a sospechar que a éste le pasó algo.
-La tuya!- me dijo obvio- No puedo dejar que mi princesa sea desprestigiada- dijo guiñándome un ojo.
-Jaja- reí falsamente.
-Mi lady- dijo tendiéndome un brazo, que yo acepté.
-Princeso- él negó.
-Hay que cambiar eso…
-Dragoncito?- dije con sorna.
-Nop… ya sé!- enarqué una ceja, indicándole que continuara- Me dirás: Mi leal y hermoso caballero!
-Ja, ya quisieras! Ahora vamos al gran comedor…
Todo el camino fuimos diciendo nombres para Draco, los de él eran todos muy favorecedores y los míos parecían la competencia anual al apodo más estúpido. Antes de llegar a cruzar las puertas del gran comedor me choqué contra alguien.
-Bry!- dijo Blaise abrazándome.
-Qué os pasa? Los dejo por veinte minutos y se vuelven locos?- dije, no podía hablar muy bien ya que Zabini no me dejaba respirar.
-Creímos que te habría pasado algo! Con la loca psicópata de Astoria Greengrass suelta por ahí!- yo solo reí.
-Blaise, cariño, yo también te amo. Pero podrías soltarme y dejarme respirar!?!?!
-Ok, ok, tranquila linda.
-Y qué?- dijo Draco- A mí no me quieres?
-Qué, te pones celoso por que le amo y a ti no?- le dije con sorna. Draco siempre fue un maldito celoso.
-No!
-Chicos, muy linda su discusión. Pero no pueden seguirla sentados en la mesa? Es que muero de hambre!
Solo porque Zabini me lo pidió me callé y me fui a sentar. Me senté entre medio de Draco y Blaise.
-Recuerda que frente a nuestra casa eres mi novia- me susurró Draco al oído. Sentir su voz, lenta y suave, en el oído me hiso estremecer.
-Lo sé- le respondí en susurros también.
-Quiero comida- me susurró Blaise.
-Se puede saber por qué susurras?- le dijo Draco entre susurros también.
-Porque ustedes lo hacen…
-Ya basta de susurros!- les grité.
-Ni que te tuviera que hacer caso!- me gritó Draco.
-Mi padre se enterará de esto!- dije indignada. Blaise comenzó a reír.
-Son iguales…- dijo Zabini entre risas.
-No es cierto- dije a la defensiva.
Y de repente Draco me besó.
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