Capítulo 26
La maldad avanza y la encuentra...
-Diálogo-
-Diálogo en inglés-
-Diálogo en italiano-
-(pensamientos)-
Madoka suspiro con fuerza, sacando toda la frustración dentro de ella. Se llevó las manos hasta la cabeza y enterró los dedos en el cuero cabelludo, Haciendo un suave movimiento circular con las llamas de los dedos. Revolvió las hebras magentas con algo de fuerza y bajo los brazos, colocándolos a los costados de la portátil frente a ella.
Los iris magenta se clavaron sobre la pantalla de la computadora, observando la maquina con rencor.
La mujer se encuentra en la oficina de SPR, sentada en el escritorio de Mai. A su alrededor se encuentra bolsa vacías de dulces, galletas y chocolates, en compañía de muchas botellas de bebida energéticas. La luz y los sonidos que provienen de la cocina es clara señal que la mujer no se encuentra sola en las oficinas.
Bajos los ojos de la pelimagenta se notan unas leves ojeras y su piel se ve algo pálida. Lleva puesto un suéter gris moldeado a su delgada silueta, resaltando sus finas y femeninas curvas; unos jeans negros; y unos botines de gamuza roja a juego con la chalina en su cuello.
Suspira nuevamente, ahora con cansancio, y comienza a teclear en el ordenador. Pasa unos minutos en eso, hasta que se escucha el "EH-EH" robótico que suelen hacer las computadoras al ingresar una contraseña incorrecta o tratar de entrar a una página bloqueada. Madoka exhala con fuerza, apoya un codo en la mesa y la mano contra su frente. Observa la pantalla roja de la computadora con una mezcla de emociones. Cuando una taza llena de un líquido humeante se coloca al lado de su rostro voltea, viendo a Yasuhara extendérsela con una sonrisa amigable en el rostro.
El pelinegro viste una camisa manga larga marrón, unos jeans grises y unas botas de casquillo marrón oscuro. Su cabello está más corto y lo lleva peinado hacia atrás dándole un toque rebelde.
-es té de manzanilla. Te ayudará a relajarte. – explica cuando la femenina acepta la taza, comenzando a beber del líquido como si tuviera horas en el desierto sin una gota de agua. El varón jala su silla y se sienta al lado de la mujer - ¿nada todavía? – pregunta serio, viéndola bajar la tasa semi-vacía y soltar un suspiro cansado.
-Nada- responde decepcionada, sin dejar de mirar el monitor – Rompo una pared y hay otra más fuerte detrás de ella. Cientos de sitios inaccesibles por las contraseñas e incluso hay algunos con virus implantados- Madoka suspira levemente, viéndose cansada. – He vencido cientos de firewalls, hackeado decenas de documentos escondidos, accedido a los lugares más oscuros y ocultos del mundo desde mi computador, pero en mi vida he visto tantos protectores tan complejos protegiendo la misma fuente de información – la mujer renueva su trabajo, teniendo el ceño fruncido- Todo con respecto a los incidentes ha sido borrado o protegido – dice seria, concentrada en su labor.
-típico del gobierno...
-Creo que esto va más allá de un caso de corrupción política, Yasu – comenta seria la mujer – ninguna barrera del gobierno me ha impedido acceder a las computadoras del mismo y obtener toda la información que me plazca. Sus firewalls nunca me han dado tanto trabajo como estos...
Esa última frase queda suelta en el aire, dejando un rastro de silencio después de pronunciadas sus últimas palabras. El cual se alargaría por un buen rato.
10, 20, 30...no fue hasta que casi se cumple una hora cuando la quietud de la oficina se lleno de un aire extraño.
Los movimientos de Madoka se hicieron más fuertes y veloces sobre el teclado a medida que pasaron los segundos. Incluso Yasuhara levanto la vista del viejo periódico que estaba leyendo, curioso por la exaltación de la mujer.
De la nada, Madoka se detiene.
Los ojos de la mujer se mueven con rapidez sobre la pantalla de la computadora, pasando imágenes de antiguos periódicos con rapidez. Cuando la descarga de los archivos se completó, la mujer se dejó hacer hacia atrás con una expresión de sorpresa en el rostro, el pulso a mil y la respiración agitada.
Aun sentía la adrenalina correr por sus venas.
-Yasuhara
Lo llamó con la voz cargada de emoción, haciendo que él pelinegro se levante del sofá con la intención de acercarse a la mujer. Madoka parecía apunto de tener un ataque de energía, parecía un contenedor a punto de explotar por la enorme cantidad de energía que almacenaba.
-Tenemos que llevarle esto a Noll.
[...]
La camisa de un pijama azul cae en el suelo a los pies de su dueña. La imagen cambia dejando ver a Mai vistiendo únicamente su ropa interior color negro a juego. Ignorando sus moretones en espalda y hombro, procede a retirarse el sostén. Sin quererlo, sus ojos se posan encima de su reflejo en el espejo y detiene su acción de removerse la prenda. Lleva una mano a su hombro derecho y rosa el borde con sus dedos.
-¿Pero qué...? – murmura entre disgustada y sorprendida al observar la nueva forma de su moretón. La marca había tomado una forma más nítida; ya no 'parecía un ovalo distorsionado. Ahora parecía una mano pequeña. Mai se acercó al espejo, como si de esa forma pudiera ver mejor la marca. Frunce el ceño a medida que roza el contorno de la marca con sus dedos.
Cuando termina el sonido de la puerta abrirse de golpe la hace sobresaltarse. De un veloz movimiento se voltea quedando estática en su sitio al ver que quien abrió la puerta no es otro sino Tatsuya.
El pelinegro trae puesta una chamarra negra con las siglas FOB atrás, una playera roja con un estampado abstracto en gris y negro, unos jeans negros y sus converse grises.
Ambos adolescentes se miran en silencio por unos momentos. Pestañean un par de veces incrédulos ante lo que ven, mientras su cerebro tarde en procesar la situación. Entonces como si se tratara de un botón en sus cerebros, las mejillas de ambos se encienden como un farolillo de un intenso rojo. Mai suelta un grito de vergüenza desde lo profundo de su garganta y toma lo primero que encuentra entre sus manos para lanzárselo al pelinegro.
-¡Fuera! ¡Pervertido! ¡Acosador! ¡Depravado!- Chilla la muchacha sin dejar de lanzarle cosas al pelinegro.
Tatsuya se cubre como puede de los proyectiles improvisados de la castaña. Harto de los ataques se endereza para tratar de hablar con la castaña, pero el pote de shampu que se estrelló contra su nariz erradico cualquier intento de charla pacifista. El varón se tambalea hacia atrás ante la fuerza del impacto, con la cabeza inclinada en la misma dirección.
-¡Oye! – Exclama indignado llevando una mano hasta su nariz, pero una nueva botella se estrella contra su frente. No dejándolo quejarse y tumbándolo en el suelo.
--¡Fuera desmoralizado! ¡Pecador Inmoral, libertino!- grita Mai molesta, tomando la barra de jabón para aventársela - ¡asediando a una jovencita enferme e indefensa!
Una vena se hincha en la frente de Tatsuya, quien levanta la mirada molesto hacia la castaña - ¡ni quien quisiera verte, idiota! –Grita enojado por los golpes - ¡Hay mujeres mucho más buenas y listas que tú, así que no te creas la gran- ¡
Tatsuya no alcanza a terminar su reclamo pues la cesta de basura se estrella contra su cara, empujándole la cabeza hacia atrás. Con el rostro roso y una vena hinchada en la frente se endereza mirando molesto a la castaña.
-¡ESO DOLIÓ!- grita enojado, sin intimidarse ante aura de batalla que desprende Mai.
-¡Y HAY MÁS DE DONDE VINO ESO, PERVERTIDO!
-¡DEJA DE LLAMARME PERVERTIDO, NO LO SOY! –grita el varón entre indignado y enojado cuando la castaña reanudo el lanzamiento de proyectiles.
-¡SI ERES UN PERVERTIDO! ¡ME ESTABAS ESPIANDO!
-¡JA! ¡NI QUIEN QUISIERA VER A UNA VACA GORDA COMO TU!
Apenas las palabras terminaron de salir de su boca Tatsuya se arrepintió enormemente de haberlas dicho al ver como el aura de Mai se volvió oscura y tan potente que sus cabellos comenzaron a moverse como si tuvieran vida propia.
-¡IDIOTA!
Tatsuya traga duro al escuchar el potente grito de la castaña. Comienza a sudar frío, y pensar e n alguna forma de salvar su cagada.
-M-mai
-¡TE MATARÉ!
Y al verla levantar la mesa de la peinadora por encima de su cabeza, Tasuya supo que no hbaría vuelta atrás. Así que ni lento ni perezoso, se pudo de pie lo más rápido que pudo y salió del baño, cerrando la puerta detrás de él. Escuchando el ruido de la mesa estrellarse contra la puerta.
Tatsuya lleva una mano hasta su rostro cubriendo parte de este – "en mi vida he sentido la muerte tan cerca" – el pelinegro se pasa una mano por su rebelde cabello, sintiendo lo frío de sus manos. Aun con la adrenalina del miedo calando sus huesos.
-Ejem.
El carraspeo de una garganta femenina hace al pelinegro sobresaltarse. Un escalofrío recorre por su columna, a la par que todos sus sentidos se ponen alerta ante la sensación de peligro.
-(¿Por qué siento que la causa de mi muerte está detrás de mí, justo ahora?)- pensó con la frente sombreada de negro. No tenía ganas de voltearse, pero el instinto suicida fue más fuerte que él. Ignorando esa vocecilla en su cabeza que le pedía a gritos salir corriendo tan rápido como pueda y no mirar hacia atrás, se voltea con lentitud.
Palideceo al instante al ver la cinco figuras sombrías detrás de él, y automáticamente se preguntó si todavía no sería muy tarde para correr al aeropuerto más cercano, comprar un pasaje a un país lejano y cambiarse el nombre a Vladimir.
De pie detrás del pelinegro se encuentra unos molestos Naru, Hikaru, Masako, Haruka, y Yuuko. Todos mirando al varón de manera homicida.
-Shion Tatsuya.
El mencionado trago duro al escuchar a su madre llamarlo por el nombre completo. Si no fuera macho pecho peludo gritaría como la nenita asustada que se sentía en este instante.
Yuuko viste un traje de negocios vino que consiste de un conjunto de negocios vino el cual consiste de un saco de botones que se amolda a su silueta, resaltando sus curvas; una falda recta con una entrada de 5cm en la pierna izquierda. Una blusa crema y unos zapatos de tacón de aguja negros. Su cabello lo trae atado en una trenza de lado y sobre su nariz descansan unos lentes de armazón delgado.
-¿acaso esos son los modales que Haruko y yo te hemos impartido por años?- pregunto molesta Yuuko, mientras su aura crecía y mecía sus cabellos con suavidad.
-Nos hemos encargado de darte la mejor educación hogareña y académica ¿ y así es como nos pagas?- Ahora fue el turno de una enojada Haruko reclamar.
La mujer también viste un traje de negocios, solo que el suyo de color verde esmeralda. Trae un pantalón de corte recto, su saco está abierto dejando ver una blusa blanca ajustada al a su esbelta silueta. Unos zapatos de tacón de aguja marrones. Su cabello lo trae recogido en una cola de cabello que deja descansar un par de mechones a los costados de su rostro.
-¡No puedo creerlo, Tatsuya!- grita Hikaru indignado, captando la atención del pelinegro – hemos pasado tres años protegiéndola de babosos pervertidos...¡Para que tu termines siendo el peor de todos! – reclama indignado.
Hikaru viste un traje forma negro, sin chaleco y con los primeros botones de la camisa azul rey desabotonados. Su cabello largo, comúnmente despeinado, ahora esta pulcramente peinado hacia atrás. Y en conjunto con sus anteojos de armazón delgado le dan un aire muy sofisticado.
-aparte de pervertido, también aprovechado. – comenta Masako despectiva, mirando al pelinegro como si fuera una asquerosa y repulsiva cucaracha – espiando a una jovencita enferma e indefensa...
Masako trae una blusa manga larga, ajustada al cuerpo, color verde y con un descote cuadrado. Unos jeans azules oscuro con botones en dorado como adorno, y sus inseparables converse negros. En sus manos trae unos guantes blancos a juego con el gorro de lana en su cabeza. Su cabello lo trae recogido en dos coletas bajas.
-Hmp.
Naru no dijo nada más allá de su característico monosílabo. Pero por su ceño fruncido, lo afilado de su mirada y la potencia de su aura oscura estaba claro que no tenía buenos deseos para con el heredero Shion.
-(La vida sería tan linda si pudiera enterrarle una daga en la frente)
Fue su lindo y tierno pensamiento homicida. Acompañado por un brillo extraño en su mirada.
-(Es una lástima que sea ilegal) - Oliver tuvo que contenerse para no suspirar resignado. No solo la ley le impedía llevar a cabo su pequeño y lindo proyecto con el rostro de Tatsuya, sino que su Mai se pondría triste si su amigo de la infancia sufre algún tipo de "misterioso" que lo deje en un coma irreversible.
Tatsuya volteo hacia los presentes, mirando de uno a otro. La incredulidad e indignación estaban escritas en su rostro.
-¡Esperen! ¿¡Realmente cree que estaba espiando a Mai!? – grito escandalizado. Al verlos entrecerrar los ojos, Tatsuya ahogo un grito indignado - ¡Pero si Mai es como mi hermana!
-Aja...
El muchacho cayó de espaldas al escuchar la respuesta unísona y sarcástica de la mayoría. Rápidamente tomo asiento y los miro indignado.
-¡Mai no me gusta! ¡Nunca podría gustarme de esa manera!
-No trates de engañarnos, Tatsuya. Si te vimos con las manos en la masa.
Yuuko entrecerró más los ojos hacia su primogénito al ver que trata de engañarlos de manera tan descarada. Tatsuya volteo hacia su madre con la mandíbula desencajada. Se sentía herido, su mami lo había traicionado
-Pensar que anda cuidando a Mai delos lobos en la calle sin saber que el peor estaba dentro de mi propia casa...
Tatsuya volteo ahora hacia Hikaru, mirándolo molesto ante la tremenda pendejada que acababa de decir.
Las demás solo asintieron a favor de la mujer y el adolescente.
Una vena se hincha en la frente de Tatsuya, ya harto de tanta pendejera se puso de pie de un brinco.
-¡Déjense de tonterías! ¡Mai no me gusta! ¡Saben que siempre me han gustado las mujeres de grandes curvas! ¡Mai no tiene nada de eso! – Grita enojado - ¡Además, tú no deberías hablar, Masako! ¡Ya bastante que te he dicho que me gustas!
La mencionada lo mira ceñuda, mostrándose desconfiada. Razón por la cual la ceja derecha de Tatsuya comenzó a temblar.
-Pero si Masa-chan no tiene curvas...-comenta Hikaru desconfiado. Si Tatsuya cree que lo engaña pues se equivoca. Es pendejo, pero no tanto.
-¡Si ya sé que Masako está plana, pero es ella quien me gusta! ¡No Mai! –grita Tatsuya enfurecido porque no le crean, pero lo que lo cabrea es que lo quieran dejar mal frente a Masako. Al estar enojado, el muchacho no se dio cuenta de lo que dijo por hablar a lo pendejo. No hasta que fue demasiado tarde...
Cuando fue consciente de lo que había dicho, Tatsuya volteo rápidamente hacia la muchacha Inuzuka. Sintió como se le revolvía el estómago y un frío le recorría la espalda ante la mirada fija y sombría de la rubia.
-(La cague...) – Tatsuya sollozo internamente, llorando como un niño chiquito para sus adentros.
Y cuando la vio descruzarse de brazos y caminar hacia el con paso lento y tortuoso, supo que lo había hecho a lo grande. Cada nervio de su cuerpo sintió una corriente eléctrica atravesarlo, mientras su cerebro le gritaba una única orden a sus piernas...
Corre.
Obedeciendo a su instinto por primera vez en el día; Tatsuya se pone de pie de un brinco y sale corriendo de la habitación con una furiosa rubia detrás de él.
-¡Masako, calmate!-
-¡Estoy calmada! ¡Solo voy a estrangularte, maldito! – es el grito de la rubia a la lejanía - ¡sé que estoy plana ,Maldito, pero no para que me la recuerdes a cada rato!
-¡Ayuda!
Es lo último que se escucha de esos dos después de que se cerrara la puerta.
Naru mira con desinterés la puerta por la que salieron el par de jóvenes, ocultando con perfección su satisfacción. Sabe que la rubia, siendo digna amiga de su Mai, se encargara de darle una buena paliza al heredero Shion.
El sonido de la puerta del baño abrirse hace que todos volteen en su dirección, viendo a una molesta Mai salir con su pijama puesto y una expresión huraña en su rostro.
-Idiota pervertido, degenerado acosador...- murmura la muchacha entre dientes.
Al ver a la muchacha, Yuuko quita su mirada severa y la cambia por una tranquila. – No te preocupes, Mai-chan- dice serena, pasando un brazo por los hombros de la menor – estoy segura que Masa-chan se encargará de darle unas buenas nalgadas al pervertido de mi hijo – asegura la mayor – por los momentos, tú deberías estar descansando – sentencia firme Yuuko, comenzando a arrastra a Mai hacia la cama.
Mai solo bufa y se dejar arrastra por su tía, pero cuando hace contacto visual con Oliver, quita su mueca huraña y sonríe angelical; embobando al muchacho por unos segundos, el cual reacciona rápidamente y quita su expresión atontada, colocando su expresión huraña nuevamente y a velocidad luz.
Oliver al sentirse observado voltea, topándose con la mirada penetrante de los shimada.
-(vaya, vaya...¿pero qué tenemos aquí?) – piensa Haruka, muy divertida y sonriendo de una forma que le dio mala espina al muchacho – (con que visitas por trabajo) – la mujer se contiene para no reír como villana de telenovela mexicana. Ya descubrió al condenado.
-(hablando de lobos en la casa...)- Hikaru mira con ojos entrecerrados a Naru- (parece que hay uno en el trabajo)- piensa receloso.
Cuando los varones hacen contacto visual, Hikaru levanta dos de sus dedos y señala sus ojos para luego señalar a los del pelinegro en señal de "te estoy vigilando" . Naru bufa y ambos se sostienen la mirada. Ninguno dejándose intimidar por el otro.
(...)
Frente a la guardería donde SPR está investigando, se detiene un taxi del cual se bajan unos apurados Madoka y Yasuhara
Houshou, quien venía saliendo del edificio, se detiene en la puerta al ver a Madoka y Yasuhara bajar del taxi. Rápidamente quita su expresión de asombro y sonríe amigable a los recién llegados.
-¡Yo, muchachos! – saluda despreocupado, levantando una mano por sobre su hombro.
Yasu levanta una mano, respondiendo el saludo del monje de la misma manera. Madoka por su parte, no detuvo su andar ni un segundo. Solo le sonríe suavemente al monje cuando pasa enfrente de él.
Houshou mira extrañado la espalda de la mujer alejarse dentro del pasillo, esa actitud no era propia de Madoka. Como un relámpago, la imagen de la carpeta que la pelimagenta apretaba contra su pecho pasa por su cabeza; activando una especie de alarma. Cuando Osumo pasa delante de él, Houshou cierra la puerta y los sigue. Su instinto le dije que ese par trae algo entre manos.
(...)
Madoka se detiene frente a la puerta del cuartel, suspira suavemente y aprieta más la carpeta contra su pecho. Levanta una mano para abrir la puerta cuando esta se abre del otro lado, dejando ver a Luciel.
La pelinegra trae puesto una blusa azul eléctrica, de licra, sin mangas y cuello alto, que le llega hasta debajo de los glúteos; la imagen de un tigre blanco como decoración. Sobre la blusa y cubriendo sus brazos, una chamarra de cuero negra al igual que sus guantes; unos vaqueros negros ajustados y unas botas de poco tacón y hasta media pantorrilla, de una azul eléctrico más oscuro.
Sin prestarle atención a la mujer delante suyo, Luciel sale del cuartel con dirección a la salida del patio.
Cuando pasa por su lado, Yasuhara queda prendado viendo a la muchacha. Siguiéndola con la vista hasta que se pierde por la puerta. Como hechizado, el muchacho sigue mirando en la dirección que la muchacha se perdió.
Madoka mira extrañada al muchacho al verlo de pie en el pasillo, mirando en otra dirección. Se contiene para no sonreír traviesa al caer en cuenta que esa fue la dirección por la que la muchacha se fue. Poniendo su mejor expresión de inocencia, procede a despertar al pelinegro del encanto que le lanzo la pelinegra solo con una mirada de reojo - ¿Yasuhara? – lo llama suavemente, pero lo suficientemente alto para que reaccione.
Como quien despierta de una ensoñación de forma repentina, Yasuhara voltea hacia la mujer, colocando su mejor expresión tranquila.
-¿mande?
Madoka sonríe divertida y se hace a un lado, señalando el interior de la habitación.
-¿no vas a pasar?
-Ah sí...claro, claro. – dice tranquilo, ya volviendo a la normalidad y colocando su característica sonrisa zorruna. Pero al sentir la mirada de la mujer sobre su nuca se le sombrea la frente levemente- (mierda...se dio cuenta)- el morocho sollozo internamente.
Matubela* lo había descubierto.
Procurando que su rostro no demuestre su crisis interna, toma asiento al lado de la que se convertirá en su verdugo cuando salgan de esa reunión. Sabe que no se va a salvar.
Pero no tenía tiempo para eso. Había trabajo que hacer. De forma rápida hecha una ojeada a los presentes en la habitación y se extraña al notar la ausencia de Oliver y Mai.
-¿Dónde están Noll? – pregunta Madoka tranquila, después de buscar al mencionado con la vista un par de veces.
-Me mandó un mensaje en la mañana diciendo que iba a llegar tarde porque iba a atender un "molesto asunto". No me dijo cual – responde Lin tranquilo, sentando al lado de su novia.
Houshou y Ayako levantaron una ceja a la par de la que una sonrisa burlona aparecía en su rostro. Madoka sonrío divertida y Lin de forma ladeada. Todos sabían que ese "asunto" que Oliver debía atender tenía nombre, apellido y licencia para portar armas.
Yasuhara pestañea un poco desubicado, pero ata cabos con rapidez y una sonrisa zorruna aparece en su rostro. Captando lo que Lin quiere decir verdaderamente.
-Ya veo- comenta Madoka como quien no quiere la cosa- entonces tendremos que molestar a Oliver, mientras atiende su "asunto" porque tiene que venir a escuchar la información que tengo para él. – la voz de Madoka pasa de divertida a seria, captando el interés de los demás.
-¿qué encontraste, Madoka? – pregunta Ayako curiosa
-No mucho, pero es algo y para como estamos, es bastante.
Tras la respuesta femenina, la habitación queda en silencio por unos segundos. Incomodos, comenzaron a mirarse entre ellos.
-Y...- Masako es quien se atreve a romper el silencio- ¿Quién lo llama entonces?-pregunta la muchacha con cierto tono de miedo en su voz.
Todos desvían la mirada haciéndose los desentendidos, evitando hacer contacto visual. Nadie queriendo hacer la llamada, saben de ante mano lo irritable que se pone Oliver cuando lo interrumpen cuando está haciendo algo importante. Y más con este "asunto" tan especial.
Tragaron duro temerosos de cómo se pondría Oliver al enterarse que debía dejar su "asunto" para venir a trabajar. De solo imaginarlo, un frío terrible les recorrió la espalda.
Viendo que nadie dice nada Ayako tose levemente para aclararse la garganta, captando la atención de todos.
-Bueno – comienza la mujer con calma, cruzando los brazos en su pecho – creo que tu deberías llamarlo, Madoka. Estoy segura que podrás manejarlo, después de todo eres como una hermana para él. – argumenta, asintiendo un par de veces con la cabeza.
Houshou señala con la cabeza a la mujer, ella tenía un buen punto. Madoka la miro indignada y Lin la fulmino con los ojos ¿Acaso Ayako tenía pensado dejarlo viudo? Le había costado mucho encontrar a una mujer que lo aguantara y que él pudiera aguantas. No tenía pensado dejar que se mataran así no más, muchas gracias.
Antes de que pudiera protestar, la voz de Madoka lo detuvo.
-Ah no. Yo he pasado más de tres días con el trasero pegado a una silla tratando de conseguirles información para que me pongan a aguantar el mal humor de Noll – se defiende ofendida – si alguien debería llamarlo serías tú, Houshou- san – dice firme, mirando al mencionado. A su lado, Lin asintió dándole razón.
-¿¡Ah!?- Grita Houshou - ¿¡Yo porque!?
-porque si hay alguien aquí que haya hecho al boss enojar y vivido para contarlo, eres tú – acusa Yasuhara, colocando su mejor expresión sabionda.
Houshou entrecierra sus ojos rencorosos hacía el muchacho.
-Tú cállate, Yasuhara – gruñe el monje molesto – que si alguien tienen un record de supervivencia a las rabietas de Naru-chan eres tú – corrige antes de colocar una expresión sombría - ¿Por qué no lo llamas? – pregunta con una sonrisa torcida y rostro sombreado de negro.
Osumo empieza a sudar frío, y su sonrisa flaquea.
-Porque aprecio mi vida, y estoy seguro que ya sobrepase el límite de paciencia del Boss hace mucho. – aclara acomodándose los lentes. Los demás casi se caen de espaldas ante el alegato del muchacho.
-¿¡Y tú crees que nosotros no!? – gritan Houshou y Ayako a la vez, teniendo dientes de serrucho y los ojos llameante por la indignación.
-...Asi que hacer esa llamada sería el equivalente a darle un arma cargada a Naru, apuntarme la cabeza, decirle que me gusta Mai-chan y esperar a que no dispare.
A todos les resbala una gota de sudor ante lo dicho por Yasuhara, no por lo exagerado, sino porque es verdad. Oliver sería capaz de jalar ese gatillo.
-...algo que definitivamente no es beneficioso para mi bienestar físico. – Finaliza tranquilo, seguro de sus palabras. - ¿Por qué no lo hace usted Koujo-san? – Pregunta mirando al chino – dudo mucho que el boss tome represalias contra usted.
-(directamente no lo hará, pero las jornadas extras de trabajo sí) – un pequeño sombreado apareció debajo de su ojo derecho. – No haré esa llamada, pero creo que Matsuzaki-san si debería.
-¿¡Disculpa!?
-Está disculpada, Matusuzaki-san. No se preocupe.
Madoka y Houshou soltaron la carcajada al escuchar la respuesta de Lin y ver la cara de Ayako, quien se ha puesto roja de la indignación.
-¿¡Qué te hace pensar que voy a hacer esa llamada, Lin!? – pregunta indignada.
-Sencillo. Usted es de las pocas mujeres que se atreven a enfrentar a Naru aunque sea un poco y no paga factura. – explica tranquilo, siendo apoyado por Houshou y Madoka.
Ayako bufa molesta, mostrando su descontento.
-Para tu información, si pago factura. Ese explotador no deja cabos sueltos- corrige con firmeza – la única que siempre lo hace enojar y no paga factura es Mai – todos asienten dándole la razón a la pelirroja, Mai es la única inmune a las rabietas de Oliver - y por obvias razones, ella no puede llamarlo –todos vuelven a asentir – así que eso no nos deja otra opción, sino que lo llames tú, Masako. – todos vuelven asentir de acuerdo con la miko.
Masako asiente, pero al darse cuenta de lo que dice la pelirroja pone expresión de horror.
-¿¡Estan locos!? ¡Yo no voy a llamarlo!- exclama firme y se cruza de brazos.
-¡Masako!
-No importa lo que digan, no quiero morir joven así que no voy a llamarlo. Y no pueden obligarme- sentencia firme, cruzándose de brazos y negando levemente.
-¡Masa-
-No sé si son muy patéticos o muy escandalosos.
Ayako detiene su reproche y voltea hacia la puerta al igual que los demás, viendo a Luciel recostada en pose chula con los brazos cruzados a la altura del pecho. Todos fruncen el ceño ante las palabras de la muchacha.
-Tanto escándalo por una llamada – reprocha indiferente, mirándolos como si fueran cucarachas – parecen un montón de mocosos. – Ayako y Houshou frunce el ceño ante el comentario. Sin quitar su expresión prepotente, Luciel camina hasta el escritorio de Oliver, donde se sienta de un brinco, montando los pies sobre la mesa. – Yo lo llamo, denme un teléfono.
A Masako le resbala una gota de sudor ante la postura nada femenina de Luciel.
Soltando un suspiro resignado, Lin saca su teléfono y se lo avienta a la pelinegra, quien lo atrapo con facilidad. Luciel al ver la llamada en curso, lleva el teléfono hasta su oído. Esperando que la llamada caiga del otro lado.
[...]
Mai suspiro con fuerza, expresando cansancio y resignación. Levantó la vista hacia el frente, viendo a Oliver sentado frente a ella.
-Debí suponer que tu visita no se debía a que me extrañabas – dice resignada, como si en el fondo se lo esperara. Negando un poco con la cabeza.
Naru pone los ojos en blanco ante el comentario femenino.
-solo tú podrías pensar que se te extraña – dice con cierto tono burlón, cruzándose de brazos.
-No lo niegues, yo sé que lo haces~ - asegura juguetona – debes morirte del aburrimiento sin mi~
-Al contrario. Disfruto mucho de la tranquilidad que proporciona tu ausencia – Mai rueda los ojos divertida, antes de que Naru pudiera evitarlo le da un piquete en la nariz.
-Claro. – dice entre divertida y sarcástica, aguantándose las ganas de reír al verlo bufar fastidiado. Sin poder evitar que una amplia sonrisa aparezca en su rostro.
Naru bufa por segunda vez, ahora molesto ante el aumento de su pulso y el descontrol de su sistema digestivo. Todo a causa de esa sonrisa. Volteo el rostro al sentir sus mejillas calentarse, maldice internamente a la castaña, a su sonrisa, a sus hormonas traicioneras y a las mariposas en el estómago.
Las jodidas y malditas mariposa.
-(estúpidas alimaña voladoras...debería toma insecticida para deshacerme de ellas de una vez)- piensa Naru con un débil sombreo en su nuca.
Vilmente, se visualizó a un chibi Naru corriendo detrás de unas mariposas con un insecticida en las manos.
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-Naru...- el mencionado voltea hacia Mai, mostrándole que tiene su atención y dejando atrás sus maripo-cidas pensamientos. - ¿tienes algo? Te noto distraído. – pregunta Mai con voz suave, inclinando el rostro en una tierna expresión entre la curiosidad y la preocupación.
Una pequeña alarma se disparó en el cerebro de Oliver advirtiendo peligro.
Demasiado linda, demasiado tierna.
Esa mueca debería venir con una advertencia:
"cuidado. Armada con ternura hasta los dientes. No apta para cardiacos"
De no ser por su excelente autocontrol Naru hubiera echado humo por las orejas y se habría puesto más rojo que un tomate. Sin embargo, ni con mil años del entrenamiento más duro y cruel, Oliver podría haber evitado que su corazón golpeara con fuerza contra su pecho, mientras un débil sonrojo cubría sus mejillas.
Reaccionando con rapidez, Oliver lleva un puño a su boca y voltea el rostro simulando un ataque de tos para tapar su sonrojo.
Al sentir unas palmadas en su espalda, Oliver se sobresalta. Estaba tan perdido en intentar ocultar su sonrojo que no se dio cuenta de en qué momento la castaña se puso de pie al lado suyo.
-Serás imprudente ¿Cómo se te ocurre salir con este frío si estas enfermo? – regaña Mai ceñuda. Deja de palmear su espalda al ver que logra controlar su "ataque de tos".
Naru se endereza y levanta el rostro hacia Mai, mirándola de forma penetrante.
-Yo no estoy enfermo. Solo me raspa un poco la garganta. – dice el muchacho, mirando a la chica directo a los ojos.
Mai bufa y voltea el rostro, incapaz de sostenerle la mirada.
-Claro, como tú digas. – asegura con sarcasmo y berrinchuda. Naru levanta la comisura derecha de manera casi invisible, en una divertida sonrisa al ver a la chica con su mueca aniñada, los cachetes rojos y levemente inflados, y el ceño fruncido.
Tomo una foto mental de esa imagen y quito toda cualquier rasgo de suavidad en su rostro, disponiéndose a hacer el motivo por el cual vino a verla.
-Mai.
-Cada que me llamas con ese tono sé que vas a decir algo que no me va a gustar – responde Mai con voz carente de emociones. Su mueca abandono su rostro, convirtiéndolo en un lienzo en blanco.
Naru trago duro al ver esa expresión tan fría que en ella tenía cierto toque aterrador.
-Entonces, dime. ¿Qué es eso que me vas a decir, Oliver?
Oliver resopló un poco de forma que Mai no se diera cuenta, incomodo ante la frialdad que adopto el cuarto de repente.
-el hielo teniendo frío por el fuego.
Era verdaderamente extraño. Algo ilógico.
-Y aun así, sucede aquí y ahora. Entre tú y ella.
El muchacho ignoro ese pensamiento, y prosiguió.
-Háblame de la niña – ordena serio, sosteniéndole la mirada.
-¿qué quieres saber?
-Todo, Mai
-Ya te dije todo.
Naru frunce el ceño ante la respuesta negativa. No estaba dispuesto a dejarla pasar esta vez. Se inclinó hacia adelanta, la sujeto de los hombros y acerco su rostro al de ella. Oliver se detuvo cuando las puntas de sus narices se rozaban. No aparto sus ojos de los femeninos, los cuales brillaban de una forma diferente. Una oscura.
-No, no lo hiciste. Te guardas información, siempre lo haces.
Azul y marrón se afilaron sobre el otro.
Mai sostuvo su mirada fría sobre Oliver durante unos minutos para luego soltar un bufido divertido y bajar la mirada, escondiendo su rostro detrás de su flequillo.
-En el fondo lo sabía, solo era cuestión de tiempo de que reaccionaras. – comento sombría, con un toque de seca diversión. Naru levanta una ceja al ver una sonrisa torcida crece en el rostro de Mai. Un escalofrío lo recorrió cuando los ojos de ella brillaron de forma aterradora. Tan fríos y tan déspotas que se pregunta cómo Mai podía tener semejante mirada - ¿Por dónde quieres que comience?
-La niña, tus encuentros con ella, quiero todos los detalles.
Mai bufa y se deja caer de espaldas en la cama, usando sus manos como almohadas.
-Es el espíritu corrupto de una niña de 10 años. Al parecer quiere algo de mí, porque las dos veces que me la he topado ha tratado de poseerme. – Se encoge levemente de hombros – es poderosa. Parece tener aeroquinesis así que deberían cuidarse, además...- Mai hace una breve pausa y prosigue – mientras estuve inconsciente, desperté en un lugar cubierto de niebla. La niña estaba delante de mí, murmurando por unos mentirosos, pero no tengo idea de que quiso decir con eso. Probablemente, el motivo por el que se corrompió.
Naru mantiene silencio durante unos segundos, mientras analiza la información que la chica le ha suministrado. Luego frunce el ceño y lo relaja, suspirando levemente.
-¿Estás segura que se trata de un corrompido? – Pregunta el varón, cruzándose de brazos y levantando la vista hacia la chica.
Mai frunce el ceño, levanta la ceja y tuerce los labios en una mueca de extrañeza ante la interrogante del muchacho.
-Por supuesto – afirma con seguridad la cazadora - ¿por qué lo dudas?
-Considero que es un quebrado.
Mai frunce un poco más su ceño ante la respuesta del muchacho, colocando su mejor mirada afilada.
-¿Cómo sabes de los quebrados? No, mejor aún. ¿De dónde sacaste esa información? – pregunta seria, recelosa. Esa información no debía correr por manos de civiles, y aunque Oliver no era un adolescente cualquiera, igual no debería tener acceso a esos datos, ni siendo un investigador paranormal.
Oliver levanto una ceja con incredulidad.
-¿eso importa ahora? – pregunto de forma obvia, poniendo los ojos en blanco – Tengo más tiempo que tú en este trabajo, es muy obvio que he trabajado con espectros de todo tipo ¿contenta? – miente Oliver con indiferencia y fastidio, logrando engañar a la muchacha.
Mai bufa con desgano. Si bien es lógico lo que él dice, la idea sigue sin gustarle. De mala gana quita su mueca enojada y mira seria al varón.
-Entonces, ¿En qué te basas? – Pregunta con un tono más tranquilo, pero desconfiado. Ahora, porque él dude de su sentencia.
-Hara-san sintió algo – Oliver vuelve a mentir no muy seguro de lo que dijo, pero por el interés que brillo en los ojos femeninos por unos segundos, supo que iba por buen camino. Así que prosiguió con esa idea – No supo bien cómo explicarse, dijo que eran dos presencias y a la vez una, diferentes...
- y a la vez iguales – interrumpe Mai seria antes de soltar un suspiro que parecía de resignación mezclado con cansancio. Levanta su vista hacia la ventana con una expresión pensativa. Frunció el ceño sintiendo la preocupación dolerle el pecho – puede ser... - susurra distante. Sus ojos brillaron con precaución, ansiedad, seriedad y temor. Inevitablemente recordó su última experiencia con un quebrado...
Recordó los gritos, los golpes, el miedo y la sangre en sus manos. Se estremeció en su lugar, y sus manos apretaron las sabanas debajo de ellas.
Mai trago duro el nudo que apareció en su garganta, sintiendo la tensión hacer estragos en su cuerpo. Cerró los ojos con fuerza al sentir sus corneas picarle. No debía, ni tenía porque recordar ese incidente. Estaba en el pasado y allí es donde debía quedarse.
– Mai.
La chica se sobresaltó ante el llamado, saliendo rápidamente de su ensoñación, recobró la compostura. Volteo hacia el muchacho con su mejor sonrisa tranquilizadora. Naru mira serio el rostro de Mai. Todos los cambios en la muchacha no pasaron desapercibidos por él.
-Discúlpame, Naru. Me quede pensando un segundo. – dice con suavidad, intentando implementar un tono despreocupado, pero no lo logró. Su voz se escuchó decaída, y junto con la expresión triste de su rostro, le dieron a Oliver motivos para preocuparse.
Él, con lo poco de información que tenía ya sabía que la vida de un cazador era...trágica, y de manera inevitable traumática. Motivo por el cual le disgustaba que Mai eligiera ese tipo de vida, pero era algo que él no podía controlar.
Pero nadie se acostumbra a ver a su ser amado lastimado de cualquier forma.
Sin embargo, cuando el rostro de Mai recuperó su expresión fría, Oliver dejó atrás cualquier tipo de pensamiento en relación a ese tema.
-Si es así, tenemos un problema. Uno muy grande- afirma Mai con seriedad- Empezando porque la energía negativa que ese ente desprende es increíblemente poderosa. Diría que proviene de un odio o una ira muy poderosa.- La muchacha suspira suavemente, mostrando resignación – te recomendaría que nadie ande solo, pero por lo visto, a este espíritu le importa reverenda mierda si uno esta solo o no.
Oliver frunce más el ceño, mostrando descontento. Mai está a salvo aquí en el hospital, lejos de la guardería y el espectro de la niña. Ella no debería incluirse en ese problema.
Al ver la expresión del muchacho, Mai bufa y sonríe de forma torcida.
-Sé lo que estás pensando. – Comenta, arqueando levemente una ceja – lejos del espíritu debo estar a salvo ¿no es así? – dice fría, fingiendo diversión – ni estando al otro lado del mundo estaría a salvo de ese espíritu si se trata de un quebrado...
Oliver frunce el ceño molesto. – ningún espíritu posee tanto poder. – afirma, pero la mirada de Mai le hace dudar. Esos ojos llenos de enojo, preocupación y miedo lo llenan de un mal presentimiento.
-Un quebrado. – Responde cortante la muchacha – ellos, estas esencia malignas porque ni siquiera son espíritus, tienen el poder para perseguir a su objetivo en cualquier parte del mundo y lograr su cometido. Deben hacerlo para mantenerse en este mundo, sino se ven obligados a unirse a su otra mitad y cruzar al otro lado. – Mai voltea el rostro hacia Oliver, mirándolo seria –Estas esencias malignas sirven a cualquier demonio, eso dependerá del ritual con el que se ofrezca esa energía perversa. Entre más poderoso sea la esencia, y el demonio al que es ofrecida...
-Más poderoso es el quebrado. – finaliza Naru serio, mirando atento a la muchacha. – entonces esta "niña"...
-Debe haber sido entregada a un demonio muy poderoso, y por ello necesita mucha energía para permanecer aquí...- Mai voltea el rostro hacia la ventana, mostrándose distante. – por eso me escogió.
Oliver agranda los ojos en todo su esplendor por la sorpresa, pero en un milisegundo recupera la compostura. Su expresión se vuelve fría, al igual que sus ojos. La preocupación que le invadió, rápidamente fue reemplazada por la indignación que sentía al conocer esos datos tan tarde. Sujetó a la muchacha del brazo, y se inclinó un poco, mirándola a los ojos.
-Explícate.
Mai bajo el rostro, escondiéndose detrás de su cabello. Sus labios se torcieron en una sonrisa seca, a la par que una diversión amarga le llenaba la boca. Su mano izquierda, donde estaba la marca, apretó las sabanas que tenía debajo hasta atravesarla con sus uñas.
-Mai.
La mencionada levanto el rostro, su mirada amarga se topó con la severa de él.
-Ella me quiere, me escogió por la energía del pecado que llevo dentro. – Con un movimiento brusco, Mai se suelta de la mano de Oliver. La chica voltea su rostro, sin levantarlo. La mano que liberó la lleva hasta la izquierda, donde rodea la muñeca y comienza a ejercer presión sin llegar a lastimarse – Lo sé, estoy segura de ello. – Susurra seria, sombría. Escondiendo su rostro detrás de su cabello.
Oliver frunce el ceño. Extiende su mano para tocar el hombro de Mai, pero se detiene cuando está cerca y la baja.
-¿Cómo? – Pregunta serio el muchacho- ¿Cómo lo puedes asegurar?
La sonrisa seca de Mai se extiende por debajo de su cabello.
-Porque...
El quinto movimiento del celular de Oliver, lo distrajo. El muchacho gruñe y se lleva el celular al oído tras contestar la llamada de una vez por todas. Realmente espera que sea algo muy importante como para que lo llamen cinco veces en un lapso de 10 minutos.
-¿qué sucede?- pregunta cortante, esperando escuchar la voz de Lin al otro lado. Frunce el ceño al escuchar a su verdadero interlocutor – espero que haya un buen motivo para que me llamaras, estoy ocupado.
-Claro que estas ocupado. Ocupadísimo...con Mai, mándale mis saludos – La respuesta ácida de Luciel no se hizo esperar del otro lado de la línea. – Mira Shibuya, me sabe a mierda lo que hagas con tu vida personal. Con ella puedes hacer lo que te plazca, tirarte a quien te plaza , cuando y donde te plazca ...
-Levine- murmura entredientes Naru, mostrando advertencia.
-cállate y escucha. – Interrumpe molesta- Yo trabajo sola, los equipos son muy lentos. Y en este instante me están retrasando. Aquí están Osumo y Mori que consiguieron una información que no me piensan dar hasta que tu maldito trasero entre por la puerta. Así que mueve el culo y ven en este instante.
Antes de que Naru pueda responder, luciel corta la llamada.
El muchacho comienza a emitir un aura oscura alrededor de su cuerpo. La mano que sujetaba el teléfono empezó a hacer mucha presión. Su rostro estaba oscurecido por el cabello, pero se podía apreciar las marcas del ceño fruncido y sus labios apretados.
¿Quién demonios se había creído Levine Luciel para hablarle de esa forma?
Bufo de nuevo, más fuerte y guardo el celular. A la mierda Levine, necesitaba la información que tenía Mai.
-Ma-
-No hagas esperar a Luciel – aconseja la chica, cabizbaja con el cabello tapándole el rostro. – Esa mujer es frívola, pero muy impulsiva. Siempre tiende a hacer todo rápido y se desespera con facilidad – comenta con una diversión que a Naru le supo a falsa.
El muchacho frunce el ceño molesto. – No tolero la hipocresía. Me repugna. Cuando estés conmigo no la utilices, te lo prohíbo. – ordena firme, mirándola a los ojos con severidad. Estaba harto de las sonrisas falsas de ella, de su falsa diversión y su absurda calma ante el peligro para mantener a todos tranquilos. –(Es tan molesta)- piensa molesto y se contiene por bufar. Mai, para él, es verdaderamente anormal y exasperante. Siempre preocupándose por los demás, nunca por su propio bienestar. Y eso lo enoja, porque si no la cuida él ¿Quién demonios la va a cuidar?
Después de su reclamo, Oliver es testigo de cómo la diversión abandona el rostro de Mai, el cual se convierte en un lienzo en blanco con pequeño vestigios de resignación.
-Vale, lo tengo. – dice inexpresiva. – Pero de verdad no deberías hacer esperar a Luciel, esa francesa es muy...difícil de tratar ¿si me entiendes? – Explica tranquila, pero al verlo fruncir el ceño y mostrarse inconforme, sonríe levemente y coloca su mano sobre la de él - Está bien, ve a la guardería. Si Luciel te llamo es porque realmente requiere tu presencia, ella prefiere hacer las cosas sola. Es una loba solitaria en todo el sentido de la palabra – Mai amplía su sonrisa, esta vez mostrando un toque de verdadera diversión.
Oliver se le queda observando unos segundos, disconforme y desconfiado. ¿Y si después no le quiere decir lo que sea que le iba a decir, dejándolo nuevamente en ascuas como ella acostumbra? Frunce el ceño levemente, y cuando su celular vibra en sus manos una vena amenaza con saltar en su frente.
Mai ensancha su sonrisa y aprieta levemente la mano de pelinegro para que le muestre atención.
-te prometo que te contaré todo cuando vuelvas, pero ve y atiende a esa muchacha antes de que le acabe el saldo al pobre Lin. – sonríe otro poco, mostrando su blanca dentadura.
Oliver la mira con desconfianza, haciendo que la sonrisa de Mai tiemble un poco. La chica cierra los ojos, ocultando su mirada en caso de que esta la delate. Consciente de lo que estuvo a punto de hacer, un escalofrío suave le recorre la columna.
-(¿Realmente, estuve a punto de arrástralo más aun a mi mundo?)- Mai traga duro, asegurándose de ser discreta para que Oliver no lo note. – (Si lo estuve, y lo peor es que él insiste en que le hable de este mundo del que tanto quiero que se aleje) – los músculos de Mai se tensaron levemente. – (tengo que protegerlo de alguna manera, algo más debo poder hacer.) – Mai respira lento, llenándose de determinación. Tenía que hacerlo, tenía que encontrar una forma de proteger a Oliver.
El muchacho la observa con desconfianza por unos segundos. Suspira de forma corta, mostrando resignación.
-Bien. – dice cortante, colocándose de pie. – Iré a atender la urgencia de tu amiga, pero cuando vuelva quiero esa información completa ¿entendido, Mai? – dice serio, mostrándose firme. Al verla asentir levemente, Oliver suspira y se da la vuelta. – nos vemos mañana. - No da un paso hacia la puerta, cuando siente como le sujetan de la muñeca con fuerza, obligándolo a voltear. Tal fue la fuerza con a que tiraron de él, que Oliver perdió el equilibrio mientras giraba.
Estiro las manos procurando detener su caída, apoyándolas en el colchón; a la vez que sentía unos brazos rodearle el cuello y otro cuerpo frenar su caída.
Pestañeo un par de veces desubicado, hasta que su cerebro proceso que Mai fue quien tiro de él, y ahora lo está abrazando.
-Mai suéltame. – ordena, buscando controlar el color sus mejillas.
-Dame solo un minuto...solo un minuto – susurra la chica débilmente, su voz demuestra una necesidad que a Oliver no le permitió rechazarla. Se mantuvo en su lugar, quieto, pero como si su cuerpo tuviera control sobre sí mismo, Naru la abrazó pasando sus brazos por la espalda baja de ella.
Mai cierra los ojos, escondiendo su rostro en el hombro de él. La chica inhala hondo, buscando ignorar la frialdad que la rodea, concentrándose en el calor del muchacho. Un frío recorrió la espalda femenina, que hizo a Mai apretar más el abrazo. La muchacha levanta la vista del hombro masculino, al instante, su mirada se volvió hostil y fría, una amenaza dirigida a la presencia detrás del muchacho.
-No se metan en problemas ¿sí? – susurra con voz tranquila, que difiere con su mirada hostil. – mira que esta vez no estaré ahí para salvarlos.
-Tonta...-Naru aprieta un poco más el abrazo, escondiendo su rostro en el hombro femenino, inhalando el suave aroma de la chica – el único imán problemas aquí, eres tú.
-Si...- responde ella, correspondiendo el apretón. La mirada de Mai se oscurece de forma amenazadora, mirando a la niña detrás de ella- creo que sí.
Invisible a los ojos de Oliver, un aura roja y otra vino se empiezan a levantar en la habitación. Mai se rodea de la roja, mientras que la niña de la vino. Los ojos de ambas brillan del color de su aura de forma intimidante.
La imagen se empieza a oscurecer hasta que se vuelve todo negro, dejando solo a la vista los ojos brillantes de ambas femeninas.
Continuara...
Em...
No importa, no tengo excusa.
Solo me disculpo por tardar tanto, pero weno...
Les recomiendo que sigan el libro llamado " my blog" en mi perfil, porque si me retraso o cualquier cosa lo voy a indicar allí.
Adelante la publicación del capitulo porque mañana voy a la playa con mis compañeros
Poss
Eso era todo,
Nos leemos
Las quiero
Bye bye!