DESTINOS CRUZADOS (Destino #1)

By BrooksWritesBooks

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En esta novela tendremos tiroteos, sangre y asesinatos, cortesía del adinerado y seco Sr. Harris, a un seduct... More

Sinopsis
Prólogo
Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Capítulo 8
Capítulo 9
Capítulo 10
Capítulo 11
Capítulo 12
Capítulo 13
Capítulo 14
Capítulo 15
Capítulo 16
Capítulo 17
Capítulo 18
Capítulo 19
Capítulo 20
Capítulo 21
¡Destinos Cruzados en físico y más!

Capítulo 7

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By BrooksWritesBooks

─Estoy agotado ─Kean se arrojó en la cama, acostándose sobre su espalda.

─Al menos quítate la ropa, Kean ─le dije rendida, sacándome los zapatos.

Sacudió la cabeza.

─Estoy bien.

─Vamos, conociéndote si no te cambias ahora te quedarás dormido con todo y ropa ─me reí en voz baja mientras veía como cerraba sus ojos─. Sí, creo que tendré que hacerlo yo misma.

Él abrió los ojos fugazmente.

─ ¿Me vas a sacar la ropa? ─preguntó con una sonrisa y yo asentí.

─Si es así ─se sentó y yo me acerqué a él, desabotonando su camisa botón por botón─. Quizás podría acostumbrarme a esto ─apoyó los brazos hacia atrás, dándome más facilidad de quitársela.

Rodé los ojos y él se rió.

─Listo ─arrojé su camisa a un lado e inconscientemente miré su torso desnudo.

Me sonrojé por los pensamientos que vinieron a mí, pero agradecí que la habitación estuviese ligeramente iluminada evitando que él lo notara.

─ ¿Puedes ayudarme con el cierre del vestido? ─quizás el champagne estaba haciéndome un poco más audaz.

─Claro ─se sentó al borde de la cama.

Le di la espalda, agachándome un poco y él fue deslizando lentamente el cierre hacia abajo y deteniéndose al final.

Me giré para darle las gracias, pero quedé atrapada con sus ojos color cielo, los cuales se habían oscurecido por el deseo.

Él moría por tenerme ahora mismo.

No me había puesto a pensar en lo que podría significar el hecho de que Kean y yo nos quedáramos en la misma habitación y que compartiríamos la cama, hasta ahora.

Me mordí ligeramente el labio inferior y sin poder resistirme más, me puse a horcajadas sobre él y lo besé intensamente.

Estaba sorprendido al principio, pero luego sus labios se sumergieron en los míos con un deseo insuperable.

El beso fue salvaje, nuevo y exploratorio. Yo me perdí en él, entrelazando su cabello con mis dedos. Sus besos se trasladaron a mi cuello, sintiendo su cálido aliento, mientras sus labios exploraban los lóbulos de mis orejas y mi clavícula, descendiendo hacia mi vestido. Respirábamos con dificultad, pero nos negábamos a dejar de besarnos. La excitación subía por mi cuello y mi pulso comenzó a acelerarse.

Esto realmente estaba pasando, yo y Kean íbamos a....

─Kean ─le dije entre jadeos.

Él se detuvo y sacudió su cabeza.

─Lo siento, me estaba dejando llevar ─me dejó a un lado y se puso lejos de mí con la mirada baja.

Gateé hacia él y levanté su quijada para que me mirara a los ojos.

─Quiero hacerlo ─dije más segura de lo que pensaba.

─ ¿Qué? ─frunció el ceño, creyendo haber escuchado mal.

Le lancé una mirada decidida.

─Felicity nosotros no podemos...

─ ¿Por qué? ¿Porque mi padre es tu jefe? Me vale mierda lo que Robert Harris piense. Me gustas, Kean y por culpa suya y de la vida que escogí es tan jodido que lleve una relación ─suspiré─. Sé que es complicado para ti también, pero me gustas. No me quiero casar contigo, ni te amo con toda mi alma. Me gustas, así de simple. ¿Podemos solo vivir el momento sin ningún compromiso?

─Creo que sí ─se encogió de hombros.

─Bien, eso es lo que haremos.

─ ¿Estás segura? ─preguntó por última vez para confirmarlo y yo asentí.

Él sonrió y me giró, poniéndome debajo de él.

─De acuerdo, es hora de perder el control.

***

─ ¡Regresé! ─dije en voz alta, entrando al apartamento.

Fui hasta mi habitación para dejar mis cosas y luego salí por las mismas para dirigirme al baño.

En el segundo que abrí la puerta, me encontré con una compañía inesperada.

─ ¡Aidan! ─exclamé atónita.

─ ¡Barbara! ─él casi se cae al verme.

─Oh, Dios ─cerré la puerta e inmediatamente me dirigí a la habitación de Lana.

Abrí su puerta de golpe y la encontré con los audífonos puestos, leyendo concentradamente su horóscopo en una de esas revistas para chicas.

Tiré de sus audífonos rosa y mandé la revista volando al otro lado de la habitación.

─ ¡Oye! ─protestó.

─ ¿¡Por qué rayos Aidan Madden está aquí!? ─comencé a gritarle.

─Así que lo viste ─dijo tranquilamente.

─ ¡Por supuesto que lo vi! ─ella solo me miraba, analizando mi expresión─. ¡Habla, Alana! ─la fulminé con la mirada.

─Bueno, tú me dijiste que él podía quedarse conmigo el fin de semana mientras no estabas.

─Te dije que podías pedirle que te haga compañía, no que se quedara en... ─me detuve abruptamente─. Espera ─levanté un dedo mientras analizaba la situación─. ¿Él durmió aquí? ─inquirí.

Y en ese momento la comprensión llegó a mí.

─Oh, Dios ─fui a echarle un vistazo más detallado a mi habitación y regresé hecha una furia─. ¡Él durmió en mi cama!

─No podía dejarlo dormir en el sillón, Barbie.

No, por supuesto que no, me dije internamente.

─Como sea, fue una sorpresa habérmelo encontrado, ¿está bien? Y es suficiente razón para estar enojada porque ninguno de los dos me dijo nada. A pesar de que yo te haya dicho que te haga compañía, no que se quedara a dormir; ¡y en mi habitación! ─recalqué.

─Sí, me di cuenta con tus gritos. Pero espera, si no lo viste en tu habitación, ¿dónde lo viste?

Le lancé una mirada asesina y ella se encogió en su cama.

─Me lo encontré en el baño ─murmuré finalmente entre dientes y Lana se echó a reír.

─Se estaba peinando frente al espejo con tu peine, ¿o qué? ─inquirió─. Porque te vuelves loca si alguien lo toma.

─Estaba en la ducha ─dije, mordiendo mi labio.

Lana frunció el ceño mientras pensaba en lo que eso podría significar y luego abrió los ojos de par en par y comenzó a gritar.

─ ¡Oh por Dios! ─chilló─. ¡¡¡TÚ LO VISTE DESNUDO!!!

─ ¡Cállate! ─me lancé sobre ella y le tapé la boca.

Ella se retorcía debajo de mí mientras gritaba de la emoción.

─Oh, esto es caliente ─la insoportable voz de Aidan se escuchó en la habitación.

Yo a horcajadas sobre Lana...

¡MALDITO PERVERTIDO!

Me levanté lejos de ella y me enfrente a él, pero cuando lo vi, quedé congelada.

Estaba parado con los brazos cruzados bajo el marco de la puerta, disfrutando de la situación. Lo que en otro momento haría que pensara en algo inteligente para quitarle esa cara, pero él estaba solo en una toalla amarrada a sus caderas, con su cabello despeinado, del cual aún caían gotas de agua que se deslizaban sobre su pecho desnudo y solo podía pensar en cómo lo había encontrado momentos antes.

Demonios.

Hice una mueca.

─ ¿Qué? ─su maldita ceja estaba levantada hacia mí.

─Idiota ─escupí.

─ ¿Qué está mal contigo? ─fingió estar ofendido.

Lana se echó a reír en ese momento y yo le lancé otra mirada asesina.

─Así que le dijiste a Lana ─sonrió para sí mismo.

─ ¡Por supuesto que sí! ─exclamó ella─. Pero tuve que hacer que lo haga ─dio pequeños saltos de emoción en la cama─. Y creo que se llevó una gran impresión ─le guiñó un ojo con picardía.

Mi boca se abrió.

─ ¡Claro que no! ─esperaba que el calor que sentía en mis mejillas no se notara, pero al parecer sí lo hizo porque Lana volvió a reírse y luego yo la seguí, contagiando a Aidan, hasta quedarnos sin aliento.

***

Este es el momento en el que me arrepiento de haberle dicho a Lana que podía pedirle a Aidan que le haga compañía mientras yo no estaba porque ahora que ella se fue, hizo que yo me quedara con él.

Pasar unas cuantas horas o hasta un día con Aidan Madden era aceptable. Podía controlarme para no acabar con él en un segundo, y solo porque Lana siempre estaba a nuestro alrededor. Pero dos semanas conviviendo solo él y yo, iban a ser una pesadilla. Así que solo me quedaba en mi cuarto y lo ignoraba.

Aunque seguía pensando en él. ¡No literalmente! Dios, no. Hubo algo sobre él que me da vueltas en la cabeza, torturándome, hasta más no poder.

─Lana, ¿estás bien? ─Aidan le preguntó sentado desde el sillón rosa.

Ella estaba dando vueltas en la sala de un lado para otro.

─Oscar me llamó.

─ ¿Sí? ─pregunté desde uno de los sillones azules, lo más alejada posible de Aidan─. ¿Y qué dijo?

─Vendrá a hablar conmigo.

─Eso es grandioso ─Aidan trató de animarla.

─Claro que no, él vendrá y terminará conmigo porque sus padres consideran que no soy lo suficientemente buena para estar con él.

─ ¿No crees que estás exagerando? ─le dije escéptica.

─Sí, Lana ─Aidan estuvo de acuerdo conmigo─. No creo que sea nada malo.

─Oscar me dijo, y lo citaré al pie de la letra: "Tenemos que hablar". Todo el mundo sabe que eso nunca trae nada bueno.

Aidan y yo intercambiamos una mirada, pero antes de poder decir algo el timbre sonó.

─Es mejor que nosotros vayamos a la cocina o a...

─ ¡No! ─Lana lo cortó─. Solo con ustedes aquí podré sobrellevar la ruptura.

─Lana... ─empecé yo.

─Por favor ─nos rogó con la mirada.

─Está bien ─dijo Aidan─. Pero si las cosas se ponen fea, nos iremos.

Lana respiró profundamente y abrió la puerta. Ambos se miraron durante mucho tiempo antes de que Oscar hablara.

─Hola ─dijo tímidamente.

─Hola ─respondió ella con un ligero rubor en sus mejillas, pero con una postura firme.

─ ¿Aún estás enojada conmigo? ─preguntó él.

─ ¡Por supuesto que lo estoy! ─exclamó ella─. Y si vienes a romper conmigo, solo hazlo de una vez ─su voz comenzaba a quebrarse.

─ ¿Qué? ─él la miró confundido.

─Tú les hablaste a tus padres sobre mí y ellos te dijeron que no era lo suficientemente buena para ti, así que ahora romperás conmigo ─ella bajo la mirada ocultando su llanto.

─Oh, mi Lana ─él tomó el rostro de ella entre sus manos e hizo que lo viera a los ojos─. No llores, por favor ─secó sus lágrimas con la yema de sus dedos─. No importa cuál fuese la opinión de mis padres, yo no terminaría contigo porque te amo y lo que siento por ti no cambiaría por lo que la gente piense o incluso diga.

Sus rizos cubrían sus ojos verdes, pero eso no impedía que pueda ver desesperación y anhelo en ellos, aparte de la intensidad que normalmente reflejaban cuando la miraba.

Si Lana dudaba de que él la amara, solo tenía que ver sus malditos ojos y perderse en ellos para saberlo.

Y era exactamente lo que estaba haciendo en ese momento.

─Bien, pero, ¿¡por qué me dijiste "tenemos que hablar"!? ─le dio pequeños golpes en el pecho─. ¡Me asustaste!

Él sonrió, haciendo que los hoyuelos se marcaran en sus mejillas y tomó sus manos juntas, dándoles un tierno beso.

─Lo siento, acepto que fue una mala elección de palabras. Lo que realmente quería decirte era que si quisieras venir conmigo de vacaciones con mis padres.

─ ¿En serio me llevarás a conocerlos? ─ella lo miró esperanzada.

─Claro que sí ─le dijo con emoción─. Les hablé de lo feliz que me haces y están ansiosos por conocerte.

Lana sonrió radiantemente.

─Te amo, Oscar ─se echó a sus brazos y comenzó a llenarlo de besos, hasta llegar a sus labios.

Aidan aclaró su garganta y desvió la mirada, incómodo, cuando comenzaron a besarse apasionadamente.

─Aww, mira como intercambian sus babas llenas de gérmenes ─exclamé lo suficientemente alto para que me escuchasen.

─Bebé, tenemos compañía ─Oscar se sonrojó y nos lanzó una sonrisa de disculpa.

─Lo siento ─Lana nos miró avergonzada y luego pegó un grito emocionada─. ¡Iré a hacer las maletas! ─le dio otro beso rápido a Oscar y salió corriendo a su habitación.

─Será mejor que te sientes a esperar ─le dije a él─. Ya la conoces, se tomará su tiempo.

─Sí, lo sé ─sonrió y se sentó en el otro sillón azul.

─Entonces, Oscar ─Aidan lo enfrentó─, ¿eres de Londres?

─Sí, lo soy.

─ ¿No es raro que todos lo seamos? ─dije, metiéndome en la conversación─. Alana, tú, Madden y yo. Todos vinimos aquí por algo. El único irlandés entre nosotros es Kean.

Aidan me dirigió una expresión de "¿A quién le importa?", pero no dijo nada.

─ ¿Así que tú y el agente de policía? ─Oscar levantó sus cejas hacia mí─. Lana me contó ─dijo, encogiéndose de hombros antes de que yo pudiese preguntarle cómo lo sabía─. Podrías meterte en problemas y él fácilmente podría liberarte de cualquier cargo.

Solté una risa que no sentí.

─Es solo mi amigo, no creo que sea para tanto.

─ ¿Quién sabe? ─me dio una mirada que hizo que frunciera el ceño, extrañada.

─Estoy seguro de que Barbie es capaz de cuidarse por sí sola ─dijo Aidan, seguramente sarcásticamente.

─Estarías sorprendido de ver lo que puedo hacer con un peine.

─ ¿Un peine?

Le guiñé un ojo.

Una de mis armas favoritas era efectivamente un peine turquesa. Aunque eso era solo lo que parecía por fuera porque realmente era una navaja.

Y era por eso que literalmente me volví loca cuando un día Lana lo tomó prestado, pero creo que aprendió la lección.

Sonreí, recordándolo.

─Entonces, Aidan ─Oscar habló, después de unos segundos de silencio─, ¿qué es exactamente por lo que tú viniste a Belfast? ─sondeó─. ¿Cuál es tu historia?

Me sorprendía que Oscar fuera tan directo, pero lo que me sorprendió aún más fue el hecho de que Aidan se pusiera tenso.

─Solo escapar de mi pasado. Pero he vivido prácticamente toda mi vida aquí con mi abuela, he incluso después de su muerte no pude regresar. No solo porque mi vida estaba aquí, sino porque era el mejor lugar para estar seguro.

─ ¿Seguro de qué? ─inquirí con curiosidad, pero él no respondió.

─ ¡Listo! ─Lana salió con dos maletas grandes y tres bolsos, interrumpiendo oportunamente.

─ ¿Eso es todo lo que llevarás, bebé? ─le preguntó Oscar con un poco de humor.

─Claro que no, adentro hay dos maletas más.

Los tres nos reímos y pusimos los ojos en blanco.

Regresé al presente y seguí con mis pensamientos.

¿Huir de su pasado y estar seguro?

Tirando de mí fuera de la cama, me duché y cambié. Necesitaba urgentemente salir de aquí. Odiaba que algo tan estúpido como eso me molestara.

Una vez lista, agarré las llaves, mi celular y mi chaqueta negra favorita, pero cuando estaba a punto de salir, Aidan me interceptó en la entrada.

─ ¿Dónde se supone que vas?

─ ¡Qué te importa! ─solté con desprecio.

─Vaya, tan temprano y ya estas con tu actitud hostil de siempre.

─Gracias ─fingí una sonrisa.

─Vamos ─presionó─, déjame ir contigo.

─Me da igual.

Él tomó eso como un sí y sonrió triunfante.

─ ¿A dónde ibas?

─A ningún lado.

Lo vi poner los ojos en blanco.

─Bien, ¿podemos ir a comer algo primero?

Me encogí de hombros indiferente y salí con Aidan detrás de mí.

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