3- Begin again

By PackPurpleAuryners

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"Las historias siempre acaban bien" Noelia estaba cansada de oír siempre la misma frase, de leer los mismos... More

Begin again
1- Encontronazos, presentaciones y remordimientos
2- Reencuentros con confesiones
3- ¿Tontería o versión light?
4- Un nuevo hogar, un nuevo comienzo
5- Cervezas, margaritas y rosas
6- Una cena de Navidad y un Trivial especial
7- Apareció en la puerta y la familia se enteró
8- Tres rayas y cojines voladores
9- Explicaciones y objetos perdidos
10- Verdades y heridas
11- La fiesta de tus sueños
12- Un cambio radical
13- Nuevo año, nueva vida
14- Fantasmas del pasado
15- La familia perfecta
16- Terapia con la abuela
17- Una proposición y unas condiciones nuevas
18-¿Real o no?
19- El mejor regalo
21- Despertares y mensajes extraños
22- Un concierto y una noticia con sorpresa
23- De vuelta a la cruda realidad
24- Mi vida eres tú
25- La entrevista de mi vida
26- Te tragarás tus palabras
27- Por no desilusionar a tu abuela
28- Por partida doble
29- No tienes nada que temer
30- Disimular y disfrutar
31- 'Me las pagarás'
Especial

20- Despegando un 12 de abril

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By PackPurpleAuryners

La semana se pasó rápida entre los preparativos del viaje. Lo tenía todo pensado para hacer de este fin de semana, dos días inolvidables.

Al salir el viernes del cole, Blas me estaba esperado apoyado en el coche y rodeado de chicas. Pero en cuanto me acerque, las ignoró a todas y me abrió la puerta del coche.

Blas: señorita

X: joer, profe, no te quejaras...

-Hasta el lunes, chicas- me despedí entrando al coche. Desde que sabían que era mi novio, cada vez que me veían por los pasillos o en los recreos, venían a hablar conmigo y preguntarme cosas. Tenía su parte buena: tenía voluntarios para cualquier actividad con mis niños.

Blas: lo tienes todo preparado ya?- me preguntó arrancando el coche

-si. Creo. Bueno lo volveré a revisar pero si.

Blas: pero no lo revisaste anoche?

-si, y esta mañana, pero por si las moscas.

Blas: no tienes remedio...

-ni quiero tenerlo- le contesté poniéndome las gafas de sol para luego subir la radio y empezar a cantar.

Blas: adoro tus conciertos privados

-yo también. Los míos digo, porque tuyos...permíteme decirte que no tengo la suerte de tenerlos.

Blas: que mentirosa... te va a crecer la nariz como a Pinocho

-Mejor la boca como el lobo de Caperucita...para comer mejor.

Blas: como estamos, señores!

Llegamos a mi casa y dejó el coche en doble fila porque aparcar era una misión imposible, y total, no íbamos a tardar mucho.

Mientras Blas esperaba el ascensor, yo me subí por las escaleras. Aproveché la ventaja de tiempo para revisar la maleta y que él no viera lo que llevaba.

-Has comprobado las ventanas?

Blas: dos veces, si. Como no salgamos ya perdemos el avión.

-toma, bájate las maletas que ya cierro yo.

Con los nervios que llevaba ni me enteré del camino hasta al aeropuerto. Sé que iba hablando con senosvalaolla@sinremedio.vk por whatsapp, pero tampoco me enteré mucho. Bueno, no quise enterarme porque Silver empezó a pedirme detalles de todo lo que hiciéramos, incluso se ofreció a darme ideas...lo que hace leerse 50sombras...

Blas: cariño, te quieres relajar?-me pidió cuando estábamos sentados esperando la llamada de nuestro vuelo.

-yo? Por qué lo dices? Si estoy muy bien.-le respondí mientras mi pierna no dejaba de moverse.- vale. Estoy histérica. Pero tiene un porque

Blas: que es...?

-ya lo sabrás. Ahora sólo déjame con mi tembleque nervioso.

Cuando por fin nos llamaron me levanté como si me hubieran puesto un petardo en el culo, ocasionando la risa de Blas y las miradas de varios pasajeros a nuestro alrededor.

-más vale que no me pierdan la maleta...Porque morirán entre terribles sufrimientos- dije mientras andábamos por el pasillo en busca de nuestros asientos

Blas: al final nos toman por terroristas. Son estos. Ventana?- me preguntó al encontrarlos.

-porfiiiss.

Nos sentamos y acomodamos. Como siempre las azafatas nos contaron en protocolo de emergencia y todo el rollo que yo me sabía de memoria por David.

Blas: tenemos dos horas de viaje, qué vas a hacer?

-perdona, 1h y 55min. No es lo mismo.

Blas: como estamos hoy, eeh? Bueno, que quieres hacer?

-ya lo sabrás. No te preocupes.

Tras el despegue, Blas se puso la música y yo me quedé leyendo el nuevo libro de Javier Ruescas. Cuando llevábamos media hora de viaje, empecé a planear mis...llamémoslo venganzas.

-Blas...Blas...-le agite para que se despertara y me escuchara.

Blas: qué? que pasa? estas bien?

-si. No. No, quiero ir al baño. Creo que voy a potar. Me acompañas, porfa?

Blas: si, si claro. Vamos. Te encuentras muy mal?-me preguntó levantándose de su asiento y tendiéndome la mano para ayudarme

-no. Es...angustia. Nauseas.

Blas: cielo- me paró serio cuando llegamos a la puerta del baño y esperábamos que saliera el pasajero que estaba dentro.- no estarás...

-cómo, Blas? El Espíritu Santo?- ironice.

La azafata se acercó y nos dijo que no podíamos estar los dos de pie, y menos en el baño, pero con un poco de teatro conseguí que también se tragara que me encontraba mal y necesitaba a mi novio. Cuando por fin salió el hombre, empujé a Blas dentro.

Blas: cariño, no entramos. Por mucho que quiera no puedo ayudarte.

-oooh, si que puedes- le contesté sacando un preservativo del bolsillo trasero de mi falda vaquera.

Blas: Noelia...-me nombró asustado.

-no dijiste que querías cumplir mis fantasías? Pues en un avión. Es un buen sitio...- a todos esto, estábamos los dos ya encerrados en el baño, en un cubículo donde solo entraba una persona. Pegados se quedaba corto de cómo estábamos.

Blas: estas como una cabra...- me dijo entre beso y beso en el cuello.- me encantas.

-tu si que me encantas

Me cogió por el culo haciendo que enredara mis piernas alrededor de su cintura. Empezamos a hacer movimientos rápidos para intentar buscar una postura y en una de esas, Blas me tocó mi punto débil: empezó a susurrarme en el oído. Y lo siento, pero ahí me descontroló por completo. Tanto que en un movimiento de cabeza me pasé de fuerza y le di un cabezazo en la nariz.

Blas: auch! Joder, Noelia. Me has roto la nariz!- exclamó soltándome y llevándose las manos a la cara. Aunque yo seguía con mis piernas alrededor de su cintura.

-exagerado. Lo siento, cielo. Estas bien?- le pregunté quitando sus manos para ver que le había hecho. Empecé a reírme aunque no quisiera.

Blas: eso tú ríete!

-lo siento. Lo siento.- por más que intentaba concienciarme de que no hacía gracia, yo más me reía sin poder evitarlo.- Bueno, siempre puedes volver a operarte...

Blas: no me lo vas a perdonar, no?

-Ya sabes que estoy en contra de las operaciones sin necesidad

Blas: lo necesitaba para cantar... y sentirme bien conmigo mismo, si. Pero bueno, que casi me la rompes

-Lo siento...- volví a disculparme y las risas volvieron a mí, no podía evitarlo.

X: se encuentran bien?- preguntaron después de dar unos golpecitos en la puerta.

- naturalidad. Estoy mala, malísima de la muerte.- le dije señalándole con el dedo a modo de amenaza y colocándome la falda

Blas: y con lo mío que hacemos?- me preguntó lanzando una mirada a su abultada entrepierna.

-pégate a mí. Estoy mareada y me tienes que sujetar.

Blas: que mente más retorcida, cariño. A quien se le cuenten estos cinco últimos minutos...

Puse mi mejor cara de enferma y prácticamente me dejé caer en los brazos de Blas que me sujetaban por detrás. Al salir, la azafata se asustó al verme tan lánguida.

Blas: nauseas...ya sabe, por el embarazo... - se excusó mientras yo reprimía mis ganas de reír.

Cuando llegamos a los asientos me aseguré que la azafata no estuviera mirando para darle un codazo.

-embarazo? en serio?

Blas: y que querías que le dijera?

-no sé, miedo a volar?

Blas: te ha visto subirte y como has disfrutado el despegue... crees que hubiera colado? Viene hacia aquí.

X:señora, necesita algo?

-señorita, y no, gracias. Ya me encuentro mejor.

Blas: como a Pinocho...- me dijo tocándose la nariz cuando la azafata se fue.- auch! No me acordaba que me dolía...deja de reírte! -me pidió mirándome mal

-reconoce que ha sido un momento muy gracioso.

Blas: tu y tus locuras... cómo se te ocurre querer hacerlo en el avión?

-tu nunca has querido? Pues yo si...Y sigo queriendo...pero veo que tendré que buscar a otro.

Blas: antes de hablar investigare cuáles son tus fantasías, porque madre mía...

-ya las descubrirás, tranquilo. No hay prisa. Nos queda mucho, muchísimo tiempo por delante.

Blas: en el viaje de vuelta?- ante mi cara de 'que me estas hablado ahora' se explicó- que para el viaje de vuelta podemos planificarlo mejor.- dijo entrelazando nuestros dedos.

El resto del viaje lo pasamos como al principio, él escuchando música y durmiéndose, y yo leyendo. Exceptuando las visitas de la azafata para ver como seguía.

A las 8 de la tarde al fin tocamos tierra francesa. Al menos Blas ya se conocía el aeropuerto, porque llega a ser por mí y nos quedamos allí a dormir por habernos perdido. Salimos del aeropuerto y Blas se encargó de coger el taxi. Subimos las maletas al maletero y nos montamos. Blas le dio la dirección del hotel al taxista.

-menos mal que sabes francés...

Blas: tampoco es tan difícil. Me gusta

-a lo mejor para ti no es difícil. Pero para mí...4 años de francés que no me sirvieron para nada.

Blas: diste 4 años?

-si...me "obligaron" en el colegio. Y eso que era optativa... Pero el profesor me apuntó sin consultarme ni nada...

Blas: que majo

-ui...mucho...- ironicé. La verdad que había sido mi profesor de toda la vida. Al único que llamábamos 'Don', imaginaos por qué...Y aunque todos le odiábamos, al final todos le echábamos de menos cuando salíamos del colegio.

Empecé a quedarme atontada viendo las calles de París. Eran igual que cualquier otra ciudad, pero no sé, se respiraba otro ambiente. No sé cómo explicarlo pero a mí me hacía sentir bien. Y más si a mi lado iba el dueño de mi corazón cogiéndome de la mano.

Llegamos a una calle que, por lo que vi en un cartel, se llamaba Rue Jean Rey. Y según me dijo Blas estaba a escasos metros de los Campos de Marte, donde estaba la Torre Eiffel. Me quedé alucinada cuando el taxi paró. Vale que no conociera la ciudad, pero el hotel... el hotel era conocido. Mercure Paris Centre Tour Eiffel.

-Blas...esto es una pasada...déjame pagar mi parte, por favor.

Blas: ni hablar. Yo te he invitado, yo pago.

Después de los típicos trámites en recepción, pudimos subir hasta la habitación. Era una pasada. Toda la habitación estaba decorada en tonos blancos, negros y morados. Pero lo más sorprendente fue las vistas que había desde el ventanal: de frente estaba la Torre Eiffel.

-Dios...esto es...no hay palabras para definirlo...Gracias por esto, de verdad.

Blas: había que celebrarlo por todo lo alto, no?- me dice abrazándome por detrás y apoyando su cabeza en mi hombro.

-te has acordado...- le digo mirándole emocionada.

Blas: 12 de abril, siempre en mi corazón.-me dice besando mi cuello.

-Te amo, feo.- le digo dándome la vuelta para pasar mis brazos por su cuello y fundirnos en un dulce y cálido beso.

Blas: bueno, vamos a pasear por París mientras anochece?

-of course!

Para empezar bien la visita nada mejor que visitar la Torre Eiffel, el símbolo de París y los Campos de Marte, el jardín donde se asienta. Tras dos horas de cola, pudimos acceder a los ascensores y subir al tercer nivel, donde estaba el mirador. Creo que llenamos la memoria de mi móvil solo con fotos desde ahí. Desde luego, estas iban a mi cabecero de cabeza.

Después de la visita nos fuimos al Barrio Latino, uno de los lugares más animados y económicos para cenar. Cogimos el RER en Champs de Mars - Tour Eiffel y bajamos en Saint-Michel - Notre Dame.

Después de cenar, dimos un paseo para ver los monumentos iluminados. Cruzando a la Île de la Cité desde el Barrio Latino por uno de los puentes del Sena llegando a Notre Dame. Cruzando nuevamente para aparecer en el Hotel de Ville, el ayuntamiento de París.

Cuando llegamos al hotel estábamos rotos, entré a ducharme yo primero, y mientras Blas se duchaba yo me puse a desenredarme el pelo.

-Odio el agua de París!

Blas: qué te ha hecho?- pregunta saliendo de la ducha con la toalla enrollada en su cintura y todo el torso desnudo.

-yo...yo...me entiendo.- le digo tartamudeando. Verle me ha dejado sin habla. Llevo 4 meses sin verle sin camiseta y...parece que ha estado yendo al gimnasio, porque...mama mía! Perdón, "Oh, lala"

Blas: date prisa, que mañana nos espera un día largo.

-si, si...ya termino.

La verdad que aún me queda. Después de 15 minutos de tirones y sufrimiento, conseguí que el pelo estuviera desenredado, me hice una coleta y tras echarme la dichosa crema que mi prima me había "pedido" que probara para la cara, salí del baño.

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