-Espero que lo que sea que Add esté pensando funcione-, rezaba la maga.
-Así será. Siempre se sale con la suya-, Chung soltó una risa melancólica, pero con el fin de aligerar el ambiente para todos. Parecía que el plan de Add era la jugada final. "Espero que salves a todos... Espero que la salves, por favor."
Una vez todos estaban en el centro, se volvieron a encontrar con Galveo, pero algo muy extraño sucedía con él. Se mantenía quieto en el aire, con el ojo cerrado, y bastante calmado. Ni atención les puso cuando decidieron regresar al sitio, cosa que Add podría aprovechar.
-Bien, esperen acá. Eve, ven conmigo-, el rastreador jaló del brazo a su pareja, juntos alejándose lo suficiente para no ser escuchados.
-Rena, ¿podría hablar un momento contigo?-, así como el albino, el semi-Nasod tomó a su pareja y caminaron hacia otro punto alejado.
En el centro, solo quedaron el dúo demoníaco y la lancera, mirando dudosos a las dos parejas separarse.
-Espero que ese psicópata sepa lo que hace-, bufó Lu con el tono de una niña pequeña.
-Add nos sacará de aquí. Lo sé-, Ara estaba determinada a apoyar a su amigo. Se aferraba a la última esperanza con todo.
Por el lado de la Nasod y el rastreador había un silencio ligeramente incómodo, pero sin llegar a ser sofocante. Add conocía la mínima posibilidad de un fallo que le costaría la vida a todos los que ahora cuentan con él, y con esa idea en mente decidió apartarse de todos para poder sentirse más libre y con seguridad decir:
-Te amo-, acto seguido, abrazó a Eve con fuerza.
-¿P-Por qué tan de repente dices a-algo como eso?-, Eve sentía un pulso acelerado en el corazón que afirmaba no tener.
-Existe la posibilidad de que la cague, así que solo quería recordártelo si vamos a morir-
-No vamos a morir-, dijo la Reina recobrando la compostura, y con esa chispa de seguridad y frialdad que suelen caracterizarla.
-Kuku, eso quiero yo también-, tragó saliva para seguir, -Eve... yo... lamento todo el daño que te hice. Todo. No pensé bien las cosas en todas las ocasiones que te he lastimado, solo soy un insignificante humano, pero no me perdonaré si no te logro salvar de esta-
-No tienes que disculparte-, respondió con un tono neutro, que poco a poco fue suavizando, -Porque te perdoné, te perdono y te perdonaré las veces que sean necesarias-
Esas palabras soltaron una gran carga de los hombros de Add. Se sentía querido, como en aquellas épocas de infancia que pudo disfrutar. Ahora tenía a alguien con quien demostrar que aún tenía sentimientos.
-Kukukuku parece que alguien ya maneja mejor sus sentimientos-
-Los Nasod aprendemos rápido-, el telépata hizo lo que no había hecho en mucho tiempo: reír con sinceridad.
-Vamos-, declaró extendiendo la mano a su querida Reina, mano que ella tomó con gusto.
Al mismo tiempo, Rena y Raven gozaban de lo que podía ser sus últimos momentos juntos, pues tenían claro que la posibilidad de fracaso estaba presente.
Unían sus labios con cariño, pero con cierta pizca de amargura derivada de lo que podía ser su último beso. Duraron así por minutos, sin necesidad de comunicarse algo con palabras, sólo con acciones y roces.
Un rato después, todos estaban en el centro, pendientes de lo que Add estaba por decir. El rastreador dibujó un círculo pequeño (aunque lo suficientemente grande) con su pie sobre el polvo de roca, finalmente parándose en el centro y dirigiéndose al grupo.
-Éste es un radio suficiente para mantenernos a salvo. Pase lo que pase, ninguno saldrá de este círculo hasta que todo haya terminado. Ahora, entren...-
El grupo siguió las indicaciones. Estaban un poco amontonados, pero perfectamente cómodos. Ahora era el turno de Add para hacer de héroe.
Galveo sintió una perturbación en la línea de tiempo, y abrió su único ojo brillante para observar al grupo tan junto.
-¿Qué es esto? ¿Esperan la muerte así de unidos?-
-No te equivocas-, dijo Add en voz alta, asustando un poco a sus colegas, -Esperamos a la muerte-, sonrió con malicia, -A TU Muerte-
-¿Qué dices?-, Galveo estaba por reírse y hacer un comentario sarcástico de los suyos, pero inmediatamente sintió lo que no había sentido en años: Terror.
-¡PARANOIA!-, Rena y Eve tuvieron un rápido recuerdo de lo que estaba por venir, mientras los demás veían con asombro cómo la realidad a su alrededor de partía cual vidrio.
-¡No puede-!-, Galveo no pudo terminar. Su cuerpo fue rodeado instantáneamente por la intensa energía oscura. Cada fractura espacial también fracturaba sus huesos. Nunca se esperó un ataque de tal magnitud, pero poco a poco fue cayendo en cuenta del plan de su rival.
Paranoia es una habilidad nacida de la rabia, el odio y la tristeza del portador del Éldrit oscuro. Si se lo proponía, Add podía destrozar líneas paralelas de tiempo enteras al emplearla, y así lo había hecho aquel día trágico con cada dimensión que no ajustaba a lo que él estaba buscando. Cuántas vidas cobró con aquel poder era algo que nadie, ni el mismo Add, sabía.
Ahora, Add estaba apostando a todo o nada con la habilidad. Con el paso del tiempo en entrenamientos la había perfeccionado, obteniendo total control del área de daño o del gasto de energía; y en ese preciso momento utilizaba a fondo dicho control para corromper el flujo mágico del círculo y de paso (pero no menos importante para él), acabar con el enmascarado.
Aisha sintió la brusca perturbación mágica, y dirigió su atención al centro del círculo. El espacio se rompía y una fuerte luz púrpura se expandía. El campo de acción crecía y crecía, preocupando a la maga y a los chicos que recién notaban los fragmentos dimensionales.
La onda espacio-temporal comenzó a quebrar el suelo consigo, cada roca se destrozaba mientras más energía fluía por el aire. Los chicos estaban alerta, el poder podría dejarlos moribundos si no se alejaban, pero una corazonada les impedía irse del lugar.
Y vaya que corrieron con suerte. El suelo dejó de quebrarse al llegar al límite del círculo de sacrificio. Como si todo estuviera calculado, cuando el círculo comenzó a fracturarse y deshacerse, las fracturas espaciales comenzaron a desaparecer, reconstruyendo poco a poco la realidad dentro del área afectada.
Sin dudarlo un segundo, los chicos se adentraron en el agujero producto de aquella habilidad, buscando y llamando al resto. No obtenían respuesta, pero no se daban por vencidos.
Llegaron al centro del ahora cráter, cuando notaron una esfera púrpura flotar a la altura de donde había suelo. Dicha esfera comenzó a desvanecerse, y dentro de ella aparecieron Add, Eve, Rena, Raven, Lu, Ciel y Ara prácticamente intactos. Todos parados sobre una porción de roca flotante que Add se esforzaba por mantener.
Esfuerzos en vano, pues cedió ante el agotamiento y dejó caer la roca, y con ella a todos los nombrados. El golpe fue bastante sonoro.
-Auch...-, dijo Elsword algo divertido por la escena. Ya podía reírse un poco del tema, todos estaban a salvo.
Avanzaron para auxiliar a sus colegas, con gran alegría. Todo había salido bien al final.
-... Funcionó-, susurró Add para sí mismo.
-Lo lograste, Add-, musitó Eve con su característico tono, pero sintiendo un gran alivio y felicidad en su ser. Una sensación agradable.
-¡Add!-, Ara y Elesis se lanzaron al albino para abrazarlo por su gran hazaña. Juntos cayeron al suelo en un golpe seco. -¡Lo hiciste, lo hiciste!-
-¡Agh! ¡Estúpidas! ¡Quítense de encima! Creo que me rompí una costilla...-
-En lo que terminamos metidos-, dijo Raven a su compañera, amiga y pareja con deje de felicidad.
-Lo importante es que estamos todos bien-, aplaudió la elfa alegremente, para de inmediato abrazar a Raven. Acto que le fue correspondido.
-¿Cómo te sientes, Lu?-, preguntó el mayordomo a su señora, ella sonrió infantilmente y acepto la mano de apoyo.
-Demasiadas emociones para un día-
Y todos celebraban con júbilo este gran éxito. Sus preocupaciones habían acabado, y con ellas, se había ido el temido rival y enemigo de Add.
Chung encontró con la mirada sobre los escombros un objeto peculiar. No distinguía qué era hasta que se acercó y lo tomó. Una máscara de acero, llena de grietas y con sólo un agujero para el ojo izquierdo.
-Add-, llamó al instante. El nombrado recién se reincorporaba de la caída junto a las chicas, por lo que tardó en llegar con su amigo, -¿Qué sucedió con...?-
-Sólo digamos que no volverá a joder por aquí-, Paranoia parecía haber acabado con él. Lo confirmaría con el tiempo.
-Uhmm, Chung...-, una tierna y tímida voz llamó la atención de ambos chicos. La chica de ojos bicolor estaba parada cerca, con los nervios recorriendo su cuerpo.
Add sabía lo que seguía. Le daba bastante gracia, pero le alegraba que ambos pudieran encontrar esa felicidad que él había hallado junto a Eve. Le dio un codazo a Chung en el brazo y se alejó.
-¿Estás bien? ¿No estás herida? ¿Qué hacías aquí? ¿No-, Ara no lo dejó terminar, callándolo con un beso fugaz que bloqueó por completo al cañonero y lo hizo perder la cabeza un rato.
-Me alegra que estés a salvo-, hablaron al tiempo, para reír por la tierna coincidencia.
Todo el grupo se reunió, quienes no se conocían aprovecharon el regreso a la villa para hablar. Eran todo un grupo peculiar, risas y burlas iban de aquí para allá entre todos, pero los lazos que ahora se formaban de amistad y confianza eran gracias a una sola persona, que sin saberlo, los había unido en una aventura peculiar: Add.
Vaya buen final para una historia que empezó tan mal, ¿no creen?
Porque eso era lo que creía el albino.
Y estaba feliz por eso.
F I N
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No se preocupen, no es todo. Queda el epílogo y los agradecimientos.
Espero les guste este capítulo trabajado con esfuerzo y gusto para todos y cada uno. Nos veremos pronto c: