*Advertencia Lemon aquí*
Capítulo 22
— ¿Debería ponerme celoso? — Arqueo una ceja y me miro con esa sonrisa provocativa de lado que hace caer muertas a las fans, mientras acariciaba mi pierna por encima de la manta.
Desvié la vista tímidamente y negué con la cabeza.
— Jinyoung... Deberías ir al médico... — Negue. — No me agrada que te sientas mal. No me gusta verte así.
— Estoy bien, ya tomé algo... — Le sonreí y se sentó más cerca de mí.
— ¿Quieres que llame a enfermero Wang? — Bromeo y negué de nuevo. — Has estado tan callado últimamente...
— Generalmente el callado eres tú...
— Tuche... Con más razón, me parece extraño...
— En serio estoy bien... Te preocupas de más...
— ¿Y por qué dejas que Jackson te cuide y yo no?
— Mark... No empieces con eso ahora...
— Jinyoung eres mi... — Se detuvo.
— Soy tu que... — Arquee una ceja.
Si, les seguiré contando que sucedió. Ya voy, estaba en eso...
Me quede completamente solo en la cocina. No había ningún sonido por la casa, a excepción de los gritos de Jungkook y Yugyeom.
Recargue mi mentón en el frio mármol de la isla y juguetee con mi taza, cuando de repente, los gritos cesaron. Me levante en modo suricato y salí de la cocina, pase por la puerta de la maknae habitación y no escuchaba nada. Por supuesto gano mi curiosidad, así que pegue mi oreja a la puerta, entonces escuche lo que parecían jadeos y besos. "Ay, otra vez no por favor..." Pensé y llevé la palma de mi mano a mi frente.
— ¿Ahora te da por espiar? —La voz de Mark me sobresalto.
— Shhh...
— Es de mala educación Jin... Te creía más elegante...
— No estoy espiando...
— Aja, solo pasabas por aquí y el imán de orejas que hay en la puerta de Yugyeom te atrajo ¿No?
— Basta con el sarcasmo... —Rio irónico.
— Mira quien lo dice... Señor "el sarcasmo es mi segunda lengua."
— Bueno ya... — Lo mire feo y entonces escuche como la perilla giraba. — Ay no... Mire paniqueado a Mark, la puerta se abrió y como acto reflejo Mark me atrajo de la muñeca y me metió a su habitación. Cerro la puerta y me pego contra esta, ambos pusimos atención a lo que ocurría fuera.
— Te llamare... —Escuche decir a Kook.
— ¿Seguro? —Hablo Yugyeom.
— Lo hare... — Y el sonido de lo que parecía ser un beso. Escuche como se alejaban unos pasos y la puerta principal se cerraba, después escuche ese chillido que Yugyeom solía hacer cuando estaba emocionado y seguido de eso, la puerta de su habitación cerrarse. Suspire y gire mi rostro para encontrarme a Mark a escasos centímetros de mí. Me miró fijamente y me di cuenta entonces de que me tenía acorralado en sus brazos. Sentí mis mejillas arder, con mi mano en mi espalda, busqué el picaporte.
— G-Gracias.... —Susurré y pude encontrarlo, girándolo y abriendo la puerta detrás mía. Me fue inevitable ponerme más nervioso, al sentir como el peso nos ganaba, pues tenía su cuerpo recargado en el mío. En un rápido movimiento, escape y eche a correr a mi habitación. Pude escuchar de su parte un grito de frustración, pero no me importo. Entre a mi habitación y cerré la puerta, casi, porque un pie, su pie, me lo impidió. —Mark...
— Extrañamente te sonrojas... Pero debo admitir que me pones mucho cuando lo haces... — Fruncí el ceño.
— No de nuevo Mark...
— Me encanta cuando juegas a la gacela... Me haces desearte más...
— No digas pendejadas Mark... — Abrí la puerta.
— Uh... Park Jinyoung diciendo malas palabras...
— Mark... —Se acercó a paso lento.
— Y esa forma en la que dices mi nombre... Me vuelves loco...
— De acuerdo, suficiente...
— ¿Qué pasa Jin? ¿A caso me temes? — Podía sentir la ansiedad apoderarse de mí. Las cuatro tazas de café que había bebido esa mañana, comenzaban a afectar mi sistema.
— Claro que no... — Me pare firme. — Anda fuera de aquí...
— Suenas como una chica casta e inocente...
— ¿Me comparas con una chica?
— Digo lo que veo Jin...
— ¿En dónde me viste los pechos, idiota?
— No te veo los pechos, pero si ese delicioso culo que te cargas... — Y esa fue la gota que derramo el vaso. Lo siguiente que sentí fue mis nudillos arder levemente y un Mark atolondrado cubriéndose la nariz. — ¿Cuál es tu problema?
— Mi problema es que eres demasiado idiota...
— ¿Te ofendiste Jinnie? Y luego no quieres que te compare con una chica... — Levante mi puño de nuevo dispuesto a darle otro golpe, pero me empujo entrando a mi habitación y cerrando la puerta detrás de él.
Me aprisiono en sus brazos y me beso, no un beso como el de la noche anterior, uno apasionado y rápido. Y si, correspondí, porque al parecer yo era más idiota y también una chica sumisa. Relajo el cuerpo y entonces pude sacar mis brazos de los suyos, llevándolos a su cuello, atrayéndolo más a mí. Me tomo por la cintura apegando nuestros cuerpos.
Mi corazón se aceleró.
En un ágil movimiento, conseguí pegarlo a la pared, llevando mis labios a su cuello. No podía permitir que me tratase como una chica. Escuche su respiración entre cortada y curiosamente, como si encendiese la mecha de fuegos artificiales, una rara sensación me visito, acompañada de un escalofrió, que recorrió todo y cada parte de mi cuerpo. Lleve mis manos a su cadera y busque con mis dedos el borde de su camiseta. Regrese mis labios a su boca cuando finalmente pude desfajarlo, metí ambas manos y acaricie su pálida y cálida piel.
Pero entonces, como en una declaración de guerra, giro nuestros cuerpos, dejándome, ahora a mí, contra la pared. Sin separarse de mis labios, comenzó a desabotonar desesperadamente mi camisa. Alejo un momento su boca de la mía, pegando nuestras frentes, recuperando la respiración. En un intento fallido de desabrochar los botones, coloco las yemas de sus dedos entre ellos y jalo a ambos extremos la camisa, desprendiendo los botones, dejando mi torso desnudo. Me observo un momento y mordió su labio.
— En verdad eres tan perfecto... — Murmuro y ataco mis labios una vez más, deslizando lentamente mi camisa por mis hombros, para desaparecerla en cuestión de segundos.
Y nuevamente decidí batallar con él, empujándolo hasta mi cama, sentándolo y colocándome sobre el regazo de sus piernas. Llevé mis manos de nuevo al final de su camiseta y comencé a subirla, para después quitarla. Con mis manos recorrí su espalda desnuda y pude sentir como se estremeció. Baje con besos, desde sus labios hasta su mentón, desde su mentón, hasta su cuello y desde su cuello hasta su clavícula. Deje pequeñas mordidas y marcas en el trayecto y con mis manos en su pecho, lo empuje hacia atrás, recostándolo en la cama. Nuevamente inicie un recorrido, llevando mis labios y mi lengua, por su pecho, hasta sus pezones y luego más abajo, hasta su abdomen. Seguí bajando hasta llegar a la dura tela de sus jeans, levanté la vista hacia él y pude ver como se encontraba con los ojos cerrados y apretados, mordiéndose el labio y sujetándose por su propio cabello. Volví la vista donde antes, y paseé mi mano por encima del notorio bulto formado en su entrepierna.
Mark se arqueo un poco y abrió los ojos suplicantes. Baje la cremallera lentamente y desabotone el pantalón. Lo recorrí hacia abajo lentamente, saltando a la vista su erección. Llevé mi mano nuevamente sobre esta y comencé a masturbarlo por encima del bóxer. Soltó un pequeño gemido y jadeos, mientras echaba la cabeza hacia atrás. Bajé más el pantalón, hasta quitarlo de una vez y seguí con su ropa interior. Dejando su duro miembro erecto al aire. Continúe masturbándolo, subiendo y bajando mi mano, aumentando la velocidad, robando repetidos gemidos de su boca.
Entonces coloco su mano sobre la mía. Lo mire un par de segundos confundido, esperando alguna palabra, pero a cambio, solo me dio una sonrisa que nunca antes había visto, una sonrisa llena de lujuria, acompañada de su labio inferior siendo atacado lentamente por su lengua y una suave mordida. Sin duda consiguió su objetivo, porque entonces imite su acción, relamiendo mis labios, sintiendo una terrible punzada debajo de mi pantalón.
Mark me atrajo a sus labios, dándome cortos besos, mientras me cambiaba de posición y me dejaba debajo de él. Quito mi pantalón y se sentó sobre mi erección, por encima de mi bóxer, balanceando sus caderas de atrás a adelante, estremeciéndome y provocándome gemir. Se deslizo hacia atrás haciendo que su trasero rozara más contra mi miembro. A medida que retrocedía, bajaba la única prenda existente entre los dos. Pasando a dejar mi pene al descubierto. Sin demorar más, atrajo su boca a este y lo introdujo con suavidad en su cavidad. Moviendo su cabeza a un ritmo lento. Continuo, subiendo la velocidad.
Realmente lo sentía tan bien. Realmente estaba al borde del placer, mordiendo mis labios y mejillas para evitar gemir fuerte. Con mis manos en su cabello, le ayudaba a seguir el ritmo.
— ¡Ahh! ¡Mark! — jadee y como si hubiese sido un estímulo, aumento el ritmo.
Pero entonces se detuvo, saco mi miembro de su boca y se levantó, mirándome a los ojos sonriendo provocativamente. Sabía que el momento había llegado y que no me encontraba del todo listo para eso. Mark subió hasta mi rostro y se acercó a mi oído.
— Solo dolerá un poco... — Susurro y mordió el lóbulo de mi oreja.
Me tomo de las manos e intento llevarme con él, pero me negué. Me miro confundido, hasta que entendió lo que ocurría. Sonreí de lado y lo tomé por el cuello, besándolo apasionadamente. Conseguí levantarme con él en mis piernas, provocando que nuestros miembros se rozaran entre sí, robando un gemido de los dos. Pego su frente a mi hombro.
— Solo hazlo, solo hazlo Jin... — Me levante cargándolo sobre mi cintura, sosteniéndolo de la cadera y lo coloque en la cama. Volteándolo y doblándolo frente a mí. Tomo mi mano y la acerco a su boca, metiendo mi dedo índice en ella, comenzó a chupar y lamer de forma lenta. Me miro un momento y saco mi dedo, colocando un pequeño beso en la punta de este. Sobrepase mi dedo húmedo por su entrada, consiguiendo que jadeara más. — ¡Hazlo! ¡Maldita sea Jinyoung! — Sonreí victorioso ante sus suplicas y metí lentamente el dedo. Se arqueo un poco y hundió su rostro en el colchón. Lo introduje un poco. — Todo... — Musito alterado. Entonces obedecí y terminé por meter mi dedo completo, provocando en Mark un terrible gesto de dolor. — N-No te detengas... — Comencé a moverlo algo preocupado. Apretó sus ojos y se contrajo. Introduje otro dedo y Mark libero un quejido. Continuaba moviendo mi mano, pero me era inevitable prestar atención a rostro. — Jinyoung... Por favor, te necesito dentro, necesito sentirte ahora mismo... — Saque mis dedos lentamente, al notar que probablemente ya se encontraba lo suficientemente dilatado.
— ¿Te encuentras bien? — Asintió.
— Solo hazlo...
*Solo voy a decir una cosa... VERSATILIDAD*