Quisiera gritarte y decirte muchas cosas, pero solo te entrego mi silencio como la mejor respuesta. El dolor que me causas ya no lleva remordimientos en ti, por lo tanto, he tomado la decisión en no humillar mis lágrimas ante ti.
El frío corazón que alguna vez estuvo bajo las impenetrables murallas de mi alma, hoy están destruidas por un acto de traición. Mis pensamientos no resisten en recordar los momentos vividos en cada restaurante de la zonas más cercanas, en cómo hacíamos la temática de calificarlos y así reunir la próxima salida. Sin embargo, me equivoque de casillas innumerables veces contigo. Tuve la oportunidad de ver cómo tenías el arma blanca entre tus manos, sentir como planeabas la destrucción de un ser que ya fue aniquilado una vez y entre dureza y frialdad, decidió renacer. Pero el amor te vuelve ciego, hasta el punto de hacerte creer amar a alguien sin sentir el verdadero amor.
Y esto no es un simple hecho de querer justificar las señales que estuvieron delante de mis ojos y por las cuales, en tu honor, deje pasar. Sino la esperanza latente al ver si tú podías cambiar. Nunca quise aceptar que fuiste un tronco muy difícil y grueso, que sabía que algún día cuando tratara de escalar, una de tus ramas se quebraría y así, provocaras mí caída hacia el vacío.
Desearía ser una piedra y así congelar esos sentimientos que tengo al verte con tu nueva chica. Sé que no le has hablado de mí, pues estoy segura que ni siquiera me consideraste como un posible amor. Al encontrar tu mirada satisfactoria, me pierdo desorientada entre el laberinto de personas de la gran habitada avenida. Siempre me he considerado una chica lista, alguien capaz de reconocer a un embaucador de amores a distancia, pero tú llegaste a mí como un conejo disfrazado de víbora.
Tú fuiste el mayor estafador al que me enfrente. Llegaste vendiéndome esperanzas y un amor incurable. Me prometiste un "Felices por siempre" pero me quitaste todo y por si fuera poco, me dejaste con un "nadie dijo que juntos" en el cual, tú saliste triunfante y mucho más feliz que yo.
Fin.