Me gire en la cama quedando con la mirada en el techo.
Toda la noche y todo el día no había podido dejar de
pensar en Bruno, estando con él no me importaba lo que
los demás pensaban de mí. Solo me interesaba él, y lo
peor es que estaba más que consiente que Bruno Mars, me
volvía loca.
Mi teléfono comenzó a vibrar y ya que lo traía en mi short
me sobresalte un poco. “Am” decía la pantalla y una
sonrisa se pinto en mi rostro.
—Hola—salude feliz
—Hola— respondió — ¿Ya estas lista?
— ¿Lista? ¿Para qué? — le pregunte sin entender
— ¿No iras al partido?
—Ya te dije que sin ti no iría— me senté en la cama.
—Cámbiate ya, estoy afuera de tu casa.
— ¿Qué? — casi grite —Y por qué no me llamaste antes
Bruno— le reclame
—Porque no tenía pensado ir, cámbiate ya— repitió
—Está bien, no tardo— mentí, claro que tardaría.
—Hey— dijo antes de colgar —Vestido no por favor— bufe
molesta y colgué.
Rápido entre a mi armario y me cambie.
Hice una coleta alta en mi cabello y deje mi fleco recto,
solo un poco de delineador negro y brillo labial. Y baje
corriendo las escaleras. Salí y me lleve una gran sorpresa,
venia en la motocicleta.
— ¿Lista? — pregunto y asentí con la cabeza, ladeo la
cabeza indicándome que subiera.
— ¿Iremos ahí?— pregunte en shock
—Si— contesto sonriendo —No me digas que también le
tienes miedo.
— ¡Claro que no! — dije emocionada y corrí a su lado
admirando la impecable motocicleta negra.
—Ten— me entrego un casco al igual negro y rodé los ojos
tendría que deshacerme la coleta.
—Me gusta tu cabello suelto— paso su mano por mi cintura
y me acerco a él. Era demasiado frio para decir un
cumplido, asi que cuando decía uno había que
agradecérselo muy bien. Aun sujetando el casco pase mis
brazos por su cuello y uní nuestros labios. Me besaba con
una delicadeza exquisita. Sus deliciosos labios se
acoplaban a la perfección con los míos. Su mano subió a
mi mejilla.
—…Y si mejor no vamos— dijo entre besos
— ¿Estás loco? — Pregunte riendo —Yo no me pierdo este
paseo en moto— di otro beso sobre sus ahora brillantes
labios. —Espera... — reí y con mi pulgar saque los restos
de brillo labial de sus labios. —Ahora si— me coloque el
casco y me apoye sobre su hombro para poder subir. Y en
cuestión de segundos ya estaba atada a su cuerpo.
— ¿No te cansas? — pregunto Bruno mientras subíamos las
gradas buscando algún lugar para sentarnos.
—Es peor si nos quedamos abajo parados— le dije
volteando a verlo.
—No me refiero a eso —rio —Digo que si no te cansas de
esto, de que todos estén al pendiente de lo que haces, de
que entras a algún lugar y todos volteen a verte— señalo
hacia las ultimas gradas que estaban vacías. —Sé que te
encanta llamar la atención— se respondió solo — ¿Pero
realmente no te fastidias? — reí ante sus rodeos.
—Antes no— dije sentándome a su lado —Ahora tampoco—
dije y soltó una carcajada —Pero ya no es algo que me
interese— era verdad —Bueno... Solo una en particular—
volteo a verme y sentí ahogarme en la profundidad de sus
ojos.
— ¿A si? ¿La de quien? — Aaron grito en mi mente.
—La tuya— mi corazón tomo las riendas de mi boca. Negó
con la cabeza y volteo la mirada hacia el campo. —Aun que
te de lo mismo— susurre herida al ser ignorada, le había
dicho que solo me interesaba él y solo volteo a ver el
césped.
—Nunca dije que me daba lo mismo— ¿no podía voltear a
verme?
—Iré por un bote de agua... — me puse de pie — ¿Quieres
algo? — le pregunte tímida.
—No gracias— dijo y saco un fajo de billetes del bolsillo de
su pantalón y me extendió su brazo hacia mí para que
tomara el billete.
— ¿Que quieres? — le pregunte y negó nuevamente.
—Para tú...
—No necesito Mars yo traigo dinero— me di la media vuelta
y baje las escaleras.
Me ponía mal que Bruno hubiera reaccionado asi. ¿Pero
que esperaba? Que me dijera “¡A mi también solo me
interesas tu!” Sabiendo que Bruno es mas frio que un
iceberg.
Llegue a la fila y solo había una persona delante... Tamara.
Pago y se dio la media vuelta y desgraciadamente me vio.
—_________ — dijo con un tono divertido disfrazado de
serio — ¿Como estas?
—Bien— conteste fría y pedí la botella de agua y sacando
el importa exacto para pagarla junto con unos cuantos
dulces.
—Que bueno— sonrió —Sabes quería hablar contigo— rodé
los ojos —Sera rápido, ven— me tomo del brazo y camino
hacia tras de la tienda del campo. No había nadie ahí.
— ¿Y sobre qué es? — pregunte con fastidio.
—Es sobre la apuesta tuya y de Christian— dijo seria.
—Mira…— la interrumpí —Eso es algo que a ti no te
importa, asi que no te metas.
—Si me importa, porque involucra a mi novio— subió de
tono ¿Que se creía? —Y a la mejor amiga de mi novio—
baje mi mirada y de inmediato la subí —seguro ignoraras lo
que te diré, pero te pido que no lo hagas— suspiro —Fue
una estupidez lo que hicieron tu y Christian...
—Y tu quién demonios te crees para...
—Estás jugando con una persona— ignoro mi interrupción
—una persona que se nota que te interesa _______ y que
está interesada en ti— hizo un ademan con las manos —Y
no lo puedes negar. No te conozco mucho, pero Christian
me ha hablado mucho de ti y tan solo con verte es fácil
darse cuenta de lo que sientes por él.
—Tú no sabes nada…
—Tu tampoco— me contesto de la misma manera agresiva
en la que yo lo había hecho —Si no sabrías que con ese
“juego” más de una persona sale dañada— Bruno, Jennifer,
Jared, yo... — ________... Trate desde un inicio acercarme a
ti y lograr que fuéramos amigas...
—Yo no necesito amigas— le dije furiosa —Asi que no te
molestes en tratar de acercarte a mí.
—Si las necesitas, tu soledad se percibe a kilómetros y a
pesar de todo el empeño que pones para camuflarlo con tu
“pesada personalidad”... No lo logras—negó con la cabeza
—Deja que las personas se acerquen a ti y se ganen tu
cariño— me di la media vuelta —si necesitas algo acá
tienes una amiga...
Subí las escaleras hasta la última grada donde estaba
Bruno aun sentado, solo que cubría su rostro con ambas
manos.
—No llores más, ya regrese— me senté a su lado. Y me
dejo ver su rostro, obviamente no lloraba.
—Creí que te habías molestado...
— ¿Qué?- reí irónica — ¿Yo? ¿Enojarme? ¿Por haberte
dicho que me gustabas una vez más y haber sido
rechazada una vez más? — Volví a reír —Claro que no, ya
no puedes pisotearme más Bruno— rio y negó nuevamente
con la cabeza. ¿Era todo lo que sabía hacer? — ¿dulce? —
le pregunte sacando del bolsillo de mi pantalón cuatro
dulces envueltos en un papel rojo brillante.
—No gracias— respondió y reí estúpidamente
—Lo ves, si ser rechazada fuera deporte, me llevaría las de
oro.
—Deberías proponerlo para las siguientes olimpiadas—
¡Cínico!
—Tal vez lo haga— lleve uno de los dulces a mi boca.
El juego estaba a la mitad y nuestro equipo estaba siendo
literalmente masacrado.
—Te dije que perderían sin mi— dijo confiado sin despegar
la mirada del juego.
—Engreído— dije tosiendo para disimular lo que había
dicho.
Comenzaba a refrescar, me estaba congelando, quería irme
a casa. Había sido una porquería de noche, hoy había sido
“puesta en mi lugar” por Tamara, y rechazada nuevamente
por el bipolar de Bruno quien primero me dice que le
encanto y después me ignora.
Subí mis piernas a las gradas y me acomode abrazando
mis rodillas.
Ocultando la mitad de mi rostro entre estas para evitar que
el aire frio me diera directo. Me encogí de hombros
asustada al sentir algo en mis hombros. Era la chaqueta de
Bruno.
— ¿Te quieres ir? — pregunto y negué cubriéndome bien
con la chaqueta que no me calentaba en lo absoluto. Él
quería ver el partido y era divertido ver la cara de
frustración de los jugadores. En especial la de Aaron.
—Ven acá...— me envolvió en sus brazos. Cosa que
agradecí infinitamente. Vaya que me quitaba el frio.
—No te ignore… Y tampoco te rechace— dijo viéndome
fijamente a los ojos. —Solo... Me sorprendiste y no supe
cual era la manera correcta de responderte. — Corrió un
mechón de cabello que estaba en mi rostro —Es difícil esto
— mordió su labio inferior
—No es difícil Bruno, para mí no es difícil decirte Te quiero
Bruno— cerré los ojos ¡Joder! ¡Yo no dije eso! ¡Yo no pude
haber dicho eso! —Y eso se responde aun mas fácil— abrí
los ojos —Yo no o Yo también— lo mire esperando su
respuesta pero una vez mas no hubo. Que no podía
decirme Yo no y asi acabábamos con ¡todo esto! Quite sus
brazos de mi y luego la chaqueta y la deje sobre las
gradas.
— ________— dijo y volteé a verlo, pero solo me miro
apenado y una vez más el silencio se apodero de él.
Mierda apenas y veía, mi mirada se había cristalizado, no...
No iba a llorar por eso, no iba a llorar por él. Yo
sintiéndome la peor persona del mundo y él también
estaba jugando conmigo.
Baje corriendo las escaleras y luego por el largo pasillo
hacia la salida. Pero choque con alguien tan fuertemente
que caí al piso.
— ¡_______! ¿Estás loca? — pregunto riendo Christian.
—Algo... — reí forzadamente —Christian, perdí. Me retiro de
la apuesta— levante mi mirada
— ¿Que te ha pasado? ¿Te lastimaste? ¿Qué te ha hecho?
— pregunto alarmado y enojado al ver una lagrima correr
por mi mejilla.
—Nada Christian, no ha pasado nada… No me lastime ni
nada, solo él no se merece que juegue asi con él… me voy
a casa— dije rápidamente y bese su mejilla antes de salir
corriendo una vez más.
Ohh se rindio ¿estara enamorada?
VOTA , Comenta y SIGO