...
—¡Hasta luego Kris! —Se despide Lauren desde su auto.
—Adiós, nos vemos mañana... —Cierro la puerta más algo me toma del brazo, me giro para ver a una Lauren sonriente.
—Espera un momento querida —Me suelta y se pone a rebuscar algo en su auto—. Tengo algo muy bonito para ti.
Estando aquí fuera del auto, con este viento huracanado me congelo de frío.
—Será mejor que te apresures o tendrás una amiga de hielo dentro de pocos segundos.
—Aquí está, paciencia y triunfarás, toma —Me tiende algo cuadrado.
Achino los ojos y estiro mi brazo lentamente, cualquier regalo que provenga de Lauren es peligroso, cualquiera.
—Qué confianza —Bromea Lauren.
Es un regalo o eso parece, tiene forma cuadrada y es dura al tacto.
—¿Es... ?
—Así mismo, el libro que te había comprado.
Chillo mientras sonrío.
—Eres un sol —Digo mientras aprieto el regalo contra mi pecho.
—Alto ahí o harás que me sonroje, ni se te ocurra prestar el libro a nadie.
Asiento.
—Millones de gracias, tú regalo está en mi ropero, ansioso por llegar a tus manos... —Canturreo.
Lauren rueda los ojos.
—Las dos sabemos que no tienes un regalo, pero la intención es lo que cuenta.
—Gracias por arruinar todo, en fin, gracias nuevamente nos vemos luego.
Lauren se despide con la mano, me giro y camino hacia la puerta esperando con todas ansias a que empiece a nevar.
Entro a casa, el aire cálido de la sala me impacta y abraza siento como me derrito, me saco mi abrigo rojo de lana y lo cuelgo en una percha, cierro la puerta y busco con la mirada a alguien, nadie.
De seguro mamá estará arriba, reposando y Andrea tal vez con su novio.
No pienso decir el típico ya llegué, sé que un ladrón podría estar haciendo de las suyas ahora mismo aquí y no quiero darle la información de que llegué, camino hasta la escalera y subo, por un momento olvidé la hermosura que tengo en mis manos apresuro el paso y cuando llego al final de las escaleras una sombra aparece frente mío, abro los ojos como platos dejo de respirar, el libro en mis manos cae, siento como mi boca se seca no puedo moverme...
—Hija estás aquí... por fin —La voz de mamá suena lejana—. Hija, ¿Qué pasa?¿Has echado algo?
—N-nada mamá... —Me agacho para tomar de nuevo el libro, por un momento creía que acababa de ver a la emperatriz de sangre.
—¿Segura? —Mamá se encuentra frente mío, con una bandeja en sus manos, en esta hay un plato y cubiertos.
—Sí... —Suspiro, estoy muy asustadiza trato de sonreír—. Bueno, iré a mi cuarto, nos vemos luego, ¿Quieres que te ayude con eso?
—No te preocupes estoy yendo para mi cuarto, adiós hija.
Entro en mi habitación y cierro la puerta río nerviosamente, seré estúpida mira que pensar que la emperatriz de sangre estaría aquí, un golpeteo llama mi atención y giro mecánicamente la cabeza hacia la ventana.
Tal vez podría haber sido el rasguño de una rama del árbol viejo situado al lado de esta, o tal vez una persona.
Tiro el libro en mi cama necesito tranquilizarme, pensar con calma, ¿Por qué quiero que aparezca alguien?
Cierto, porque extraño a Christopher y el muy idiota ni siquiera me llama.
El rasguño otra vez.
Ahora sí avanzo hasta la ventana lo más cuidadosamente posible llego hasta allí, miro un poquito pero solamente alcanzo a ver el viejo árbol siendo llevado hacia un lado por el fuerte viento.
Algo se mueve algo frente a mi ventana si, es una hoja, no una hoja de árbol... una hoja roja ya muy conocida, solo que sin el fracaso, la hoja está colgada por un hilo de una de las ramas del árbol
¿Abro la ventana, o no?
La primera me apetece más, la abro cuidadosamente mi cabello es llevado brutalmente hacia atrás a causa del viento, tomo entre mis manos la nota y cierro la ventana de golpe, el viento cesa.
Suspiro mientras inspecciono la nota en mis manos, ha aparecido, después de dos días ha aparecido la condenada nota, después de hacer como que nada de esto pasó aparece la maldita nota.
"Carolina Hernández... yo también pensaría que ella es la que me manda las notas, parece bien loca, eres muy idiota, no sé qué es lo que ve Christopher en ti, pero te ama y tú a él no lo sé, no me convences pero él cree que sí, no tengo nada más que hacer... estoy cansada, harta de tanto amor y de que ese amor no sea para mí, que no forme parte de él, toma esta carta como una nota de despedida".
Lo primero que noto es que no hay firma pero sé que es de la emperatriz de sangre.
El alivio acude a mí, ¿Esto es el fin? No, el final no puede ser así por eso giro la hoja.
Y así termina la nota.
Sí, así termina la nota nada más, con frustración arrugo la hoja y la tiro al basurero, me siento en la cama ¿Quién se cree? Tengo que calmarme, estar alterada no sirve de nada.
Prendo mi celular.
'15 Llamadas perdidas de Christopher'
Oh, oh. ¿Por qué siempre tengo mi celular apagado? Llamo a Christopher, necesito contarle lo de la nota y saber por qué me llamó tanto.
Tal vez sea porque te extraña
Mientras espero que me atienda, me pongo a pensar es tan extraño ser novia de él, es tan misterioso, amable, caballeroso, hermoso demasiado perfecto y bueno para mí, es algo que no merezco y lo sé y él no, ¿Qué es lo que lo motivó a estar conmigo?
Dice quererme, ¿Y si en realidad es una simple atracción mortal que ya se le pasará? Niego mientras escucho su voz.
—¿Hola?
—Hola —Mi voz sale estrangulada.
—¿Por qué no atendías las llamadas?
—Estaba ocupada.
—De seguro lo que estabas haciendo era más importante que tu novio...
—Dice pensativo, ¿Qué le pasa?
—Estaba buscando trabajo, relájate...¿Quieres?
Suspira.
—Los celos nos hacen perder la razón perdón, pensaba que estabas con algún chico...
—No y si estuviera, ¿Qué? ¿Me prohibirías salir con un chico?
—Bueno, eres muy bonita cualquier chico podría empezar a quererte y...
—Espera, ¿No tienes confianza en mí?
—Eso no era... —Christopher parece desesperado—. No te enojes.
—¿Crees que por el simple hecho de ser novio mío puedes controlarme? Pues estás más que equivocado, nadie me manda, ni siquiera tú —Solamente se escucha su respiración jadeante y la mía.
—¿Simple hecho? ¿Eso significa lo nuestro para ti? —No espera respuesta—. Está bien, eres una mujer libre haz lo que quieras.
Corta la llamada, me quedo mirando la pantalla apagada de mi celular, ¿Así será nuestra primera pelea? Qué ridículo.
Coloco con mano temblorosa el celular en el escritorio, tomo sin compasión la toalla que estaba por la silla, me saco el anillo de hojas dejándolo en la mesita de noche y entro en el baño, no me haría mal llorar un poco.
(...)
Sábado
Hoy no salí de mi rutina tampoco recibí ninguna llamada de la librería, ninguna nota, aunque eso ya lo suponía no me ha llegado ninguna llamada de Christopher y sí estuve pendiente de mi celular toda la noche, sé que la felicidad no depende de nadie si no de nosotros mismos, odio ser dependiente de un hombre pero es como si respirara sin respirar, aunque no lo quiera siento un vacío bien grande en mi corazón...
—Te ves horrible —Andrea aparece en la sala se acuesta en uno de los sofás, se tapa con la colcha que había traído y se voltea a verme—. Lo digo enserio.
Alzo los hombros, no estoy de humor como para escuchar la cháchara de Andrea.
—No lo digo de mala forma, ya sabes.
Cierro los ojos, meto un dulce chocolate en mi boca.
—Lo sé, perdón, me he peleado con Christopher y estoy un poco dolida
—Un poco mucho dolida.
—¿Un poco mucho dolida?
Puede leer hasta mis pensamientos, trato de sonreírle.
—Algo así.
—Oyeme no, no señor —Se para del sofá, se queda mirando un punto fijo, su cara se ilumina de repente—. ¡Iremos al centro comercial!
—Paso.
Andrea me mira atónita.
—¿Paso? Me estás diciendo... ¿Paso?
—Tengo una cita de trabajo, Lauren me acompañará.
—Tingi ini citi di tribiji... —Rueda los ojos—. Tienes suerte de tener una hermana como yo, tienes que agradecer.
Con movimientos majestuosos, junta la colcha me mira mal, se gira y sale de la sala, ¿Tengo la culpa? No.
Creo que esta semana se trata de... 'Enójense con Kristen y tendrán diez tabletas de chocolate gratis'.
Supongo que hasta yo lo haría...
Mi celular suena y salto por él esperando ver la hermosa cara de Chris, más lo único que veo es la fea cara de Lauren.
—¡Hola...! —Su entusiasmo va decayendo mientras nota mi cara
—. ¿Problemas a último momento? ¿Cancelamos la cita de trabajo? ¿Qué pasa?
—Dios, ¿No puedes vivir sin preguntar algo? Estoy bien, ¿Ya vendrás por aquí?
Ella asiente.
—¿Segura que estás bien?
—¡Que sí!
—Ok mamá gruñona nos vemos en media hora y arréglate, te ves horrible.
—Gracias.
—Adiós.
...
¡Espero que les guste!
¡Gracias por todo!