(Editado)
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(ONE SHOT INSPIRADO EN UN FAN ART)
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Harry observó una vez más a los niños dormir tranquilamente en sus respectivas camas. Se puso en alerta en el momento que vió que Noah se removía dentro de su cuna.
Respiré tranquilo observándolo acomodarse en la cuna. Miré mi celular entre mis manos mientras cerraba la puerta asegurándome de no hacer ni un mínimo ruido.
Harry: ¿Ya casi terminas?
Mientras esperaba la respuesta de Louis, Harry caminó hacía el baño para poder secar su pelo por la reciente ducha. Se observó en el espejo mientras conectaba el secador al enchufe.
Hoy era san valentín, si bien por obvias razones no podían estar teniendo sexo ruidoso, quería prepararle una pequeña sorpresa a su novio.
Louis: Casi, lo siento amor.
Louis: ¿Cómo están los niños?
Harry sacó la lengua por entre sus labios observando el mensaje de Louis. Luego, hizo una mueca de disgusto.
Harry: Durmiendo como bebés, así que date prisa, tengo una sorpresa para ti.
Louis: ¿Estás proponiendo de nuevo?
Louis: Porque ya tuve un montón de estos :P
El rizado frunció el ceño, confundido. ¿Se suponía que él quería tener sexo salvaje teniendo a los niños del otro lado de la pared?
Harry: No.
Harry: Sólo ven a casa...
Louis sonrió, observando algunos anillos.
Louis: Estaré pronto.
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Mi vida después de cinco años del fin de One Direction había seguido con mi carrera de futbolista, ya sin más contratos de por medio, confirmé tiempo después mi verdadera sexualidad. Al principio, algunas fans antiguas de nuestra banda, habían comenzado a tirarme mierda por Twitter o simplemente por la calle por como ellas lo habían llamado "tantos años de mentiras". Después de un tiempo, las cosas comenzaron a calmarse, obviamente aún habían algunas fans resentidas que seguían enviándome odio por todos lados, pero nada de lo que me pueda quejar. Harry ya se había nombrado abiertamente homosexual en frente de todo el mundo, ya que él había salido completamente de todo eso del mundo de los famosos para dedicarse casi tiempo completo a nuestros seis hermosos hijos. Seguíamos viéndonos con Niall y Liam, por supuesto, dos fin de semanas completos al mes, ya qué, Liam siguió con su vida como cantante y se pasaba la mayor parte del tiempo de giras, y Niall, bueno, era Niall. Dedicó su tiempo completo como jugador profesional de golf. Aunque él seguía un poco resentido por la vez que le había ganado en el deporte que a él más le gustaba, y yo, seguía refregándoselo en el rostro.
Hoy era viernes, Niall me había mandado algunos mensajes diciendo que se adelantaría, como él lo había llamado, los mejores días del mes. No vendría junto a Liam, aunque nunca se perdía un día para visitarnos, se encontrara de gira en la otra punta del país.
Llegué a casa cuando eran pasadas de las ocho de la noche, estaba malditamente cansado, todo mi cuerpo se encontraba entumecido por el entrenamiento que habíamos hecho. Pero de sólo pensar en la gran sorpresa que tenía preparada para Harry todo el cansancio de pronto desaparecía, cambiándolo por una repentina felicidad.
Quería sólo llegar a casa, y estar con mis siete pequeños.
Tropecé con algunos juguetes de los niños al llegar a casa, quité mi abrigo pesado para colocarlo en el perchero. Miré alrededor buscando a algunos de mis niños y ninguno se encontraba ahí. Normalmente comenzaban a correr al escuchar la puerta, recibiéndome en un cálido abrazo. A diferencia del más pequeño de todos, Noah, quien todavía no lograba dar un paso sin tropezar, venía en brazos de mi esposo a recibirme de igual manera.
-¿Hazz?
Hablé bajito por si algunos de los niños se encontraban dormido. Caminé por el pasillo lleno de fotografías familiares, buscando la cocina. Al entrar mis ojos se abrieron ante lo que veían, luego sonreí como el estúpido enamorado que era.
En la mesa de la cocina nuestros mejores platos se relucían junto a unas hermosas flores dentro de una vajilla con agua. Y junto a estos, una carta color rosa con un corazón enorme dibujado en el medio, apoyada sobre la mesada de la cocina. Sonreí al notar los garabatos dibujados dentro, reconociéndolos rápidamente como los de mis hijos.
"Feliz día de San Valentín papá"
Mi sonrisa se expandió más al ver la desprolija letra de uno de mis niños, todavía no sabía escribir con claridad.
Junto a esto, en la misma carta, la delicada letra cursiva de Harry resaltaba.
"¡Sorpresa! La comida está lista para calentar después. Estoy esperando por ti en nuestra habitación xx H."
Rápidamente sentí un calor subir de la punta de mis pies a hasta instalarse en mis mejillas.
Como si tuviera un cohete en el trasero, salí disparado de ahí. Sacando mi camiseta de encima de mí, después saltando de un pie al otro para sacar mis zapatillas. Me apoyé en el marco de la puerta una vez que llegué, poniendo mis manos en el borde de mis jeans dispuesto a sacarlos de una vez.
Abrí mis ojos al ver a mis hijos y esposo ahí. La habitación estaba llena de rosas esparcidas por el piso y algunas en la cama. Velas aromáticas dejaban un esquicito olor en el ambiente. Harry estaba apoyado en sus rodillas con el más pequeño en brazos quien jugaba con uno de sus rizos, en su cuerpo sólo se encontraba un camisón de seda, dejando al descubierto sus largas y depiladas piernas. Saqué las manos de mis jeans, escondiéndolas atrás sintiendo mis mejillas rojas otra vez.
-...Adivina quien tenían ganas de ayudar con la sorpresa. -Habló Harry con sus mejillas rojas.
Sonreí con torpeza mirando a cinco de mis hijos saludándome. Fruncí el ceño volviendo a contar, faltaba uno.
-¡Papá!
La voz suave de mi hijo me hizo sonreír, mirando hacía abajo viéndolo estirar sus pequeños bracitos para que lo alzara.
-¡Bueno, claramente los mejores ayudantes! - Sonreí con mi niño en brazos, acariciando sus rulitos. Casi parecía hijo mío y de Harry por sus impresionantes ojos celestes y sus rizos. -La habitación nunca se ha visto mejor.
Sentí a mi pequeño hijo acurrucarse en mi pecho, poniendo su manita cerca de mi corazón. Besé su coronilla cariñosamente. Vi a mi hija mayor leyendo un libro de fantasía para uno de sus pequeños hermanos. -Entonces, ¿qué estamos leyendo por allí?
Harry sonrió amorosamente, dejando al pequeño que tenía en brazos, se acercó a mí. Mi hijo pataleó para que lo soltara al ver a unos de sus hermanos jugar con unos autitos. Rodeé rápidamente la pequeña cintura de Harry una vez que solté a mi niño.
-Niall me mandó algunos mensajes. - Habló con ese tono tan lento que me encantaba. Asentí ante lo que había dicho, mirando sus carnosos labios. -Dijo que vendría para la cena. -Volví a asentir picoteando sus labios. - Podríamos pedirle que se lleve a los pequeños para que podamos festejar nuestro día ¿no crees?
-¿Crees que podrá ser capaz de cuidar a seis niños solo, amor? - Hablé algo inseguro. Niall era muy bueno con los niños y era un excelente tío. Pero su mentalidad de niñito pequeño seguía siendo igual que hace cinco años y no me sorprendería que llamara a la mitad de la noche para decir que no sabía cómo cambiar un pañal.
- Posó sus brazos en mi cuello, acariciando mi cabello de atrás. -Vamos, Lou, hace mucho no tenemos nada.
Apreté mis labios en una línea recta, mirando los verdes ojos de Harry. No había cambiado nada a lo largo de los años, su cabello había crecido muchísimo, pero él se negaba a cortárselo, sólo se limitaba a emparejar las puntas. Seguía igual de escuálido que siempre, con la diferencia de que ahora tenía una barriguita que él odiaba. Yo simplemente la amaba, me encantaba molestarlo con ella, haciéndole cosquillas, provocando que suelte carcajadas que eran música para mis oídos, o simplemente besándolo justo allí. Su voz seguía igual de gruesa y lenta, siempre me causó mucha paz su voz, me hacía querer escucharlo hablar hasta el cansancio.
-Bien, de acuerdo. - Acepté después de todo. Era cierto, hace mucho teníamos nada además de unas rápidas mamadas que nos dábamos, inseguros si de nuestros seis niños nos podían oír al otro lado del pasillo donde se encontraba su habitación.
Acercó sus labios a los míos, posándolos allí sin moverlos. Con los ojos bien abiertos mirando los míos como queriendo leerme, como queriendo saber si lo seguía amando después de todos éstos años, después de todo lo que pasamos.
Comencé a desesperarme por querer besarlo apropiadamente, así que comencé a mover mis labios suavemente, sin prisa. Casi me olvido de mis hijos si no fuera porque Harry se separó rápidamente, mirándome con reproche.
-Lo siento amor. - Reí por su expresión. - Te extrañé demasiado hoy.
-Louis por favor. - Se burló él. - Te di una mamada antes de que te vayas. - Susurró bajito, cauteloso de que ninguno de nuestros hijos escuchara lo que hacían sus padres en su intimidad.
-Sí, y estuviste fantástico.
Sonreí de costado, molestándolo. Él me pegó blondo en el brazo, después acariciando la zona como si me hubiera pegado con demasiada fuerza. El timbre sonó sobresaltándonos a todos, los niños corrieron hacía la puerta gritando un ruidoso "Tío Niall". Excepto el más pequeño, quién luchaba para gatear por el suelo lo más rápido que sus pequeñas piernecitas le permitían. Harry sonrió, tomando al niño en sus brazos, quien lloriqueó para que lo soltara, queriendo ir hasta allí él solito.
-Crecen tan rápido. - Casi lloró Harry cuando vio al pequeñín dar unos pequeños pasos parado para luego caer de rodillas de nuevo. Quedó atontado un momento, y luego siguió gateando como si nada.
-¡Io, io! -La característica voz de Niall se escuchó, luego algo cayendo ruidosamente al suelo.
Harry rápidamente salió disparado hasta la puerta, preocupado que alguno de sus niños se hubiera lastimado.
Yo sólo seguí caminando con tranquilidad, rodando los ojos en el momento que ví a Niall tirado en el piso junto a todos los niños encima de él. Esto pasaba cada vez que él llegaba, y se seguía sorprendiendo cada vez que los niños lo tiraban al piso.
-Cada vez que me voy de esta casa salgo con un hueso roto. - Exclamó dramáticamente Niall mientras picoteaba dulcemente en el estómago de Noah.
-No te quejes, cada vez que te vas dejas a los niños alocados, no sé porque sigo dejando que les des dulces. - mofó Harry cruzándose de brazos.
Sonreí mientras lo observaba, y no pude evitar dejarle un sonoro beso en la mejilla. Él me sonrió devuelta, apoyando su costado contra el mío. Rápidamente tomé su cadera.
-Porque por eso soy el tío preferido. - Dijo y entonces sacó de sus bolsillos muchos caramelos, tirandolos por el aire haciendo que caigan con un ruido sordo al suelo.
Los niños comenzaron a pelear entre sí para ser el primero en agarrar caramelos. Excepto Noah, y Jasmin, los dos más pequeños solo se quedaban esperando que alguno de sus hermanos les dieran algunos dulces. Y eso no tardo en suceder cuando mis hijos ahora se peleaban por quién le daba primero un caramelo a sus hermanos.
Niall se paró del suelo de un salto, y cuando menos lo espere ya lo tenía colgado de mi cuello y el de Harry, dándonos uno de sus brazos asfixiantes. Palmeé un par de veces su espalda, sonriendo por inercia, porque teniendo a Niall con nosotros era imposible no sonreír.
Harry se rió dulcemente, separándose de Niall. - También te extrañamos, Nialler.
-Lo sé, es imposible no extrañarme.
Harry y yo soltamos una risa por el comentario, y nos movimos todos hacia la cocina, los niños nos siguieron rápidamente nunca queriendose perder un momento con Niall.
Sobre todo Liza, comenzamos a creer que la niña estaba formando un pequeño crush con Niall, ya que a dónde podía ella siempre perseguía al rubio, sentándose en su regazo inocentemente o sólo poniéndose colorada cada vez que Niall hablaba con ella.
Harry se burló de Louis aquella vez que actuó celoso por la actitud de su hija, diciendo cosas como que se ponía celoso hasta de una piedra.
Hannah, la mayor de todos, me observó cómplice, preguntando si ya era el momento para hacer la gran sorpresa.
Asentí suavemente, viendo como ella desaparecía junto todos sus hermanos hasta su habitación. Harry los siguió con la mirada como el padre protector que es, confundido.
-¿A dónde van?
Me encogí de hombros con falso desinterés. -No tengo idea amor.
Harry me observó un momento, él me conocía tan bien que no dudaría que en un santiamén sabría que estoy tramando algo más. Con nerviosismo corrí mi mirada a Niall, asintiendo para él también.
Entoces nos quedamos solos en la pequeña cocina con Harry, yo golpeteé mi pie impaciente contra el piso, él me seguía observando, sabía que iba a hablar cuando los niños junto a Niall aparecieron tras nosotros.
Entonces Louis comenzó a hablar con normalidad, pero por dentro moría de los nervios.
-Llevamos casi diez años juntos, y tu eres todo para mí. Te amo con todo mi corazón y han sido los mejores diez años de mi vida.
Harry me observó con los ojos gingantes y la boca abierta en una 'O' perfecta. -¿De qué hablas Lou?
Sin darle importancia, seguí.- No podía haber pedido un mejor compañero que tú. Sé que con una vida ocupada cuidando a los niños y el trabajo no siempre te puedo demostrar cuanto te amo.
-Me harás llorar. - murmuró débilmente Harry mientras comenzaba a parpadear para alejar las lágrimas.
-Así que nuestros hijos y yo queremos preguntarte algo muy importante.
Harry cubrió su boca con sorpresa y yo me puse de pie junto a mis hijos y Niall. El último sostenía a Noah en upa mientras que con su otra mano grababa todo.
En un cartel rosado con mi letra cursiva y pequeños dibujos, mariposas, y corazones que habían dibujado los niños, se leía claramente. "Papá, ¿te gustaría casarte con nosotros?" Y todos mis hijos sosteniendolo con una sonrisa feliz, Noah aplaudía no sabiendo muy bien lo que sucedía, él solo se encontraba feliz porque su familia sonreía.
Louis sacó una cajita de su bolsillo, arrodillándose de un todavía conmocionado Harry, lágrimas saladas salían de sus ojos, todavía cubría su boca y se notaba como sus manos temblaban.
-Así que, ¿te gustaría casarte con nosotros?
-Si.
Harry dijo que si ese día, y Louis también dijo si, dijo que si en el altar, dijo que si a Harry queriendo adoptar más niños porque él aún tenía amor para repartir, aunque gran parte se lo llevaba Harry porque él es su alma gemela y su compañero de esta vida y la que sigue.
~Fin~
espero que lo hayan disfrutado 😘