El Orgullo de un Youkai

By TinkyMJ

115K 4.8K 377

(Dibujé un Fanart y lo puse de portada! YAY!) Decidí escribir una historia en un idioma en el cual me sintie... More

Consuelo
2
...Y Kagome se va... Con Sesshomaru
Kikyo vuelve... y Kagome se va
Una Charla con el Youkai
¡¿Está viva?!
El Ataque de las Arañas
Los sentimientos florecen... para bien o para mal (parte 1)
Los Sentimientos Florecen... para bien o para mal. (parte 2)
Inuyasha recibe un vistazo al infierno
Fin del viaje, por ahora
La Propuesta del Lord del Este
AVISO (nota del autor)
Problemas
Noticias
Ya llega el momento...
Disculpa a mis lectores
La bienvenida
Decisiones
¡Idea! ¿Más fics? ¿One Shots?
¡Bingo!
Favor
Intuiciones
AVISO: Disculpa Nº... Perdí la cuenta ^^"

Se Inicia la Marcha

5.3K 215 2
By TinkyMJ

Cuando se hizo de día, todos salieron de sus respectivas cabañas, para juntarse en la entrada/salida de la aldea. A Inuyasha le pesaban los párpados, y no se esforzaba en ocultarlo. Kikyo estaba a su lado, al parecer también adormilada. Shippo estaba recostado contra Kirara, quien también estaba un poco adormilada. La única que no se sentía así era Sango. A ella el sueño  NO la vencería. La necesidad de encontrar a su amiga  era más grande que el cansancio. Al llegar y verlos así, su furia no se hizo esperar.

— ¡A despertarse! —dijo Sango, dándoles a todos un baldazo de agua fría en la cara.

— ¡Sango!  ¡Ay, eso no hacía falta!—se quejó Inuyasha, mientras se secaba la cara con una de sus mangas y Kikyo lo ayudaba.  

— Bueno, bueno. Vamos a lo importante. Hay que tratar de recuperar a nuestra amiga, ¿No? Entonces hay que ponernos en marcha enseguida. —Dijo Sango, cuando todos estuvieron ya bien despiertos.

— Bien dicho. Ahora… ¿Qué dirección tomamos? —preguntó Miroku, apareciendo de la nada, quien acababa de llegar a la aldea y los había escuchado hablar.

Un “¡¡¡Ahhhhhhhhhhhhh!!!” colectivo fue lo único que se escuchó de todos los presentes como respuesta al comentario hecho por el monje. Nadie se había dado cuenta de la presencia de su amigo. Ni siquiera Inuyasha había detectado con su olfato a la persona que los acababa de tomar por sorpresa. Se notaba que a veces el cansancio podía más que los agudos sentidos del mitad bestia.

Miroku hizo un esfuerzo por no reírse de sus expresiones, y se situó al lado de Sango.

— Perdonen, amigos, por la sorpresa, pero los escuché hablar hace un rato.  Al parecer nuestra amiga no está muerta como todos pensábamos, ¿no? Entonces yo creo que antes de ponernos en marcha, hay que decidir qué camino tomar.

— Fácil, Oeste. —dijo Inuyasha, y se echó a correr en esa dirección, cargando a Kikyo en su espalda, dejando a sus amigos atrás.

—Inuyasha jamás va a aprender. —Dijo Miroku, con un suspiro de cansancio.

Sango estaba a punto de contestar, cuando de repente sintió que la manito de cierta personita se dirigía cierta parte de su cuerpo.

¡PAF!

—Y al parecer, ¡Usted tampoco!—dijo la exterminadora luego de pegarle una buena cachetada a su esposo.

Shippo suspiró, y se subió al hombro de Miroku. Luego Kirara se transformó, y encima subió la pareja, junto con el pequeño zorrito. La nekoYoukai se elevó en el cielo, y al poco tiempo alcanzó a Inuyasha. Éste último estaba muy ocupado corriendo, siguiendo lo más que podía el aroma de su amada y de su odioso hermano, siempre yendo hacia el Oeste.

El día pasaba lento, y parecía que las horas duraban años. Esta sensación era peor para cierto miembro del grupo. Miroku se había comenzado a poner nervioso. Kagome le había dicho que no les dijera nada a los demás, y él no había dicho nada a nadie, pero de alguna forma se habían enterado, y conociendo a su amiga, él sabía que ella se enojaría… Y nadie estaba a salvo cuando Kagome se ponía colérica. Esto le preocupaba sobre manera. ‘¿Ahora qué hago? Se enojará, pero… No, no me hará ningún bien pensar en las consecuencias’.

— Excelencia, ¿Está todo bien?

La voz de la exterminadora lo tomó por sorpresa, estando tan distraído. Miroku se dio vuelta y vio que Sango tenía una expresión de preocupación en su rostro, y para que ella no se preocupara, él le sonrió y trató de olvidar lo que estuvo pensando.

— Está todo bien, Sango. No te preocupes. —dijo, y luego se dio vuelta para tratar de seguir con la vista a Inuyasha, quién iba muy rápido y a Kirara se la hacía difícil seguirle el paso.

‘De algo que no tengo duda es de que a la Srta. Kagome no le va a agradar la presencia de la Srta. Kikyo.’  

 .  .  .

“Kagome POV:”

— ¡Tonta! Mirá lo que hiciste. Vos y tu maldito olor a sangre humana. Al amo bonito no le agradará. ¡Pero mirá que lastimarte así, en medio del bosque!—me gritaba Jaken, totalmente histérico.

Yo apenas me había lastimado con la púa de una planta. Hacía unas horas que me había despertado. Sesshomaru se había ido a hacer no sé qué cosa, y Jaken se quedó por orden de Sesshomaru. Yo estaba aburrida, no sabía qué hacer. Me había ido a dar una vuelta por los alrededores y al agarrar una rosa de un arbusto, me pinché y comenzó a sangrar mi dedo. Al instante, una gran cantidad de demonios se acercaron gracias al olor de mi sangre.  Ahora estábamos acorralados y sin una forma de defendernos. Claro, también estaba ahí Ah-Un, pero no iba a ser de gran ayuda, de todos modos. Jaken tenía su báculo listo, y yo… nada, ya que se me habían acabado las flechas mientras luchaba con las arañas. ‘Excelente. ¿Qué acaso no van a dejar de acosarnos los monstruos y los demonios de la zona? Genial, no tengo flechas y la única defensa son el báculo de Jaken y lo que sea que haga Ah-Un.’    

A todo esto, mi dedo no dejaba de sangrar. Ya había intentado de todo. ¡Pero qué muerte más digna! Morir desangrada por cortarme el dedo con la púa de una rosa. Ah, y por si fuera poco, ser el almuerzo de una horda de demonios.  

— ¡Pero qué desastre!—se escuchó de repente. — Una niña tan linda muriendo en medio de unos cuantos demonios. No, no, no. Esto no puede ser así. Dulzuras, atrás. ¿Me dejan pasar?— Una anciana apareció en medio de todos los demonios. Tenía el pelo largo y blanco, sujeto con una tiara de oro con amatistas. Sus ojos color violeta oscuro estaban delineados con negro.  Vestía una túnica violeta oscuro. Sujetaba un báculo de madera con una amatista en la punta.

La anciana se acercó a nosotros, con una sonrisa amable y, aparentemente, genuina. Aparentemente, ya que sus ojos no mostraban ninguna amabilidad; de lo contrario, eran fríos y calculadores, con un toque de maldad.

—Querida, ¿Querés que te ayude?—dijo la anciana.

Antes de que yo pudiera reaccionar, ella tomó mi mano agarrándola firmemente, y con la mano izquierda sacó un collar de entre su ropa. El collar era de oro, y tenía una amatista en el centro. Ésta estaba dividida, marcando los cuatro puntos cardinales, y tenía una cruz en el centro.  La anciana entonó un canto en una lengua desconocida para mí, y al instante, ya no había sangre que chorreara de mi dedo. La sangre que había en mi manga se esfumó, y el corte en mi dedo se cerró. Cuando su canto cesó, me miró a los ojos, y un escalofrío recorrió mi cuerpo. Apenas sentí cuando me soltó y dijo “Ya está.”, ya que yo me había quedando pensando en la mirada que me había echado. Me dio la sensación de que su rostro sería el último que vería antes de morir.

—Gr-gracias. —balbuceé.

—Disculpe, pero ¿podría decirnos quién es? —preguntó Jaken.

Nunca había escuchado a Jaken hablarle de una forma tan amable a un extraño. Al parecer se había dado cuenta del poder que emanaba de la anciana. 

—Ah, mi nombre es…

— Yami. Creí que no te vería de nuevo. —interrumpió una ya conocida voz fría.

Allí acababa de llegar Sesshomaru, con una repentina pizca de odio en sus ojos.

— ¡Ah! Sesshomaru, si vos estás viajando con una humana y este renacuajo con patas, de seguro esta joven es Rin, la humana que solía acompañarte.

El hecho de que la anciana, quien al parecer se llamaba Yami, le hubiera llamado “renacuajo con patas” a Jaken, me hizo lanzar una carcajada. En cambio, al pequeño Youkai a mi lado, esto no le había hecho ninguna gracia, y el verme riendo, esto hizo que estallara en insultos hacia Yami, y hacia a mí, aunque el hecho de que me insultara ya es noticia vieja.

—Silencio, Jaken. —ordenó Sesshomaru, causando al instante que Jaken enmudeciera.

— ¡Pero en qué señorita tan linda se ha convertido! Pensar que una niña tan joven haya crecido y se haya convertido en una joven tan hermosa y en tan poco tiempo, parece una locura. —decía con simpatía Yami.

—Lo siento, señora, pero no soy Rin, mi nombre es Kagome. —le dije con una confianza que no sé de donde salió, ya que esa anciana no me inspiraba mucha, que digamos.

—Oh, perdoname. Es que son muy parecidas físicamente. Ojos color chocolate, pelo oscuro, piel clara. Muy parecidas, Kagome.

—Está todo bien, no se preocupe —le dije con una sonrisa. —. Pero, ¿Podría decirme de dónde conoce a Rin? No recuerdo haberla visto en la aldea.

‘Ni nunca.’, pensé. Había algo en ella que me era familiar, aunque no podía darme cuenta qué.  Sólo sabía que Yami no me inspiraba confianza, aunque me hubiese sanado el dedo, cosa que raramente pasaba, ya que siempre curaba cualquier herida con mis poderes de sacerdotisa. Pero no, había algo en ella que no me resultaba agradable. ‘¿Su ropa? No. ¿Sus ojos? Tal vez. Su aura… creo que…’. Mis pensamientos se vieron interrumpidos.

—Suficiente. Nos vamos.

La fría voz de Sesshomaru me sacó de mi ensimismamiento. Fue como despertar de un trance. Ni siquiera recordaba haber estado mirando algo en concreto mientras pensaba. Lo único que sabía era… bueno, nada. Era como si mi mente hubiese estado encapotada de nubes, y ahora no pudiese despejarse lo suficiente como para lograr que yo recordara. Se sentía extraño.

Seguí a Sesshomaru, busqué mi arco y carcaj, y monté sobre Ah-Un. Jaken se agarró a la estola del Youkai, y remontamos vuelo. Miré por última vez  al lugar en donde momentos antes Yami había aparecido entre los monstruos, y luego miré hacia el frente. Una suave brisa otoñal golpeaba contra mi rostro y despejaba mi mente. De repente, vino a mi mente la imagen de los ojos de la anciana. Esa mirada jamás la olvidaría; era una mirada de muerte. Traté de pensar en otra cosa, disfrutando cómo el viento me golpeaba el rostro y relajaba mis facciones. Sonreí, feliz, ya que, sin saber bien el porqué ni quién, sentí que había alguien al cual yo le preocupaba e importaba; alguien que no era ninguno de mis amigos. 

“Sesshomaru POV:”

Desperté antes de que saliera el sol. La sacerdotisa estaba dormida, pero Jaken ya estaba despierto. Le dije que se quedaran y no se movieran hasta que regresara. Él asintió. Luego, yo me fui. Quería saber porqué esas arañas, pertenecientes a los bosques del Este, habían entrado en mis tierras y nos habían atacado.

Me guié por el olor, y llegué hasta una cueva. La entrada apestaba a arañas. Adentro no parecía que hubiese nadie. Ya estaba volviendo, cuando el viento trajo a relucir un aroma que no había olido desde unos años atrás, y el hecho de que proviniera de adentro de la cueva y luego se dirigiese al Oeste, no me hizo gracia alguna. Seguí aquel detestable olor hasta un punto cercano al claro en el cual habíamos parado, y allí estaba esa despreciable mujer. Jaken y la sacerdotisa estaban hablando con ella.

—Ah, mi nombre es…

—Yami — Le dije con odio—. Creí que no te vería de nuevo.

— ¡Ah! Sesshomaru, si vos estás viajando con una humana y este renacuajo con patas, de seguro esta joven es Rin, la humana que solía acompañarte.

 Fruncí ligeramente el seño. No recordaba haberle dicho a esa bruja el nombre de esa niña. Al parecer, el comentario dado por ella, le causó gracia a la sacerdotisa, ya que había estallado en risas. Era una risa despreocupada, alegre y sincera. ¿Es que acaso no se daba cuenta de la energía maligna que emanaba de esa bruja? Jaken había comenzado a insultarlas, quejándose de porqué le faltaban el respeto. Sinceramente, oírlo quejándose me sacaba de quicio. Le ordené que se callara, y obedeció.

 — ¡Pero en qué señorita tan linda se ha convertido! Pensar que una niña tan joven haya crecido y se haya convertido en una joven tan hermosa y en tan poco tiempo, parece una locura. —decía Yami con fingida simpatía.

—Lo siento, señora, pero no soy Rin, mi nombre es Kagome. —le dijo la sacerdotisa, con una extraña confianza.

La miré, y vi que sus ojos estaban comenzando a perder color.  Era extraño, a menos que fuese un efecto de la luz.

—Oh, perdoname. Es que son muy parecidas físicamente. Ojos color chocolate, pelo oscuro, piel clara. Muy parecidas, Kagome.

¿Amabilidad hacia la sacerdotisa? La amabilidad hacia la gente con poderes espirituales no era algo que Yami mostrara todo el tiempo. Ella odiaba a la gente con poderes espirituales, fuese quien fuese, y esta vez no me engañaba. Esa bruja estaba poniendo en un trance a la sacerdotisa, y la estaba obligando a responder todo lo que ella le pidiese; en pocos segundos, su piel había empalidecido considerablemente, y parecía a punto de perder la conciencia sucumbiendo bajo el poder de Yami.

—Está todo bien, no se preocupe —le dijo la sacerdotisa con una sonrisa. —. Pero, ¿Podría decirme de dónde conoce a Rin? No recuerdo haberla visto en la aldea.

Al parecer era más fuerte de lo que parecía. Empalidecía más a cada momento, pero aún mantenía su mente bajo control. ‘Aunque eso no durará por siempre.’ Sentí la voz de Yami penetrar en mi mente. Era verdad. Odié admitirlo, pero tenía razón.

—Suficiente. Nos vamos. —dije, ya harto de estar escuchando la voz de esa odiosa bruja en mi cabeza.

Al instante, la sacerdotisa dejó de empalidecer, y recuperó todo el color perdido. La confusión en sus ojos era evidente, aunque trataba de ocultarlo. Me dirigí de vuelta al claro, seguido de la joven y de Jaken. Ésta montó en Ah-Un, luego de buscar su arco y carcaj vacío.  

 Luego de unos minutos de remontar vuelo, volteé ligeramente, y vi que la sacerdotisa tenía los ojos cerrados, el rostro relajado, y una ligera sonrisa en su rostro. Por algún motivo el cual no entendí completamente, verla así me relajó. ‘Está sana y salva.’, pensé. Luego volteé de nuevo, aunque había algo que me preocupaba. ‘¿Eh? Pero, ¿Qué me pasa? No me interesa lo que le suceda. No tiene que importarme, es sólo una humana.’, pero una parte de mi cerebro me decía “Una humana que te debe su vida. Es natural que te preocupes, tonto.”

[3ª persona]

—Inuyasha, no creo que Sesshomaru haya parado en ninguna aldea. —Dijo Sango por enésima vez en el día, y eso que eran tan sólo el mediodía.

Ya habían parado en tres aldeas en lo que iba del día, pero no hallaban rastro alguno de Sesshomaru o de Kagome.

—Kagome es humana, Sango. Es obvio que necesite descanso y comida, y qué mejor lugar para buscar comida que una aldea, ¿No?— contestó Inuyasha, con una terquedad inimaginable.

En ese preciso instante, volvió Kikyo, con una expresión de frustración en el rostro.

—Los aldeanos dicen que no vieron a ningún Youkai o semejante, ni ninguna sacerdotisa en esta zona además de nosotros. —informó la sacerdotisa. — Eh, un segundo… ¿Dónde está Miroku? Dijo que iría a tratar de averiguar algo en esa taberna. —comentó, señalando con el pulgar una taberna ubicada en un extremo.

— ¿Eh? ¿Taberna? ¡Miroku!—furiosa como tigresa, Sango se fue corriendo hacia la antes mencionada taberna.

A los pocos minutos, Sango apareció trayendo a su esposo  de la mano, el cual tenía una marca toda colorada en un cachete, en la que se identificaban perfectamente los cinco dedos de la mano de la exterminadora. Detrás venían Shippo y Kirara, ambos con aire de aburrimiento.   

—Será mejor volver por dónde vinimos y seguir buscando. —dijo Shippo con aburrimiento.

Todos asintieron, y volvieron al camino.  

Continue Reading

You'll Also Like

41.9K 5.2K 53
Naraku es el ser imperfecto que desea estar completo, sin importarle a quien dañe en el proceso o las vidas que se pierdan para conseguir lo que tant...
19.8K 1.6K 14
Inuyasha ha tomado una decisión con respecto a su corazón. Pero no será el único que lo haga. ¿Que pasaría si Kagome deja de amar a Inuyasha y comien...
104K 7K 35
El grupo donde viaja la sacerdotisa que todos conocemos sigue en su búsqueda de los fragmentos, pero un día reciben una noticia sobre Sesshomaru que...
105K 8.8K 14
Kikyo murió e Inuyasha declara sentir amor por Kagome, pero la chica es conciente que él sigue extrañando a su antecesora. Ella solo quiere que el se...
Wattpad App - Unlock exclusive features