Colmillos En Su Sonrisa

Par VMRS18

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Ser una adolescente ya es malo pero serlo eternamente es aún peor, apesar que pasen los años uno no puede cre... Plus

Prólogo.
Capitulo I
Capítulo II
Capítulo III
Capítulo V
Capítulo VI
Capítulo VII
Capítulo VIII
Capítulo IX
Capítulo X
Capítulo XI
Capítulo XII
Capítulo XIII
Capítulo XIV
Capítulo XV
Capítulo XVI
Capítulo XVII
Capítulo XVIII
Capítulo XIX
Cápitulo XX
Capítulo XXI
Capítulo XXII
CapÍtulo XXIII
Capítulo XXIV
Capítulo XXV
Capitulo XXVI
Capitulo XXVII
Capitulo XXVIII
Capítulo XXIX
Capitulo XXX
Capitulo XXXI

Capítulo IV

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Par VMRS18

Los días pasaban en su normalidad, para lo que cabe, era una vampira jugando a ser humana, una chica de 317 años, actuando como de 17 años nada más.

A pesar que ya no era la chica nueva, aún llamaba la atención, obviamente era por la gran atracción que ejercía al ser un vampiro.

La única persona que se resistía era Delia, una chica mortal insulsa, sentía su odio hacia mí, era muy potente.

Pero era aceptable tomando en cuenta que ella estaba coladita por Ryan y él me daba su atención a mí, pero no era su culpa, era su parte ingenua que pensaba que tenía oportunidad conmigo y la atracción paranormal del tósigo.

Mi compañero de laboratorio, Federick, ya se estaba adaptado a mí, bueno más o menos. En ocasiones se ponía a balbucear incoherencias y otras se ponía toda la cabeza carmesí y perdía el habla. Pero había momentos, muy pocos, que se podía comunicar conmigo con normalidad.

Pero al parecer el chico era súper listo o algo así, era como el nerd de la clase. Y tomaba las mismas clases avanzadas que yo. Me encantaba tenerlo como compañero, así no se aprovechaban de mis años de experiencias...

Aunque nunca lo veía fuera de los salones de clases...

— ¿Vendrás con nosotros esta noche?—preguntó Alan, estaba sentado sobre la mesón del laboratorio antes que comenzara la clase de biología.

—Claro, será agradable conocer la cuidad.

Y hoy cumplía el mes que me puso Aldric, eso significaba... sangre. Es vedad que teníamos una buena dotación en la casa pero yo normalmente no tocaba esa sangre no me agradaba.

Sabía que a Aldric tampoco le agradaba pero lo hacía para hacer feliz a Gisèle, pues cuando nos alimentábamos era un ritual muy erótico de ver, y eso a pesar que solo era por necesidad y no placer, provocaba celos en la linda parejita.

Mi madre postiza no le gusta morder a los humanos... pues dice que le da lástima a pesar que los humanos ganaban igual o más que nosotros.

— ¿Puedo llevar a otra persona?—pregunté con una sonrisa coqueta.

— ¿A quién vas a llevar?— Ryan que estaba en la silla de al lado me miro con el ceño fruncido y los puños apretados, al parecer estaba celoso...

Alan le dio una mirada rápida a Federick que estaba concentrado en un libro, pero él también estaba esperando por una respuesta.

Hombres...me moría por poner los ojos en blanco.

—A mi hermana, Chloe. —expliqué y tanto Ryan como Federick tomaron aire de nuevo.

Al parecer tenía dos nuevos enamorados...

—Seguro, no hay problema.

El profesor entro y la clase comenzó, al final de la clase el profesor entregó unos exámenes y cuando vi la calificación me quedé de piedra.

Me había puesto un cero...

No tenía sentido esta clase me lo sabía perfecta la había visto unas mil veces. Y lo revise y todo estaba correcto.

— ¿Ocurre algo malo, Psyche?— preguntó Federick con un susurro quebradizo.

No le respondí solo le mostré la hoja, si Aldric veía esto me mataba... ¿Qué estaba pensando? él no era mi padre no me tenía que regañar por reprobar, no soy una adolescente y no tengo 17 años, creo que me estaba creyendo mi papel.

—Psyche, pero respondiste bien, creo que el profesor se equivocó.

Los muchachos, Alan y Ryan, se acercaron y con eso Federick se alejó. Siempre ocurría lo mismo pero nunca pregunté su razón.

Me disculpe con ellos y me acerqué al señor Bermon. Con mi examen en la mano.

— ¿Ocurre algo, señorita Rawson?— preguntó al verme frente a su escritorio.

—Sí, usted corrigió mal mi examen. —hablé con voz firme y clara mientras colocaba mi examen sobre el escritorio.

—Eso es imposible. —Empujó mi hoja sin verla— Para la próxima le recomiendo estudiar...

—Pero yo respondí perfecto—le interrumpí dándole la hoja de nuevo.

—Cuando usted entro en esta clase—narró mirándome con algo peculiar en los ojos— Esperé ver una chica mediocre, a decir verdad, pero me sorprendió gratamente.

—Entonces porque me...

—Pero a la vez me entristeció—siguió con su historia— Porque, señorita Rawson, si usted quiere pasar mi materia debe hacer ciertos favores para mí.

Me dijo directo mirándome con algo que no lograba descifrar del todo.

— ¿Favores? ¿Qué clase de favores?— no estaba entendiendo o mi cerebro no quería entender.

—Ya sabe lo usual...—susurró mirándome con...lujuria. Era deseo lo que veía en sus ojos.

—Usted...quiere que yo...—decir que esta es la primera vez que me encontraba en esta situación sería mentir...— ¿Por qué haría eso si estudiando puedo pasar su estúpida e insípida materia?

—No si yo lo evito. —me chantajeo.

—Entonces usted quiere favores sexuales por pasarme la materia a pesar que yo estudio y se todo...

Puse en una oración lo que él quería, gracias a eso él puso una sonrisa de superioridad que no la soportaba.

Seguramente no era la primera vez que lo hacía y ponía en duda que yo fuera la última.

—Correcto, señorita Rawson.

—Mírame. — le pedí con voz dulce, él se quedó viendo mis ojos— Esta conversación nunca ocurrió— comencé y sus ojos se pusieron vidriosos— Y dejará de rasparme para que le haga esos favores a usted y dejara de hacerlo con las demás estudiantes. ¿Me entendió?

Podía sentir el poder desgastado mis energías y más tomando en cuenta que no había consumido sangre en un mes... y algo.

—Si...— susurró aceptando mi mandato.

—Está bien— rompí el contacto visual— Señor Bermon, usted se equivoco leyendo mi examen.

Él pobre hombre me miró confuso, era normal cuando usaba mi poder. Tenía entendido que era como estar en un sueño. Y provocaba cierta desorientación.

— ¿Que ocurrió?

—Que se equivocó con mi prueba—le explique inocentemente— Saqué buena nota y usted me raspo.

—Oh, caramba, cuanto lo lamento, señorial Rawson ya mismo lo reviso y en la siguiente clase se lo entrego.

—Gracias, señor Bermon muy amable. — me despedí y salí por la puerta con una gran sonrisa en ocasiones ser un vampiro especial tenía sus ventajas.

Cerca a la puerta estaban Alan, Ryan y Sunny con caras preocupadas.

— ¿Qué ocurrió, Psy?— indago preocupado Ryan.

—Nada, solo que el profesor corrigió mal mi prueba. — expliqué quitando importancia y caminé hacia la cafetería con los tres chicos pisando mis talones.

— ¿Y...?—presionó Sunny.

Tenía la ligera idea de que ellos sabían lo que hacía el señor Bermon con las alumnas que raspaba.

—Y nada. Él acepto revisar mi prueba. — dije sencillamente.

—Es decir que aceptaste sus términos— dijo con asco Ryan.

Me detuve y lo encare, paró el paso de repente viéndome con un poco de temor y eso que no tenía mi cara de enojo.

—No, no acepté eso— mire a mi alrededor para asegurarme si no había oídos curiosos — Se puede saber cómo es que ustedes saben eso. Entiendo a Sunny pero ustedes chicos.

—Por Deila. —dijeron simplemente.

—Bueno le pueden decir que ya no se tiene que preocupar por él— dije divertida.

— ¿Cómo lo hiciste?— los ojos de Sunny brillaron de admiración.

—Mi padre es Aldric Rawson...se les olvida

Fue fácil inventar algo creíble pues mi padre era el nuevo abogado del pueblo, buena táctica, salió natural aunque no había pensado muy bien mi plan hasta que esas palabras salieron de mis labios.

—Ya suficiente de este tema.

Alan contó que mi hermana iba a unirse con nosotros en la salida y los demás se emocionaron por conocer a alguien nuevo y más que era de la enigmática familia nueva del pueblo.

El día pasó como un rápido borrón, me monté en mi moto y conduje a casa como un rayo.

Al llegar olí a Chloe, subí rápido hacia ella, estaba en el techo viendo la gran vista que regalaba los árboles.

—Vamos, Chloe, vístete. —pedí emocionada arrastrándola a su habitación. Y tirando ropa del closet.

—Estas muy emocionada, Psyche. —dijo agarrando la ropa. Y separando un par de prendas.

—Hoy cumplimos un mes es decir, que ya podemos alimentarnos. — le dije agarrando una camisa de un hombro blanca y unos pantalones negros pegados.

—Yo ya me he alimentado. —dijo cambiándose de ropa.

—Chloe pensé que íbamos a esperar juntas—le reprendí cruzando mis brazos sobre el pecho y haciendo mi típico puchero.

—No, eso es algo tuyo y de Aldric. —resaltó encogiéndose de hombros.

—Bueno no importa no me quitaras la alegría. —le dije terminándome de alistar.

Me dejé mis rebeldes rizos sueltos y me puse mi chaqueta negra favorita.

—Unos amigos nos invitaron a la cuidad para ir al cine o algo así y puede ser que ocurran cosas interesantes.

Le conté mientras íbamos camino a la ciudad en el carro de Gisèle un Camaro negro. Al parecer el auto de Chloe, un porsche descapotable blanco aun no llegaba.

— ¿Amigos?— preguntó mirando directamente e ignorando la carretera.

—Aja, son unos chicos de mi año.

—Ay, Psyche. —habló regresando la atención a la vía, siguió conduciendo hacia el gran letrero del cinema. Aparcó el auto en un fluido movimiento.

Los chicos estaban viendo el auto embobados, cuando me vieron salir de él, Ryan se acercó.

— ¿Psyche, ese carrazo es tuyo?

Solté una risa que sonó como una melodiosa melodía, en ocasiones detestaba ser así de dulce para atraer a los tontos y débiles humanos.

—No, para nada. Este pequeño es de Gisèle.

Escuché como alguien se aclaraba la garganta a mis espaldas

—Ryan, esta es mi hermana Chloe.

Mi pobre amigo quedó impactado por la belleza angelical de Chloe. Ella me dio una mirada con una sonrisa ladeada.

Con esa pequeña presentación nos dirigimos a donde se encontraba los demás. En un movimiento sorpresivo Ryan tomo mi mano, su tacto era agradable y más dulce al poder sentir su pulso entre mis dedos, sabía que esta simple acción valía mucho para él aunque nunca le había dado una idea para ese movimiento.

Al llegar a los otros, Deila miró con odio nuestras manos unidas y con delicadeza me solté de su agarré, pero no debí tratarlo tan bien, espero un día no explotar.

—Wow, chicas ustedes si son hermosas— Chloe y yo intercambiamos una mirada rápida pero fue mi hermana la que le respondió.

—Gracias, Sunny.

—Pero no se parecen en nada. — dijo Alan con curiosidad.

Claro el lindo y manejable cabello de Chloe era muy diferente a mi rebelde cabello rojo y los lindos ojos azules brillantes eran muy diferentes a mis ojos grises.

Y eso que ella era un par de centímetros más alta que yo, y que mi cuerpo era más lleno de curvas que el de ella.

Si éramos muy distintas lo único que compartíamos era esa piel pálida casi fantasmagórica. Que nadie le daba importancia, supongo por vivir en un clima tan nublado.

—Es que somos adoptadas—le dijo Chloe.

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