Me encontré con Peter, y Penny, en el pasillo, y los tres nos dirigimos a la cafetería. Ellos no paraban de preguntarme cuanta gente se me había acercado a hablarme, y es que en realidad, nadie lo había hecho todavía.
Se sirvieron lo que había para comer en el comedor, pero a mí me daba un poco de asco la textura del almuerzo, así que solo tomé una manzana y un refresco.
Nos sentamos en la mesa los tres, y comenzamos a comer.
— (...) Entonces yo le dije a Ricky, que me lleve a la playa, y así lo hizo. Y tuvimos sexo ahí, frente al océano.
— Espera ¿qué? —dijo Peter atónito a lo que contaba Penny. Francamente a mí no me sorprendía en lo absoluto.
— Fue tan romántico.
Mientas ellos hablaban podía ver que a lo lejos, el chico con el que me había tocado sentarme en Química, Nick, me miraba.
— Oigan —Llamé la atención de Peter y Penny—, pueden decirme algo de un tal Nick o Nicholas.
— Si, que es un patán, mujeriego, popular, y me odia —dijo mi prima.
— ¿Por qué te odia?
— Porque nuestros padres son amigos, y siempre que hacemos alguna reunión nunca me habla y me mira como si quisiera acribillarme.
— Además, de que Nick se haya acostado con todas las chicas de la escuela prácticamente, es capitán del equipo de soccer.
— Oh, y también es una persona fría, no es amable, y casi siempre ignora a todo el mundo.
— Espera, ¿por qué nos preguntas sobre el? —dijo Peter está vez.
— Bueno... El es mi compañero de laboratorio y...
— ¡PIDE QUE TE CAMBIEN! Enserio, pídelo.
— Pero Penny, a penas lo conozco, no puedo guiarme por opiniones ajenas. Solo quería conocer más de el.
— Nosotros te advertimos, Ivi. Ese chico es una amenaza.
Luego del almuerzo, fue hora de ir cada uno a su casa. Lamentablemente, Ricky iba a pasar por Penelope. Ella ni siquiera me dijo, si me podía llevar, parecía como si estuviera ciega por amor. Era la semana libre en el trabajo de Ricky, y el la iba a llevar a algún lugar.
Peter, me dijo que se hubiera ofrecido para llevarme, sino fuera porque no tiene auto. Solo un pequeño monopatín, con el que se transporta de acá para allá.
Así que decidí hacer, lo que hacían los pobres, según Penny; caminar. Todavía no me ubicaba, así que tenía que usar Google Maps.
Comencé yendo por unas calles bastante angostas, me gustaba caminar sola por NY, me recordaba a Gossip Girl, o Sex At The City.
— Hola —Un chico con una patineta se posó a mi lado de la nada. Cuando miré un poco más su cara lo reconocí. Era Nick.
— ¡Nick hola!
— ¿Necesitas transporte? —El señaló a su patineta.
— Bueno, si, y un poco de ubicación —dije mirando confundida el mapa de mi celular.
— Eres la prima de Penelope, ¿cierto? —Asentí con la cabeza—. Yo sé dónde vive, y estoy muy seguro que estás yendo en la dirección incorrecta.
— ¡Estúpida! —Me di varias palmadas en la cabeza.
— Ven, sube, y agárrate bien, yo te llevo a tu casa.
Este chico ya me estaba cayendo bien.
El me extendió un casco y me lo coloqué. Puse mis dos pies en el skate de Nick, y me agarré de su cintura con los dos brazos. Pegué mi cuerpo al de el, ya que el espacio era muy pequeño.
— Agárrate fuerte, eh.
El comenzó a patinar a toda velocidad. Era un poco incómodo, pero divertido a la vez. Además prefería esto, a irme en el auto con Ricky, y la señorita "te regalo mi saliva".
Nicholas me hizo un recorrido rápido de que era cada lugar en lo que iba del camino. Algo en plan:
"Aquí, se encuentra la frutería donde mi madre compra frutas" o "Por allá está el negocio donde mi padre compra cigarros".
En menos de lo que esperaba, estábamos en la puerta, de mi edificio, o bueno el de mis tíos.
— Gracias Nick —dije bajando de la patineta. Me saqué el casco y se lo devolví.
— Un placer, Iv. Nos vemos mañana.
Me dijo Iv. NADIE NUNCA JAMÁS ME HABÍA LLAMADO IV. Bueno basta, cálmate.
Había sido tan amable. La única que se estaba portando mal aquí, era Penny. Se portaba mal con su amigo Peter, y conmigo, como chica recién llegada, necesitaba una guía.
Entré a la casa, y todo estaba perfectamente limpio y ordenado. Mis tíos estaban trabajando, Celeste ya se había ido, y Penelope no llegaría hasta dentro de un rato.
Me fui a acostar en mi cama, a descansar un poco. Tenía demasiado sueño, como para encima pensar donde había ido Penelope.
. . .
— Así que me quité la ropa, y me tiré sobre el —¿Adivinen quién interrumpió mi siesta un rato después? Penny.
— Wow, parece que me estás relatando un libro de 50 sombras de Grey, Pen.
— Lo se, ¡es genial! Por cierto, ¿pudiste llegar a casa sin complicaciones?
— Em, si sobre eso...
— Dime.
— Me perdí —Ella abrió su boca en "O"—. Pero luego llegó Nick con su skate, y me trajo.
— Con que Nick, ¿eh? Te advertí sobre el.
— Lo sé, pero estaba perdida y el fue muy bueno de verdad.
— ¿Lo besaste? ¿Te besó? ¿Beso francés? Se lo enseñaste, yo sabía.
— Ay, por Dios, Pen. A penas lo conocí hoy. Además es amable y todo eso, pero estás hablando conmigo, no con una zorra.
— Es verdad.
— Bueno, ahora cuéntame de tu y Peter —La miré pícara.
— ¿Peter? ¿Qué quieres que te diga de Peter?
— El es lindo.
— Si, pero no es mi tipo. Además es mi mejor amigo.
— ¿No has notado cómo te mira?
— Si, ya se me declaró el año pasado —Ella puso en blanco sus ojos—, y yo le dije que nada nunca podría pasar entre él y yo.
— ¡Vaya! Eres mala.
— No le voy a dar esperanzas, en un camino donde solo hay tierra.
— ¿Qué clase de reflexión es esa?
Nuestra charla fue interrumpida por la tia Tamy. Ella nos contaba que mañana por la noche vendrían a cenar los Wellington.
Parecía emocionada, así que me quedé callada y no pregunté. Lo que caracterizaba a mi familia era que cuando sacabas tema de conversación, te relataban toda la historia con lujo de detalles.
— ¿Quiénes son los Wellington? —pregunté a penas Tamy se fue.
— Nick Wellington. ¿Recuerdas que te conté que nuestros padres son amigos?
— Ah si —No me veía muy emocionada frente a Penny, pero por dentro estaba que gritaba y tiraba chispitas.
— Tranquila, se que quieres pasar tiempo a solas con él, y aunque lo odie también, y me parezca una amenaza, te dejaré sola con Nick.
— ¿Qué piensas hacer?
— Irme con Ricky, después de la cena. Salir por la ventana y escaparme en su moto.
— Estas loca.
— Lo sé, pero mis padres no sospecharán. Ellos y los padres de Nick, han querido desde pequeños que estemos juntos, entonces siempre que vienen nos dejan solos en la habitación, y con la puerta cerrada. Esta vez tú me vas a cubrir.
— ¿Y qué hacen habitualmente tú y Nicholas cuando se quedan solos?
— Bueno, yo hablo por teléfono con Ricky, y el mira televisión o a veces lo veo mensajearse con las más fáciles de la escuela.
Bueno, reemplazar a Penelope iba a ser tarea difícil, pero quedarme con Nick... No tanto.