Bueno, como varias personitas me han pedido que lo suba ya...
Aquí teneis nuevo capitulo de AvsO Yeah!
En serio, ADORO vuestros comentarios, me haceis muuuuuuy feliz! jajaja
Kisses <3
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-Vaya... con que tienes por hobby espiar a parejas.-comentó Brandon con su media sonrisa. Estela, que no se había percatado de mi presencia me miró entre sorprendida y algo molesta.
-Claro que sí Brandon... No tengo mejor cosa que hacer.-espeté dedicándole una mueca, ¿de asco, de desprecio?
-A lo mejor te quedaste con ganas el viernes por la noche...-continuaba éste.
-Más quisieras. ¿Un consejo tortolitos?-añadí mientras me cruzaba de brazos.-La próxima vez meteros en uno de esos.-dije señalando a los cubículos con los inodoros.-así os ahorraréis más de una interrupción.
Ví cómo Brandon negaba con la cabeza y se pasaba las manos por el pelo mientras se agachaba a recoger mi botella, que había olvidado por completo.
-¿Sedienta?-preguntó mientras inclinaba la botella hacia mí. Sin pensármelo dos veces me acerqué a él para recuperarla. A todo esto, Estela seguía semidesnuda encima de los lavabos mirando de hito en hito a Brandon, que parecía que se había olvidado completamente de ella. Agarré la botella y me disponía a dar media vuelta, pero Brandon se acercó hacia mi oído.
-¿Porqué no te unes?-susurró.
-Ni en tus mejores sueños.-le susurré en respuesta con una de mis mejores sonrisas. Ya me iba a girar para salir cuando una voz me dejó petrificada en el sitio.
-¡¿Se puede saber qué hacen ustedes?!
Giré sobre mis talones y me encontré con una mujer alta y delgada, vestida con americana y falda y unos tacones de vértigo. Su cara me sonaba, pero no conseguía ubicarla... ¿Quién...? ¿Quién...? Y entonces lo supe. Nada más darme cuenta noté como el aire se escapaba de mis pulmones y un sudor frío me recorría la espalda. Era la jefa de estudios del instituto.
-Mierda.-masculló Brandon mientras entornaba los ojos y se pasaba la mano por su pelo.-¿Aquí no existe la privacidad?-masculló. Le miré incrédula. ¿Acaso tenía instinto suicida?
-¡Vayan ahora mismo a dirección!-añadió con la misma expresión escandalizada. Bueno, yo iba sobrando en ese lugar. Además iba a llegar tarde a Filosofía.-¡Los tres!
¿Perdón?
-Eh... ¿Los tres? Disculpe, pero yo...-empecé a decir, pero no me dejó terminar.
-¡He dicho los tres! ¡De inmediato!-y sin decir nada más desapareció.
¿Acaso ésto era una clase de broma? ¿Una cámara oculta?
-Ya has oido a la señorita impaciente.-comentó Brandon al pasar a mi lado.-A dirección.
Estela se estaba terminando de arreglar la falda y la camisa. Recogió la corbata del suelo y salió disparada tras Brandon. Yo seguía en mi sitio, incapaz de moverme. ¿A dirección? En mi vida jamás había tenido que ir a ver al director. Yo era la clase de alumna que jamás se metía en un lio, a no ser que fuera extremadamente necesario.
-Yo no tengo por qué ir ahí.-comenté mientras salía del baño.-No he hecho nada.
-Parece ser que otros no opinan lo mismo.-añadió Brandon, que era quien lideraba la marcha.
Cuando llegamos al despacho del director, este estaba hablando por teléfono. Al vernos en la puerta nos hizo un gesto con la mano para que entráramos. Yo fui la última en entrar. Todo me parecía una pesadilla. ¿Porqué narices estaba yo ahí? Se pensaría la profesora que me estaba escabullendo de clase? Bueno, no habría problema. Se lo explicaría al director y problema resuelto. Terminó de hablar por el teléfono y se quitó las gafas, masajeándose el puente de la nariz.
-Brandon... Qué raro verte por aquí.-comentó el hombre que se sentaba tras el escritorio. Definitivamente estaba siendo sarcástico y Brandon le respondió con una de sus mejores sonrisas.
-Ya sabe usted que no me gusta perder las viejas costumbres.
-Sí, sí... Te agradezco mucho que vengas a visitarme de vez en cuando... Pero no hace falta que sea con tanta frecuencia. En fin...-suspiró cansado y se volvió a colocar las gafas.-Ya me ha comentado la señorita Brown el incidente.
Mientras decía todo esto yo no sabía qué hacer. Realmente no sabía porqué estaba ahí. Me estaba armando de valor para preguntarle cuando continuó.
-Ya nos hemos acostumbrado a su costumbre de hacer novillos y pasarse todas las horas durmiendo en clase, pero de ahí a... hacer cosas indecentes-dijo cuidadosamente esas palabras mirando a Brandon por encima de las gafas.-con dos chicas en el baño...
En ese instante noté como si un bloque de hormigón me cayera encima. ¿Qué? ¿El director se pensaba que estábamos haciendo un trío?
-Señor, lamento mucho...-empezó a decir Brandon. Parecía que ya tenía ensayada su frase y todo, pero no le dejé continuar. Sin pensármelo dos veces empecé a hablar.
-Disculpe señor director, pero creo que aquí ha habido una confusión.-añadí rápidamente.-Yo simplemente me encontraba en el lugar equivocado, en el momento inadecuado.
El hombre se me quedó mirando durante unos instantes asimilando la información.
-Pero la señorita Brown comentó...
-Sí, intuyo lo que pudo comentar, pero no es así.-la verdad es que debía de parecer en ese momento bastante grosera interrumpiéndole, pero quería que esto acabara ya.
-Lo que la señorita Erika Sanz está tratando de decirle-intervino Brandon para mi sorpresa. Éste me estaba mirando divertido y con un esbozo de sonrisa en los labios.-es que somos jóvenes. Estoy seguro de que usted también ha pasado por esta etapa. La señorita Erika, Estela y yo, lo que realmente queremos decir es que no sabemos lo que le habrá comentado la señorita Brown, pero no estábamos haciendo nada malo. Simplemente somos adolescentes con mucha energía que gastar...
YO LO MATO. En ese momento era lo único que estaba pensando. Ese maldito estaba tratando de incluirme en el pack, no trataba de ayudarme.
-Vale, vale, vale...-cortó el hombre justo cuando me disponía a decir algo en mi defensa.-Ya he conocido suficientes detalles. No quiero saber nada más.-acto seguido suspiró cansado.-No entiendo como los jóvenes pueden tener las hormonas tan alteradas... Señor, señoritas, espero que esto no se vuelva a repetir. Y como supongo que entenderán esto debe ser sancionado con un castigo.-No, no, no, no, no. ¿Yo? ¿Castigada? ¿Por hacer nada?-Durante toda esta semana se quedarán una hora más tras las clases castigados. Ahora vayan a sus respectivas clases, menos usted señorita Estela. Tengo que hablar con usted a cerca de una reunión con sus padres
No encontraba mi voz, y sin darme cuenta ya estaba fuera del despacho. Miré de reojo a Brandon, que me miraba fijamente apoyado en la pared con esa media sonrisa pintada en su cara.
-Ya sabes Erika, no debemos hacer cosas indecentes en el instituto.-trató de imitar la forma en que el director había dicho esa frase. Entonces se acercó a mí y añadió.-Tranquila, buscaremos otro sitio.-entonces se alejó un poco.
Noté como me ponía roja de rabia, de impotencia, de todo. Por su culpa. Por su jodida culpa.
-Tú... Maldito bastardo.-mascullé mientras me dirigía a él.
-Eh, eh, eh... No creo que sea una buena idea armar alboroto delante de la puerta del director, ¿no crees?
Después de decir esto echó a andar. Tardé unos segundos en seguirle el rastro. Después de todo nos tocaba la misma clase ahora. Le alcancé justo cuando doblábamos la última esquina antes de llegar al aula. Le cogí por el brazo e hice que se girara.
-Te aseguro que te vas a arrepentir de lo de hoy. En mi vida-y remarqué esta última parte-me habían castigado.
-Pues ya va siendo hora de que experimentes tus primeras veces.-a la vez que decía esto me guiñó el ojo. No aguantaba ese comportamiento tan... suyo. Le solté la bofetada que tan merecida tenía. Se llevó la mano a la mejilla, pero no parecía sorprendido, incluso parecía divertido. Su sonrisa se hizo más amplia.
-Me gustan las chicas agresivas.-murmuró cerca de mi rostro. Le rodeé y llegué a la puerta de la clase. Tras llamar abrí la puerta y el profesor se nos quedó mirando. Creía que nos iba a decir que nos quedáramos fuera de clase, pero hizo un gesto con la mano para que pasáramos. Brandon entró justo detrás de mí y vi las miradas sorprendidas de la gente, al igual que una ola de murmullos que se empezaba a extender por toda la clase. El profesor, sin embargo pareció no notarlo y continuaba con su lección. Algo me había comentado Bianca de que estaba medio sordo o algo así.
-¡Cómo te lo montas tío!-soltó alguien, aunque no vi quien.
-¡Eh Brandon!-gritó alguien por los últimos sitios.- ¿Y ese arañazo que tienes en la cara?
Me sorprendía como el profesor no se enteraba absolutamente de nada. Ya me dirigía hacia mi sitio, notando las miradas inquisidoras de mis amigas.
-Nada, algunas chicas son demasiado fieras. Debió de quedarse con ganas de más-contestó mientras me miraba fijamente. Los murmullos comenzaron de nuevo, al igual que las risas y los silbidos por parte de los chicos. ¿Qué le pasaba a este tipo? ¿Quería hacer creer a esta panda de inútiles que yo también era una prostituta barata como las mapache? Já.
-Sigue soñando.-contraataqué. Las risotadas se hicieron más fuertes. Tomé asiento y traté de olvidar por un momento las ganas que tenía de devolverle todas y cada una de las jugadas.