-Bae, ¿en dónde estás? Muero de hambre.
Suspiró y guardó su móvil no sin antes responderle a su querido sobrino.
-En cinco minutos estoy ahí. No te desesperes :)
A veces Junhoe era dramático, pero gracioso y eso es lo que más le gustaba al tío Bae. Por eso era tan común que salieran a divertirse juntos.
Incluso salían con la pareja del menor, que a pesar de tenerle cierto temor se llevaban bien.
Sí, Jinhwan era todo un caso. Cierta vez le dijo a Junhoe que Taeyang era extraño y daba miedo, sin percatarse que el nombrado estaba a sus espaldas. Cuando escuchó la confesión estalló en risas.
Pobre Jin, estaba tan avergonzado que no se atrevía a salir con Junhoe si su tío se les unía.
En fin, se reía mientras iba camino a casa de aquel mocoso, que incluso con su edad ya tenía más experiencia en el amor.
Su teléfono emite un pitido, pero ya no lo saca de su bolsillo porque una gota de agua sobre su nariz le indica que la lluvia está por comenzar.
Acelera su paso hasta llegar a una estación de autobuses. Ahí teclea a Jun para decirle que llegará más tarde de lo previsto porque la lluvia no le permitirá continuar.
Al no recibir respuesta inmediata, se sienta y espera hasta que la lluvia cese para que pueda seguir.
De pronto sus oídos son inundados por el sonido de una guitarra, y la voz de aquel músico lo relaja en gran manera.
Es quizá de su estatura, tiene el cabello castaño oscuro y ojos como de cachorrito. Ya decía que no era casualidad esa voz tan familiar.
-¿Jonghyun?
El nombrado alzó el rostro y sonrió ampliamente al ver el rostro ligeramente mojado de Taeyang.
-Youngbae, ¿qué haces aquí?
-Eso te iba a preguntar
Ambos sonríen y continúan su plática.
-Vine a ver a Kibum. Hoy es su cumpleaños y se me ha hecho tarde. Estoy practicando una canción que he escrito para él.
-Qué bien Jjong -el otro comenzó a cantarla -es muy buena.
-Porque es para él
La lluvia ya estaba deteniéndose. Ahora se podía caminar sin que te empaparas.
-¿Vive muy lejos de aquí?
-¿Bummie? No, pero necesito tomar un autobús para llegar lo antes posible. Llevo 30 minutos de retraso.
-Si quieres, podemos ir a mi casa. Te puedo ir a dejar en mi auto.
-¿Podrías?
-Sí.
-Muchas gracias.
Caminaron lo más rápido que pudieron. Al abrir la puerta descubrieron a Junhoe devorando los labios del tierno Jinhwan. En cuanto vieron a los mayores llegar, Jin se escondió detrás de su novio mientras este se alegraba de ver a su tío con la comida.
-¡Tío Youngbae!
-Ten. La lluvia me impedía llegar antes -le extendió una bolsa -aunque creo que ya estabas comiendo -dijo en tono burlón.
Tomó las llaves que se encontraban en la mesa y sacó su auto.
Jonghyun entró en él y llegaron rápido a casa de Kibum.
-¡Cielos!
-¿Qué pasa Youngbae?
-No le he traído un presente a tu novio.
-Oh, no te preocupes.
El menor bajó y agradeció a Taeyang.
-¿No quieres quedarte?
-No. Tengo que regresar con mi sobrino.
-Está bien. De nuevo gracias.
-De nada. Hasta luego Jjong.
Se despidió y entró a la casa mientras Taeyang aceleraba.
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Manejaba con brusquedad, generalmente lo hace de esa forma cuando no lleva a alguien más en el auto.
Aunque el manejar tan rápido casi le trae fatales consecuencias.
En medio de la carretera se detuvo para no atropellar a un transeúnte por la velocidad con que iba.
Se austó cuando vio la gran cantidad de sangre que dejaba a su paso aquel hombre.
Salió rápidamente para ver que traía una herida grave en el brazo.
-¡¿Qué pasó?! ¿Quién le ha hecho esto?
-Me... duele... ayuda
Youngbae no entendía, pero decidió llevarlo al hospital.
El joven estaba inconsciente en el asiento trasero del auto. Y el conductor lo miraba tan preocupado sin saber quién era.
Después de todo, Taeyang era una persona de gran corazón y ver sufrir así a alguien le partía en dos el alma.
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-¿Algún familiar? -preguntó el doctor que se acercaba a él - el joven está fuera de peligro.
-No. Lo encontré en medio de la calle. Me asustó porque casi le atropello. Al verlo lo traje hasta aquí.
-Pero no lleva alguna identificación. Parecía como si hubiera sufrido un asalto.
Taeyang se estaba preocupando, pobre chico.
Observó a los médicos colocar al joven malherido en una camilla y correr con él a la sala de emergencias.
Entonces volteó su rostro al doctor.
-Si está fuera de peligro, ¿por qué lo están llevando a la sala de emergencias?
-Es para curar las heridas y que su brazo no se infecte.
Asintió con la cabeza.
-¿Qué harán con el joven?
-Si no tiene familiares usted podría cuidarle. Parece ser mayor de edad.
Bae ni siquiera lo había notado, apenas lo vio corrió para ayudarle, pero nunca se detuvo a observar su rostro.
-Sí. Supongo que tendré que cuidarlo hasta que se recupere.
-Sígame.
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Habían pasado ya 30 minutos y dijeron que podía llevarse al joven. Quizá era peligroso que lo dejaran a merced de un desconocido, que médicos tan idiotas.
Aunque Tae no tenía malas intenciones, igual no era lo correcto.
Ahora manejaba de manera prudente y condujo hasta su hogar, viendo de vez en cuando el rostro de la persona que había salvado.
Algo lo hacía sentir bien, y su estómago se revolvió cuando apreció las facciones de aquel misterioso chico: tez morena, cabello negro, y quizás parecía que no estaba durmiendo bien por las manchas oscuras debajo de sus ojos.
-Pandita...
O quizás, no tenía tanto sueño porque abrió los ojos de repente al escuchar a Tae.
-¡Pero si apenas y hablé fuerte! -pensó un poco asustado.
El joven se acercó al asiento de Tae, y le sonrió de lado.
-Hola, ¿puedo saber qué hago en su automóvil?
Esa voz. A pesar de no haber escuchado nada igual, sintió una carga eléctrica en su espalda.
-Verás -dijo sin voltear a él -te encontré en medio de la carretera y decidí llevarte al hospital. No tienes nada grave, pero como no llevabas identificación decidí llevarte a mi casa. Claro, si quieres puedo ir a dejarte en la tuya -sonrió.
El chico se quedó en blanco, mirando al conductor sin decir palabra alguna. Después volteó a ver su brazo y se dio cuenta que estaba vendado. Ya Bobby se las pagaría después, ahora lo importante era que sus padres no lo descubrieran en ese estado.
-¿Puedo?
-¿Puedes qué? -Tae no entendía.
-¿Puedo... quedarme en tu casa? Sólo será una noche, no quiero que mis padres me regañen y me prohíban salir.
Taeyang lo pensó unos segundos.
-¿Y no crees que igual les preocupa que te quedes en casa de un desconocido?
-Podemos mentirles.
-Eso no va conmigo, jovencito.
-¡Me llamas así sin saber que puedo ser mayor que tú!
-No pareces tener 20 -rió -eres menor de edad.
-Bueno, tengo 17. Pero casi los 18.
Se recostó en el asiento. La lluvia de nuevo aparecía, pero con mayor brusquedad que antes.
-Y... ¿ya te decidiste?
-¿Por qué me preguntas a mí?
-Tú conduces. Bien puedes dejarme en la calle.
Youngbae puso el rostro serio.
-Yo no sería capaz de eso.
-¿Entonces?
-Vamos a casa
-¿A casa?
-A mi casa...
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Hola
Aquí me tienen de nuevo con otro fic BaeRi.
Espero y me apoyen, no creo actualizar tan seguido (quizá una vez por semana o cada dos) porque tengo clases y se hace más pesado.
En fin, nos vemos ♡