Una mañana de Julio desperté, listo para volver a clases después del verano, pero como de costumbre me la paso demasiado solitario concentrado en mi mundo...
No intento hacer amigos porque la verdad que me importa una mierda, a la final todos nos graduaremos y nos dejaremos de hablar.
Llegando hacía la escuela vi a la chica más hermosa del curso, pero mirenme ¿a quien podría interesarle un maldito desastre como yo? así que solo bajé la mirada y me "deprimí" por unos segundos. Caminé unos pocos metros hacía el salón de clases mientras escuchaba mis gritos que a nadie le agradaban, andaba en mi mundo, perdido de la realidad hasta que sentí un ligero golpe con alguien...
-Que mier...-Levanté la mirada y me sonrojé apenas la vi...
-Oye... deberías tener un poco más de cuidado Sam.-Me estiró su mano la hermosa Alice.
-Lo siento, iba un poco distraido.-le dije mientras levantaba sus cosas del suelo.
-Oye tu no hablas mucho verdad?.
-N....No me gusta hacer amigos.-Le dije un poco sonrojado.
-Eso es un poco raro, eres la primera persona que conozco que no le gusta tener amigos. Bueno... Desde ahora seré tu amiga!
-E....Está bien...
Desde aquel entonces anduve con ella para arriba y para abajo, pues no tenía a nadie con quien andar y ahora se supone que es mi "amiga". Ahora solo restaba seguir pasando mi último puto año de colegio con una amiga por fin...
Después de la escuela me encontró en la puerta principal, ya quería irme de aquella maldita prisión para jóvenes que no los quieren en sus casas, así que traté de ser lo más breve posible.
-Hola Sam!
-Hola Alice.
-Estaba pensando en almorzar en un restaurante cerca de aquí y quisiera saber si tu quieres venir...
-La verdad quiero irme a casa...
-Vamos Sam! Será divertido
No pude resistirme a esa carita, así que accedí a ir con ella. Aunque todo me hacía dudar sobre ella, ¿Por qué quiere ser mi amiga? ¿Por qué es tan amable conmigo?, supongo que debe ser porque quiere ser conocida por toda la institución y porque siente lástima hacía un desastre como yo...
Yo solo soy un chico de 16 años, paranoico, aislado de la sociedad, inseguro de si mismo ¿Por qué cosas como éstas me pasan a mi?...
Llegando al restaurante antes mencionado por ella habían unos chicos de nuestra clase, así que fuimos a saludarlos.
-Hola chicos!— Dijo Alice levantando su brazo para saludarlos.
-¡Hola Alice!— Dijeron todos saludandola en coro.— Ven unete con nosotros.
-Lo siento chicos, no puedo. Vengo con Sam.— Me agarró del brazo para llevarme a otra mesa.
-Que quieres pedir, Sam?— Me preguntó después de suspirar.
-Quiero un café.—Le dije sin titubear.
-Vale!... Yo solo pediré unas empanadas, tengo una maldita hambre.—Dijo mientras hacía el pedido.
Estuvimos durante un buen tiempo charlando sobre estupideces de colegio, estupideces sobre un futuro, estupideces sobre relaciones, ya saben todas esas estupideces...
Después de salir de aquel restaurante me despedí de ella y proseguí hacía mi casa, encerrarme y dormir hasta tarde...
Llegando a casa vi a mi madre enojada conmigo.
-Por qué llegas a ésta hora?—Me dijo casi como si fuera a golpearme.
-Estaba almorzando en un restaurante de por acá cerca, si quieres vamos a comer allá yo invit—
-No!—Se levantó de su silla acercandose hacia mi.— Después de salir de esa maldita escuela debes venir a casa, no a ningún otro puto lado! ¿Entiendes?
Después de golpearme en la cara procedió a subir a su habitación a dormir, así que muerto de ira subí hacía mi habitación a escuchar música para relajarme un poco. Solo restaba esperar para que fuera otro día de mierda...