Preparen sus pañuelos mis amores....
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Lo único que escuchaba hablar de mis compañeros más grandes al salir del instituto era "Disfruta de la noche del baile, será la última cosa buena que tengas antes de entrar en la adultez", por un momento no lo creia hasta el dia que me me tocó a mí estar en sus zapatos.
Era viernes por medio día cuando todo fue un caos, pareciera que todos estaban de genio sin excluirme.
Cameron y Levi salieron durante todo el día, y yo por otro lado decidí que era mejor desaparecer del mapa antes de que nos topamos en el camino y actuaramos como animales en guerra. Mi primera opción fue ir hacia Carla a refugiarme pero por alguna razón u otra termine por llegar a la gran casa de Jaxon, no tenía ni idea si el se encontraba en su hogar pero mis instintos decían que era el lugar indicado.
No pasaron más de dos golpes en la puerta cuando se abrió dejando ver el cuerpo trabajado y el rostro de sorpresa de mi amigo. Camine nerviosa por las escaleras siguiéndole mientras el me dirigía a su recámara, al entrar su ya conocido y ordenado cuarto entro en mi campo de visión así que sin dudar me sente en su cama.
– ¿Cual es el motivo de tan grata visita?
Dude en soltarlo pero finalmente lo dije;
– Tengo un hueco en el pecho y si soy sincera eso de creer en presentimientos no es lo mío– Confieso– Pero esto se siente como si me estrujaran el corazón.
Su ceño se frunció con confusión ante mi argumento por lo que pronto ocupó el lugar alado de mi y tomo mi mano entre las suyas.
– ¿Alguien más lo sabe?– Niego– Bien, no se lo digas a nadie tal vez sea solo un malestar por lo que haré un chequeo rápido.
Asiento feliz por su diagnóstico.
Se levanta y camina hacia su escritorio donde una mochila negra posa sobre el mismo para después regresar con un (eso que usan los doctores).
– Respira.– Ordena así que obedezco, chasquea la boca antes de volver a pedir lo mismo– Todo escucha bien dentro de ahí, trata de no estresarte.
Bufo.
– Jaxon, todo ahora menos eso te puedo dar.– Digo con fastidio– Dentro de pocas horas será el baile de graduación y todos están como fieras.
Rie.
– Recuerdo cuando viví eso.– Le miro interesada por lo que prosigue– Fue un buen día, ¿Sabes?. Mamá estaba emocionada tomando fotos a cada momento mientras mi invitada se ponía roja fue muy divertido.
<< Disfrútalo mucho, Molly. No mienten cuando dicen que será lo último bueno antes de dar el gran saltó.>>
– Lo haré, créeme.– Afirmó.
Pasar el resto del tiempo antes de mi cita en el salón de belleza resulto muy gratificante a su lado, logro calmar el mal sentimiento que nacia en mi pecho pero pronto regreso de camino a la plaza.
Carla se encuentraba en la puerta del local cuando llegue, lo primero que hizo fue chillar y apresurarme para ambas entrar, pronto nos hacen tomar asiento una a cada lado de la otra para comenzar a arreglar nuestras cabelleras. Prosiguen con el maquillaje que resulta más elaborado que el de la ceremonia con unos ojos haumados resaltando cada facción de mi rostro junto a unos labios rojos al vivo, Carla por otro lado pide un maquillaje de más color junto a unos labios más claros, lo único que se asimila de la una a la otra es el peinado que resulta ser elegante pero sensillo.
Rumbo a casa de mi mejor amiga a las 6:30 pm de la tarde para vestirnos e irnos al lugar donde se realizará el gran baile. Una ayuda a la otra para abrochar el cinturilla que moldea cada curva de nuestros cuerpos, el mío es rojo fuego con encaje y el de ella un color vino que le luce genial.
(Acasia Brinley como Molly)
En el primer piso su madre nos espera junto a mi padre que se tapa la boca cuando bajo lo que me hace sentir los ojos Humedecidos ante la imagen, me abraza como si no me hubiese visto en mucho tiempo y yo le acepto complacida.
Tomamos varias fotos cada quien con su familia y finalmente decidimos tomar una selfie de todos.
Antes de subir al auto donde mis guardéspaldas aguardan a que finamente suba mi padre besa mi frente y dice;
– Estoy orgulloso de ser tu padre, princesa– Sonreí con los ojos Humedecidos– Jamás dudes del amor que siento por ti.
Con un llanto de ambos nos despedimos para comenzar el recorrido hacia el gran salón que por afuera luce con decoración de flores a los lados del gran tapete rojo que se extiende y se pierde hacia adentro, en la entrada dos señores de traje piden nombre de cada persona.
Al bajar miramos alrededor y no es hasta que carla Suelta un chillido que me doy cuenta que nuestros chicos nos han encontrado.
– Definitivamente son las mujeres mas hermosas del lugar– La voz de Jonh llena mis oidos haciéndome ti sonreír.
– Tu estas hecho un galan– Carla lo toma de las pillas de su abrigo hasta juntar sus labios.
Miro hacia alado como cameron continua mirándome hasta hacerme sentí incómoda.
( Cameron)
– Deja de mirarme, idiota.
Sonríe mientras se acerca y rodea mi cintura hasta plantar sus labios a los míos.
– Siempre tan romántica, mi amor.– Dice sarcástico.
– Estas muy guapo.
Su sonrisa de enancha ante mi comentario antes de hacerme dar una vuelta.
– Tu estas mucho mas hermosa.– Murmura volviendo a besarme para luego acercar su boca a mi oído.– Mi amiguito de despertó con esos labios sexys.
Suspiro abrazándome a el y si, comprobando su comentario.
– Relájate que no abra encuentros clandestinos aquí.– Su baja risa me hace elevar mis cejas.
– Ya lo veremos, niñata.
Bufo para después entrelazar mi mano a la suya y seguir a Carla con jonh hacia la entrada, damos nuestros nombres y finalmente el ruido de la música junto a las personas gritando y riendo llenan mi oído.
– ¿Y levi?– Preguntó mirando a Cameron quien se acerca a mi oído.
– Se ha adelantado para verse con Antonella.
Asiento comprensiva.
– ¡Sonrían!
Ambos miramos hacia enfrente donde un chico con una cámara colgada de su su cuello apunta a nuestra dirección, así que cameron me junta a su lado y sonreímos para ser capturados.
Caminamos hasta una mesa donde los cuatro tomamos Asiento mirando hacia la lista donde una gran ola de aluminos recién graduados bailan y ríen entre ellos, entre platicas y nuestras de amor pasa un buen rato antes de decidir ir por ponche y un poco de alcohol de contrabando.
Cuando todos están un poco mas alegres gracias a los efectos del alcohol decidimos bailar donde la cosa comienza a descontrolarse y no hablando solo de nosotros sino que todo el salón comienza a ponerse caliente y a divertirse más que al comienzo, miro por un momento a las orillas del salón a levi quien habla molesto con Antonella quien solloza tapándose el rostro. No es hasta que Cameron toma mi barbilla para que lo mire que noto como frunce el ceño y se acerca a mi oído.
– Deja de preocuparte, ellos lo arreglarán.
No debato sobre el tema así que pronto regreso a mi buen sentido del humor rodeando el cuello de mi novio quien no tarda en mover su cuerpo de una manera que me hace reír.
– Me sorprende que bailes.– comento.
– Mamá me dio unas pequeñas clases de reggaeton– Me separo soltando una gran carcajada para luego ser pegada de nuevo a el– No te rías, fea.
Ruedo los ojos.
– Fea no cariño.– Le reprendo– Tengo ganas de ir al baño, ya vengó.
Le miro sentir antes de desaparecer entre la gran masa de jóvenes calenturientos que se frotan unos contra otros.
Cuando termino de hacer mis necesidades salgo por el pasillo que luce un poco oscuro antes de ser jalada haciendome gritar de susto y ser acorralada en un cuarto en completa oscuridad.
Golpeó a la persona que sujeta mis muñecas y grito antes de que tapen mi boca.
– Exagerada.
Suelto un ruido de molestia cuando reconozco la voz de mi novio.
– Disculpa si soy exagerada cuando un hombre me jala a un lugar oscuro, idiota.– Digo molesta.
– Tienes razón, buena chica.
– No soy un perro, cameron.– Gruñó.
– Claro que no, nena.–Susurra en mi oído antes de sentir sus manos en mi cintura baja.– Vamos a tener un encuentro clandestino.
Suelto una risilla.
– Claro que no.–Contradigo.
Tardo más en decir la palabra que en lo que terminó contra la pared con la mejilla pegada a ella y el vestido levantado hasta mi cintura, no pude poner represalia cuando ya estoy sumergida en el deseo del tacto de Cameron quien se dedica a acariciar aquí y allá aumentando el calor en mi ser.
Con su respiración acelerada y mis gemidos silenciados por la música en el exterior ambos terminamos besándonos con amor. Las burlas de mí resistencia no paran hasta que el se encuentra ebrio y yo por otro lado vomitando de tanto alcohol en mi sistema, al llegar a su casa nos caemos en las escaleras donde nos reímos escandalosa mente antes de seguir nuestros caminos.
Caigo en su cama con cansancio dispuesta a dormir cuando ya estoy siendo tomada de nuevo por el chico que me vuelve loco y tras unos largos momentos de deseo caemos los dos como si el alcohol se nos nos hubiese bajado. Mi cara recargada en su pecho me hace suspirar mientras el respira en mi coronilla.
– Jamás voy a dejar de amarte.
Sonrió inconsciente ante sus palabras antes de caer dormida en los brazos de Morfeo.
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Al abrir los ojos la mañana siguente lo que espero ver a es a mi novio a mi lado pero solo me encuentro con un lugar vacío lo que me hace fruncir el ceño pero pronto desaparece de mi mente cuando siento de nuevo ese horrible sensación en mi pecho.
Tomo una larga ducha para calmar en dolor de cabeza que se va después de dos horas al tomar algunas pastillas, desayuno sola en un gran silencio en la casa pues al parecer nadie se ha dignado a aparecer.
Llamo varias veces al celular de cameron quien no contesta, terminó por ver una serie en la televisión un poco más tranquila pero la inquietante sensación en el pecho no sesa.
A las 4 de la tarde la puerta principal se escucha y pronto la mía es abierta por un Cameron que luce agobiado.
– Hola mi amor, ¿Que ocurre?–Pregunto.
El niega antes de acostarse a mi lado y besar mis labios.
– Nada solo estoy agotado– Confiesa.
– ¿Quieres dormir?
Niega.
– Tengo que volver a irme solo quería verte antes– Dice tranquilo.
Asiento confundida.
Me siento en su regazo para darle apapachos que no niega pues el también se dedica a darme a mi solo que cuando yo intento pasar a otro nivel me sorprende la manera en que me detiene.
– Hoy no nena.
– ¿Que pasa?– Preguntó.
– Nada, solo estoy cansado– Trata de relajar la situación por lo que desisto y beso sus labios– Tengo que irme, regresaré más tarde.
Asiento.
– Te amo, ¿Deacuerdo?– Digo mirándolo a centímetros de su rostro.
– Yo te amo muchísimo más.
Cuando la soledad me vuelve a acompañar mi corazón galopea de una manera que me hace hacer una mueca y la confusión llena mi cabeza.
Marco el número de Jaxon quien no tarda en contestar.
– Hola, enana.
–¿ Es normal que el pecho te duela?– Digo directa.
– ¿Te duele el pecho?¿El brazo?¿Cuello?¿Cabeza?–Pregunta apresurado.
– Sólo fue una punzada y la misma sensación de ayer está.– Confieso– ¿Te puedo ver en la noche en el lugar de mark?
–¿¡Estas loca!?– Exclama– Debes reposar no tener estrés.
– Tengo que hablar con el, iré en una hora.– Digo sería– Espero verte ahí Shao.
No le dejó decir ninguna cosa más cuando ya finalice la llamada así que decido cambiarme con unos Jens negros junto a una blusa roja y la chaqueta del mismo color a el pantalón y mis ya botas con tacón grueso.
Retoco el delineado en mis ojos y acomodo mi cabellera para después bajar al primer piso y dirigirme a mis chicos quienes me miran en espera de órdenes.
– Iremos a mi lugar clandestino– Informo– Nada de avisos y todo con cuidado.
Asienten.
De camino al lugar de Mark el presentimiento de algo malo en mi pecho crece y no es la manera en que se siente el dolor si no la manera en que todo luce tan tranquilo.
Al llegar me sorprende la manera en que por primera vez todo está callado y sin gente.
Los chicos bajan del auto y caminan detrás de mi hasta llegar a la puerta donde se celebran las peleas clandestinas, ahí como afuera todo está vacío y en silencio a excepción de los gorilas que cuidan la puerta gris del salón donde seguramente se encuentra Mark.
– Busco a Mark.
– No recibirá visitas.– Habla uno.
– Soy Molly Anderson.– Informó.
Cuando digo mi nombre pareciese que es una llave por que me observa antes de abrir la puerta por lo que me giro y miro a mis guardéspaldas quienes esperan que avise.
– Tengo que entrar sola, regresaré pronto.
– Grita si ocupas algo– Avisa dan.
Asiento antes de adentrarme en el salón poco arreglado a diferencia del lugar que me prestó para hacer del baño. Luce oscuro a excepción de la lámpara que alumbra el escritorio donde Mark mira unos papeles antes de elevar la vista y por un momento parecer confundido.
–¿Molly?¿Que haces aquí?– Pregunta dejando de hacer sus cosas.
–Vengó a hablar contigo.–Asiente por lo que prósigo– Cumpliste tu parte del trato y quiero saber cuándo tengo que venir contigo.
Alza una ceja y después una sonrisa malévola aparece.
– No te lo ha dicho, ¿Verdad?
Frunzo el ceño.
– ¿De que hablas?– Digo confundida.
Le miro levantarse de la silla antes de caminar y quedar frente a mi.
– Tu chico te ha ha liberado de este trato– Confiesa.
Niego estupefacta.
– El...¿Como?
– Puedes verlo tu misma– Niega divertido– Ya conoces el camino hacia el lugar que te presté para hacer tus necesidades.
( ¡REPRODUZCAN MUSICA AQUÍ!)
Mi corazón se acelera asi que no pierdo el tiempo por lo que me apresuró a salir deprisa bajo la mirada confundida de mis guardéspaldas quienes me siguen apresurados hasta donde me dirijo cuando llego espero un poco antes de armarme de valor y girar la chapa.
No se cuál fue la bofetada que recibí que dolió mas, si verlo a él o verla a ella sonreír y gemir mientras mi novio se la follaba.
Mis ojos ardían y con justa razón, permanecí ahí parada mirando como el sujetaba su mandíbula aplastándola contra el sofá mientras la embestía una y otra vez, mi corazón literalmente se rompió en mil pedazos y la voz de Dan fue la única que me hizo darme cuenta que lloraba y a cameron que los observamos.
– Salgamos de aquí, jefa.
No lo mire a el, la mire a Lauren quien no parecía sorprendida incluso creo que note cierta satisfacción de verme plantada ahí frente a ellos.
Tenía ganas de golpearla hasta hacerla sangrar pero solo pude asentir y girarme para pasar por mis guardéspaldas quienes caminaron detrás de mi mientras yo me bastaba en llorar y no tratar de soltar sollozos. Escuche los gritos de Cameron a lo lejos antes de ser girada mientras yo soltaba golpes al aire y algunos a el para que me soltase.
– No, no, no,no.– Repitió tratando de detenerme pero no funcionó continue tratando de zafarme hasta que Owen lo alejo de mi mientras Cameron lo hacía a un lado–¡Lo hice por ti, fue por ti!
Abro la boca ofendida.
–¿¡Cogerte a esa zorra fue por mi!?– Dije entre lágrimas.
–¡Si!– Grito y nuevamente intento acercarse pero retrocedi– Fue para que no te tuvieras que ir con Mark.
Niego repetidas veces Sollozando y después finalmente le apuntó.
– ¡Te dije que no quería que te metieras en esto, mierda!– Exclamó– Si tenía que irme con el a llegar a odiarte lo hubiera hecho.
Su pecho subió con brusquedad y logré hacerlo retorceder, me pareció chistoso que lo hice con palabras y no con golpes como lo había intentado así que con dolor en mi pecho le mire de la peor manera y de la que nunca me imaginé hacerlo.
– Tu me amas.– Afirma con voz ahogada.
– No lo hago, ya.– sentenció– No te mereces ni que te mire.
No espere a obtener una respuesta de su parte cuando volví a retomar de nuevo el camino que había tomado antes, subí a la camioneta mirando como Cameron tenía la cabeza gacha antes de correr hacia nosotros e intentar abrir la puerta pero gracias a la velocidad de Owen colocó el seguro provocando que cameron golpeé la ventanilla.
– ¡Abre la puerta! ¡No te vayas!– Grita.
Cubrir mi rostro rostro sollozando sin sentir vergüenza de ser vista por mis guardéspaldas, Owen pone en marcha el auto siendo seguido por cameron quien se detiene y corre hacia su auto. No pongo atención hasta que se detiene que observo el lugar y me doy cuenta que estamos en un estacionamiento.
– No creo que quieras regresar aún.
Niego.
Sollozo más que antes sacando todo el dolor de mi pecho.
La imagen mas más horrenda que pueda imaginar aparece de nuevo en mi mente torturando me una y otra vez y lo que fue bueno el día anterior se deteriora como el fuego lo hace con un papel.
Entonces me pregunto ¿Asi es como termina a mi cuento de hadas?
No se si era auto tortura pero cada instante que tuve a su lado llega a mi mente como torbellino inundando cada parte de mi ser provocando más sollozos desgarradores y más dolor en mi pecho. Los chicos se mantenían mirando hacia enfrente mientras yo por otro lado lloraba como si la vida se fuera en ello.
Cuando comprobé la hora me di cuenta qur era tiempo de enfrentar a mis temores y crecer.
Más de tres horas llorando en el asiento trasero que justamente había compartido con el fue suficiente, emprendimos camino de nuevo hacia la casa de los Gilberts y al llegar apreté los dientes. Mire hacia enfrente para informar sobre lo que pasaría y ellos como buenos empleados o amigos esperaron.
– Regresaré pronto.
Baje del auto y me adentre en la gran casa donde se escuchaba gritos en la parte de arriba, trate de pasar desapercibida pero fue imposible cuando Cruze el pasillo donde la puerta de su recámara permanecía abierta y donde Levi le decía algo mientras el se jalaba jalaba el pelo pero pero al verme abrió los ojos.
Al ver sus intenciones y el las mías corrimos, yo hacia mi recámara y el para impedirme mi huida.
No pude cerrar la puerta debido a su zapato que la trababa, finalmente el gano abriéndola y yo retrocediendo y cogiendo la maleta debajo de la cama para hechar la ropa del armario.
–¿Que haces?– su voz resonó en la habitación como cuchillas– ¿!QUE MIERDA HACES!?
Sus manos me arrebataron la maleta y la poca ropa que sostenía en las manos tirándole a la cama, sus manos pronto tomaron cada lado de mi cara y me hicieron mirarle.
– No te vas a ir.
Golpe sus brazos para que me soltara pero no lo logré, mi pecho se contrajo al sentir su cercanía pero no era como antes que me afectaba, ya no eran nervios de amor ahora lo reemplazaba la repulsión.
– Dejame, ¡Dejame!– Exclamé desesperada.
Como si hubiese captado mi petición lo hizo alejándose unos pasos mirándome con desesperación como yo lo hacía por tenerlo cerca.
Guardamos silencio cada quien en su lugar luchando con su propia lucha interior por querer hacer lo que cada quien quería, necesitaba salir de aquí pronto antes de decir cosas que seguramente me arrepentiría después.
Me giré hacia la cama para continuar con la tarea que llevaba a cabo antes de ser interrumpida, escuché su supiro pesado a mis espaldas aumentando las ganas de llorar de nuevo pero mi cuerpo ya está tan agotado que dudaba que pudiera derramar alguna ultima lágrima.
Cuando cerré los ciper de las maletas las baje para colocarlas sobre el suelo y mirarlo una última vez, abrió la boca para decir algo pero la cerro tomándome por sopresa bajo el rostro y lo que no creí que haría sucedió, Sollozo.
A continuación de ese simple sonido le siguieron algunas más y pude ver como algunas lágrimas caían al suelo, aún en mi estado de shock le observe.
Aunque no me gustaría verlo de ésa forma por mi aun siendo su culpa me tenía que detener en ir a abrazarlo y decirle que no pasa nada, por que la realidad era que todo iba a estar mal.
Tome una grande respiración y rodie con mis manos la agarradera de las maletas para arrastrarlas hacia la puerta de la habitación pasando por su lado, casi al salir mis pies se detuvieron como si hubieran recibido una orden.
– No te vayas, porfavor.
Su pequeño Susurro que lleno cada parte de mi cuerpo lo captó.
Apreté mis labios para evitar soltar algún sollozo o sonido estrangulado por la conmoción de esas palabras en mi ser, aunque el amargo dolor estuviera conmigo una larga temporada tenía que terminar con todo de una vez.
– No hay nada por lo que me tenga que quedar.– Sone más fría de lo que quería.
Me sentí como la bruja más mala del peor cuento de hadas, cerré la puerta de la que fue mi habitación durante mi hospedaje en esta bella cada que me habia traído la etapa más bonita de seguramente mi vida. Primero escuché un pequeño murmuró desde la puerta mirando la chapa como si me llamará para abrirla de nuevo, pero el ruido de algo siendo golpiado tras varios ruidos más de vidrios siendo rotos fueron los que me despertaron de mi absurda idea de regresar.
Si algo jamás iba a dejar de lado era romper mi orgullo para quitarme valor ante alguien, no de la manera mala, por que tenía presente que en algunas situaciones hay que aprender a seder cuando estas mal. Pero esta no era la ocasión y aunque quisiera con todas mis ganas no lo haría.
No volví a llorar durante el camino donde mis guardéspaldas de mantenían en silencio, las luces de la sala y la cocina de mi casa están encendidas. El auto de papá estaba estacionado frente a la casa así que estaba segura que iba a tener que dar explicaciones.
Abrí la puerta con las llaves que padre me había dado hace tiempo, ahora que no había riesgo de ser atacada o secuestrada podía permanecer e ir a donde quisiera aunque eso ya no me inportase.
– Pueden irse.– Les dije a ambos hombres que me cuidaban– Mañana pueden pasar por su sueldo.
No hicieron ningún ruido ni movimiento, sólo me miraron por lo qur que decidí dejar de dar lastima y me adentre a mi hogar. La voz del pequeño hermano de Paty lleno mis oidos y pronto la risa de papa y Paty lo acompaño, camine hacia la cocina donde sus voces provenían, al verme ambos permanecieron sorprendidos en cambio el pequeño se levantó de la silla y abrazo mis piernas.
– ¿Has venido a jugar?
No comprendí a lo que se refería hasta que eleva la vista y mire sobre la mesa un juego de mesa y legos alado.
– Ahora no pequeño, estoy muy cansada pero mañana jugaremos en el patio, ¿Bien?– Conteste bajandolo hasta besar su frente.
Mire de nuevo a ambas personas que me miraban buscando algún rastro de algo hasta que papá abrió los ojos y su boca, supe en ese instante que había descubierto que me traía aquí. Se levantó de la silla y camino hacia mi envolviendo me en sus brazos, creí que no quedaba más llanto en mí pero fue increíble comprobar que parecía un mar siendo liberado.
– Mi pequeña– Susurro acariciando mi cabellera mientras yo me aferraba a el con fuerza.
Lloré y me permití sollozar con gran dolor que pronto sentí como sus brazos me apretaban más.
Un abrazo de la persona que amas es ideal cuando tu corazón está roto, aunque sabía que tal vez sería la única persona que no me lastimaria por lo que me permití quitar mis barreras y demostrar cuán lastimada me había dejado la persona que le entregué mi corazón.
El se dedico a subir mis maletas a mi habitación mientras yo más Calmada saludaba a Paty quien me miraba con pena y su hermano más triste que cuando me recibió, intente sonreír pero hasta yo me sentí ridícula al sólo poder dar una mueca. Una vez en mi recámara comprobé que era un desastre con el rímel corrido y los ojos rojos, papá me dió mi espacio y prometí mañana aclarar todo, fueron sus palabras las qur me hicieron dormir esta noche con pesar pero pude descansar al escuchar;
– Nadie se salva de ser lastimado, princesa– Dijo con tristeza en su voz– Pero eso es lo que nos da fuerza y sabiduría en la vida, pronto pasará.
Y aunque lloré unas horas más en la madrugada concilie el sueño con dolor en mis ojos y sobre todo en el pecho.
Dolía como la mierda ser lastimada pero no sabía a quien odiaba más a el por idiota y Roper mi corazón o a mi por entender y agradecerle en cierta parte su sacrificio para obténer mi libertad.
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Les dije que prepararan sus pañuelos.
De verdad ansiaba este capitulo pero no bajen la guardia aún quedan muchas cosas antes de acabar la historia.
¿Qur opinan?
Saben que me me aman, xoxo.
Su escritora favorita.