Después de decirle a Justin que mi fuente ya había roto, nos tomó 5 minutos llegar al hospital. Justin bajó a Jonathan y tomó el bolso del bebé, tomé el mío y como pude caminé hasta la entrada, cuando nos topamos con la recepcionista Justin le contó mi situación y esta nos dió una silla de ruedas, nos llevó hasta una habitación para partos y pidió que esperáramos al Doctor.
- Cariño, no he llamado a tus padres - dijo Justin acomodando a Jonathan en uno de los sillones, junto con los bolsos.
- Llámalos ahora, no creo que estemos cinco minutos aquí - suspiré, me acomodé en la camilla y cerré un poco los ojos para aliviar el dolor.
Sentí los labios de Justin sobre mi frente, sacó un poco el sudor con su palma y habló en mi oído.
- Lo estás haciendo bien, bebé - besó mi mejilla - te amo muchísimo, Megan, gracias por esto - sonreí aún con los ojos cerrados y busqué sus labios.
- Te amo también, bonito - dije cuando nos separamos.
Se separó de mi lado y sacó su teléfono para hacer las llamadas, llamó primero a mi padre para después llamar a Pattie. Miré en la dirección donde estaba Jonathan y lo ví acurrucado en el sillón abrazando a su peluche de conejo y con sus ojitos casi cerrándose, puede que sean las díez de la mañana, pero sigue siendo muy temprano para el pequeño dormilón.
- Hey - le hablé para que me mirara - ven con mami, conejito - sonreí con ternura cuando él me dió su sonrisita de pequeños dientes y se levantó para caminar hacía mí.
Lo ayudé a subirse al lado mío y besé su frente.
- ¿Estás contento por que tú hermanito ya va a nacer? - acaricié su suave mejilla.
- Ti, quero ver de que color sherá su cabello y sus ojos, ¿crees que tenda el mismo color que los miosh? - reí despacio y besé su nariz.
- No lo sé, conejito - sonrió, amaba que lo llamaran así - puede que sus ojos sean como los nuestros - sonrió - o puede que sean como los de papi - su sonrisa cayó - ¿qué, no te gustan los ojos de papi?, yo encuentron que son lindos.
- Ti me gustan, pero quero que sean como los míos - respondió con su ceño fruncido.
- Tendremos que esperar hasta que nazca y lo averiguaremos - saqué una pelusa que tenia entre sus lindos pelos negros.
- ¿Y a que hora va a nacer? - suspiró.
- No lo sé, bebé.
Justin se acercó a nosotros y tomó a Jonathan para dejarme espacio y él pudiera dormir. La puerta de la habitación se abrió y el Doctor Miller entró.
- Pero miren si es la pequeña Megan - sonreí - ¿te sientes bien?
- Pues, lo normal, estoy controlando los dolores - asintió. Se acercó a mi y colocó unos guantes sobre sus manos.
- Revisaré si ya estás en díez de dilatación - suspiré y apoyé mi cabeza en la almohada - tienes 8 de dilatación, pero como vas pronto llegaras a los díez - asentí.
La puerta volvió a abrirse y por esta entraron mis padres y Pattie, mamá tomó a Jonathan de los brazos de Justin y este de inmediato se colocó a mi lado.
- ¿Cómo estas, cariño? - preguntó Pattie.
- Esperando tener los malditos díez centímetros de dilatación - tomé la mano que Justin estaba sosteniendo y la apreté.
- Está en ocho - dijo Justin.
- Ya haz echo antes, cariño, verás que todo el sufrimiento de ahora será pagado cuando tengas a tu hijo en brazos - dijo papá, que estaba a mi lado y besó mi mejilla.
- Lo sé, papi - le sonreí.
El Doctor Miller volvió a entrar, me revisó y avisó a la enfermera que ya era tiempo. Y los nervios llegaron después de que dijo eso, si bien era la segunda vez que hacia esto, se sentía como si fuera la primera. Sólo quiero que me saquen a mi bebé pronto, sin tener que pasar por todo esto.
Durante las dos horas y medias que duró el parto, maldije todo lo que no había maldecido antes, al Doctor, a Justin y a los malditos condones, incluso lloré cuando me di cuenta que estaba siendo muy cruel con Justin y le pedí disculpas por ser tan mala novia. Dí un último empuje cuando él Doctor me indicó y segundos después sentí alivio y un grito que por poco me deja sorda. Tiré mi cabeza hacía atrás con cansancio y lloré de felicidad. Sentí a Justin soltar mi mano y lo ví segundos después sosteniendo una bola verde entre sus brazos.
- Mira a mami, es toda una campeona - sonreí con lágrimas y levante un poco mi cabeza para verlo.
Estaba inchado aún y un poco rojo, pero era el segundo bebé mas lindo que había visto nunca.
- Hola, pequeño - toqué su pequeña nariz con mi dedo índice - eres hermoso.
Desperté por los movimientos que alguien hacia sobre mi hombro.
- Hey, dormilona, tienes que alimentarte - dijo sobre mis labios para besarlos con suavidad, sonreí entre el beso.
- Ya estoy despierta - abrí mejor los ojos y miré la habitación. Estaba llena con globos en forma de animales y rosas - wow, ¿y todo esto?
- Ha llegado mi padre, Jonathan y Ashley, puede que mi padre se emocionara un poco con los globos - dijo mirando a estos. Reí y sacudí la cabeza.
Justin me dió la bandeja que había traído la enfermera dejándola sobre mi regazo.
- ¿Dónde esta él? - pregunté al no verlo en la habitación.
- La enfermera fue a buscarlo recién - asentí -
- ¿Y mi conejito? - hize un puchero. Justin río y se acercó a mí.
- Está afuera, cuando te quedaste dormida salimos todos para que pudieras descansar, ¿quieres que lo traiga? - sacó un mechón de pelo que estaba estorbando y lo dejó detrás de mi oreja.
- Por supuesto, tonto, ¿ya vió a su hermanito? - dí un beso corto sobre sus labios.
- Sólo unos segundos, dijo que era muy feo y no lo quería en casa - abrí los ojos al máximo y solté una carcajada.
Cuando la enfermera trajo a mi pequeño, bastaron segundos para que la habitación se llenara de gente, me lo dieron a mi para que le diera leche y fue ahí que lo pude apreciar mejor. Su cabello era mucho mas claro que el de Jonathan, el de él era como el de Justin, un castaño precioso, su piel aún estaba rosada y sus ojitos estaban cerrados. Se afirmaba a mi pecho con tantas ganas que me daban ganas de comérmelo a besos. Parecía un pequeño angelito vestido de blanco, sonreí al ver sus pequeños piecitos moverse energéticamente. Soltó mi pecho y dobló su cabecita, tenía una pequeña sonrisa entre sus finos labios. Levanté la mirada para ver a todos sonreír ante mi pequeño.
- Es una ternura - dijo mi amiga al lado de Jonathan.
- Siempre he dicho que haces lindos bebés, Maggie - le dí una mirada de odio, él sabe cuanto odio ese tonto apodo.
- Es la cosa mas linda que he visto después de tenerte a tí y ver a mi Jonathan - dijo mamá llorando, sonreí.
- Aún no nos dicen cuál será su nombre - dijo Pattie.
- Oh! Yo sé!! - gritó el pequeño Jonathan.
- Claro que sabes, campeón, tú lo elegiste - le dijo Justin y Jonathan soltó una risita.
- Su nomble ez Travis, Travis Bieber.
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HOLA, HOLA AGAIN!!
la que sube dos capítulos en un día entonces... 🙅💁
*para que vean que soy una buena persona y me amen más de lo que ya lo hacen*
👑👑👑👑
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XOXOX