San Diego, California.
Capítulo 1: Noah
Su pequeña.
Me dolía el corazón. Sí, me dolía. Oigo como Jackson sale de casa azotando la puerta y luego el silencio vuelve a reinar el pequeño departamento. Me levanto de la cama y cuando llegó al baño, me meto a la ducha, el agua fría recorre mi cuerpo. Cuando salgo, 10 minutos después ,me pongo la ropa interior negra y observó mi cuerpo en el espejo.
Todas las cicatrices de mi cuerpo son visibles pero una en especial, en mi cadera tengo una cicatriz alargada, la acarició con tristeza, recordando con dolor. Mucho dolor.
Como siempre, me visto en la mayor parte de negro. Una vez preparada, cojo todo lo necesario y salgo atropelladamente de casa, cerrando con llave por el peligro que hay en el barrio.
—¡Noah! —oigo el grito de una conocida voz, Abbygail.
Cuando por fin llega a mi lado, tiene una sonrrisa en su rostro.
—Hola, Abby —sonreí de lado.
—¡Hola! ¿No te ha traído Jackson? —dijo con el ceño fruncido, obviamente confundida.
—Volvimos a discutir —me encogí de hombros.
—¿Otra vez con lo mismo?
—Sabes tan bien como yo que tengo razón. Él podría irse sin más y yo le alquilaría su habitación a alguien —bufé desganada.
—Aunque intente llevarte la contraria, no puedo —coincidió mientras nos acercabamos a la puerta del instituto— Sin embargo, creo que Jackson quiere estar contigo.
—¡Pero tiene que seguir con sus estudios! —tercié.
—Tienes razón pero para él eres su pequeña —explicó, después miró su reloj mientras entrabamos en el institutos— Tengo que irme, seguro mi profesor estará ya en clase.
—Claro, ve. Yo tengo que ir también a clase —dije haciendo un ademán.
Dí media vuelta y empecé a caminar hacia mi clase de biología, toque la puerta dos veces. Se escuchó un "pase" y entré. La profesora con aspecto enfermizo de siempre me observaba con expresión seria. Después de una reprimenda, me dejó entrar y me dirigí hacia mi una silla que estaba al fondo. Tiré la mochila al suelo, cerca de mis pies y de reojo observé al chico que estaba a mi lado, Louis.
—Hola Noah ¿Como estas? —preguntó levantando una ceja mientras estaba echado sobre la silla con los brazos cruzados.
Llevaba puesta una sudadera blanca y unos vaqueros negros, tenía el pelo desordenado y lucía ojeroso. ¿Que quién era Louis? El queridisimo novio de Abby. Para mí, era poca cosa para ser el novio de Abby, pero como le hacía feliz a ella yo estaba conforme con eso.
—Bien —contesté seca.
Abrió la boca para hablar pero fue interrumpido por la vibración de su móvil. Aparté la mirada, tenía peores problemas, por ejemplo: La pelea.
Alguien se había enterado de qué lugar y a qué hora se luchaba este viernes y se lo reenvió a todos, eso era peligroso ¿Por qué? Por el simple hecho de que si iba demasiada gente había más probabilidades de que la policía nos cogiera.