-Deberías irte a tu sala común- dice la señora Pomfrey, saliendo de su apartamento en pijama-. Como Argus te vea por el pasillo, te la vas a cargar.
-Oh, no me importa dormir aquí- digo, cerrando Sinsajo. Me da igual haberlo leído diez mil veces, sigue siendo emocionante, sigue deprimiendo el maltrato del equipo de preparación de Katniss por culpa de un panecillo, todo afecta igual que la primera vez-. De todas formas, hay que llevar a Weasley al lago a medianoche.
-¡Oh, es cierto!- dice Pomfrey, palmeándose la frente-. Será mejor que te firme una autorización para que puedas salie sola de noche...
-¿Sola?- interrumpo. Realmente no tengo ganas de arrastrar a Fred hasta el lago sola, pensaba que Pomfrey iba a acompañarme.
-Sabes que no puedo salir de la enfermería, ¿y si llega un alumno por la noche?
-Entonces... ¿Usted nunca sale de aquí?
La señora Pomfrey se sienta en una silla de plástico al lado de la mía, y se acomoda las gafas, como suele hacer cuando nos enfrentamos a un caso difícil.
-Hay veces que me paso días aquí, atendiendo a uno y a otro, pero cuando Sprout o Minerva pueden sustituirme, lo hacen, pero solo por varias horas, en las que me voy a... Bueno, eso es algo que tampoco interesa.
-Debería poner una canica de cristal aquí- sugiero, sacando mi bolita transparente del bolsillo-. Así la avisaría a cada emergencia, y estaría aquí un instante después.
-A veces un instante es suficiente para no ser suficiente- suspira Pomfrey, y por su tono, sé que ha tenido que descubrirlo por las malas.
-Oh, Dios mío...
-No pasa nada- dice la señora Pomfrey, con la voz apagada que tenía Hagrid cuando supo que su hipogrifo iba a morir. Decido no comentarlo-. Y si vas a quedarte aquí, deberías irte a dormir ya. Si quieres, te despertaré a las once y media para que tengas tiempo de llevar a Weasley.
-No pasa nada, yo me despertaré sola- agarro la radiopiña dentro de mi bolsillo; cabe perfectamente dentro de mi puño-. ¿Cómo me lo llevo?
Fred murmura algo así como «no, cualquiera menos él» y se da la vuelta para seguir roncando.
-Si lo despiertas y es capaz de andar, que vaya a pie- argumenta Pomfrey, levantándose para recoger su silla-. Si no se despierta, mobiliarbus, y lo llevas así. No es complicado, seguro que puedes hacerlo. Bueno, ¿dónde dormirás? Si quieres, en mi apartamento hay una habitación vacía, puedes...
-No, no quiero molestar- digo, sonriendo-. Puedo dormir aquí, en una camilla.
-Como prefieras. Espera un segundo, te traeré una manta y tu autorización.
Recojo las cosas que antes dejé esparriadas por la mesa y me quito la túnica de enfermera, y es entonces cuando me doy cuenta de que no tengo pijama.
Entonces caigo en la cuenta: tengo el espejito de Leah, puedo llamarla y pedirle que le diga a Ginny o a Hermione que me lo traiga. Sí, decido hacer eso.
La cosa es que no pienso llamar a la traidora de Hermione.
Veinte minutos más tarde, Ginny entra silenciosamente en la enfermería, y trae mi pijama y mi capa.
-Gracias- susurro, para no despertar a Fred ni a Pomfrey.
-¿Vas a dormir al lado de ese energúmeno que tengo por hermano?- pregunta Ginny, tendiéndome mis cosas.
-No, echaré una cortina o algo. De todas formas, luego tengo que llevármelo.
-¿Sabes? Me sorprende que aún no hayas intentado matarle, con lo que te hizo...
Eso me arranca una sonrisa triste.
-Nunca pienso confundir trabajo con sentimientos, y menos cuando un paciente depende de las ganas que tenga de salvarlo. Una vida es una vida, da igual si es de un gilipollas o no.
Ginny asiente, y se marcha. Por mi parte, decido cambiarme detrás de una cortina, y una vez con el pijama puesto, me tumbo en una camilla al lado de Fred, por si necesito levantarme de repente.
Entonces, me saco la radiopiña del bolsillo.
-Necesito estar despierta a las once y media- murmuro, y la coloco en una mesilla al lado de mi almohada. No sé si funcionará, pero eso de haberme llevado todo el día reventando espinillas gigantes cansa mucho, y una siestecita antes de seguir ocupándome de Weasley no me vendría mal...
Me despierto con un dulce soniquete, y me acurruco aún más. Se está tan bien aquí, en casa, en Hogwarts, lejos de Fred y de todo lo que me hace daño, tan bien...
Alargo la mano para apagar el despertador, pero encuentro una pequeña piña en su lugar. ¿Qué...?
Me incorporo de golpe y enciendo la varita, preparada para cualquier cosa, y lo único que encuentro es la habitual enfermería y a mí misma en pijama.
Suspiro profundamente, aliviada, y entonces me doy cuenta de que la radiopiña sigue sonando. Da igual, debo despertar a Fred de todas formas.
-Debo despertar a Fred Weasley, pero no de una forma agradable- susurro junto a la piña, y empieza a sonar Super Bass a todo volumen. No obstante, Fred sigue roncando, así que aprovecho eso para cambiarme de túnica.
Me aparto la manta de encima y me escondo detrás de la cortina, dispuesta a cambiarme. Saco la canica del bolsillo izquierdo y la dejo dentro de la túnica; justo después me quito la camiseta raída y la dejo caer al suelo.
-¡Calla eso!- grita la voz amodorrada de Fred, pues la de Nicki Minaj sube de volumen cada vez más. Oh Dios, espero que no abra los ojos.
Pero como siempre, lo que yo espere es mucho pedir.
-¿Qué...?- Fred levanta la cabeza y está a punto de abrir los ojos, pero susurro, amenazante:
-Ni se te ocurra mirar, Weasley.
-¿Por qué no?
Me voy colocando la túnica mientras hablo.
-Porque seguro que quieres conservar la vista, ¿no?
Espero que entienda el doble sentido de la frase.
-Bueno, ¿puedes andar?- pregunto, una vez me he cambiado.
-¿Quieres callar ya la radio?- se queja Fred, y entonces cojo la radio y me la acerco a la boca.
-Quiero joderle, pero que no consiga joderme a mí.
Y empieza a sonar una canción española de Rafael, que siempre me había parecido muy divertida: mi gran noche. La cosa es que una vez escuché una parodia de la canción sobre Juego de Tronos (y aunque no lo he visto, la parodia lo valía*) y me pongo a cantar la parodia sobre la voz de Rafael.
-Que pasará, que misterio habrá en la Guardia de la Noche. Pero estiliza una barbaridad ir de negro azabache...
Fred se tapa los oídos como puede (no mucho, todo lleno de bultos) y empieza a hacer ruido, es eso que grito:
-¡Sordera!
Y la radiopiña se calla, con ella Fred y yo.
-No puedes andar- concluyo, mirando las bultosas plantas de sus pies-. Y ya queda poco, supongo que tendré que llevarte.
Me echo la capa por encima y guardo en el bolsillo la piña y la canica; el espejo lo meto en la mochila.
-¿Estás listo?- pregunto, y sin esperar una respuesta, conjuro:
-¡Mobiliarbus!
El cuerpo de Fred empieza a flotar horizontalmente, y se dirije a la puerta con los pies por delante.
-¡Dios, para esto!- se queja él, pero yo no podría estar pasándolo mejor.
Abro la puerta y conduzco el cuerpo de Fred hacia el exterior; tardamos unos diez minutos en llegar hasta el Lago, pero aun entonces la luna no está en la posición que debe estar, así que dejo a Fred sobre la hierba.
-¿Cuánto queda?
-Dos minutos- respondo, mirando la luna.
Entonces se forma un silencio, quizás incómodo o quizás no. Bah, a mí se me antojan todos iguales, así que...
-¿Sabes que tus ojos reflejan la luna?
¿Sabes el odio que te tengo ahora mismo? Decido hacer algo para no caer y, además, para fastidiar un poco a Fred: tomármelo todo con muy poco romance.
-Es lo que estoy mirando- digo, en tono neutral pero algo tierno. ¡Mal, muy mal! Me ha salido demasiado dulce.
-¿Y sabes...?
No llego a oír toda su frase, pues resuena una vocecilla en mi cabeza: ¿qué haces despierta a estas horas?
Consigue hacerme sonreír; ya echaba de menos la voz de Draco.
Narra Fred Weasley
Ailey no contesta y se ha quedado mirando... ¿Adónde? No lo sé, no lo veo, pero por lo que parece, no quiere hablar, así que dejo de intentarlo.
Narra Ailey Abbado
Doy un repaso mental de todo lo que he hecho en el día para que lo vea Draco, y enseguida obtengo su respuesta:
¿Y le has reventado esos asquerosos granos llenos de pus?
Me entra un escalofrío, o más bien, se lo entra a Draco, pues a mí no me asqueaba en absoluto.
¿Y no le intentaste matar ni nada? ¿Tú curándole tan tranquila?
Es mi trabajo, y si me traen a alguien debo de curarlo, sea gilipollas o no.
Miro de nuevo a la luna: faltan cinco segundos para que esté en el ángulo perfecto, así que empujo a Fred hacia el agua, haciéndolo rodar como una croqueta.
-¡Qué haces!- grita como puede, y tras soltar una carcajada, contesto:
-No pienso levitarte hasta dentro del agua, pudiendo divertirme.
Claro, Fred se lo tomará como una broma romántica. Pero hay un problema: no lo es, y no espero volver a compartir nada romántico con él.
Ni con él ni con nadie. Acabo de decidir que los tíos son una mierda, y que nunca más volveré a dejar que uno me cale así para luego hacerme daño.
Entonces oigo un ruido procedente del agua: son gritos de auxilio de Fred, que al parecer se está ahogando. Lo apunto con la varita y lo saco a flote, lo justo para que pueda respirar mientras el agua de luna hace su efecto.
Uno. Dos. Tres. Saco a Fred del agua con un gesto brusco, y él se planta en el suelo, trastibillando. Por suerte lo cojo antes de que se caiga, y entonces me doy cuenta de algo: mi tratamento ha hecho efecto, pues ahora su piel está mucho más lisa que antes.
-Vale, ya puedes soltarme- digo, levantándolo.
Fred prueba a dejar caer el peso sobre sus pies, y al comprobar que se sostiene, da un par de pasos.
-Creo que puedes ir solo- digo, y me dirijo al castillo sin esperar respuesta.
No obstante, la recibo.
-¿Estás segura?
Giro sobre mis talones y le miro directamente a los ojos, alzando las cejas; Fred no reprocha nada, así que vuelvo a dirigirme al castillo con paso resuelto.
*Parodia 100% real, 100% recomendada, sobre todo para los fans de Game of Thrones.
Tenía pensado empezar a leerla (no me gustan las series) y lo que a día de hoy he leído: los Caminantes (Camalamardos para mí) han matado a un tal Royce, o a su amo, o a nosequién pero tenía los ojos grises y estaba bueno.
¡Jon Snow! Es el puto amo, según sé muere y resucita, y según sé, ese es el motivo principal de la serie, entonces me hicieron un spoiler universal antes de empezar...
PUTAS PARODIAS, YO OS BENDIGO♥
You must be a Weasley.
¿Actualizo dos veces al día? Pos una foto menos, ea.
No hombre, es que no tengo más ._.
¡¡WIIIIIIII!!