«S»
¿Han sentido alguna vez orgullo por alguien más? Esa sensación de tener el pecho lleno y no querer dejar de sonreír.
Pues eso siento cuando veo a Lottie arreglar a Gigi.
A decir verdad, me sentía como la hermana mayor de todos.
Hasta el momento solo había cuidado de Lottie, pero cuando Gigi apareció fue como si de la nada me pusieran a cargo de una guardería.
No me malinterpretes, me gusta esto de ser la mayor porque, sí, soy la mayor. Tengo dieciocho y es porque de pequeña me enfermaba constantemente y gracias a mis abundantes inasistencias no pude graduarme del cuarto año de primaria como los demás; sin embargo, eso me dio la oportunidad de conocer a Charlotte y no cambiaría ese año de gripes y fuertes fiebres por nada del mundo.
Así pues, ahora sentada en la habitación de G y viéndolas reír y acomodar parte del vestido, me siento feliz.
—Déjame, yo lo arreglo — le digo acomodando los tirantes del vestido porque sé lo complicado que puede ponerlos correctamente si nunca haz usado alguno, como Gigi.
Mientras termino de acomodar los tirantes, Lottie está terminando de rizar los mechones de la castaña.
—Me siento como Haruhi*, cuando las sirvientas de los Hitachiin Brothers* la vistieron para su cita con Hikaru* — comenta Gigi.
— ¿Sabes que no tenemos idea de lo que hablas, verdad? — le pregunto riendo, a lo que Gigi responde sacando la lengua —. Listo.
—Wow, esto es otra cosa — reconoce G, al ver que la «maraña de tiras», como ella había llamado al vestido, lucía ahora ordenado y hasta sofisticado.
— ¿A qué hora vendrá Stephan? — pregunta Lottie.
—No vendrá, va a recoger a su primo del aeropuerto y me dará el encuentro en el restaurante — informa casual G, pero puedo notar el leve tono de decepción en su voz.
Miro a mi mejor amiga y ella también piensa lo mismo. Esto no es bueno. Lo sabemos. Una cita así no es una cita.
Para cuando se lo queremos decir a Gigi, su mirada llena de ilusión mata todas nuestras intenciones.
—Ahora que recuerdo, no hemos visto a tus padres G. ¿Dónde están? — Cambio de tema.
—Están en el cumpleaños de uno de los colegas de papá, cumple cincuenta y, al parecer, va a sacar la casa por la ventana.
— Pero saben que tienes una cita, ¿no? — inquiere Lottie.
—Eh...mi mamá sabe que saldré con un amigo.
Suelto un bufido.
—Ajá. ¿Y tu papá? — pregunto.
—Él sí sabe que tengo una cita y sabe que es Stephan...y que me gusta desde hace años.
— ¡¿De verdad?! — pregunta Lottie, tan sorprendida como yo, ya que usualmente les contamos nuestros secretos a nuestras madres. Aunque supongo que el padre de G debe ser alguien especial.
—Sí, bueno, en realidad, ambos saben que me gusta Stephan. Porque es nuestro vecino.
— ¿¡Qué, qué!? — exclama Lottie y deja de hacer lo que estaba haciendo para mirar por la ventana.
— ¿De verdad? — le pregunto a Gigi. Ella asiente.
—No jodas, es verdad, allí está su auto.
— ¿Cómo sabes que tiene un auto? — pregunto.
— ¿Cómo tú no lo sabes? En cuanto, supe quién era el jodido crush imposible de Gigi lo stalkée por horas. Además, ¿cuántos de nosotros podemos manejar un Audi?
Vale. Ahora si tiene mi atención.
—Shut up*. Déjame ver — digo caminando hacia la ventana y, en efecto, hay un hermoso Audi A7 plateado que me deja babeando. Está de más decir lo fanática que soy de los autos —. Lo que daría por manejar uno de esos.
—A mí me gusta más mi Petunia — comenta G desde su cama mientras lee uno de sus famosos Yaois.
Doy un resoplido.
Ay G, no sabes nada sobre carros.
Segundos después Lottie se cansa de guardar todo lo que ve en su memoria de largo plazo y le pide prestado a Gigi un «manga que no tenga porno gay», sus palabras no mías.
Sigo viendo la casa un poco más y cabe resaltar lo ricos que son los Miller.
En eso, veo al famoso y guapo Stephan salir del porche de su casa y entrar en su carro; de camino a recoger a su primo, supongo. Pero algo me llama la atención. Alguien lo llama por teléfono y él sonríe. No es una sonrisa de «me alegra que me haya llamado», no, es una sonrisa de «mi bae me está llamando». Lo sé porque yo pongo la misma sonrisa con Raymond. Un mal presentimiento me alerta y tengo ganas de advertirle a Gigi.
Pero, cuando lo hago (no directamente, solo le propuse acompañarla hasta que Stephan llegue al restaurante), ella me dice que no es necesario.
Las seis y cuarto llegan y salimos todas de la casa de nuestra pecosa amiga. Ella cierra con llave y se ofrece a llevarnos en su vejestorio pero, como es de esperarse, ambas nos negamos. Ya Yoyo nos había advertido sobre lo terrorífico que puede ser el motor de esa cosa.
—✴—
Una hora después estoy llegando a mi casa, la cual queda en la misma calle que la de Lottie.
Por cierto, la sensación de que algo está mal no me ha abandonado.
«G»
Una vez que las chicas suben en el autobús de la esquina, subo a mi carro.
Petunia ruge como si también le emocionara la cita de hoy. Lo tomo como una señal.
Conduzco hasta Donatello's en donde será nuestra cita y uno de los restaurantes italianos con más clase de la ciudad. No me imagino qué debió hacer Stephan para reservar un lugar así.
Cuando llego, estaciono el jeep y me miro al espejo revisando que todo esté en su lugar.
Maquillaje intacto, listo; sumir la panza, listo; nada de arrugas en el vestido, listo; nada que se enganche en el vestido prestado, listo; confianza en mí misma, cargando un 80%. Ok, estoy lista.
Bajo del auto y siento la helada brisa invernal hace que se me ericen los vellos del brazo. Me doy una palmada en la frente.
¡Mi abrigo!
Lo había dejado en la sala. Suelto un suspiro resignado y entro en el restaurante.
Un mozo me abre la puerta y me conduce hasta una muy guapa recepcionista.
— Buona notte, signorina*. ¿Mesa para uno? —Pregunta.
—No, tengo una reservación para dos...eh...
¡Mierda! ¡Olvidé por completo pedirle a Stephan a nombre de quién iba a estar la reservación!
Automáticamente busco mi teléfono pero recuerdo que nunca intercambiamos números.
¡Estúuupida!
— ¿Hay alguna reservación a nombre de Stephan Miller? — pregunto titubeando al final.
—Déjame ver — dice y busca en la lista —. Miller...Miller... Aquí está. Adelante, por favor. En la mesa que está en la esquina izquierda — me indica.
Le agradezco y camino hacia mi mesa detrás del que será nuestro camarero.
Una ves sentada, me limito a esperar. Pasan cinco, diez, veinte, treinta minutos y ni un rastro de Stephan.
Las personas comen, ríen, discuten sobre temas aburridos como caída rn la bolsa de valores o sobre el resiste escándalo político. ¿Y yo? Sigo mirando las velas que iluminan mi mesa.
El camarero se acerca por tercera vez pero yo lo rechazo.
—Está llegando — es mi usual respuesta.
Una notificación me llega al celular y cuando veo de qué se trata no puedo creerlo.
Es una imagen, no, son varias imágenes de una fiesta. El rostro de Tara aparece en todas estas. Ella y Stephan. Ella y Stephan riendo, abrazándose, besándose, celebrando...haciéndolo.
No puedo ver más, ¡no quiero ver más!
Me paro bruscamente y recojo el pequeño bolso que me dejó Lottie. Camino lo más rápido que puedo fuera del restaurante pero, de repente, me encuentro empapada de champagne y manchando el hermoso vestido azul de Sarah con salsa de tomate y canelones.
Un flash se escucha a mi izquierda y veo a una de las amigas de Tara sostener un teléfono.
—Saluda a todos, rara — se burla, mostrándome que está grabando todo en vivo.
No puedo, ni tengo fuerzas o coraje alguno de responderle esta vez. Ya no me siento fuerte, solo corro.
Corro y tropiezo por culpa de los estúpidamente altos botines, corro y arruino el perfecto maquillaje que me aplicó Lottie, corro y mato todas mis tontas ilusiones y años de sentimientos.
Corro hacia Petunia y no me detengo hasta que estoy en mi cama y dejo salir todo lo que se había acumulado en mí. Una lluvia de lágrimas me invade y no las reprimo.
Esa noche todo lo que hice fue llorar y llorar, hasta quedar dormida.
Patética, con la ropa llena de manchas y oliendo a alcohol aún puesta, y mis esperanzas esparcidas por la carretera.
No fui al día siguiente a la escuela. Mis padres tampoco me lo impidieron.
«Y»
Admito que no me molesta no ser un chico popular, pero me odio a mí mismo por no haberme enterado antes.
Lo que le hicieron a G no tiene perdón.
La humillaron, pisaron sus esperanzas y rompieron su corazón en una sola noche.
En cuanto Tyson me lo contó, busque a Stephan y, como era de esperarse, lo encontré junto a la rubia teñida.
No me importó que él fuera más alto que yo o que tuviera más músculos, tampoco me importó que me pudieran expulsar de la escuela. Solo me pensé en darle el puñetazo más fuerte que he dado en mi vida. Recuerdo también, girar y abofetear el perfecto rostro de Tara.
Y no me interesa si ahora opinas que soy un desalmado. Hirieron a mi amiga, mi casi hermana, mi Gigi. Se burlaron de ella y nadie lastima a quienes amo.
Aunque claro, Stephan no se quedó en el suelo por siempre.
—✴—
Ahora, estamos todos (Todd, Max, Stephan, Charlotte, Sarah, Tara y yo) reunidos frente a la oficina del director.
Los sietes estamos llenos de rasguños, moretones, una nariz rota, un ojo morado y el cabello revuelto producto de la pelea que se desató en los pasillos.
Para evitar futuros enfrentamientos, nos han separados por grupos y aguardando por el director.
Cuando este aparece, su rostro luce como el de Douglas por las mañanas. Todos guardamos silencio.
—Debo decirles que ustedes superaron todas las expectativas de lo que podría salir mal en un día — no regaña el Sr. Gallagher.
— ¡Es su culpa, director! — me acusa Tara —. ¡Se acercó de la nada y nos agredió a mi novio y a mí!
— ¡¿Y RECIÉN AHORA DICES QUE ES TU NOVIO MALDITA PERRA?! — grita Charlotte, levantándose de su asiento.
— ¡SILENCIO! — vocifera el Sr. Gallagher.
Justo en ese momento, mi hermano pasa con papeles en mano.
—Julian, gracias a Dios. Ayúdame con estos pandilleros — pide el director señalándonos.
— ¡Los únicos que merecen ser llamados así son ellos! —vuelve a quejarse Tara.
—Cierra tu puta boca perra teñida — le calla Todd, inesperadamente grosero.
Veo a mi hermano abrir los ojos como platos. Por otro lado, un feroz intercambio de insultos se lleva a cabo sin que el director pueda acallarlo.
Disimuladamente, Julian se acerca y me aleja del grupo.
— ¿Qué está pasando? — pregunta él.
— ¿No lo sabes? Casi toda la escuela ha oído hablar de eso — comento sin ganas de andar de cotilla.
—Cole, estás en detención, magullado, con un moratón en el ojo y a punto ser expulsado. Dime lo que ocurre. Ahora —puntualiza enfadado sujetándome del brazo.
Inhalo antes de responderle.
—A G la humillaron ayer. Le hicieron creer que tenía una cita y luego se burlaron de ella. No te voy a decir más, puedes buscarlo en YouTube o Facebook. Para esta hora todo el mundo ya debe haberlo visto.
Mi hermano tarda en reaccionar pero me suelta para buscar el famoso vídeo con mi teléfono.
Mientras tanto el director, ahora con la ayuda de Douglas quién también pasaba por aquí, logra separar a las chicas y detienen a Todd y Max de golpear nuevamente al imbécil de Stephan.
Yo solo me siento en el mueble, ahora con el pesar de mis acciones. No porque me arrepienta sino que, a diferencia del resto, poseo un historial más...amplio. Y no me puedo permitir ser expulsado, no ahora que G me necesita más que nunca.
«J»
Cuando veo el vídeo no puedo creer lo cruel que pueden ser las personas.
Allí no estaba un simple vídeo de una broma pesada, no.
Era un proyecto. Uno para burlarse de la manera más perversa posible y lo habían conseguido.
Lo habían grabado todo.
Stephan invitándole a salir, ellos captando la reacción de mi pecosa, la imagen esperanzada pero tristemente solitaria de ella en el restaurante, ella siendo cubierta de restos de pasta y champagne, ella llorando y corriendo lejos, y finalmente, un discurso por parte de Tara sobre lo patética que fue Bowell por «creer que podría ser algo más que la estúpida y fea rara que era».
Pido un momento a solas con William, el director, y le muestro el vídeo en la privacidad de su oficina.
—No me lo creo — dice él al terminar de verlo.
—Sé que el comportamiento de mi hermano no fue el más adecuado pero, por favor William, no lo expulses — es lo primero que pido. Ya lo otro lo podríamos solucionar. En especial el castigo para esas dos ratas.
Gracias al buen sentido común, él asiente a mi petición aún con la mano cubriendo su boca. Pensando en qué hacer.
—Pero no podemos hacer más que castigarles por la pelea — murmura de repente.
— ¿Qué?
—Julian, esto — dice levantando el teléfono de mi hermano —...esto es grave, pero no podemos hacer mucho. Todo esto ocurrió fuera de la escuela. Y no puedo castigarles por grabar aquí.
— ¡¿Qué?! ¡NO! ¡William, tienes que hacer algo! ¡Expúlsalos, llama a sus padres, no los dejes dar el SAT*, algo! — exijo alterado por su pésima resolución.
—Lo pensaré, Julian. Por mientras, hazme el favor de llevar a todos al aula de suspensión con Douglas. Tres horas para cada uno — es todo lo que dicta.
Asiento de mala gana y salgo de su oficina para darle la indicación a Douglas. Me siento frustrado porque no puedo hacer nada.
Maldición.
(*)
Haruhi: Personaje principal del anime shojo (para chicas / romántica) "Ouran Higschool Host Club"
Hikaru: Personaje secundario del mismo anime que Haruhi.
Hitachiin Brothers: Así se hacen llamar los gemelos Hikaru y Kaoru, usando su apellido (Hitachiin).
SAT: examen que rinden los estudiantes de último año en USA y que influye en la aplicación hacía una universidad.
Audi A7: Algo así
*Buona notte, signorina: "Buenas noches, señorita" en italiano.
N/A:
¡Hola mis raritos!
Y bien, ¿se esperaban esto?
Debo de decir que no me convence mucho el plan de Tara pero hasta que se me ocurra algo mejor lo dejaré así por mientras. ¿Ustedes que opinan?
La otra semana veremos cuál es el desenlace de este arco de WEIRDOS. Aunque tranquilos, aún faltan tres más y sé que a ustedes les encantarán ;)
Dejen sus comentarios que me animan siempre :D
¡Nos vemos la próxima semana!
L@s Loveo mucho.
LUX, FUERA <3
Y el meme de la semana es:
Yoyo calculanding su venganza
Y ahora un regalito extra: Say hello! to the Johnson's Bothers <3
Las primeras tres fotos son el resultado de mi fallida búsqueda por encontrar a un Yoyo de carne y hueso. ¡Los ojos no los encuentro! >.<
Y recuerden que Julian tiene los ojos marrones claros, casi caramelo.
Los chicos de las fotos no son como me los imagino, para ser honesta. Pero hasta que consiga mejores...ñe
Y tara -_-*
Y este porque me dio risa XD
Es Yoyo escapando en la casa de Lottie XD