En donde el techo es redondo y puedes descansar, tengo que buscar algo que no quien sabe como nos va a ayudar, tengo que encontrar la llave de los recuerdos de alguien.
Algo así.
—Ya deja eso Sky.
—No recuerdo como iba.— Alegue arrancado la hoja de la libreta y lanzándola a la mochila con las otras cinco.
—No es para tanto. Llevas todo el día con ese diario y para colmo no quieres que nadie lo toque.— Emily se quejó y tuve que darle la razón, guarde el diario con llave en la mochila y ambas fuimos al comedor donde ya nos esperaban con la comida en la mesa.
Peter, Franco y Alex estaban bromeando hasta que llegamos, teníamos sentándonos juntos después de una semana de lo del pequeño incidente. Le rompí la nariz a Franco y él me pidió perdón.
Si señores, él.
—¿Por qué esa cara?
—No recuerdo como era...
—A ti no te decía.—Franco me interrumpió y yo solo rodé los ojos.—Le decía a Em.
—¿A mi? No me pasa nada.—La rubia se encogió de hombros y guardo su celular.—A Alex le pasa algo.
Afirmo y todos lo volteamos a ver.
—Mamá quiere tirar a Pan y a Pimienta.—Dijo afligido, no pude resistirme y me reí.
—Lo siento.—Dije todavía entre carcajadas y me calle al ver que no solo mis amigos me veían, sino también todo el comedor.
—Son hurones.—Me explicó Peter después de un rato.
—La compre hace poco y resulto que venía con premio.— Escuche bufar a Alex y no pensé mucho en las consecuencias cuando hable.
—Yo puedo quedarme con uno.—Dije a la mitad del camino cuando los demás ya habían ido a sus respectivos salones.
Porque la vida es cruel y no estamos juntos en todas.
—Wow. ¿En serio? Te traeré mañana a Pan.—Dijo rápido sin darme tiempo de contestar entro a su salón dejándome sola en el pasillo.
—Pan. Que nombre tan ridículo.—Murmuré riendo entrando al salón para dos horas intensas de Física.
—Tarde.—El profesor hablo antes de que me señalara la puerta con la cabeza. —Si Anderson, a ti te digo.
Me queje cuando escuche eso porque me acaba de sentar.
De seguro fue el karma.
Me senté en el patio sacando el diario pensado en como era lo que me había dicho antes de volver a su autismo.
°Cono.
°Descansar.
°Llave.
°Recuerdos.
°Salvación.
Estoy perdida. Ni siquiera sé si así iba lo que dijo.
Comencé a hojear el diario leyendo donde me había quedado como hacia últimamente. Había que admitir que tenia sueños locos.
Pasadizos secretos y joyas mágicas.
Una total locura.
Una hoja se cayó y cuando la levante vi un dibujo hecho a lápiz bastante difuminado.
Tenía la fecha de hace unos 7 años y eran trazos ya casi ilegibles. Varios árboles mal hechos hacían una media luna, dejando un espacio en centro donde había una casa bastante chata hecha con un rectángulo dividido a la mitad y un cono encima, donde en el rectángulo, en la mitad de abajo había una extraña forma de corazón en amarillo.
El timbre de la primera hora sonó y no me moleste en pararme porque sabia que no llegaría; el dije que traía colgado me comenzó a dar comezón y tuve que quitármelo.
Era una delgada cadena con un dije en forma de estrella con una joyita que cambiaba de color con el clima, me lo regalo mi papá la última noche que lo vi. Nunca me lo quito, me había dicho que cuando volviera me daría lo que lo completaba, pero el ganchito seguía vacío y debes en cuando se atoraba en las blusas de encaje que me ponía.
—Ya te puedes ir.—Emily apareció y le arrebate el diario de sus manos metiéndolo a la mochila junto con el collar.
—Faltan tres horas.—Recordé tallando un poco mi cuello.
—No darán las tres horas por una junta directiva o algo así, de haber entrado a clases te hubieras dado cuenta.
Me encogi de hombros y Sam me acompañó a la salida, lo chicos no vendrían y yo no les hablaría para que vinieran por mi.
—Iré caminando.—Le dije después de idear un plan en mi cabeza.
Iría al páramo.
—Puedes decirle a Franco que te lleve. Podrías pasar a la escuela por tus hermanos.—Se burló pero a mi me pareció muy buena idea.
—Puedo ir sola. Quisiera ir al páramo. No esta tan lejos de casa, una hora y media que este allá regresare a casa y me bañare para ir a la universidad de los chicos, puedo ir en autobús.
•••
—Gracias Señora Thompson.- Me despedí y baje de la camioneta.—Adiós Franco.
Sí, al final me convencieron.
Corrí hasta el páramo y rogué a que mi teoría del dibujo fuera cierta. La casa no era casa, era el kiosco de la foto en el páramo.
Así que probablemente este lugar era el cono del que Kenzie hablaba, lo que decía sobre abajo de donde puedes descansar es donde te sientas, y el dibujo del corazón me indicaba casi el lugar de donde tendría que estar lo que estuviera buscando.
Deje la mochila en el suelo a mi lado y me arrodille para sacar la tierra mojada que había ahí, rasque con las manos para apresurar el paso y hacer más grande el agujero quede estaba formando. Vi una bolsa de plástico y rodé los ojos ante el pensamiento de una persona dejando plástico acá.
Probablemente alguno de los chicos.
Pero la bolsa tenia algo adentro, me senté y procedí a abrirla, un pequeño corazón amarillo transparente con un ganchito. Inmediatamente toque mi cuello en busca de la cadena y me asuste al no sentirla. Recordé que la había dejado en la mochila y la busque sin soltar el dije.
Encajaba a la perfección.
Ahora tengo una estrella con un corazón. ¿Y de qué me va a servir?
Gruñi cuando me levante después de poner la tierra en donde estaba, tenia la falda llena de lodo, ni mencionar la blusa blanca. Mire el teléfono y solo tenía una hora ahí. Me había embobado mirando el collar, el dibujo, y las hojas maltratadas buscando que más hacer.
Camine con más calma hacia la casa y luego comencé a correr si queria lavar la evidencia.
Una vez adentro metí la falda y la blusa a la lavadora, le puse jabón y enjuague, la deje trabajar y subí a mi cuarto quitándome los tenis porque también estaban manchados.
Talle repetidas veces mis uñas con tierra dentro y lave sin jabón en collar porque lo manche al tomarlo con las manos sucias.
Salí bailando sin música al ver que todo salia como esperaba, me puse un pantalón de mezclilla oscuro con una blusa de tirantes.
Luego la cambie por una de manga larga al recordar que iría por los chicos.
Eso suena tan gracioso.
Seque un poco mi cabello dejándolo suelto y me puse unas botas oscuras que contrarrestaba con el color de la blusa. Tome mi mochila con todo lo que ocupaba y salí de ahí con los audífonos puestos.