Me subí al coche y fui a casa, tiré la mochila en la entrada y marché a pasear. Aún eran las once, hasta las tres y poco más las chicas no vendrían. Sentí como rodeaban mi cintura unos brazos.
-¿No has ido a clases?-Me susurró aquella voz con la que muchas veces he tenido pesadillas.
Empezó a darme besitos en el cuello desde atrás y me acariciaba. Gemí, sabía que ese era mi punto débil. Me solté de su agarré y me giré para mirarlo.
-Déjame, por favor, hoy no.-Dije con algo de miedo.
-Te gusta que te pegué ¿verdad?-Dijo molesto.
-No. Enserio, déjame, otro día si eso…-Empecé a caminar rápido pero me cogió de la muñeca y me acercó a él.
-Si yo quiero ahora, será ahora ¿lo entiendes?-Subió el tono de voz.
Negué con la cabeza y me intenté soltar de su agarre. Me cogió de la cintura y me pego más a él. Me empezó a besar. Me aparté. Se cabreó y me tiró al suelo y me pegó una patada en la barriga y luego me levantó a la fuerza.
-¡YA ME ESTAS CANSANDO NIÑATA!-Me gritó apretándome fuerte las muñecas.
Empecé a llorar y por más que me intenté separar de él no pude. Era mucho más fuerte. Estaba perdida. Iba a golpearme, cerré los ojos y esperé a que me diese.
-¡No la pegues!-Le gritó una voz ronca poniéndose delante de mí y sujetándole el puño a Pelayo.
-Harry.-Susurré para mí. Él me miró.-¡Harry, vete!
No me hizo caso y comenzó a apegar a Pelayo, este claramente, se defendió. Me puse entre los dos y recibí otro golpe por parte de Pelayo, Harry me puso detrás de él.
-Styles, no sabes lo que haces-Dijo Pelayo cabreado.
Espera, ¿le conocía?
-No puedes hacerle daño, ¿Qué te ha hecho ella para que la trates así, Jones?
Jones, Jones…Si, así se apellida Pelayo. Se conocían, ¿pero de qué? Pelayo rió.
-Siempre te he hecho caso, sé que te debo favores por lo de tu hermana y tal…pero no, a ella no le haré daño, las demás no se cortaban ni nada. ¿Sabes que tiene cicatrices?-Le dijo tranquilizándose y algo apenado.
-Claro que lo sé, yo mismo se las hago.-Se rió.
-¡ESTAS LOCO!-Se cabreó Harry.
¿Me iba a defender? ¿Me molestaba solo porque Pelayo le obligaba? Vale, cada vez entendía menos. Pelayo asintió riendo.
-Estoy loco por ella, ¿sabes lo perra que es en la cama? No te lo puedes imaginar.-Rió.
Harry apretó la mandíbula y los puños. Pelayo volvió a reír y se dio la vuelta para irse. Harry iba a ir detrás de él pero lo detuve y lo abracé a mí.
-No vayas detrás de él, vamos a mi casa, te curaré las heridas.-Él me abrazó más fuerte.
Me separé, le cogí de la mano y fuimos a mi casa, fuimos en silencio, al llegar a casa. Abrí la puerta. Estaban las mochilas de Brittany y Alice tiradas por el pasillo. Entramos, Harry cerró la puerta detrás de él. Aún seguíamos cogidos de la mano. Me sonroje y le solté.
-¿Alice? ¿Brittany?-Grité.
Nadie respondió. Fui a la cocina donde solía estar Alice, la cual doraba comer, había una nota en la nevera, la cogí.
“¡Enana! Fuimos de compras, no nos asesines por no haberte esperado, volveremos a la noche o igual dormiremos en casa de los chicos, seguimos buscando piso eh, por si lo habías olvidado, repetimos, no queremos aprovecharnos del dinero de tu familia, saldremos adelante no te preocupes.
P.D: Te compraremos algo, Alice te comprara vestidos y tal, dice que tiene que hacerte más femenina, que conmigo ya perdió la esperanza.
P.D2: Te compraré rapa de la que te gusta a ti sin que se dé cuenta Alice, tranquila, no iras como las Barbies de plástico de la universidad.”
Me reí al leerla. Brittany según Alice es un hombre atrapado en el cuerpo de una mujer. A Brittany, le gusta ir despeinada, con ropa cómoda; chándales, pitillos, sudaderas con capucha, converse, Andy-z, vans…y Alice, quiere que vaya con ropa como la de ella, vestidos cortos y con escote, camisas con demasiado escote, tacones demasiado altos, manoletinas, pantalones con los que se te ven medio culo, faltas cortas…Yo también prefiero ir como Brittany, aunque hay veces que le robo ropa a Alice, camisas, pantalones cortitos, manoletinas…Dejé la nota en la mesa de madera y fui al baño a por el botiquín. Volví al salón donde estaba Harry sentado en el sofá, mirando al suelo. Me senté a su lado. Él me miró, le sonreí y comencé a curarle las heridas, mientras el hacía muecas de dolor. Terminé al poco y dejé el botiquín en la pequeña mesa de cristal.
-Perdóname…-Susurró él.-Prometo que mañana ninguno en el instituto os molestará…
-Tranquilo, no nos importa…-Le miré.-Gracias por defenderme…¿Por qué lo hiciste?
-¿Crees que me iba a quedar de brazos cruzados mirando como ese gilipollas abusaba de ti?-Cerró los puños al pensar en él.-¿Desde cuándo te lo hace?
Miré al suelo y no le contesté. Me levantó con el pulgar la barbilla suavemente, haciendo que le mirase.
-Respóndeme, por favor, ¿desde cuándo?
-Desde los quince.-Se me cayó una lágrima.
-Mierda…-Susurró para él.
Me limpió la lágrima con el pulgar, seguido me abrazó.
-¿Qué pasó?-Le miré aun abrazada a él.
-A los quince…-Suspiró.-A los quince yo y mis amigos matamos a su hermana mayor.
-¿Qué? ¿Qué?-Pregunté sin creerlo.-¿Por qué?
-Es una larga historia…
-Tengo tiempo.-Le miré seria.
-Está bien…-Suspiró.-Louis, Zayn y yo, estuvimos metidos en un grupo, nos drogábamos en un edificio abandonado, nos emborrachábamos y nos tirábamos a putas. El jefe, siempre nos mandaba matar a gente que le debía dinero, le molestaba y tal…y ella era un zorra más, ella, un día se negó a follar con él porque se había enamorado y quería ser una chica como otra cualquiera y crear una familia y tal, él, se la llevó a una habitación y la violó, me obligó a matarla y claramente no podía negarme, sino me mataría a mí y seguido a ella. Había matado a más tías antes así que le di como al resto dos disparos en la barriga y uno en la cabeza, era como nuestra firma. Louis la descuartizó y la metió dentro de una caja de madera. Zayn se la llevó y la tiró río abajo. Pelayo se enteró días después y nos amenazó, teníamos que hacer lo que él nos dijese, si no, nos mataría o peor iríamos a un centro de menores, por lo que pasamos a ser de su grupo, él nos mandaba pegar, violar, a cualquier chica que él nos dijese y…
Me levanté antes de que pudiese terminar, fui a por un pequeño álbum con las pocas fotos que tenía de mi adolescencia y volví con él. Le enseñé una foto mía a los quince, dieciséis y diecisiete, los demás años, Pelayo, solo me quiso para él. Él abrió los ojos como platos.
-¿La recuerdas?-Le pregunté.
-Si, a esta chica me la tiraba…mmm…los lunes, martes, jueves y viernes. Si no recuerdo mal unas tres veces al día como mínimo.-Me miró.-¿Es tú hermana?
Empecé a llorar. Él era otro de los muchos que me habían hecho mucho daño.
-¿Ha muerto? Lo siento mucho…
-VETE DE AQUÍ, YA-Grité llorando.
-¿Qué pasó?-Preguntó dejando el álbum en el sofá e intentando abrazarme, cosa que no le dejé.
-¡HE DICHO QUE TE LARGUES!-Grité de nuevo llorando.-Tú fuiste otro de los gilipollas mujeriegos desesperados, que me violaban cuando les daba la gana, sin piedad, todo lo que les daba la gana, una y otra vez, a lo bruto y luego me dejaban ahí como la mierda, pero tú, tú me dejabas desnuda, atada de pies y manos ya que no tardarías en venir, y no, tres veces al día mínimo no, seis, seis putas veces como mínimo.
-¿Esa chica, esa chica eras tú?-Me miró sin creerlo.
Asentí y le empujé hacia la salida.
-No te enfades, por favor…
-VETE.-Le interrumpí.
Le empujé fuera y cerré la puerta con un fuerte portazo. Me tiré en el sofá y lloré. Él fue el peor de todos, si, los primeros días logró enamorarme, era cariñoso conmigo y tal, pero fueron pasando los días y cada día que pasaba era más gilipollas, me pegaba, me dejaba ahí atada como si solo fuese un juguete sexual para él. Él fue con el que más pesadillas tuve, por el que más sufría, por él me hice anoréxica, si, no comí más que agua y migas de pan durante estos años por su culpa. No sé cuándo pero me acabe durmiendo.