Mi nuevo compañero de cuarto...
Nombre: Kiyama Hiroto
Edad: 15
Ubicación: Selección de Japón
El año escolar terminaba en exactamente 2 meses y con eso nuestra participación en el equipo Japonés a nivel secundaria, después de todo lo que habíamos conseguido como equipo el entrenador pidió permiso a la escuela para llevarnos de paseo, serian dos semanas en Kioto, la idea nos pareció genial a todos aunque seria de nuevo una tortura tener que soportar al capitán como mi compañero.
―anda Midorikawa, date prisa que el autobús nos dejara
―ya voy―dije sin mucho ánimo al peli azul―tan solo cierro la maleta
El camino hacia allá paso volando, después de todo sería la última vez que estaríamos todos juntos como equipo, las puertas del autobús se abrieron y como pasa en las caricaturas todos se abalanzaron para salir, el sol era perfecto y la ciudad era toda nuestra, nos dirigimos al hotel en donde cada quien fue a su habitación asignada, claro, con su respectivo compañero.
―Midorikawa necesito hablar contigo
―no puedo ahora Kazemaru, debo llegar a la habitación antes que Endo o si no se quedara con la mejor cama así que si me disculpas
―es precisamente de eso de lo que quería hablarte
―bueno pues entonces dime
―lo que pasa es que quisiera cambiar de habitación contigo
―espera―me detuve― ¿Qué?
―si bueno, platique con Endo hace un rato y me dijo que si tu decías que si estaba bien
―no, por supuesto que está bien, por fin me librare del capitán―le sonreí―pero si tu estarás con el capitán ¿Con quién dormiré yo?
―bueno pues...
Tomé mi maleta y me dirigí a la habitación 107 casi hasta el fondo del pasillo, abrí la puerta y al parecer el cuarto estaba vacío, me gustaba, estaba bastante iluminado y tenía una linda vista hacia afuera.
―Hola―escuché de alguien que estaba en la puerta, me gire y lo vi
―hola―respondí con una sonrisa―Kazemaru me ha cambiado la habitación espero que no te moleste
―no para nada―me devolvió la sonrisa―entonces ¿Serás mi nuevo compañero?
―supongo―me rasque la cabeza―no elegí la cama porque quería consultarte primero
―escoge la que quieras por mí no hay problema, mientras estés bien no te preocupes
Aquel tipo era bastante raro, no paraba de sonreírme, de un momento a otro me pareció la viva imagen de Endo, que miedo, pero bueno a Hiroto no lo conocía mucho, tan solo éramos compañeros de equipo, platicábamos y eso pero nunca de una manera un tanto profunda por así decirlo, arregle mis cosas y me dispuse a salir, teníamos pensado un día de paseo por la ciudad, comprar algunas cosas y ver que veíamos, después de todo era nuestro primer día en aquel lugar, ¿Qué puedo decirles de ese día?, estuvo aburrido, la verdad es que no paso nada interesante, Kazemaru se la paso platicando con mi nuevo compañero y pues yo tan solo molestaba a la linda pareja de Fudou y Kidou bueno eso hacia hasta que amenazaron con matarme fue entonces cuando me junte con el capitán y con Goenji para ver qué planes había para la semana que se nos venía, todo un día aburrido
―Midorikawa despierta―gritaba el capitán acompañado por algunos de los muchachos―ya es de día, hay que desayunar para después ir a la feria
―es muy temprano aun―dije aun adormilado
―no seas perezoso Mido―me respondió abriendo las ventanas de par en par
― ¡aahhh! mis hermosos y verdes ojos―grité quejándome por la luz
― ¿Verdes? Pensé que eran azules―dijo el "inocente" de Tsunami
―mira Tsunami―me levanté de la cama―lo que pasa es que tengo un ojo verde y el otro azul
― ¿Deberás?
―por supuesto, yo jamás miento―dije ante la mirada del pelirrojo
Después de arreglarme y bajar a desayunar estábamos listos para salir nuevamente, me sentí en uno de esos programas de Jersey en donde comen, se arreglan, van de fiesta, se golpean, tienen sexo y así al otro día igual.
― ¿Por qué tenemos que ir a la feria? ―pregunté cruzándome de brazos
―porque todos quedamos en eso―dijo serio como siempre el estratega titular
―pues yo exijo un recuento de votos
― ¿Exiges? No será que le tienes miedo a la feria ¿Verdad? ―interrumpía mi discurso electoral su torpe novio―seguro que es eso
―por supuesto que no Fudou, tan solo hago valer la democracia
Entramos, todo repleto de gente, era horrible, hacía mucho calor y Kazemaru no paraba de hacerme correr de un lado para otro.
―Kazemaru puedes decidirte por un juego ya por favor
―está bien Mido, no te enojes―decía haciendo un puchero―mira―señaló la montaña rusa―vamos a ese
Si, de todos los juegos que pude elegir escogió el más peligroso
―suban ustedes―dije deteniéndome―yo los espero aquí abajo
―te dije que era un miedoso
―claro que no―le repliqué al de corte mohicano
―bueno como quieras―dijeron subiéndose al juego
NO ME DAN MIEDO pero ¿No vieron Destino Final 3?, discúlpenme pero no quiero morir sin haber amado, digo...no quiero morir tan joven
―Hola Mido ¿Qué haces ahí sentado? ―preguntó el pelirrojo― ¿No piensas subir?
― ¿Tú lo harás? ―pregunte mirando que el juego estaba por terminar
―aun no lo sé―se puso nervioso―la verdad es que me da un poquito de miedo
― ¿Miedo? Pero si tan solo es un juego―dije muy seguro, ¿Cómo podía decir algo como eso? ―anda sube conmigo―le tome de la mano
INCREIBLE, casi me muero pero por alguna razón fue divertido
―ves, te dije que no pasaba nada―dije controlando el infarto
―si―sonrió―gracias por subir conmigo
―no te preocupes―le devolví la sonrisa― ¿Quieres comer algo?
― ¿Me estas invitando? ―preguntó más que rojo
―claro ¿No quieres?
―por supuesto―respondió sonriendo―vamos
Llegamos a un restaurante ni muy lejos de aquel lugar, pedimos una mesa y ordenamos, teníamos tiempo de conocernos un poco mejor, entre preguntas me entere de varias cosas como que vive con su hermana, que no le dejan tener mascotas, le gusta ir al cine y extrañamente los documentales
―podrás decir que flojera pero así soy yo―sonrió, que quede claro que no lo dije en voz alta―y pues eso, soy un poco aburrido
― ¿Sales con alguien? ―pregunté como si nada
― ¿Cómo? ―dijo escupiendo el agua que apenas había tomado
―no, digo si quieres no me contestes, tan solo preguntaba, podrás haberlo notado o no pero me gusta saber de las personas, no así como un chismoso sino como alguien que se informa, tú sabes
―de acuerdo―dijo sonriendo―la verdad es que no salgo con nadie, digamos que la persona que me gusta esta fuera de mi alcance
― ¿Y por qué no sales con otra persona?
―tan solo tengo ojos para una persona―se sonrojó
―pues si a mí me gustara alguien tanto no pensaría más y se lo diría de frente
Si como no
―quizá pero no tengo el valor para hacerlo, soy algo torpe con estas cosas
Prometí no ayudar a nadie más pero este niño tiene algo que de verdad me hace estar feliz así que romperé mi promesa y hare que este con esa persona
―por qué no comienzas con planear como decírselo, tranquilo que yo te ayudare
― ¿Tú? Pero es que tú...
―no empieces, seguro que Kazemaru te dijo que yo no servía para estas cosas
―no es eso es que yo...tú...
―mira pues yo conseguí que saliera con el capitán así que mis habilidades están probadas así que desde mañana te ayudare con eso
Los días pasaban lento, su compañía era casi obligada, no porque compartíamos cuarto sino porque a cada minuto del día el estaba conmigo, las largas noches en aquella habitación se pasaban volando con sus historias y las mías contadas en la oscuridad, las risas por lo bajito para no despertar a los otros y esa incógnita, ¿Quien era esa persona especial?, nos la pasábamos planeando el momento esperado pero sin decir nombres, la curiosidad me mataba y él no quería decirme.
― ¿Cómo fue tu primer beso Mido? ―preguntó recostado en su cama mirando al techo
―pues...lindo ¿Por qué?
―lo que pasa es que...yo nunca...
― ¿Nunca has dado un beso? ―pregunté subiendo el tono de voz
― ¡Shh! ―dijo levantándose un poco―no quiero que nadie se entere
―de acuerdo, lo siento pero... ¿Por qué?
―nunca he tenido la oportunidad de hacerlo, te lo dije, soy algo lento
―no te preocupes Hiroto veras que ese momento llegara y será genial por que la persona correcta estará frente a ti sin importar que pase y entonces aprenderás
― ¿Estás seguro de eso?
―por supuesto―le sonreí―ahora duérmete
El ultimo día de vacaciones, ese día seria disfrutado al máximo por todos seguramente pero para el pelirrojo era más que eso, era el día seria el tan ansiado para él, buscando el lugar perfecto encontramos un pequeño espacio cerca del parque, la luz del sol pegaba de manera no tan fuerte y el ruido de las bicicletas que ahí recorrían ambientaba el paisaje.
―bueno pues entonces ¿Ya me dirás quien es el afortunado?
―pues―se acercó lentamente―la verdad es que...
Estaba muy cerca y por alguna razón mi corazón latía muy rápido, la luz pegaba en sus ojos que ahora que me ponía a pensar eran bastante lindos.
― ¿Q-Que h-haces? ―pregunté tartamudeando
―nada―se alejó de golpe―lo que pasa es que...es que...quería ver si tus ojos en verdad eran verdes―dijo rascándose la cabeza
―de acuerdo―dije recuperando la cordura―bien entonces te dejo
―oye Mido―dijo deteniéndome del brazo
― ¿Qué pasa Hiroto?
―gracias por ayudarme―me sonrió―de verdad que eres genial
¿Genial?, siempre espere que alguien dijera eso de mí, pero...de él esperaba algo más, me retire de aquel lugar con la cabeza baja, ¿Por qué me sentía así? Era extraño y dolía, fui a mi cuarto y cerré la puerta, no quería ver a nadie y mucho menos salir, tan solo quería estar ahí, en la cama dejando salir unas pequeñas lagrimas, era de noche, la puerta de la habitación se abrió, era él.
― ¿Hola? ―preguntó entrando al cuarto―Mido ¿Estas dormido? ―yo no respondí―todo ha salido bien―me dijo sentándose en mi cama con cuidado para no despertarme, esas palabras me mataban por dentro, sentí un cálido abrazo de su parte, el calor que producía su cuerpo junto al mío me hacía sentir tan bien―tú me gustas Midorikawa―le escuche decirme al oído
Se apartó y se recostó en su cama, era increíble lo que había pasado.
La mañana llegaba y yo casi no pude dormir por lo que había pasado en la noche, el típico "buenos días" que me daba al despertar antes de meterse a bañar hizo que me levantara de golpe, tenía poco tiempo para escribirles pero sabía que debía hacerlo, tomé la computadora y comencé con mi trabajo, en un momento más tengo que subir al autobús así que yo me despido pero como siempre yo les pregunto ¿De quién quieren saber?
―Oye Midorikawa―se escuchó desde fuera
― ¿Qué quieres Kazemaru?
―necesito tu ayuda para empacar―dijo con un grito
―pídele al capitán que te ayude
―anda Midorikawa, no seas flojo
Me levante de mala gana dejando la computadora en la cama para salir a ayudarlo, regrese casi 20 minutos después, vaya que Kazemaru trajo muchas cosas para estar tan solo 2 semanas, abrí la puerta y lo mire, sentado en mi cama leyendo lo que recientemente había escrito.
―Hiroto ¿Qué haces? ―vaya pregunta estúpida
―leyendo mi biografía―respondió de manera seca
―no es lo que estas pensando yo...
―tú escribiste de casi todos aquí ¿Por qué?
―bueno yo...
―te gusta saber de las personas ¿Para publicarlo?, de eso se trataba todo
―claro que no―me acerqué―eso no es lo que...
―expones a la gente como si fueran...―se detuvo―es increíble, nunca pensé que alguien como tu pudiera estar haciendo esto
Yo ya no podía decir nada mas...Todo lo que él decía era cierto
―la gente hablaba pero de verdad yo nunca creí, nunca creí que alguien fuera capaz de exponer así a un amigo, a una persona, Kazemaru tampoco me lo dijo y él sabía que yo...olvídalo ya no vale la pena
―Hiroto espera―le dije deteniéndolo del brazo
―suéltame―gritó enojado y salió de la habitación no sin antes empujar a Kazemaru quien iba entrando
― ¿Qué le pasa? ―preguntó con cara de sorpresa
―el leyó esto―dije sentándome a un lado de la computadora y cerrándola de golpe
―estás jugando ¿Verdad?
―no―dije bajando la cabeza
Eso era tan solo un juego yo de verdad nunca mire las consecuencias de esto yo...
―soy un imbécil―dije ya con unas lagrimas en mis ojos
―esto no es bueno―se sentó el peli azul a un lado de mi― ¿Y si les dice a los demás?
¿Cómo era posible que nadie supiera la existencia del blog?, si se enteraban seria...el fin para mí
―muchachos el entrenador nos espera abajo―anuncio el capitán sonriendo desde la puerta―apresúrense o perderán el autobús
Sin duda eso era lo que menos me importaba y ahora ¿Qué voy a hacer?