El gran y esplendoroso día auguraba lo mejor, Jade estaba de lo más relajada aun perduraba el sentimiento de tristeza por la muerte de su amigo, pero trataba de hacerlo a un lado, Jarek estaba casi totalmente recuperado de la herida en su pierna,
-puedes irte- expreso ella cuando entro a la habitación,
- ¿por qué? - pregunto él curioso,
-porque ya estás bien, me dijiste lo que quería saber, ahora tu estancia aquí representa un gasto más, ya que aquí todos se ganan su comida, y tú eres el único que no hace nada para ganársela- explico Jade tranquilamente,
Jarek la observo impasible -está bien, me voy-
-dile a Cayetano que te dé un caballo es un regalo mío- dijo Jade que de cierta manera había disfrutado de tener con quien discutir diariamente,
-gracias de verdad, me doy cuenta que lo que se dice de ti no es del todo cierto- comento Jarek con una sonrisa,
-ya sabes a mí no me interesa lo que opinen los demás, si pongo mi vida a juicio de ellos unos dirán que es blanco y otros que es negro- comento jade impasible,
Jarek sonrío y tras despedirse se dirigió a donde estaba Cayetano, pero no se sentía del todo bien, puesto que no quería irse, así que deshizo su camino y llego a donde estaba Jade, se posiciono frente a ella, -no quiero irme- dijo resuelto,
- ¿por qué? - pregunto ella que leía un libro,
-me gusta estar aquí, trabajare como todos- sugirió Jarek,
Jade se quedó pensativa -te quedaras solo si me explicas los verdaderos motivos, no comprendo cómo alguien rico como tú, que tiene todo, se quiere quedar conmigo para ser un ladrón- explico ella dejando su libro sobre la cómoda,
-muy bien- respondió Jarek. Ambos caminaron hasta alejarse de todos, cuando llegaron a la caballeriza Jarek se detuvo en seco,
-mi abuelo es la razón- comento serio,
- ¿así? - pregunto Jade tranquilamente,
-Si, cuando era un niño de ocho años, mis padres fueron asesinados, dejaron todas sus riquezas a mi nombre, pero como estaba pequeño mi abuelo se volvió el administrador de mis bienes, así que crecí con mi abuelo, mi niñez fue terrible, malos tratos, golpes, cuando al fin cumplí trece años, mi abuelo me enlisto en el ejercito primero limpiaba las armas, luego fui creciendo, al tener dieciséis años ya ocupaba cargos importantes en la armada. Cuando regrese mi abuelo había arreglado mi primer matrimonio pero con tan solo dos meses de haberme casado, un día encontré a mi esposa muerta, tenia un corte en la garganta, buscaron al responsable pero nunca lo encontraron, después de eso mi abuelo me volvió a arreglar el segundo matrimonio yo no quería, pero tan solo tenía diecinueve años y la edad para adquirir mis bienes eran a los veinticinco, así que me dijo que si no aceptaba me echaría a la calle, con pesar acepte, y nuevamente me case, después de eso me fui a una batalla y cuando regrese mi esposa yacía muerta en el jardín con la ropa desgarrada y un sin fin de cuchilladas por todo el cuerpo, cuando me encontraron dijeron que yo la había matado, fui llevado a prisión y me dejaron un tiempo, hasta que mi abuelo logro sacarme, había perdido mi trabajo y todo lo que tenía en la vida, ya no me interesaba la herencia así que me fui, trabaje como aprendiz en un taller a las afueras de la ciudad, en ese lugar conocí a una bella mujer, la corteje y nos enamoramos, fui tan feliz en ese tiempo, incluso sus padres habían aceptado que me casara con ella, pero un terrible día ella no llego a su trabajo, la buscamos por todas partes y no había rastros, así que cuando llegamos a mi casa, su cuerpo estaba despedazado sobre mi cama, no hace falta decir que nadie me creyó, fui maldecido, golpeado y encerrado en la cárcel otra vez, mi abuelo nuevamente me saco después de unos meses, tras ello me gane ese maldito nombre del Catrín de la muerte, después de todo eso me dedique a estudiar medicina, y mi último matrimonio arreglado fue diferente debido a que en la noche de bodas le dije a mi esposa que se fuera muy lejos y así fue, dentro de dos semanas cumpliré los veinticinco años, cuando me encontraste había ido a curar a unos pacientes pero cuando regresábamos los hombres de mi abuelo me atacaron, cuando creyeron que estaba muerto se fueron, pero se equivocaron estaba vivo y tú me ayudaste, así que por eso quiero quedarme no me importa ser un ladrón solo quiero vivir en paz- explico Jarek con lagrimas en los ojos,
Jade lo miraba sin expresión alguna -muy bien puedes quedarte- se dio la vuelta y sin decir nada más se fue, Jarek se quedó sorprendido era la primera persona a la que le contaba su vida y a esa persona no parecía interesarle.
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-esperen me están diciendo que ¿no puedo hacer nada por él? - preguntó Frederick indignado,
-no se puede señor, es grave la acusación- respondió el aprendiz a inquisidor,
-al menos puedo verle- protesto Frederick,
-sí pero solo unos minutos- dijo el joven aprendiz,
Llevaron a Frederick a donde estaba Luan,
- ¡primo! - exclamo Frederick con lágrimas en los ojos,
Luan sonrío débilmente,
-te sacare de aquí- dijo Frederick serio,
-primo, sé que no se puede- menciono Luan con la voz quebrada,
-no digas eso no dejare que...- susurro Frederick,
-me maten, lo harán y me lo merezco, solo te pido que busques a Jade- pidió Luan con los ojos llorosos,
-pero está muerta- objeto Luan,
-no lo está, ella me pidió ayuda y yo como un cobarde egoísta la abandone- revelo Luan mientras las lágrimas caían con pesar, el guardia entro y le hizo una señal de que el tiempo se había acabado, -Frederick búscala no te preocupes por mí, solo promete que la encontraras- pidió Luan con todas sus fuerzas,
-lo prometo primo- respondió Frederick asombrado con la noticia que acababa de recibir.
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Fulir daba vueltas como loco - no me interesa Bernardo, encuéntrala- ordeno,
-eso hago, le di órdenes a general Franco Villalba de encontrarla- expreso el inquisidor satisfecho,
-el pueblo se está revelando, algunos ya no quieren pagar los impuestos, necesito encontrarla antes de que el poder se me vaya- dijo Fulir preocupado,
- ¿y el rey qué opina? - indago Bernardo,
-él está muy enfermo, le he estado envenenando poco a poco sin que nadie lo note, porque si se entera de que el pueblo se está revelando por mi culpa y la de otros consejeros nos destituirá del cargo incluso nos condenaran a la horca- explico Fulir a detalle puesto que confiaba plenamente en Bernardo,
- ¿qué otros consejeros están en la misma situación que tú? - pregunto Bernardo con una ceja levantada,
-además de mi esta Emilio Sar, Andrés Vidal y Joaquín Solís Díaz, esos tres al igual que yo hemos estado robando dinero del Rey sin que él se entere, al mismo tiempo nos hemos adueñado de propiedades que no nos corresponden- dijo Fulir muy nervioso,
-querido primo están en graves problemas, trata de deshacerte del Rey, tu eres el consejero principal por lo que lo suplirías por un tiempo y todos ganaremos- aconsejo Bernardo pensativo,
-si lo sé, por eso lo he estado envenenando, no parare hasta matarlo, así como mate a su consejero favorito Norberto Castelán- expreso con gran orgullo, luego se sirvió una copa y comenzó a reír intensamente, sentía que todo estaba bajo su control,
-solo una pregunta ¿Por qué es tan importante para ti esa mujer? - pregunto Bernardo el inquisidor muy curioso,
-desde niño estoy acostumbrado a que todo lo que quiero lo obtengo, y ella ha sido lo único en mi vida que no se me ha concedido, a eso súmale que sabe la verdad de lo sucedido con su padre, no me conviene que siga respirando, por eso la quiero solo para mí, sueño con encerrarla en lugar donde al fin podre obtener lo que tanto tiempo he esperado- explico Fulir,
-a estas alturas dudo que sea virgen- opino Bernardo,
-eso no es importante para mí, es ella, lo que representa para mí, es lo que me hace desearla con locura- revelo Fulir y luego bebió el licor en su copa,
-deseas tenerla como un ave cautiva- susurro Bernardo sonriente.
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-así que el lobo resulto ser oveja- dijo Helena pensativa,
-sí, aunque si yo fuera él ya desde hace mucho me habría desecho de mi abuelo- respondió Jade seria,
-pero es su abuelo- objeto Helena,
-eso no le quita lo bestia, no veo porque perdonar a quien nos hace daño- comento Jade mientras veía el atardecer llegar,
-porque perdonar es para los buenos- expreso Helena con su habitual sonrisa angelical,
-yo dejé de ser de los buenos desde hace tiempo, nunca le hice daño a nadie y sin importar me arrebataron lo que más amaba, creo en el poder de Dios, pero también creo en la supervivencia así que yo vivo para matar y mato para vivir – contesto Jade impasible.