Graciela, al ver al hermano de Marina se sorprendió bastante, era un hombre muy guapo, alto, delgado, ojos color esmeralda, los mismos que tenía Marina, y cabello negro. Tenía pinta de ser un empresario.
-Si, esta es casa de la familia Arismendi.
La señora Arismendi bajó las escaleras y en la puerta pudo ver a un señor parado hablando con Graciela...
-¡Graciela! -La llamó Victoria- ¿Quién es? -Dijo mientras terminaba de bajar los últimos escalones-
-Es el hermano de Marina señora -Respondió-
Victoria alzó una ceja, un tanto sorprendida, ella pensaba que Marina se había quedado sola, ya que ella nunca les contó sobre su familia, además de que no vio ningún familiar de Marina en su funeral.
-Haz que pase, y ve a preparar una taza de té para el señor.
-Si -Dijo Graciela y se dirigió a la cocina-
Jonnathan entró y pasó a la sala, podía notar que la casa era antigua, bastaba con mirar las paredes, aunque estuvieran pintadas, y obvio el aspecto de la casa por fuera. Se sentó en uno de los sillones de la sala, mientras que Victoria se sentó justo frente a él.
-Usted es el hermano de Marina ¿Cierto?
-Así es -Respondió-
-Marina nunca nos contó sobre su familia, todos pensábamos que ella no tenía familia.
-Señora, ella... -Fue interrumpido debido a un grito proveniente de la cocina-
Ambos rápidamente se dirigieron a la cocina, y al llegar estaba Graciela con las manos en la cara, mientras sus pies sangraban y en el suelo estaba derramado el té.
-¿Qué pasó? -Dijo la señora Arismendi acercándose cuidadosamente hacia Graciela-
Jonnathan detuvo a la señora y se dirigió el para sacar a Graciela de la cocina, dirigiéndose a la casa con ella en sus brazos. Una vez en la sala, Victoria sacó un libro que había en el sofá mas grande, Jonnathan puso a Graciela en el sofá mientras aún tenía sangre en sus pies...
-Dios mío, iré por el botiquín -Dijo Victoria-
Graciela lloraba debido a que tenía unos trozos del plato y la taza enterrados en sus pies, más unas quemaduras debido al té caliente, justamente andaba con sandalias. La señora Victoria llegó con el botiquín en sus manos, Jonnathan lo abrió y sacó unas pinzas para sacar los pequeños trozos de vidrio en sus pies, Graciela lloraba, no por que le doliera, si no por lo que vio en la cocina, Jonnathan sacaba los trozos con mucho cuidado, mientras que la señora Victoria veía a Graciela, notaba en su rostro una mirada de miedo, una vez que Jonnathan sacó los trozos de vidrio, sacó algodón y alcohol para sanar la herida y que no se infecte, luego sacó una venda y cuidadosamente tomó el pie derecho de Graciela y comenzó a vendar su pie, mientras que en el izquierdo puso una bandita para la herida que tenía...
-Muchas gracias -Dijo Graciela secando sus lágrimas-
-De nada, Graciela...¿Qué pasó? -Dijo Jonnathan muy preocupado-
Graciela solamente bajó la cabeza y nuevamente comenzaban a salir lágrimas...
-Graciela... -Dijo Victoria acercándose a Graciela-
-Es que...-Graciela suspiró- No sé si fue una alucinación mía, pero estaba terminando de servir el té y siento un frío recorrer todo mi cuerpo, ya me estaba apurando, tomé la bandeja y al girarme vi a Marina, estaba igual que cuando la encontré muerta, tirada en el piso, al lado de ella lo que estaba escrito, de repente ella como que se levantó y se dirigía a mi, quedó frente a mi, mirándome con ojos de tristeza, quedé helada, y sin darme cuenta había tirado la bandeja, y una vez que desapareció grité.
-Graciela, ¿Esto es verdad? ¿Cómo estaba mi hermana el día en que la encontraste? -Preguntó el hermano de Marina-
-E-ella estaba con muchos cortes, en su cuerpo, especialmente en sus brazos y piernas, y su pecho sangraba mucho, tenía un puñal clavado en su corazón -Decía Graciela llorando-
Jonnathan se quedó pasmado, le sorprendió bastante que era exactamente como veía a Marina en sus sueños, días antes de que se enterara de que murió, era la misma descripción, sin darse cuenta, sus ojos comenzaban a ponerse llorosos.
****
Jeremy salió de su habitación y bajó rápidamente las escaleras, necesitaba hacer algo, las últimas noches no había podido dormir debido a que si cerraba los ojos, veía un cuarto con varias personas, de seguro eran muertos, por que entre ellos estaba Marina, uno de los niños que había visto anteriormente, y un señor que se le había aparecido una vez en su primer día de escuela, pero todos estaban como tristes, a de ser almas en pena.
Jeremy salió tan rápido que no se dio cuenta de que estaba su madre, Graciela y un señor que no conocía en la sala. Una vez a fuera, se dirigió rápidamente a la casa de la bruja que había visitado antes, a unas pocas cuadras.
Llegó, tocó el timbre, pero no salía nadie, de seguro la señora no estaba, se iba a voltear cuando justamente sale de la casa...
-¡Jeremy!
Jeremy se da vuelta, pero no ve a la misma señora, si no a una chica joven, al rededor de unos 20 años.
-Estaba buscando a la señora Matilde, ¿Quién eres tu?
-Mi abuela salió hace una hora, iba a visitar a alguien, pero pasa, tengo que hablar contigo.
Jeremy no dudó en entrar...
-Siéntate, ¿Quieres algo?
-No, nada, disculpa pero ¿Cómo sabes mi nombre?
-Mi abuela me habló de ti, y que si venías que te invitara a pasar. Me llamo Brenda.
-Mucho gusto.
-Jeremy, gracias a dios que has venido -Dijo Brenda-
-¿Porqué? ¿Pasó algo?
-Sígueme -Dijo levantándose del sofá-
Brenda lo llevó a una habitación, justamente donde doña Matilde tenía guardada unas cosas de valor, y otras un tanto que daban miedo, Matilde tenía esa habitación diferente, tenía fotos de ella cuando era pequeña, unos accesorios, en fin, cosas que tenían valor para ella. Brenda abrió la puerta y Jeremy se sorprendió al ver la habitación como estaba, todas las cosas estaban tiradas por todos lados, había unos cuadros rotos, algunas de las joyas de doña Matilde rotas.
-¿Qué pasó aquí? -Preguntó Jeremy en estado de shock-
-No sé, poco después de que mi abuela saliera, yo fui a la cocina, a servirme un té cuando de pronto escucho unos ruidos que vienen de una habitación, también escuchaba unas voces, bastante aterradoras, de verdad, subí, y venían de la habitación en la que mi abuela guardaba cosas valiosas, etcétera, primero dudé en abrir la puerta, por miedo, pero abrí y vi todo tirado por todos lados, hasta el diario de mi abuela, con unas hojas arrancadas, lo extraño es que yo había ido antes, y estaba todo en orden, después sentí que alguien comenzó a tocarme la espalda, no me di vuelta y salí corriendo, hasta que llegaste tú.
-Será que.... No, no puede ser, olvídalo -Dijo Jeremy-
-Mejor bajemos, no quiero estar acá arriba, Jeremy, ¿Te puedes quedar hasta que llegue mi abuela? tengo mucho miedo.
-Está bien, pero bajemos.
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Katherin estaba nuevamente encerrada en su habitación, como siempre, "jugando" con su peluche...
-Mr.Flufy, estoy muy cansada, no puedo jugar más.
-Está bien, ve a dormir, princesa -Decía el peluche con una sonrisa malévola-
Eran las 14:30 de la tarde, pero Katherin estaba demasiado agotada, ya sentía que si se paraba se iba a caer inmediatamente, no se podía ni parar y se quedó dormida en su cama, junto a su peluche, Mr.Flufy (mejor dicho el ente que habita ahí) planeaba algo con Katherin.
-Eso es, dulces sueños princesa. -Dijo su peluche con una leve sonrisa demoníaca-
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¡Hola a todos los lectores de Wattpad! La verdad quiero disculparme por demorar con las actualizaciones, eh estado ocupada con mis ensayos de baile, y otras cosas que apenas eh podido entrar a Wattpad, y también estoy mal emocionalmente, en fin. Espero les guste la historia, me esfuerzo por mejorar cada vez más:) Agradecería sus votos y comentarios, eso es lo que más me motiva a seguir <3