"Invisible"
Capitulo VIII:
"El espejo puede mentir, no muestra lo que esta dentro - Demi Lovato."
Mi mamá se queda por un momento allí hablando con ________, aunque no va a sacarle mucha información, la dejo que le haga algunas preguntas. Enciendo la cortadora y sigo con lo mío. Le pregunta la edad, le dice que le gusta su corte de cabello, que es linda, que yo soy muy buen amigo y ______ coincide con ella, le dice que podía quedarse a cenar con nosotros y luego le pregunta si no tiene calor, si no quiere quitarse el buzo. ______ se tensa, se tensa mucho, demasiado. Y tengo que acudir en su rescate.
-¿Quieres pasar?
-Entra tú, mamá. Luego vamos -interrumpo la conversación.
______ alza la vista al cielo cuando un trueno nos sobresalta a todos y mi mamá aprovecha para guiñarme un ojo y encaminarse hacia la casa.
-Es medio insoportable, pero te juro que es buena.
Se ríe y acomodó las mangas sobre su mano.
-Me cae bien.
-Tenemos una relación muy cerrada, vivo con ella desde siempre y no veo mucho a mi padre.
Ella asiente comprendiendo. ¿Por qué siento que puedo contarle todo? Aún así ella no me cuenta todo, tiene secretos.
-Te quiere mucho -murmura.
-Como toda madre a su hijo.
Me sonríe y pega un saltito cuando una gota cae en la punta de su nariz. Me río y apago la cortadora.
-Se va a largar a llover en serio -observa el cielo-. Ve adentro, tengo que guardar esto.
Ella parece tener una lucha interna y luego asiente lentamente. Se va y entra en la casa. Las gotas comienzan a perlar mi cabello así que me apresuro con aquello para guardar la cortadora.
-Así que tienes tres hermanos -dice mi mamá justo cuando yo entro en la sala-. Justin tiene dos medio hermanos, son hermosos.
Niego con la cabeza dando a entender que mi mamá está algo emocionada con que traiga una chica a casa. Es que está acostumbrada a verme con Ryan y Chaz o de última Shay, pero nunca nadie más viene a casa.
-¿En serio no te quieres quitar el buzo?
-No, no, estoy bien -niega rápidamente con la cabeza.
Me acerco a ellas y le hago una seña a ______ para que venga conmigo. Ella se levanta de la silla junto a mi madre y veo que mi mamá me sonríe antes de meterse en la cocina.
-Esta es mi habitación -digo cuando entramos.
Ella me sonríe levemente y observa un poco. Es curiosa, lo sé porque me lo ha contado y lo he comprobado varias veces. Lo primero que le llama la atención son los posters de jugadores de hockey y luego el cuadro grande lleno de fotos.
-¿Eres tú?
-Tenía tres años -le explico.
-Ow, eras hermoso.
-¿Era? ¿Es en serio? ¿Era?
-Cállate -me dice sonriendo.
-Ese es Jaxon hace un par de meses y esa es Jazzy el año pasado en las Bahamas.
-Ow, son muy tiernos. ¿Y este es tu papá?
Asiento y ella sigue viendo las pequeñas fotos en el cuadro.
-Esa es Erin, la esposa de mi papá. Y esos son mis abuelos.
-¿Todos viven en Canadá?
-Así es.
Sigue contemplando foto por foto y de repente me veo pensando en ella de pequeña. ¿Habrá tenido ese mismo cabello lacio? ¿Esos ojos marrones claros y esa linda sonrisa?
-¿Algún día vas a invitarme a tu casa? -Se me escapa decirle.
-Cuando no haya nadie en casa, quizá -masculla.
-Te oí. ¿A qué te refieres?
-No quiero que conozcas a mi familia.
-¿Por qué no?
-No quiero hablar de eso -dice y se queda en silencio un momento-. Así que te gusta el hockey, no sabía.
-Bueno, de pequeño jugaba en un equipo con Chaz y Ryan, de ahí los conozco.
Mi mamá le insiste a _______ que se quede en casa por lo menos hasta que la lluvia cese y luego le ofrece llevarla hasta su casa. Ella se niega al principio poniendo excusas, pero al final acepta a las lastimosas súplicas de mi madre. Así que mi mamá hice carne asada con patatas al horno para la cena. Si ________ no se hubiera quedado con nosotros, de seguro me decía que me preparara un sándwich, pero no la culpo ella siempre está cansada.
-Amo la lluvia -admite ______ mientras cenamos.
Sonrío de lado.
-A mí me gusta muy poco, eso de que te caiga agua del cielo es espantoso.
Ella se ríe y toma del zumo de su vaso.
-A mí me da igual -opina mi madre sonriente.
En serio mi mamá piensa que _____ y yo tenemos algo más que una amistad. Si bien ella es hermosa y dulce, no me gusta. La quiero como a una amiga y me acerqué con el propósito de ayudarla, aunque al principio había sido solo curiosidad. Ella ya es una amiga más, ella ya forma parte de mi vida, quiera o no. Y sigo aquí para ayudarla, cuando esté dispuesta a contarme por qué se autolesiona y no se quiere ni un poco.
-La comida está muy buena, Pattie -le dice _______.
Mi mamá levanta la vista y le sonríe.
-¿En serio? Casi siempre la carne se me pasa de cocción y Justin se queja.
_______ se ríe sonoramente y me deleito con el sonido de su risa, es hermosa, no sé porque nunca se ríe así en público.
-Pasa que no me gusta cenar carbón, mamá.
______ y mi mamá se ríen divertidas.
Ha sido una cena amena, aunque noto la lentitud de _____ al comer y cuando vacila al llevarse la comida a la boca. Ese es otro enigma a resolver, el tema de la comida. Como ese día que llegó al colegio destrozada, su estómago rugía. O como cuando le ofrecí galletas mientras hacíamos el trabajo y debatió durante largo tiempo antes de negarse. Tiene cierto problema con la comida, algo que no la deja comer, que le hace alejar un plato de su vista.
La lluvia sigue cayendo a cántaros, pero mañana es un día escolar y ______ quiere irse a casa. Me dice que no quiere que la lleve yo con el auto de mi mamá, sino que quiere irse en colectivo o taxi. No me gusta para nada la idea. La última vez que se fue sola, tuve que soportar verla llena de moretones y magulladuras por todo el cuerpo.
-Déjame que te lleve, no tengo problema.
-Tienes que irte a la cama -dice negando con la cabeza-, puedo tomar el autobús.
-_____, me quedo más tranquilo llevándote a casa por mi cuenta.
-No pasa nada.
-Si que pasa. No quiero volver a verte como hace tres semanas atrás.
Ella baja la mirada y alza los hombros con desgano. ¿A qué se refiere?
-¿Qué es ese gesto?
-¿Qué importa si me sucede algo?
Frunzo el ceño y retrocedo un paso para observarla. Alza la mirada y la posa sobre mis ojos. ¿Qué le pasa?
-¿De qué hablas?
-No interesa lo que me pase, Justin. A nadie le importa. ¿Crees que en casa se dieron cuenta mi estado?
Me quedo callado y trago sonoramente. Pobre de ella. Su vida es un martirio.
-Me voy sola.
Quiere darse la vuelta para salir por la puerta principal y la tomo de la muñeca. Oh, no, mala mía.
-¡Mier.da, Justin!
La suelto de golpe por su grito y en la mirada veo que se arrepiente de haberme gritado. Niega con la cabeza y abre la puerta.
-No vas a irte sola.
-No quiero que me acompañes. No finjas que te importo.
-Jo.der, ______, si me importas.
En sus ojos brilla la esperanza, sonríe levemente y sus pestañas se perlan en lágrimas. ¿Qué escondes, niña? No me gusta verte llorar.
Le tomo la mano sin pensarlo dos veces y tomo el paraguas del tarrito. Ella no dice nada, solo sale de la casa cuando le doy un leve empujón. Abro el paraguas y lo coloco sobre ambos, ella se pega a mi costado y saco la alarma del auto. Nos movemos rápidamente hasta el vehículo y le abro la puerta para que entre. Cuando está en la seguridad del auto negro de mi mamá, lo rodeo y me subo al asiento del piloto. Tiro el paraguas en el suelo trasero del auto y lo pongo en marcha.
-Dime donde vives -le digo quitándome la capucha.
Ella asiente y dice la dirección de su casa. Queda como a media hora de la mía.
La mitad del trayecto es en silencio, ella no habla, yo no hablo. Todavía tengo en la mente el brillo de sus ojos al decirle que me importa. ¿Es que nadie se preocupa por ella? Tengo miles de preguntas para hacerle, pero no quiero abrumarla. Esconde mucho, pero tiene poco. Odio sus lágrimas, adoro su sonrisa.
-Y... ¿en qué vas al colegio?
-Caminando.
Y vuelven las respuestas secas de su parte. Odio esto, es un maldito infierno.
-Ay, mier.da.
La veo arremangarse el buzo y pasar la mano por su muñeca. ¿Le he hecho daño? Creo que al agarrarla por la muñeca la he lastimado más de lo que estaba.
-¿E...estás bien?
-Siempre estoy bien -susurra-. Si, Justin.
No entiendo a que se refiere. Con el limpiaparabrisas en marcha, vamos recorriendo las desoladas calles de Georgia, cuando llego a la calle que ella me ha indicado, disminuyo un poco más la velocidad.
-¿Tienes un pañuelo descartable?
¿Qué?
-Busca allí -le señalo.
Ella abre la pequeña puerta y revuelve con su mano derecha, tuerce la izquierda a un lado y se me disparan los ojos. Tiene cortes por todo el antebrazo hasta la parte interior del codo. El volante se me descontrola y presiono el freno lo más fuerte posible. _______ que se encontraba inclinada en el asiento, se golpea la frente.
-¡Justin! -Me grita.
Trago saliva y me tiemblan las manos. ¿Cómo una persona es capaz de hacerse aquello?
Ella se remueve en el asiento y voltea para ver si vienen más autos detrás de nosotros, al no descubrir ningún otro se vuelve a su lugar y respira profundo.
-¿Qué pasó?
No puedo articular palabra. No sé qué decirle. No sé como actuar. Tenso mis músculos y presiono con toda mi fuerza mis manos al volante. Ella me observa.
-Justin, ¿estás bien?
No le respondo, no quiero hacerlo. No sé por qué tengo miedo de dejarla en su casa, en la soledad de su habitación. Voy a sentirme culpable si ella se hace daño esta noche, si ella se corta aún más la piel, si ella llora antes de quedarse dormida. Tengo miedo, se me retuercen las entrañas y me arden los ojos.
-Justin -susurra.
Y cae en la cuenta de que tiene el buzo arremangado. Susurra algo que no soy capaz de comprender y se baja el buzo, sin importar que de sus cortes aún broten pequeñas gotas de sangre.
Estamos en medio de la calle, un auto nos toca el claxon y nos adelanta. Pero no puedo mover el auto a un lado, no puedo moverme. No quiero llegar a la casa de ella. No quiero dejarla sola.
-No me odies.
Y cierro los ojos. ¿Cómo cree que puedo ser capaz de odiarla? ¿Qué es lo qué le pasa?
-No podría odiarte por eso -murmuro.
Ella se pone de lado y me observa. Yo sigo con las manos al volante, el auto sigue con el freno pero en marcha.
-¿Estás bien?
Niego con la cabeza lentamente y pestañeó varias veces antes de incorporarme en el asiento.
-¿Por qué lo haces? -Pregunto por lo bajo.
Ella traga saliva y sus ojos se llenan de lágrimas.
-No puedes entenderlo.
-Déjame intentarlo.
-Vas a alejarte de mí.
-No voy a alejarme de ti, _______. Si me necesitas, aquí estaré.
Ella parece pensarlo una y mil veces. Aún estamos en medio de la calle. Son las ocho y media de la noche, la oscuridad está sobre Atlanta y la lluvia no ha cesado.
-No merezco vivir. Me odio a mí misma.