Twenty-two.

By emrys_daenerys

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Cinco dementes chicas se mudan juntas a Londres haciendo su sueño realidad. Para ellas será algo de ensueño... More

Capítulo I: Introducción.
Capítulo II: Las chicas.
Capítulo III: Nuevas oportunidades {Parte I}
Capítulo IV: Nuevas oportunidades {Parte II}
Capítulo V: Rayo de sol en un día lluvioso.
Capítulo VI: 2/5 chicos.
Capítulo VII: ¡A trabajar!
Capítulo VIII: Entrevista.
Capítulo IX: Tuvimos un hermoso y mágico amor.
Capítulo X: Danzamos debajo de un millón de estrellas. {Parte I}
Capítulo XI: Danzamos debajo de un millón de estrellas. {Parte II}
Capítulo XII: Creo que...
Capítulo XIII: Sermones.
Capítulo XIV: Los buenos recuerdos son igual de dolorosos que los malos.
Capítulo XV: Confesión.
Capítulo XVI: Es hora de enamorarse.
Capítulo XVII: Prohibido enamorarse de Hunter Golding. {Parte I}
Capítulo XVIII: Prohibido enamorarse de Hunter Golding. {Parte II}
Capítulo XIX: Besos y abrazos.
Capítulo XX: ¿Cita?
Capítulo XXI: ¿A dónde se fue la fiesta? {Parte I}
Capítulo XXII: ¿A dónde se fue la fiesta? {Parte II}
Capítulo XXIII: Yo nunca dije adiós.
Capítulo XXIV: La noche cambia.
Capítulo XXV: El mundo es pequeño.
Capítulo XXVI: Ilusión
Capítulo XXVII: La chica de la pañoleta roja.
Capítulo XXVIII: Primeras citas {Parte I}
Capítulo XXIX: Primeras citas {Parte II}
Capítulo XXX: La bloguera.
Capítulo XXXII: El brunch salvaje {Parte II}
Capítulo XXXIII: Intrigas.
Capítulo XXXIV: Sorpresas {Parte I}
Capítulo XXXV: Sorpresas {Parte II}
Capítulo XXXVI: Gala.
Capítulo XXXVII: Gala {Parte II}

Capítulo XXXI: El brunch salvaje {Parte I}

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By emrys_daenerys




-¡De ninguna manera, Christopher! -escuchó Elaine a Amelia dentro de la oficina de su jefe.

Cualquier cosa que Christopher le hubiera pedido a Amelia, la debió haber indignado bastante para que ella le levantara la voz. En aquellas circunstancias, Elaine se preguntaba quién de verdad era el editor en jefe, si Christopher o la mandona de Amelia, por supuesto, todo eso se lo cuestionaba en sus adentros, ella no se atrevería nunca decirlo en voz alta en frente de Christopher, lo cual haría que él dejara a la vista sus inseguridades como lider y también se alimentara el ego de Amelia. Porque, seamos honestos, Amelia mandaba a Christopher y mantenía todo su trabajo en orden como si de verdad ella fuera el jefe, o más bien dicho, la niñera de Christopher.

Elaine deseó saber que sucedía dentro de las oficina. Si ella solo supiera que el tema se trataba de ella y su propiedad intelectual.

Mientras, Christopher trataba de convencer a Amelia para que lo dejara publicar la entrada de Elaine. Él simplemente estaba obsesionado con ella. Por otro lado, a Amelia no le convencía la idea; sí, le había gustado la entrada, le parecía innovadora, tierna e inocente, pero la idea de Christopher era descabellada y ella se negaba rotundamente a medida que Christopher seguía insisitiendo.

-Amelia, ésto tiene potencial -Christopher le mostró el papel donde había transcrito e impreso la entrada de Elaine exactamente como ella lo había escrito-. Ella tiene potencial.

-¡Igual no es producto para una revista de modas! A nadie le interesa saber la vida de una chica que se mudó a Londres y lo documenta en su blog. Si esa chica fuera Jennifer Lawrence, Emma Watson o incluso Kylie Jenner, a la gente le interesaría, pero ella es prácticamente una don nadie.

-Cuidado con lo que dices...

-Ay por favor Christopher, estarías de acuerdo conmigo si no estuvieras tan enamorado de ella. No creo que ella esté trabajando como secretaria esperando que tu la descubras como periodista.

Christopher abrió los ojos como platos, indignado, pero sus mejillas ligeramente ruborizadas lo delataban.

-Ella es mi amiga, no estoy enamorado de ella.

Amelia bufó y rodó los ojos.

-Da igual, creo que ni ella esta de acuerdo con tu idea -Amelia caminó hacia la salida, haciéndole saber a Christopher que ella tomaba como acabada aquella discusión- Necesito que me des el orden de como estarán sentados los invitados en el brunch de la semana que viene, ya le dije a mi asistente que mandara las invitaciones.

-Elaine y yo lo arreglaremos hoy mismo -contestó-. ¡No me cambies el tema! ¿Por qué crees que a ella no le gustaría esa idea?

-Es una novata Christopher, no tiene ni estudios universitarios. Además, ella misma sabe que no encaja en este mundo, está mucho más clara que tú de muchas cosas.

-Pero ella tiene potencial, Amelia. Tiene mucho potencial. Por favor, déjame enseñarle esto al concejo.

Amelia volvió a rodar los ojos.

-Te tengo un trato, cuéntale tu plan a Elaine. Si ella está de acuerdo, lo cual dudo mucho, me dices y lo pensaré. De resto, el tema se acabó.

Amelia salió de la habitación y Christopher se sintió triunfante -o algo así-.

*

Elaine y Christopher habían pasado ya media hora trabajando en los asientos del brunch que hacían mensualmente para anunciar la nueva portada de la revista. Era algo típico de ellos, le habían explicado a Elaine, pero ella no entendía aquel entusiasmo de Christopher hacia ese próximo brunch en particular.

-¿Entonces las modelos irán en una sola mesa? -repitió Elaine, anotándolo en el bloc de notas.

-Exacto. Procura que las personas del mismo departamento esten juntas, ya que... Siempre hay rivalidades. El departamento de moda y maquillaje versus los periodistas.

-Muy bien -Elaine revisó que ya lo tenía escrito así que prosiguió con la próxima mesa, la mas importante- ¿Ya decidiste quién irá en tu mesa?

Christopher se acarició la barbilla pensativo y luego se encogió de hombros.

-Todo personal de alto rango. Amelia, el personal del concejo...

-De acuerdo. Pero te sobraría una silla.

Christopher frunció el entrecejo.

-Déjame ver -Christopher tomó el bloc de notas-. Ya veo el problema. Es que faltas tú, ¿por qué no te anotaste?

Elaine levantó las cejas, estaba sorprendida.

-Oh... Es que, no pensé que estaría en tu mesa.

-Por supuesto que sí, sin tí me estaría ahogando ahora mismo de tanto trabajo, de paso, necesito apoyo moral.

Elaine se ruborizó y sólo pudo responder con una sonrisa mientras anotaba todo.

-Nunca había asistido a un brunch -Elaine comentó.

-¿Cómo que no? Es prácticamente un desayuno.

-Te juro que no. No se ni como ir vestida.

-Es sencillo, puedes usar pantalones, faldas, vestidos... Pero nunca jeans en este tipo de brunch, no es profesional.

-¿Te molestaría asesorarme? ¿Qué me pondría poner?

-Veamos -Christopher se mordió el labio pensando-. Si quieres lucir profesional, puedes usar una blusa con un pantalón que sea de un color pastel y un blazer. Pero si quieres lucir más relajada, los vestidos cortos son una buena opción, con el cabello recogido se ven bien. Pero si quieres lucir mas chic, los vestidos con estampados de colores son los indicados, especialmente si son colores suaves. Ese estilo va muy bien con el cabello suelto en ondas. Puedes usar tacones, pero procura que no sean muy altos o llamativos. Es algo relajado, a últimas horas de la mañana, no se supone que lleve mucho trabajo.

-Tantas opciones y tan poca ropa -Elaine rió.

-Estoy seguro que resolverás con cualquier cosa, tienes ese don natural.

-¿Eso crees?

-Eso creo. Siempre estas bien vestida, siempre a la moda. Y cuando no lo estás, lo haces ver muy bien, lo haces tuyo.

Elaine sonrió agradecida. Era el mejor cumplido que le habían hecho, ella amaba la ropa, el maquillaje y todo lo que tuviera que ver con la moda.

-Eso fue muy lindo, de verdad.

Christopher le sonrió de vuelta mientras veía como Elaine bajaba la cabeza y seguía anotando. Luego recordó el asunto de su blog, tenía miedo que Elaine reaccionara de mala manera ante aquella situación cuando él solo quería echarle una mano.

-¿Elaine?

Ella levantó la mirada y Christopher se deleitó. Sus ojos brillaban aún por el cumplido que le había hecho él, sus labios se veían perfectos en rojo.

-¿Si?

Christopher se preguntó como reaccionaría Elaine al saber que él husmeó en su laptop, estaba seguro que se molestaría pero necesitaba preguntarle.

-Eh... -él estaba pensando en una excusa, en un comentario que no fuera sobre el blog. No se le ocurrió nada. No tuvo más opción.- Tengo que decirte algo.

-Oh Dios, ¿qué hiciste? -bromeó Elaine.

Christopher soltó una risa nerviosa ante el comentario de Elaine.

-Es más bien algo que hiciste.

Elaine abrió los ojos sorprendida, eso la había tomado con la guardia baja e inmediatamente se le vino a la mente qué había hecho mal en el trabajo, ella odiaba hacer las cosas mal.

-Mierda, ¿qué es?

-Leí la entrada a tu blog -contestó Christopher tan rápido que Elaine apenas pudo entenderlo.

Elaine respiró aliviada, pero aún así se sintió nerviosa, esperaba que a Christopher le hubiera agradado y no tuviera ningún comentario malo al respecto.

-Vaya, ¿y qué tal? -Elaine hizo una sonrisa que terminó siendo una mueca.

-Me gustó mucho -fue lo único que pudo decir Christopher por el momento.

-Que bueno -Elaine sonrió-. ¿Lo leíste cuando lo publiqué en facebook, cierto?

-¡Sí! -Christopher estaba aliviado que Elaine hubiera encontrado una excusa para él- Me dio curiosidad y lo leí. No sabía que eras bloguera.

-No lo soy, sólo fue un momento de inspiración.

-Uno muy bueno porque déjame decirte que me gustó mucho y tengo muchos comentarios al respecto.

-¿Ah sí? ¿Y cuáles son? Quiero oirlos de un experto.

-Fue una experiencia refrescante e innovadora, espero una segunda parte...

Elaine no dejó concluir el comentario de Christopher, lo que causó que ambos hablaran al mismo tiempo.

-No creo que haga segunda parte, Chris...

-...Y me gustaría publicarlo -dijo Christopher inmediatamente.

Elaine paró de hablar.

-Espera, ¿qué dijiste? -Elaine creyó haber escuchado mal.

-¿Tú que dijiste?

-Dije que no haría segunda parte, ¿y tú?

-Dije que quería publicarlo -contestó Christopher rápidamente.

-¿Qué? -Elaine estaba incrédula, ¿acaso había oído bien?- ¿Por qué?

-Es muy bueno, tienes potencial.

-¿Qué? ¡No!

-¿Por qué, Elaine?

-¿Estás seguro de que lo que yo escribo es material para tu revista? -le cuestionó Elaine, con la voz exasperada.

-¡Claro que sí!

-Christopher... -Elaine cerró los ojos, respiró profundo y luego miró a Christopher a los ojos.

Christopher rodó los ojos.

-Ya te enojaste.

-No lo estoy. Estoy sorprendida pero también confundida. Lo que escribí no fue tan bueno, créeme. Fue un momento efímero de inspiración, no hay nada especial en él.

-Tienes potencial, podrías ser famosa, ¿sabes?

Elaine alzó una ceja.

-La fama es lo último que quiero en este momento. ¿Pero cuál es tu punto? ¿Por qué lo quieres publicar?

-Siento que es innovador, divertido, ligero, audaz pero a la vez ingenuo. Es algo que atraería un público más joven. Las estadísticas indican que las mujeres que mas leen la revista se encuentran entre los diecinueve y cuarenta y cinco años.

-¿Tú crees que yo haré que chicas de dieciséis lean la revista? Sabes que no necesitas eso. Necesitas que alguien narre las aventuras de cualquier artista de moda, no necesitas lo mío.

Christopher frunció el entrecejo, no entendía por qué Elaine subestimaba su trabajo.

-No lo entiendo, ¿no te interesa esta oportunidad?

-Me inquieta más bien. Estoy halagada que creas que es bueno lo que escribí, pero no siento que sea material para tu revista, hay muchas cosas que debo perfeccionar: mi escritura, mi ortografía, mi redacción... Incluso mi propia vida. Escribir sería una distracción que me alejaría de estudiar psicología. Escribir es un largo proceso y odio trabajar bajo presión. Quiero que entiendas que, a pesar de lo atractiva y maravillosa que suene la oferta, no puedo hacerlo, no todavía. No creo poder aguanter las críticas dé profesionales, de lectores... No estoy lista.

Christopher estiró su mano y le acarició la mejilla reconfortando a Elaine porque para él, ella sonaba angustiada.

-Elaine, tienes talento innato, no lo desperdicies solo por vergüenza o miedo...

-No lo hago. Sólo siento que esta oportunidad tengo que rechazarla, algo me dice que no es para mí. Te agradezco que me hayas considerado, pero no soy la persona indicada para esto.

Elaine notó la mirada de decepción de Christopher mientras se aferraba al tacto de su mano en su menilla.

-Está bien. Lo entiendo. Quizás tengas razón y no sea lo indicado.

Elaine no quiso dejarlo sólo así y lo abrazó. Se sentía agradecida por el apoyo que Christopher le había brindado. Él le devolvió el abrazo, haciendo que durara lo suficiente. Parecían un par de adolescentes que se gustaban platónicamente pero ninguno se atrevía a decir nada. Pero, ¿qué era ser adulto en realidad? No era más que trabajar, pagar deudas y sobrevivir cada día. Ambos preferían ser como adolescentes en temas de querer, se sentía mejor y natural.

-Gracias -murmuró Elaine en el pecho de Christopher.

-¿Por qué?

-Por creer en mí.

-Siempre lo haré.

*

Eran las nueve y media de la mañana y Elaine se encontraba aún soñolienta. A pesar de que se había dado una ducha de agua fría para despertarse rápido, todavía se sentía con ganas de dormir hasta tarde, de todos modos, eso es lo que hacen todas las personas los domingos.

A pesar de que era una hermosa mañana, ya que no estaba lloviendo, en cambio, el sol brillaba como nunca, y toda persona con la que se topaba parecía estar de buen humor, Elaine parecía estar del humor contrario. Ella amaba las mañanas, pero no amaba las mañanas de un domingo.

Sabía que había llegado temprano al brunch, lo notaba, ya que no había prácticamente nadie y aquello contribuyó con su mal humor. No era su culpa el haber llegado temprano, era su deber como empleada y sabría que Amelia llegaría minutos después para supervisar todo con el mismo humor que ella. Elaine se dirigió al tocador de damas y se miró en el espejo para ver si su maquillaje todavía seguía intacto, lo estaba. Ella se había puesto un hermoso vestido blanco con franjas negras por encima de las rodillas y lo había combinado con unos tacones bajos negros. Se acomodó su cabello que tenía ondas gruesas las cuales fueron hechas con la ayuda de Roxanne y Beatrice, el maquillaje era obra de Idelle y Juliette sólo se encargó de hacer comentarios hilarantes. No era como si Elaine no fuera capaz de arreglarse sola, pero prefería la ayuda de sus amigas para no volverse un desastre. Se dio cuenta que había buena iluminación en el tocador y no evitó sacarse algunas autofotos, se veía bonita así que tenía que aprovechar.

Cuando salió, se dio cuenta que Amelia había llegado y ya estaba haciendo ordenes.

-¡Elaine! Gracias al Cielo que estás aquí, necesito tu ayuda.

Amelia caminó hacia ella, vestía un hermoso vestido blanco con grandes flores rojas. Elaine notó que Amelia se veía mucho mas juvenil que ella misma a sus veintiún años, quizás ese era el precio que pagaba por tener un gusto maduro.

-Buenos días para tí también Amelia -Elaine la saludó con un beso en la mejilla.

-Necesito tu ayuda, ven conmigo -Amelia tomó a Elaine por el brazo y la llevó a la cocina del salón. Allí se encontraban los cocineros y el chef. Amelia se dirigió al chef junto a Elaine-. Dile a ella lo que sucede.

-¿Que sucede? -Elaine miró a ambos extrañada.

El Chef lucía nervioso y estresado, Elaine se preguntaba que rayos pasaba.

-No tenemos meseros.

-¿Qué mier...? -Elaine exclamó- ¿Por qué no hay meseros? ¿Acaso este hotel no tiene sus propios meseros?

El Chef se mordió el labio y tartamudeó varias veces antes de responder.

-Sí los tenemos pero no están disponibles. El hotel les concedió un retiro de tres días y no han vuelto por incidencias con el transporte.

Elaine respiró profundo exasperada, no sabía cómo iba a resolver aquello.

-¿Qué se supone que debemos hacer, Amelia? -Elaine le preguntó.

-Podemos contratar un servicio de catering pero no creo que ninguno nos sirva sin una reserva previa -Amelia se frotó el puente de la nariz-. Tenemos que conseguir uno antes de que los invitados lleguen o la prensa...

-¿La prensa estará aquí?

-Algunos fotógrafos y periodistas, pero son importantes, así que todo debe estar en orden antes de que alguno llegue. Cualquier error, sería bocadillos para ellos -Amelia explicó.

-De acuerdo -Elaine sacudió la cabeza-. ¿Cuántos meseros necesita mas o menos?

-Mínimo seis o siete -contestó el Chef.

-Muy bien. Ya tengo una idea. Ustedes solo cocinen, yo resolveré esto.

Elaine salió de la cocina y Amelia la siguió sorprendida, no sabía que Elaine tenía capacidad de lider, ni tampoco sabía de donde conseguiría los meseros. Pero aquel era el punto, Amelia no conocía quien de verdad era Elaine.

-¿De dónde sacarás seis meseros, Elaine? -Amelia la cuestionó siguiéndola hacia la salida.

-Tengo una idea.

-¿Y crees que funcionará?

Elaine volteó a verla.

-De verdad no me conoces, Amelia -Elaine sacó sus lentes de sol de su pequeña bolsa y se los puso.

Salió del edificio y tomó un taxi hacia su apartamento.

El camino parecía eterno para Elaine ya que estaba jugando contra el reloj, pero agradeció la falta de tráfico al llegar a su apartamento en menos de diez minutos. Le pagó al taxista y saltó del auto y se fue corriendo hacia al ascensor que estaba apunto de cerrarse. Ella los odiaba, pero no tenía opción si quería ser rápida.

-¡Detenga la puerta, por favor! -exclamó Elaine.

Para su suerte la, detuvieron las puertas del ascensor para ella y fue disparada hacia él. Cuando entró, se dio cuenta que había sido Patrick.

-¡Gracias a Dios estás aquí Patrick! -Elaine lo abrazó fuertemente.

-Vaya, ¿estás bien? -cuestionó él a notar a Elaine hiperventilando.

-Espero estarlo -Elaine miró a Patrick y sus ojos se iluminaron-. Patrick, ¿quieres hacerme un gran favor?

-Por supuesto, pero que no sea como lo que se supone que tú haces -bromeó.

Elaine rió.

-Es más tranquilo, ¿quieres ser mesero?

-¿Mesero? ¿Dónde?

-En el brunch de mi trabajo. El hotel está corto de personal y necesito mínimo seis personas para que sean meseros, y pienso que tú serías perfecto.

-Oh... -A Patrick no le gustaba mucho la idea ya que a veces solía ser cohibido y no era muy fanático de los lugares repletos de gente, pero como era Elaine la que se lo pedía y estaba en un país diferente pensó que no tenía nada que perder- De acuerdo. ¿Yo y quién mas?

-Y las chicas, claro, si acceden. Espero que lo hagan o estoy más que despedida.

El ascensor se detuvo y se abrió en el pasillo. Patrick siguió el paso rápido de Elaine hacia la puerta del apartamento y observó sus manos temblorosas buscar las llaves en su cartera. Patrick abrió la puerta sin necesidad de llave, Elaine le agradeció con una sonrisa. Cuando entró se encontró con las chicas preparando el desayuno, se sorprendió que todas estuvieran despiertas ya que pensó que apenas se iría Elaine, ellas volverían a sus camas.

-¿Qué haces aquí Elaine? ¿Que sucedió con el brunch? -preguntó Beatrice que se encontraba limpiando un poco la mesa.

-¡Qué no sucede con ese maldito brunch! -Elaine soltó un gruñido y caminó hacia el comedor- Chicas, necesito su mas grande ayuda, se los suplico.

-¿Qué es? -Roxanne salió de la cocina curiosa al oír a Elaine hablar.

-¡Juliette e Idelle aparezcan! -apenas gritó Elaine y ya sus amigas estaban presentes en el comedor- Chicas, necesito su inmensa ayuda. Necesito que sean meseras para el brunch de hoy.

-¡¿Meseras?! -exclamó Beatrice.

-¿Pero por qué? -preguntó Juliette.

-El hotel donde está la reunión está corto de personal, necesito meseros. Al menos seis. Si acceden, serían cinco, ya que Patrick accedió en hacerlo -Elaine explicó.

Sus amigas no lucían muy emocionadas al respecto, era muy temprano para ellas y trabajar para Christopher no les emocionaba mucho, pero no se trataba de él, se trataba de Elaine.

-Me imagino que nos pagarán -musitó Idelle alzando una ceja.

-Claro, por supuesto.

-En efectivo -agregó Roxanne.

-¡Sí, sí! Como sea -accedió Elaine.

-Vaya, y yo que pensaba hacerlo gratis -dijo Patrick entusiasmado.

-De acuerdo chicas, desayunen lo mas rápido que puedan y luego se arreglan. Allá les prestarán los uniformes -ordenó Elaine.

-Espera Elaine, ¿no faltaría una persona? -preguntó Patrick.

-Tienes razón, mierda.

En eso, el timbre sonó e Idelle fue corriendo a abrirlo. Recibió con un abrazo y un beso a Hunter para luego dejarlo entrar. A Elaine se le iluminaron los ojos cuando Hunter entró, fue como un milagro, él sería su salvación.

-Hola chicas... Y Patrick -Hunter los saludó y luego notó la manera de vestir de Elaine- ¿A dónde vas Elaine? ¿A desayunar con la Reina?

Elaine rodó los ojos.

-Casi -contestó-. Hunter, ¿te gustaría ganar dinero extra?

-Claro, ¿por qué no?

-Entonces, ¿te gustaría ser mesero en el brunch de hoy?

-¿Qué mierda es un brunch? No he escuchado nada tan pretencioso antes.

-Es un desayuno-almuerzo, prácticamente -Idelle respondió.

-¿Estás o no estás? -le preguntó Elaine.

-Vale, ¿ahora mismo?

-Sí. Ustedes son mi salvación, chicos. Ya no perderé mi trabajo.

Hunter frunció el entrecejo confundido pero luego logró entender.

-Espera, ¿es el brunch de la revista?

-Sí... -Elaine respondió cauta, ya sabía por dónde venía todo.

Hunter negó con la cabeza.

-No. De ninguna manera le serviré a Christopher Thompson y su pandilla de malditos estirados.

-¡Por favor Hunter! -lloriqueó Elaine.

-¡Preferiría cocinarle a Gordon Ramsay que servirle a Christopher Thompson! No estoy tan loco, joder.

-Por favor, por favor. Ya habías aceptado.

-¡No sabía que tenía que servirle a su jodido estirado trasero!

-Olvida a Christopher, olvida que es de la revista, hazlo por mí -suplicó Elaine apretándole las manos-. ¿Soy tu amiga, cierto?

-Sí, lo eres, pero...

-Entonces listo, lo puedes hacer por mí -Elaine le hizo pucheros y sus ojos hicieron una mirada de cachorro.

-Joder. De acuerdo. Pero te juro por Dios que si ese idiota me hace enojar, le patearé su jodido trasero fuera del Reino Unido.

-No tomes el nombre de Dios en vano -lo reprendió Beatrice.

-No será en vano, créeme -Elaine rodó los ojos-. Gracias, por cierto -Elaine abrazó fuerte a Hunter y él se lo devolvió, todavía inseguro. Luego Elaine se separó cuando sintió la mirada de Idelle en ella.

-De acuerdo, desayunen bien, tienen mucho trabajo que hacer.

Elaine se dio la vuelta y salió para hacer una llamada.

-Espero que sea importante -Elaine escuchó la voz de Amelia.

-Ya tengo a los meseros.

-¡Fantástico! Espero que no lo arruinen.

-Yo también. Escucha, quieren el pago en efectivo, ¿será mucho problema?

-Claro que no. Sacaré el dinero yo misma, aquí mismo hay un cajero.

-Vale.

-Estoy impresionada Elaine -Amelia dijo y ella sonrió-. Te subestimé.

-Te dije que no me conocías.

*******

So.. Holis, disculpen por la tardanza, soy un desastre. Anyways, la chica de la foto es Phoebe Tonkin y se supone que ella será Elaine. A partir de ahora, publicaré más fotos del cast, en el próximo capítulo publicaré a otra de las chicas (o los chicos😏).

💕

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