La mañana siguiente, Liam despertó, los señores Neyra no estaban en casa, el duendecillo, no yacía en el armario, que estaba abierto y desprendía olores fétidos y desagradables. Entonces, fue a por él y se inmutó; vio comida por todas partes en la cocina de la casa. Liam soltó una mueca vengativa, y lo hizo limpiar todo lo que había ocasionado. El duendecillo, no reparó en hacerlo. Había que agradecer por su estadía...
Las Travesias de Liam y Julius
By julius556
Liam despierta un día como cualquiera atolondrado por el ruido misterioso de su armario. De pronto descubre a... More