Maratón 2/3
Kayla's POV
Caminé a su lado durante todo el camino en silencio, al principio era un silencio un tanto incomodo pero luego se trasformó en un silencio cálido y bastante reconfortante. El aire soplaba fresco y despeinaba mi cabello que se movía en todas las direcciones. Caminamos aparentemente sin rumbo fijo por lo que parecieron horas hasta que delante de nosotros apareció la entrada a un hermoso parque. El camino estaba marcado por graba que crujía con nuestros pasos, el ambiente era llenado por el canto de los pájaros y las risas de los niños que jugaban en los columpios ajenos al mundo real y sus preocupaciones.
-Cuéntame algo sobre ti-habló Ricky por primera vez
-No hay mucho que decir la verdad-respondí con sinceridad
-Oh vamos, algo habrá en tu vida que sea interesante
-La verdad es que prefiero vivir en las historias de los libros y olvidarme de la mía propia
-Uhm. ¿Pasado oscuro?
-Se le podría llamar así. ¿Qué me dices de ti?
-Padres ricos que me consienten todo lo que pido sin que deba esforzarme por ello
-Pobrecito-me burlé
-A veces pienso que solo lo hacen para compensar el abandono que provocan sus trabajos sobre mí-confesó con tristeza
Su voz perdió fuerza al final de la frase y agachó la cabeza haciendo una mueca de dolor. No me gustaba ver esa expresión en su rostro, quería ver su radiante sonrisa.
-Siento mucho eso. Mis padres siempre intentaron estar lo más cerca posible de mí, pero para ello debían hacer largos viajes y eso los mató-sonreí tristemente al recordarlo, los echaba de menos, pero prefería mantener vivos los buenos momentos
-Sí, estoy al corriente de eso, lo siento mucho
-No pasa nada, supongo que ambos perdimos a nuestros padres, cada uno a su manera
-Dejemos las penas a un lado. ¿Algo bueno debe de haberte pasado en tu vida?
-Sharon ha sido siempre mi mejor amiga,-conté con una gran sonrisa en el rostro- lo hacíamos todo juntas, comíamos, hacíamos los deberes y cada fin de semana lo pasábamos en casa de una
-¿Y qué pasó?-preguntó intrigado
-La relación entre sus padres no era muy buena, y con el tiempo se debilitó hasta el putn en que se divorciaron. Sharon se fue con su madre dejándome completamente sola
-Pero ha vuelto
-Sí, y quiero recuperar todo el tiempo que perdimos.
-Dejemos la tristeza a un lado y divirtámonos-dijo dibujando de nuevo una sonrisa en su rostro
Me cogió de la mano y me llevó hasta unos columpios vacíos
-¿Qué haces?-dije entre risas
-Sacar a la niña que llevas dentro-respondió sin más
Me obligó a sentarme y luego se colocó detrás de mí impulsándome hacia las nubes. De pronto nos encontramos riendo como dos niños pequeños, disfrutando de una cosa tan simple como un miserable columpio. Durante la siguiente media hora nos entretuvimos jugando con los diversos juegos infantiles que tenía el lugar, mientras corríamos el uno detrás del otro. Nos tumbamos sobre el césped exhaustos y con la respiración agitada.
-No recordaba que jugar fuese tan cansado-dije tomando una gran bocanada de aire
-Eso es porque estas vieja
-¿Perdona? Tú estás igual que yo
-Eso es solo para no dejarte sola
-Mmm, sigue auto convenciéndote Ricky
-Yo no sé tú, pero yo quiero mi helado
-A eso hemos venido ¿no?-reí mientras me levantaba
Ricky me tendió una mano desde donde se encontraba para que lo levantase. Rodé los ojos ante su perezosa petición per de todas formas lo hice. En cuanto su mano sostuvo la mía sentí su calor filtrarse a través de mi piel, lo siguiente que recuerdo es que sentí un tirón y luego estaba tumbada sobre el pecho de Ricky. El aire se atascó en mi garganta y la adrenalina circuló por mi torrente sanguíneo manteniendo mis músculos tensos y los nervios a flor de piel. Sus manos me sostuvieron por la cintura apretando levemente mientras sus ojos miraban fijamente los míos. Agaché la vista avergonzada por la cercanía y por sentir su aliento golpeando mi rostro. Ricky apartó suavemente un mechón de pelo de mi cabello hasta colocarlo detrás de mi oreja. Me removí incomoda y Ricky me liberó permitiendo así que me levantase.
-Eh Kayla yo, perdona no quería, no quería hacerte sentir incómoda-dijo incorporándose
-No pasa nada-negué levemente con la cabeza
Caminamos en un silencio incómodo y con una palpable tensión en el aire durante unos minutos hasta dar con un pequeño puesto ambulante de helados. Ricky se pidió un helado de menta mientras que el yo lo pedí de chocolate. Nos sentamos en un banco dispuestos a probar nuestros respectivos helados cuando habló.
-De veras que no pretendí incomodarte antes, es solo que no sé qué me paso
-Tranquilo no tienes por qué disculparte de nada
-Sí, eres una persona maravillosa y hermosa-me enrojecí ate sus palabras- solo quería tenerte cerca
-Para-dije empujándolo levemente, odiaba los cumplidos, me hacían bajar la guardia y sentirme indefensa
El me dedicó una sonrisa suya que podía hacer derretir el ártico si se lo propusiese.
-Sigues sin encajar bien los cumplidos
-Déjame en paz
-Tan solo te digo la verdad
-No, tan solo actúas como un conquistador de corazones inocentes-dije inflando mis mejillas
-Así que me consideras un mujeriego-se llevó una mano al pecho dramáticamente
Ricky me hacía reír y era reconfortante estar a su lado sin tener que fingir ser alguien que no soy. Él no me juzgaba por ser quien soy, por ser una come libro que vivía prendida de los mundos de fantasía, de hecho compartíamos diversas opiniones acerca de hobbies parecidos y gustos en películas y actores. Se sentía bien no tener que agachar la cabeza cada vez que alguien abre la boca porque lo único que te dicen son insultos y palabras hirientes.
-Se está haciendo de noche-dijo alzando la vista al cielo
-Cierto
Nos encontrábamos en la salida del parque, el cielo había adoptado un color violeta anaranjado. El aire había comenzado a refrescar y mi piel comenzaba a erizarse provocándome escalofríos y pequeños tiritones.
-Te llevo
-¿Qué?-pregunté sorprendida
-Te llevo a casa, está oscureciendo y empieza a hacer frio.
-No es necesario, me iré caminando-dije intentando convencerlo
-Tengo el coche aparcado a unas calles de aquí
-¿Cómo? Hemos estado todo el rato juntos. ¿Cómo has podido traerlo aquí?
-Le he dije al salir de clases a un amigo que me lo acercase, nunca se sabe
-Pero...
-Vamos Kayla soy inofensivo, lo prometo-dijo poniendo una mano sobre el corazón
No podía llevarme, debía ir a casa de Brad y no sabía cómo podía decirle eso sin levantar sospechas sobre que vivo con él. Tampoco podía decirle que me dejase en cualquier otro lugar pues luego debería volver sola y de seguro que me perdería. Tenía que responderle rápido o también podrá sospechar, mierda no trabajo bien bajo presión.
-Llévame a casa de Brad-solté rápidamente
-¿A casa de Cooper?-preguntó extrañado- ¿Por qué quieres ir allí?
-Tengo que hablar de una cosa con sus padres, eran amigos de los míos y me están ayudando con el tema de la herencia y el papeleo
-Oh claro, debe de ser muy complicado todo el tema de la herencia-perece ser que no era tan mentirosa al fin y al cabo
-Sí, un poco
-Es igual te llevo de todas formas
Suspiré aliviada de que se hubiese creído mi pequeña farsa, lo último que quería era tener que lidiar con un Brad furioso. Nos subimos a su coche y nos dirigimos a casa de Brad en silencio, acompañados con el leve sonido de la música de fondo. Miré por la ventanilla admirando la explosión de colores del cielo en contraste con las luces de la ciudad. Cuando llegamos bajamos del coche y me acompañó hasta la mitad de la entrada.
-Gracias por todo Ricky, he disfrutado mucho esta tarde
-Yo igual, deberíamos repetir-sonrió pícaro
-Claro, deberíamos-reí
Me despedí de él con la mano y me giré para encaminarme hacia la entrada de la casa pero una voz me detuvo.
-Kayla-escuché que me llamó Ricky
-Dim...
No pude terminar de hablar porque unos labios se posaron sobre los míos, desconcertándome y dejándome en un pequeño shock, siendo incapaz de reaccionar de cualquier manera. El beso termino tan rápido como comenzó, sin darme opción a asimilarlo. Ricky se alejó con una sonrisa mayor incluso que la que tenía normalmente, se acercó de nuevo a mí y susurró en mi oído:
-Buenas noches Kayla-dijo con voz ronca
Aturdida me dirigí hacia el interior de la casa, todo se encontraba en completo silencio y oscuridad cuando alguien me tomó del brazo y me arrastró hasta la cocina. Iba a lanzar un grito cuando una mano se posicionó sobre mis labios amortiguando mi voz. El pánico circulaba por mis venas haciéndome temblar y acelerándome la respiración.
-¿Con que Ricky eh?-dijo una voz lanzándome veneno
Brad.
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