POV'S Lia.
Sábado por la mañana.
Tenía el día bastante ocupado como últimamente ha estado siendo. Ross me invito a salir hoy junto con Grace e Ian, mama accedió ante eso, fue un milagro. Abracé a mi madre quien estaba junto conmigo mientras veíamos la televisión, su moretón aun seguía pero se lo había cubrido con maquillaje. Se inclinó un poco y comenzó a leer el periódico que nos habían traído desde temprano.
—Uh... escucha esto, aquí dice que hay personas que van a peleas y son asesinadas.— comento siguiendo su lectura— por suerte tu no hija.
—uff si madre, soy un ángel.
—Lose mi sol.
Mi celular comenzó a sonar montones de veces y supe que eran los chicos, ayer Cody me había agregado a su grupo.
Gruñones y gruñonas.
Alice: DESPIERTEN PAR DE GUSANOS.
Lia:Basta yo ya estoy despierta.
Respondí y en un segundo su respuesta ya estaba.
Alice: Esa es mi chica.
Grace: Hey tuve una dura noche, muero de sueño estoy cansada.
Ross: ¿Una dura noche? Vaya Grace, Ian si te hizo cansarte ayer JAJA. Bromeó.
Grace: Callate o te corto lo de ahí abajo.
Lia: Basta deja a mi chico.
Cody: Iugh dejen de joder con sus mensajes, dejen dormir.
Brady: Que amargado cody:p.
Bloquee la pantalla de mi celular y lo deje en mi mesita.
—¿Quién te envía tantos mensajes?—pregunto mama.
—Amm unos amigos. Mama debo ir a ver a Grace, he quedado con ella.
—¿me dijiste que para una tarea?
—Si exacto. — las mentiras no me llevarían a nada bueno pero que más da.
—Bien, cuidate mucho Lia, por favor.
—¿Cuándo no me he cuidado?
—Siempre —bromeó.
Le di un beso en la mejía y salí de casa.
•••
Grace estaba acostada en su cama mientras me contaba acerca de sus problemas. La verdad es que solo había venido para eso, si ella me necesitaba siempre estaría disponible.
—Pero estaré mejor o al menos eso pienso.
—Lo estarás. —le aseguré.— mi padre igual casi no se preocupaba por mi, así que simplemente hablé con el y pues ya sabes en ése tiempo era muy pequeña, así que le dije que no me quería y dramatice mucho.
—vaya... Y yo que creí que tenías la vida perfecta.
—No no, dejate de eso.
Los recuerdos se me vinieron ala mente, aún recordaba perfectamente la muerte de mi padre, lo peor era que yo había visto aquél triste momento. Eran cosas que aún dolían sin importar cuanto tiempo pase. Recuerdo que mi madre se puso demasiado mal el día de su muerte, tanto que no fue capaz de hacerle un funeral, mi tía anne se encargó de todo eso. Esfume aquéllos pensamientos que comenzaban a ponerme nostálgica.
—¿Entonces si saldremos?—pregunto y asenti.
—Grace andas en tu mundo. Ya lo habíamos hablado.
—Estoy cansada comprende cachorra.—reí— ayer fui a un parque de diversiones en la madrugada con Ian.
—Grace ustedes no tienen remedio.
—Callate, admite que igual te gusta hacer idioteces.
—Ross me lo prohíbe.
—Vamos es tu vida se feliz vivelaa.
—Grace si Ross te escuchará decirme esto, te mata.— personalmente odiaba hacer idioteces, así que eso iba más que un "Ross me lo prohíbe".
—No le temo.— alce una ceja y reí. ¿A quien quieres engañar Grace hamilton?— b-bueno si le temo solo un poco... Es un jodido cabrón conmigo, aunque es un gran amigo igual.
Seguimos hablando de temas. Para cuando dio las 3, me retire de su casa aunque ella no quería pero debía. Cuando llegué a casa Ross se encontraba ahí junto con mi madre tomando una tasa de café al parecer, los mire con confusión y ellos rieron. Me acerqué hacía ellos y primero salude a mi madre, luego a Ross dándole un beso en la mejía y un cálido abrazo.
—¿Qué haces aquí? Se supone que nos veríamos en la noche.
—Losé, no pude evitar venir, quería verte.— sentí como mis mejías tomaban aquél color rosado.
—Además que bueno que ha venido. Necesito que vayan a hacer unas compras, claro si es que pueden.
—Claro Sandra. —asintió Ross aceptando.
—¿No te molestaría Ross?
—Para nada Lia.—me observó con confusión y luego su mirada fue tierna— solo denos la lista de compras.
—Enseguida vuelvo, la tengo en mi bulto.— contestó mama y se fue en busca de la dichosa lista.
Observé a Ross y de pronto sentí la sensación en mi cuerpo de querer abrazarlo y nunca soltarlo. Él se había vuelto como una adicción en mi vida, y no sabía si eso era malo o bueno.
—Debería ir a cambiar.— susurre dándome la vuelta, alguien me tomo la mano y regresé observando a un Ross lleno de ternura.
— Te vez bien así.—admitió haciendo que mi corazón latiera tan rápido.
Cuando mama volvió con la lista, Ross la tomo y analizo las cosas que comprariamos.
—Ten.— mama me extendió su tarjeta y sonreí.— Solo es para las compras Lia, pero si quieres comprense algo para ustedes.
—Gracias mama.—guardé la tarjeta en mis shorts y Ross me tomo de la mano.
—No tardaremos mucho.—aviso Ross antes de que saliéramos de mi casa.
•••
Llegamos a SAMS CLUB y comenzamos a hacer las compras. La lista era más inmensa de lo que creí y bueno me extraño demasiado ya que mi madre no salía comprar demasiadas cosas. Ross tomo uno de los carritos y lo abracé por detrás, pero luego me separé de él ya que comenzaba a cansarme estando en esa posición.
—Lia ¿Cuál es el segundo en la lista?
— Uvas.— reí.
—Bien, ala sección de frutas y verduras.— comento Ross.
Fuimos hasta la sección de frutas y metimos todo lo necesario en el carrito. Tache todas las cosas que ya teníamos y vaya realmente me la estaba pasando muy bien con Ross, no dejaba de hacer bromas o decirme de cosas lindas. Además el se veía muy bien, ya que llevaba pantalón de mezclilla, camisa negra y una gorra negra, algunas chicas lo miraban pero entonces yo hacía hasta lo imposible para que vieran que el ya no esta disponible.
—Lia, ya no te enceles. Da igual que las tipas me miren, sabes que me gustas tú y nadie más.— aquellas palabras me hacían sentir mucho mejor.
—¿Es que no ven que estoy contigo? Creó que es lógico que te gusto pero las tipas solo quieren hacerme enojar.
—Basta no es para tanto.—comenzó a reírse y se detuvo a agarrar galletas oreos y dejarlas en el carrito.
—¿Qué no es para tanto?— grite enojada... En verdad me celaba que las tipas observen a Ross, parecía como si lo violarán con la mirada, las odio.
—Retiró lo dicho cielo.— sus manos posaron en mi cintura y entonces se inclinó un poco para besarme, era la segunda vez que nos besábamos y vaya que sus besos me llevaban hasta el cielo.— Te vez preciosa hoy Lia, había olvidado recordartelo.
En vez de responderle, simplemente lo besé y después le sonreí.
Cuando terminamos de las compras, salimos de ahí y metimos todo en el auto de él. Creí que iríamos a mi casa pero no, Ross me llevó hacía un parque, la gente estaba amontonada en un círculo y entonces tome la mano de Ross y me acerqué hacía ahí para ver que ocurría. Habían unos señores ahí cantando, no pude evitar querer ir a bailar en frente de todos, Ross pareció notar mi expresión de entusiasmo.
—Vamos.— me empezó a acerar hacía ahí y negué.
—¿Qué diablos haces?—susurre.
Las personas nos dieron el espació suficiente para adentrarnos al círculo, Ross me jala la mano y negué incontable veces, las personad comenzaron a animarme y entonces lo hice. Los señores comenzaron a cantar otra canción y Ross me empezó a dar vueltas. Sonreí como tonta y note los aplausos de todos, empecé a hacer algunos pasos de acuerdo ala canción. La canción parecía de estilo araba y realmente era buena.
Cuando finalizó, me fui junto con Ross y no paramos de reírnos, tal vez nos habíamos visto bastantes estúpidos pero daba igual por que nos habíamos divertido mucho.
—Me he divertido. — grite y comencé a dar vueltas.
—Ven para aquí Lia. —me grito Ross.
Me acerqué hacía el y extendió sus manos para que lo abrace, así lo hice y me pare de puntitas para llenarle toda la cara de besos. Sentí su corazón latir por cada segundo, me separé de él y observé sus ojos, me analizaban perfectamente el rostro. Ross unió nuestras manos y me dio un beso en la frente.
—Lia, no sé mucho acerca de relaciones. —el río— Todo lo que quiero en el mundo, es tan sólo seguir contigo... Me encantaría saber cómo estuvo tu día, dónde te agradaría comer, quiero pelear contigo y oír todas tus teorías, incluso aquellas que estén completamente, ya sabes, equivocadas. Así que mi preciosa Lia, ¿serías mi novia?
Me quede absolutamente sin palabras, aquélla pregunta me había dejado totalmente feliz y ala vez confundida.
No quería que nos hagamos daño siendo novios pero recordé, en cualquiera relación siempre se dañaran. Así que... No importa lo que ocurra, creó que debería ser feliz por todo el tiempo que sea posible.
—Si.— acepte, sonrió ampliamente y me besó.