DELANEY
Mientras iba en la parte trasera del taxi que nos reocogio del aeropuerto, iba pensando en por que mi madre tuvo que aceptar la propuesta de Thomas de irnos a vivir los cuatro a LA y dejar Canada. Por una parte si que me queria ir de allí, estos ultimos meses los he pasado fatal. Mi madre lleva dos años casada con Thomas Jones, uno de los empresarios mas importantes de California. Hace unos meses estaba arreglando papeles y cosas de esas para abrir una empresa en LA y de ahí dirigir todas. Esta muy contenta y feliz, en LA tiene a una amiga de la infancia que solo se pueden ver una o dos veces al año. Tambien queria irse por que su vida allí ya no era como antes y necesitaba un cambio de aires.
Mi madre estaba a mi lado sentada, llevaba el pelo recogido con una coleta, unas gafas de sol negras y grandes, una camisa vaquera oscura, unos pantalones negros ajustados y unas sandalias. A su lado estaba el bolso que le regalo Thomas para sus dos años de matrimonio. Iba observando por la venta las maravillosas vista que tenia LA. Mientras, yo, iba escuchando musica y viendo que no quedaba mucho para llegar ya que por el barrio que ibamos era muy diferente a los otros, este era de ricos.
-Delaney, ya llegamos- me cogio la mano. Subí la mirada y en su rostro se dibujaba una sonrisa de oreja a oreja- ¿Estás contenta?-
-Bueno, entiende que me tengo que adaptar a esta ciudad y a su gente, yo estoy acostumbrada a Canada, mama...- mi madre sabia perfectamente que no me hacia mucha gracia todo esto- Dame tiempo y espacio-le sonreí para que no se preocupara.
-Ya estamos señoritas- el taxista nos avisó.
-¿Cúanto es?- mi madre le pregunto mientras buscaba el monedero en el bolso. Yo sali del taxi y me quede mirando la casa.
Era azul y blanca. Habia un pasillito de piedras que te llevaban a la puerta principal con un porche pequeño que había una mesa y dos sillones. A simple vista dos pisos.
Mi madre salio del taxi y el taxi se fué. Yo seguia admirando la casa que tenia en mis narices y la cual iba a vivir a partir de ahora. Me gire para ver a mi madre, estaba buscando algo en el bolso.
-Dichosos bolsos...- maldicio. Yo me reí- aquí esta-saco el móvil y marco un numero.-Thomas, estamos fuera. Las maletas aun no están. Vale cielo, ahora nos vemos- colgó y se dirigio hacia la puerta y llamo. A los pocos segundos una mujer bajita, un poco regordeta, con el pelo castaño y ojos marrones nos abrio la puerta. Llevaba una bata y encima un devantal.
-Hola, soy Elena Jones la esposa de Thomas- mi madre y su simpatia.
-Si, la señora Jones. Estaba esperandola. Pasen- la mujer nos dejo pasar. WOW nada mas entrar habia una cristalera que veias la parte de atras de la casa. Antes de llegar a la cristalera estaban las escaleras para ir a la parte de arriba. A la derecha habia una puerta que daba a la cocina y a la izquierda a un salon enorme decorado con muebles blancos y plata-el señor Jones me dijo que vendriais hoy por la tarde.- la mujer se le veia muy simpatica y responsable ya que sin preguntra nos estaba sirviendo café- en un ratito estará aquí. Aquí os dejo los cafés.
-Muchas gracias...- mi madre intento ser educada hasta que no le pregunto su nombre.
-Oh, perdonar. Me llamo Jena Pastor. Pero llamarme Jena.- la mujer respondió con una sonrisa y se largo de la cocina. Era de color gris y blanca, en medio había una barra con cuatro taburetes. También había una mesa con cuatro sillas y enfrente una televisión colgada.
-Mama, ¿en que mundo me has metido?- le pregunte observando toda la cocina. Las servilletas eran de tele y de marca cara, las tazas dónde estaba el café eran preciosas y caras... Y así todo. No me gustaba este mundo.
-Delaney, entiéndeme, yo quiero a Thomas por encima de esto. Cuándo lo conocí apenas sabia que era uno de los empresarios mas importantes de California.- siempre que empezábamos este tema acabábamos discutiendo.
-Vale, pero es que me has arrastrado a mi obligándome a dejar todo en Canada...- me senté otra vez en el taburete. - he tenido que dejar mi grupo de baile....- me puse las manos en la cabeza. Eso era una de las cosas que mas me fastidiba, tener que dejar a mi grupo de baile...
-Hija, ya te lo he dicho muchas veces. Cuando acabes este año el curso te puedes ir a estudiar a Canada, pero este año te quedas aquí.- ya empezaba a perder las formas.
-Un año aquí, siendo la nueva, sin conocer a nadie y encima tengo que aguantar un "hermano" de cinco años durante todo lo que queda de verano- me bebí el cafe de una y deje la taza con fuerza.
-Delaney... Contrólate- me advirtió. La puerta se cerro y apareció Thomas, era mas alto que yo, tenia el pelo oscuro, sus ojos eran verdes, y para tener la edad que tiene estaba en forma. Llevaba un traje negro con una camisa azul marino y corbata negra. En la mano izquierda llevaba un maletín. Mi madre le vio y sonrío.
-Thomas, cariño- se acerco y le planto un beso que me hizo girarme para no verlos. Que situacion tan asquerosa...
-¿Como estáis? Las maletas llegan en diez minutos- se separo de mi madre y vino a mi para darme un abrazo. -Delaney, el hijo del señor Horan tiene un año mas que tu y a repetido curso- me explico mientras se servia el café.
-¿Y?- pregunte de mala gana, me levante del taburete, cruce los brazo y me apoye a la otra parte de la cocina, donde estaba el friega platós. Mi madre volvió a sentarse en el taburete.
-Que iras con el a clase, y he pensado en si sales con el y así ya tienes con quien salir- ¿también me tiene que buscar las amistades? Este hombre flipa. Le hice mala cara.
-Delaney, no te cuesta nada conocerle. A lo mejor podéis hasta ser buenos amigos- mi madre que no se meta que esto no tiene nada que ver con ella... Puse los ojos en blanco y pase de ella.
-Mirar, estoy cansada del viaje y me duele la cabeza. ¿Thomas podrías enseñarme la que será mi habitación y ya me instalo?- le pregunte pasando de mi madre. Thomas se levanto y llamaron a la puerta.
-Si claro- salió de la cocina y abrió la puerta.
-Buenas tardes señor Jones, aquí están sus maletas.- el chico joven nos entrego las maletas. Noté sus ojos clavados en mi.
-¿Que miras?- mi simpatía estaba agotada chaval. El joven desvío la mirada a Thomas.
-Aquí tienes, quédate con el cambió- Thomas le entrego un billete.
-Muchas gracias señor Jones. Buenas tardes- dio media vuelta y se largo.
-Ven, te llevare a tu habitación- cogio las maletas de mi madre y subimos a la parte de arriba. Era un pasillo largo, tendría por lo menos seis puertas. La mía era la ultima del pasillo- Esta será tu habitación Delaney. Solo tiene la cama, y la mesa por que no se como la quieres- entramos y al verla tan grande me vino a la cabeza que aquí tenia espacio para bailar. Tenia un ventanal que daba a la parte del jardín con piscina. También observe que si tenia ventana, si no la hubiera tenido hubiera sido un problema. -Esta puerta es la de tu baño propio y la de allí es un vestidor- bajo la mirada a mi. Mis ojos brillaban y mi boca estaba abierta.
-Que grande es- las únicas palabras que me salieron. Thomas se rió.
-Mañana iremos de compras a comprarte todo lo que te falte. Ahora descansa y nos vemos esta noche- me dio unas palmadas en la espalda y se largó. Cogi mi maleta y me fui al vestidor y arreglarme la ropa. Cuando la tuve arreglada me fui a la cama, me senté y me puse música, me acosté y me deje llevar por el cansancio del viaje.
***
-Señorita, su madre me manda que te avise de que se prepare para la cena.- la voz de Jena me despertó.
-Por Dios... Diles que no voy- no tenia ganas de ir ni de arreglarme ni nada.
-Señorita, debe ir, vas a conocer a Josh y le aseguro que donde van se cena de maravilla- abrí los ojos y Jena seguía a mi lado de píe.
-Jena, ¿me ayudas a elegir la ropa?- una sonrisa apareció en su rostro.
-Claro, pero primero dúchese. En veinte minutos estoy aquí para ayudarla-dio media vuelta y se fue.
***
Estábamos camino a casa, después de cenar fuimos a dar una vuelta por el muelle, ya que Josh dio la cena con que queria ver los barcos...
Josh era una copia de Thomas pero en miniatura. El pelo moreno, ojos verdes y alto para tener cinco años. Era la primera vez que nos veíamos en persona al principio no me hablaba mucho pero como fue pasando la cena me fue hablando mas. Cuando llegamos al muelle me cogio de la mano y no me soltó hasta llegar al coche.
Ahora iba durmiendo en su sillita del coche y con su peluche de un oso. Me gustaban los niños pero no para pasar 24 horas con ellos. De momento Josh me encantaba, y visto que era un malote ya tenia planes para cuando nos quedasemos solos en casa. Alargue mi mano a su pelo negro y le acaricie.
¡Hoola! Bueno, aqui esta el primer capitulo de BODY ON ME. Esta historia va ser diferente ya que le voy a poner mas ganas. Espero que os guste y si es así que se la paseis a vuestros amigos y que la lean. Nos vemos en el proximo capitulo. Gracias por leer y votar.❤️