-¿Si?
-¡Buenos días bebe!
-Buenos días bebe jajaja
-¿Que,cuando vienes?
-Dame unos minutos, desayuno y salgo para allá ¿Vale?
-Si si, pero venga date prisa
Colgué y me senté en la mesa a tomarme el café. No quería dejar a mi hermano solo en aquellos momentos y menos es el día de todo; donde demostrábamos que nunca habíamos sido lo suficientemente fuerza como quisimos mostrar.
Sentados cada uno en un extremo de la mesa tomamos el café en silencio, recordando a Débora.
No pude aguantar mucho más ese silencio incómodo y tampoco quería romperlo, porque seria igual que al romper un cristal, frágil, que nos cortaría dejando cicatrices que calladas gritasen Débora.
Me levanté, le deje un beso con sabor amargo, más de los recuerdos que del café. Y salí de casa.
Ventaja, Arya viva a 3 minutos de mi casa y creeme que es un puntazo.
Me presente en su casa y subí directamente en el ascensor. Llegue al piso 8 mientras en el espejo del ascensor me retocaba. Se abrieron las puertas y allí, en el marco de la puerta estaba ella apoyada. Arya es una chica muy poco más alta que yo, rubia y con unos enormes ojos color coca-cola. Siempre expresaba mucho en sus gestos y tenía un cuerpo bien formado. Era muy guapa, tanto que si fuese lesbiana iría a por ella. Pero como no lo soy dejemoslo en amigas.
Salí del ascensor y corrí a abrazarla. Nunca nos mostramos afecto porque no somos muy de hacerlo, pero en el día de hoy todo vale.
Ella no dijo nada, solo me abrazo y cuando atisbo una lágrima al borde de mi ojo me la secó y me hizo pasar.
Yo odio llorar pero esta situación me superaba, lejos de hacerme mas fuerte me había hecho mas debíl.
Me senté en el sofá y empezamos a planear la noche que nos esperaba.
-¿Que vamos a hacer esta noche?
-¿Quienes vamos a salir?
-Pues son fiestas, así que hoy salimos: Sandra, Mónica, Adriana, Lana, Carla tu y yo
-Yo hoy necesito salir la verdad, no puedo mas con esta mierda
-Mira Bel, hoy vas a salir, te vas a emborrachar y vamos a bailar el baile del serrucho, ¿De acuerdo?
-Creeme que por mi, así sera
-Y hoy ¿Que hacemos para las bebidas?
-Tu eso dejamelo a mi, que hablo yo con Suko
Aclaración: Suko era un chaval de 2 años mas que yo, que bueno, hablaba con el así de colegueo pero ya se sabe, que te acaba haciendo mas tilín del que pensabas.
-Vale, por mi perfecto... Pero ya sabes, a ver que haces esta noche y solo te digo que tengas cuidado
-Si tranquila, que no pasa nada
-Ya me se yo eso si, solo te lo digo: cuidado
Después pasamos el resto de la mañana haciendo preparativos y escogiendo conjuntos para la noche. Yo me decante por ponerme un corset negro entallado de la época Victoriana de Londres de mi hermana, unos pitillos negros rotos y unos botines de tacón con tachuelas en la parte de atrás. Arya iría con un top ajustado por debajo del pecho, unos vaqueros de tiro alto, un cardigan y unas cuñas crema que eran de lo mejor en zapatería.
Entre cotilleo y cotilleo, modelito y modelito se acercó el mediodía y mi hora de ir a casa, a comer en familia, básicamente los que no éramos ya desde su desaparición.
En cuanto me llamaron fui a casa. Todos nos sentamos en silencio. Mi madre estaba a punto de llorar, mi hermano no sabia que hacer, mi padre tenia los puños apretados y apoyados en la mandíbula y ver aquello me destrozo de tal manera que solo fui capaz de gritar:
-¡¡Si joder, ella se ha ido y no esta dispuesta a volver, ella se largó y nosotros estamos mueriendonos cada día un poco más. Yo ya no aguanto mas ni esta situación ni estar así joder, ya no puedo más!!
Acto seguido cojí las llaves, dinero, un paquete de tabaco arrugado, un mechero y el móvil. Di un portazo y salí a la calle, sin rumbo, solo a buscar algo de paz. Solo a intentar encontrarla.
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