UNLIMITED

By AranzaGonzlez6

1.2K 95 8

Había más poder en ella del que pensaba, pero eso podía quitarle lo que más quería en la vida. More

Capítulo 1: Viaje Inesperado
Capítulo 2: Barahúnda
Capítulo 3: Confusiones entre flores
Capítulo 4: Vestigios
Capítulo 5: Florece la Confianza
Capítulo 6: Fiesta de Cerezos
Capítulo 7: Invernadero
Capítulo 8: Luces Claras
Capítulo 9: Situación Floreciente
Capítulo 11: Enredadera
Capítulo 12: Buscando Raíces
Capítulo 13: Árbol genealógico
Capítulo 14: Cruzada de Pétalos
Capítulo 15: Flor sin límites

Capítulo 10: Deshojando Capullos

41 5 0
By AranzaGonzlez6

Unlimited

By Lovergreen

Capítulo X: Deshojando capullos

Aunque a veces por descuido
mi pensamiento vuela a tu lado
recuerdo tu trato conmigo
y continuo actuando como si nada hubiese pasado.

Hasta luego mi amor
aunque sigo en ti pensando
ya no siento aquel dolor
ni el miedo mi vida atravesando.

Anónimo

Cuando salió del castillo de Naraku, había decidido regresar al castillo Higurashi. La presencia de ese hombre la enfermaba y además, saber que tenía que seguir sus órdenes la hacía casi querer asesinarlo. Una vez en la habitación de Kagome, se dispuso a seguir rastreando la energía de la chica, pero una ola de poder la detuvo. Ese poder provenía solamente de Kikyou, de eso no había duda. Sus pasos la dirigieron hasta la puerta donde claramente escuchó el conjuro de la princesa mayor.

Ella estaba viajando en el tiempo, para encontrarse con Kagome.

Sonrió malvadamente cuando la vio desaparecer, esa estúpida había logrado trascender el tiempo. El espejo seguía suspendido en medio de la habitación, así que entrar y seguirla no fue muy difícil, no sin antes ocultar su esencia con un conjuro.

El sitio era extraño. Observó alrededor y las vio juntas... con un hombre. Casi se atragantó. Ese hombre, estaba más que segura, que su sangre era demoníaca pero... lucía como un humano ¿qué demonios estaba pasando?

Los tres entraron al extraño lugar que estaba más allá. Al parecer era una vivienda. La sonrisa surcó su rostro nuevamente. Tal vez no tenía el poder suficiente para abrir un portal que la ayude a viajar en el tiempo, pero podía darles un pequeño susto a las dos hermanas, aprovecharía que el portal que estaba abierto por los poderes de Kikyou.

Lentamente dejó fluir parte del poder de Naraku, el cual poco a poco le había robado, él tampoco se había dado cuenta. Cuando ya era lo suficientemente denso, vio salir a las tres personas de la casa y escuchó claramente el susurro de la hermana mayor...

-Naraku...

Su sonrisa de agrandó. De esta manera esa estúpida sabría que estaba siendo vigilada y que ahora, al haber conseguido a Kagome, no estarían a salvo. Tsubaki lograría obtener el alma de Kagome y pasara lo que pasara, también iba a poseer la Shikon. Retomó su camino de vuelta al portal, su trabajo estaba terminado. Ahora sólo debía esperar que esa chiquilla regresara, seguía a salvo ya que de ella no sospechaban.

Kikyou escuchó el gruñido detrás de ella, mientras la neblina comenzaba a dispersarse y dejó de sentir la esencia de Naraku. Se giró y observó a su hermana al lado del hombre, el cual poco a poco comenzaba a calmarse. Era increíble y ahora estaba completamente segura de que ese hombre era un demonio, lo que no se explicaba era el por qué él estaba en ese mundo, teniendo oculto un poder tan grande del cual ni él mismo estaba enterado.

Kagome lo miraba con preocupación sin apartar sus manos de sus hombros. Sentía una gran impotencia ya que no sabía lo que le estaba ocurriendo, deseaba poder ayudarlo.

-¿Inuyasha?- lo llamó suavemente cuando la respiración de él fue más suave.

-Estoy bien... tranquila- trató de calmarla y la miró esbozando una pequeña sonrisa, la cual para Kagome salió demasiado amarga y dolorosa.

-¿Qué te ocurrió?

-Yo puedo responder eso- Habló la mayor de las dos hermanas- Fue sólo una falsa alarma, Naraku no estaba aquí, pero nos vigila y sabe que te encontré, Kagome- Su voz calma era un contraste escalofriante debido a la gravedad del asunto.

-Eso quiere decir... que no hay razón para que me quede.

Inuyasha al escuchar las palabras de Kagome sintió un nudo en su garganta. A pesar de que la hermana mayor de ella le sugiriera que se quedara en el futuro, sabía que Kagome no lo haría, era muy terca a veces y ni él mismo lograría que cambiase de opinión.

-Iré contigo.

Fue más un hecho que una pregunta. Kagome observaba su rostro decidido y poco a poco empezó a fruncir el ceño.

-Tú no puedes ir conmigo...

-Si puede- Intervino Kikyou- Imagino que quieres respuestas sobre lo que te ocurrió ¿Cierto?

Inuyasha asintió sin que la seriedad abandonara su rostro. Quería saber y también... quería proteger a Kagome.

*********

Su risa estridente retumbaba en la madera de la habitación. Las lágrimas casi salían de sus oscuros ojos de lo fuerte que reía. Kikyou había sido muy descuidada al dejarla pasar por el mismo portal que ella había abierto. Su suerte no podía haber sido mejor. Caminando fuera de la habitación decidió que decirle a Naraku era lo más prudente. Hasta ahora él sabía la manera de debilitar a Kagome y de esa manera, ella se apoderaría de su alma cuando él se descuidase.

Cuando llegó al recinto del castillo de Naraku, él estaba conversando con uno de los soldados.

-Es bueno que todo esté bajo control, Hojo. Muchas gracias por tu ayuda.

De nuevo estaba ese muchachito con Naraku. De alguna manera desconfiaba de él, ese niño se le hacía extraño pero, lo dejó pasar. Un simple humano no podría ser amenaza para ellos. Naraku hizo una seña con su mano y el joven salió de la habitación. Cuando la hechicera posó su vista en el hombre, sintió escalofríos al ver sus ojos oscuros.

-¿Dónde has estado Tsubaki?- demandó con voz profunda. Desconfiaba fieramente de esa mujer, era una amenaza. Ambos trabajaban juntos pero era como pisar sobre campo minado, tarde o temprano uno de los dos estallaría.

-Siguiendo a Kikyou. Ya sé dónde está Kagome, pero... con mis poderes no puedo traerla. Ellas son más poderosas que yo... aunque...

-Aunque...- la incitó a seguir.

-No vi que Kagome tuviera la perla Shikon.

Naraku se levantó lentamente del futón posándose frente a Tsubaki y en un rápido movimiento la tomó del cuello, levantándola del suelo. La hechicera lo miró con furia y de no ser porque el aire le faltaba dramáticamente, lo hubiera escupido por atreverse a tocarla.

-Tráela.

La soltó de manera salvaje y la mujer se llevó una mano al cuello, sobando su dolorida tráquea. Se arrepentía de haberlo ayudado, pero sin este hombre, no iba a poder obtener lo que quería, ya llegaría el momento de su venganza.

**********

Corría todo lo que sus piernas le daban, era increíble la velocidad que podía tener y sin embargo, le parecía muy lento. Hojo lo estaba esperando, tal vez con nuevas noticias del Shogun. Cuando se detuvo frente al muchacho, notó los nervios del mismo. Estaba escapado del castillo y sabía que si el Shogun descubría su deslealtad, lo mataría sin piedad. Hacía mucho no lo veía, desde que le había informado sobre que el shogun buscaba a la princesa Kagome, ahora que tenía noticias de él no había tiempo que perder.

-Es bueno verte, Kouga- Saludó el joven samurái.

-Digo lo mismo, Hojo. Estábamos preocupados por ti, no teníamos noticias tuyas.

-Es que, ese hombre me ha mantenido de un lado para otro, no tengo mucho tiempo ahora, así que escucha con atención... la Hechicera Tsubaki está trabajando con él.

Un gruñido bajo salió de la garganta del demonio lobo. Sabía que esa mujer era de cuidado pero... ¿trabajar con el enemigo?

-Y algo más...-continuó Hojo- La he oído llamarlo... Naraku.

Los ojos azules se abrieron en sorpresa al escuchar ese nombre. Él claramente sabía lo que ese hombre significaba en la vida de las princesas del feudo.

-Han estado confabulando de manera extraña. Ambos quieren a la Princesa Kagome y también la perla Shikon, no sé para qué ya que nunca puedo estar presente en sus conversaciones, pero debes averiguarlo. Debo irme. Luego, cuando pueda, te llamaré si se algo más.

Rápidamente, Hojo emprendió su camino de regreso al castillo sobre su caballo. Kouga estaba furioso, ese hombre los había engañado. No sabía cómo, pero ese despreciable ser estaba usando la fachada del Shogun para llegar a la Princesa Kagome... y eso... eso no lo permitiría.

*********

Kikyou observaba con tranquila curiosidad el alrededor del hall. Era totalmente nuevo para ella todo lo que veía, sin embargo, lo que más le llamaba la atención, era el rostro de su hermana.

-Estás diferente- le dijo suavemente a su pequeña hermana que estaba sumida en sus pensamientos desde hacía rato, luego de que entraran nuevamente a la casa.

-Me siento... diferente- respondió en un susurro sin evitar que sus mejillas se sonrojaran.

-Es por él, ¿verdad?

Su directa pregunta no le sorprendió. Kikyou siempre había sido muy directa con ella, pero si la hizo sentir cohibida y nerviosa. ¿Era por Inuyasha? Si lo era.

-Si...- el murmullo de su respuesta fue suficiente para la otra hermana.

-Estoy feliz por ti... es por eso también, por lo que no quiero que regreses.

-Debo regresar. Todos ustedes están en peligro por mi culpa.

-Sé que tú sabes de tus poderes, Kagome. Sé que has estado ocultándonos el hecho de que conoces tu vínculo con la perla, también nos has ocultado, para protegernos, la magnitud de tus poderes, el hecho de que son tan grandes y que los conoces a la perfección. Sabes también acerca de Naraku, que ese hombre cuando tenías doce años te dejó tomar por primera vez la perla, que a los catorce años casi te mata por querer unirte a la joya y que sus poderes combinados pasaran a sus manos. Sé que sabes que nuestros padres conocen el secreto de tu sacrificio como portal de vida para la perla, la razón por la cual te encerraban en esa jaula y también sé... que sabes que Inuyasha es un demonio perro.

Kagome la miraba atónita y con los labios ligeramente abiertos. Estaba sorprendida, su hermana le había demostrado una vez más que iba siempre un paso delante de ella.

-Conseguiste el espejo de la Diosa Kanna- el hecho de afirmarlo hizo que Kikyou suavizara un poco su expresión. Su angustia radicaba en no poder ayudar a su hermana, eso la frustraba de sobremanera.

-Si. Kouga y Sango me ayudaron a obtenerlos. No puedo quedarme por mucho tiempo, ya que el portal estará abierto sólo hasta el amanecer, gracias al espejo y al velo de la Diosa Kaguya estoy aquí.

Kagome se levantó del sofá, dirigiendo sus pasos hacia donde estaba su hermana mayor y se arrodilló a sus pies, tomando sus manos.

-Gracias por no rendirte, por buscarme y encontrarme.

Kikyou suavizó su mirada y una sonrisa triste apareció en su rostro.

-Jamás podría dejarte sola. Aunque... no fue fácil encontrarte. Esta vez te luciste, viajaste más de quinientos años Kagome. Y el aura de Inuyasha no me dejaba dar con tu energía. Sin saberlo, él te ha estado protegiendo.

Kagome sonrió suavemente recordando las veces que él le había dicho que la protegería, que la ayudaría y que quería que estuviera a su lado, ahora sabía que eso no podía pasar. Ella tenía que marcharse a su propio tiempo. Era así como debían ser las cosas.

La mayor de las princesas notó la sombra triste en los ojos de su hermana. Ella estaba enamorada de él. De alguna manera, el destino era caprichoso y los había reunido.

-Quédate aquí, Kagome.

Alzó la vista y observó el rostro de su hermana, eran tan parecidas y tan diferentes.

-No puedo, Inuyasha me dijo que no hay rastro de nuestro castillo, eso significa que si no regreso, nos desaparecerán, el feudo Higurashi será sólo una leyenda. Si vuelvo, tal vez pueda arreglar todo y si no... al menos lo habré intentado.

Para Kikyou estaba más que claro que no la haría cambiar de opinión, sin embargo, no dejaría que ella fuera sola. En ese momento Inuyasha bajaba las escaleras, había llamado a su madre, sentía la necesidad de hablar con ella, solamente escucharla, ella sabía cómo calmarlo. Cuando enfocó su mirada en las dos mujeres, comprendió que ellas habían estado hablando sobre la decisión que ni él ni Kagome querían tomar. Ella debía irse.

-Inuyasha...- llamó Kagome. La mirada de él era dorada en demasía, el mismo dorado que tenía cuando las visiones de ellos dos se hacían presente en ella. Pero había una que mantenía muy clara y la veía aún si cerraba sus ojos. Él, muriendo, a manos de Naraku. Era por eso que no podía dejarlo ir con ella- Es necesario que hablemos de algunas cosas.

Inuyasha asintió y tomó asiento en el sofá que estaba frente a ellas.

-La noche del ataque al castillo...- Habló la mayor de las hermanas- Kagome desapareció y llegó a este lugar. El shogun quería atraparla, sin embargo no sabemos para qué.

-Pero ahora no es sólo el Shogun- continuó Kagome- Naraku también apareció nuevamente, quiere la perla y quiere unirme a ella, para que su poder sea infinito. Nunca hemos visto el rostro de Naraku, hasta el momento que estuve en el invernadero.

Inuyasha entendía lo que ellas querían decirle. Estaba en medio de una situación irreal, pero no por ello dejaba de creer.

-Como te dije antes...-prosiguió la menor de las princesas- Ese hombre ha tenido la capacidad de entrar a mi mente varias veces y, no he logrado aprender todavía como evitarlo. El desea mi poder y por eso...

-Quieres volver, lo sé. Pero, es demasiado arriesgado. Puedes morir.

Kagome escuchó las palabras de él. Asintió suavemente e Inuyasha aceptó lo que pasaría ahora.

-Debo marcharme, es lo mejor.

-Iré contigo.

-¡No!- Kagome se levantó de un salto del sofá- No puedes venir, tu lugar es éste. Tu tiempo es éste. Debes estar con tu familia y seguir tu vida.

Kikyou quien se había mantenido al margen, sólo escuchando, se levantó suavemente y el borde de su kimono rosó el suelo.

-Inuyasha, tu eres descendiente de los demonios perro, los que habitaban las tierras del oeste, donde está nuestro feudo.

El aludido abrió un poco más los ojos y Kagome fijó su mirada en su hermana. Comprendió que la energía que él tenía era tan grande, que al mezclarse con la suya propia descontrolaban sus poderes, por eso, al conocerlo tenía poco control sobre sí misma.

-El día que el castillo fue atacado, nosotros esperábamos la llegada de los demonios perro para que ellos fueran los encargados de protegernos. Sin embargo, ellos no llegaron. Mi suposición es... que ellos se enteraron de que Kagome estaba desaparecida y al haber nuestro castillo desaparecido... ellos se marcharon y no llegaron a su destino, a pesar de que claramente les dimos las indicaciones para conseguir el nuevo castillo que aunque estaba oculto por mi barrera, ellos podrían entrar.

-Un momento...-intervino Inuyasha luego de escuchar la explicación de la mayor de las hermanas- Estás afirmando que YO... soy una especie de... ¿demonio?

-Lo eres.

La expresión de Kikyou hizo que un frío recorriera su cuerpo. No podía ser pero... ¿qué otra explicación había para lo que había sentido hacía solo unos momentos?

-He tenido visiones- le habló Kagome esta vez- De nosotros dos... en mi tiempo. Pero a pesar de que algunas han sido hermosas... hay otras que no tanto...- Dio un largo suspiro mientras trataba de controlar el nudo que se le formaba en el estómago al recordar la manera en la que Naraku lo atravesaba con su espada- Te he visto morir... y no dejaré que eso suceda.

La mirada que él le dio la hizo estremecer. Pero se mantuvo firme. Si para que él viviera debían estar separados, no cabía la duda.

-Entonces... ¿te irás?- Le dolía saber que no la vería más. Que de alguna manera él estaba fuera de su vida y aunque siempre lo supo, tener la realidad en la cara era más que doloroso,

-Si- Las lágrimas que había reprimido hasta ahora bajaron lentamente por sus mejillas. Tomó fuertemente el colgante que tenía el sello de su familia y sin pensarlo se lo quitó, caminando hacia donde él estaba-Estoy muy agradecida contigo, Inuyasha- dijo al tiempo que colocaba el colgante en sus manos- Has sido... lo mejor que me ha pasado- Un sollozo escapó de sus labios sin poder evitarlo, pero se convenció una vez más que así era como todo debía ser.

Inuyasha cerró sus manos en el colgante y luego la miró. Detestaba verla sufrir, detestaba no poder ayudarla. Lentamente secó sus lágrimas con una de sus manos.

-Volveremos a vernos, lo prometo.

Kagome sonrió suavemente y luego asintió.

-Es hora, debemos irnos- dijo Kikyou caminando hacia la entrada de la casa y saliendo al jardín donde todavía se mantenía el portal. Kagome e Inuyasha caminaron detrás de ella.

-Cuídate mucho y dile a Kaede y a la Señora Izayoi, que siempre estaré agradecida con ellas.

-Lo haré.

Kikyou había abierto nuevamente el portal y sabía que era difícil para su hermana abandonar a ese hombre, pero tal vez, era lo mejor. Decidió ir primero, esperaría a su hermana del otro lado y le daría hasta el amanecer para que se decidiera si irse, o quedarse.

Cuando Kagome vio a su hermana entrar al portal, se giró a Inuyasha, cuando observó sus ojos dorados nuevas lágrimas asaltaron sus ojos. Le era demasiado doloroso dejarlo, pero se repitió que esto era por el bien de él. Para que Naraku jamás lo tocara.

-Cuídate mucho...-le sonrió una vez más. No quería decirle adiós, era muy cruel para ella hacerlo. Se levantó en puntitas y dejó un beso en su mejilla, para luego girarse e ir hacia el portal.

Pero, antes de llegar a él, Inuyasha la detuvo y sujetando su rostro, dejo un suave beso en sus labios. Sus ojos estaban fuertemente cerrados, mientras Kagome lo abrazó, queriendo con ese abrazo llevarse algo de la calidez que él siempre le brindaba. Inuyasha atrapó sus labios en un beso más osado, más apasionado y lleno de todas las palabras que él no había dicho. Separándose lentamente de ella acarició sus mejillas. Estaba sonrojada y eso le hacía sentir mucha más ternura hacia ella.

-Te voy a encontrar, Kagome. Donde sea. Prométeme que te cuidarás.

Kagome asintió y con una sonrisa lo abrazó nuevamente. No querían dejarse ir. Pero Inuyasha se dijo... que era sólo momentáneo.

Kikyou estaba sentada frente al portal en el piso de su habitación, cuando vio como Kagome salía de la luz que rodeaba al espejo y este se cerraba.

Estaba hecho. Había decidido venir.

Cuando Kagome fijo sus ojos en su hermana, sintió que finalmente podía permitirse un momento de liberación, y lloró. Lloró como una niña dejando escapar de su cuerpo todo el dolor que sentía por haber tenido que separarse de Inuyasha.

*********

Apretó fuertemente el colgante de sus manos y su mandíbula se tensó. Hubiese querido estar más tiempo con ella, demostrarle cuánto la quería, cuánto la... amaba.

Se sintió absolutamente sólo, y en ese momento, solamente pudo pedir al cielo que ella estuviera bien.

***********

Naraku estaba de pie frente a la venta cuando sintió como la energía de repente recorría su cuerpo.

-Regresó.

Tsubaki escuchó su murmullo y entrecerró los ojos en su dirección.

-Kagome... regresó.

Continuará...


Continue Reading

You'll Also Like

13.9K 961 29
Hwang Hyunjin, un alfa frío y consagrado al éxito, vive sin espacio para el amor. Lee Felix, un joven omega que apenas descubre sus propios deseos, q...
363K 24K 71
Cruza el Velo... si te atreves. Sophia Veylor nunca imaginó que su vida estuviera marcada por secretos que podrían cambiar el destino de dos mundos...
21.5K 3.1K 23
☽︎~☾︎ 𝑬𝒏 𝒍𝒐𝒔 𝒑𝒍𝒊𝒆𝒈𝒖𝒆𝒔 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝒓𝒆𝒂𝒍𝒊𝒅𝒂𝒅, 𝑨𝒓𝒆𝒔, 𝒆𝒍 𝒅𝒊𝒐𝒔 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝒈𝒖𝒆𝒓𝒓𝒂, 𝒆𝒏𝒂𝒎𝒐𝒓𝒐́ 𝒂 𝑪𝒍𝒂𝒓𝒂 𝑴𝒖̈...
13.1K 1.7K 9
𝗧𝗧𝗬 | 💍 | "Eran opuestos destinados a caminar juntos, les gustara o no" Yerin y Hanwool fueron destinados a compartir un mismo futuro desde los...
Wattpad App - Unlock exclusive features