Dear Sergeant

By naoycaro

2.2M 144K 60.4K

Calor. Dolor. Sufrimiento. Llanto. Son las únicas palabras con las que puedo describir este verano. El peor... More

Disculpen las molestias
WARNING
Intro
Push it up
Punishments
Rejection
Wanna bet?
Not so hidden anymore
Get your hands off me
Getting somewhere
Little white lie
Show Time
It never goes away
Spidergirl
Table for two
Fuck it
Don't Speak
Blurred lines
I like him
Fatty fighting
Breaking point
Being nice for once
Blowing Bubbles
Hairy Beast
You belong to me
Good friends
The morning after
Epiphany
Breaking up { 1 }
Breaking up { 2 }
Pregnancy brain
Wedding plans
Doing him a favor
We go on hurting each other
Oh the jealousy
Let's talk about love
No means no
Payback
I need a dildo
Kiss me thru the phone
Eyes wide open
Living without him
Poor desicions
Stealing like a pro
Pretending
Whispers in the room
It won't be easy
The old ways
I don't do too well with apologies
Bad influence
Not so smart
All about the dress
What about a dare
Work in progress
Three's company
About the maraton
Birthday boy
Intruding
Love Making
One more score
Punished again
Fifteen Seconds
Smack that
Speed Limit
The Goodbye
Epilogue
Part of me
Fresh Start
As the months go by
Coming Back
Almost
Back Again
Walls Going Down
Confessions
Same old love
Looks like cheating
No Matter What
Same Thing
Pillow Talk
All or nothing
Stealing the attention
Arrangements
Faster than the thought
Stressed out
All done and ready
The day has come
With or without you
With or without you { bonus }
Epilogue
NAO LOVES YOU
AVISO: SEGUNDA TEMPORADA
The First Date { bonus }
personajes and shet
Delivery { bonus }
For the gay lovers {no homophobes}
¡¡SORPRESA!!
Unexpected { bonus }
BORRARÉ ESTA HISTORIA!

So, so good

23.9K 1.6K 495
By naoycaro

Me tomo mi dulce tiempo explicando exactamente lo que vamos a hacer, lo repito tanto que creo que incluso los más retrasados entendieron perfectamente, así que después de casi media hora, empezamos a buscar a nuestra compañera herida. Por supuesto yo soy quien la encuentra, porque todos los demás no saben nada de la vida, y me quedo parado a un lado de ella esperando que una sola persona se acerque a donde estamos, pero nadie lo hace por un buen rato así que me recargo en el árbol, observando a Crystal, desparramada en el suelo boca abajo, con la boca abierta. Siendo tan malcriada y mimada, me sorprende que se haya podido dormir aquí en la tierra sin nada de sombra que la cubra del sol.

—¡La encontré! —grita una niña gorda con grandes y muy hermosos ojos azules, haciendo que el resto de la manada llegue corriendo. No digo nada mientras observo cómo Crystal despierta mientras la niña gorda se encarga de checar sus signos vitales— está respirando y su corazón parece estar bien... supongo.

Me encojo de hombros cuando me mira, esperando mi confirmación, pasé mucho más del tiempo que debería explicándoles detalladamente lo que debían hacer, no pretendo ayudarlos más. Entre ellos deciden que la herida está viva y Taret se acerca para cargarla, moviéndola mucho y haciéndola gruñir su descontento. Si fuera de verdad una herida, no creo que hubiera sobrevivido la manera brusca y estúpida como el chico la cargó.

Caminamos de vuelta al campamento donde Tarot la deja sobre una mesa y luego pretenden llamar a una enfermera para que cheque a su compañera. Después de esa dramatización innecesaria, todos voltean a verme con ojos esperanzados, esperando que les diga que lo hicieron bien. Y lo hago, porque me sorprendieron bastante, creo que de haber sido una situación verdadera, Crystal hubiera sobrevivido.

Mi celular empieza a vibrar en mi bolsillo y sé que es Lesley, diciéndome que ya es hora de llevar a los mocosos al albergue. Les doy la noticia de que hoy estaremos alimentando y ayudando a gente sin hogar y varios de los malditos niños sin alma se quejan. Tomo nota de quiénes son para ser más duro con ellos y debo decir que me sorprendo bastante cuando veo que Crystal no es una de ellos.

Cualquiera lo esperaría; yo lo hacía, estaba esperando que se pusiera a llorar de lo injusto que es ir a alimentar gente fea y pobre y blablabla, todo eso que dice cuando algo no le parece, pero en lugar de eso está platicando normalmente con sus dos únicos amigos. Las dos únicas personas que la soportan.

Nos toma una hora llegar al albergue, Lesley llegó en la mañana para hacer todos los arreglos, conseguir la comida, ropa, etc.

Empiezo a darles instrucciones en cuanto entramos, recalcándoles que sean amables y respetuosos. Separo a todos de dos en dos hasta que...

—¿Se puede de tres? —pregunta Crystal, levantando su mano como si estuviéramos en la primaria con una tímida sonrisa en su cara. Entrecierro mis ojos hacia ella. Ahora gracias a su estúpida petición tengo que rehacer los estúpidos equipos.

Minutos después me doy cuenta de que no tenía que hacerlo. Pude haberle dicho que no... como sea, es muy tarde ahora, ya están todos en sus asuntos.



{ Crystal }



Justin nos dio la tarea a mí, Eva y Xavier de repartir algo de la ropa, zapatos, juguetes y demás cosas que compraron para estas personas y estoy emocionada de hacerlo. Hace dos años fuimos a Africa a ayudar niños que no tenían absolutamente nada y me he sentido bien conmigo misma por eso desde entonces. Hacer otra acción caritativa me volverá a dar ese sentimiento de ser una tierna alma dadivosa, lo cual me pone de buen humor. Alguna de la gente aquí está muy sucia pero intento esconder mi asco lo mejor que puedo.

—Santa mierda —gime Xavier, mientras todos respiramos furiosamente después de contener el aire por casi un minuto. Estuvimos cerca del hombre más hediondo del universo— creo que sonará muy mal... pero esto no es lo mío. Para nada.

—Mmmm, no puedo decir que estoy muy emocionada de ayudar a la gente tampoco, aunque no me molesta —dice Eva y se encoge de hombros, separando la ropa de hombres, de mujeres, niñas y niños para repartirla más fácilmente.

—Claro que a mí tampoco me mata de emoción la idea de andar desprotegida entre gente andrajosa que huele mal, con posibles enfermedades transmisibles que tienen la posibilidad de tocarme —me estremezco un poco— pero... estoy haciendo una buena acción, como la niña buena que soy, y el karma tarde o temprano hará que llegue a mí algo bueno. Ya me hace falta.

—Señorita, um, me estaba preguntando —balbucea una niña con cabello mugroso y tieso, tocando mi pierna tentativamente— ¿Tiene algo de jabón que me pudiera regalar?

—Sí, sí, claro —busco en la bolsa, sacando tres paquetes, una botella de shampoo e incluso una muñeca de regalo— toma, linda.

—¡Gracias! —chilla con felicidad y abraza mi pierna. Estoy tan conmovida que ni siquiera me desagrada que me toque.

—Me sorprende tanto mi buen corazón... y hay gente que se atreve a llamarme egoísta —murmuro hacia mis compañeros, y ambos ponen sus ojos en blanco hacia mí al mismo tiempo. No me importa lo que ellos piensen, servir a la gente es algo que me está ganando un puesto en el cielo, justo a un ladito de los ángeles, donde debo estar.

—¡De acuerdo, chicos, eso será todo por hoy! —grita Justin, aplaudiendo una vez para llamar la atención de todos— y como me siento muy amable, dejaré que vayan a vagar por ahí en lo que llega nuestro transporte. Pero en una hora los quiero aquí de nuevo o tendrán problemas ¿entendido?

Todos murmuramos que sí y salimos del albergue lo más rápido que podemos para disfrutar de la civilización de nuevo... aunque, bueno es un pueblo sin chiste... como sea, cualquier cosa es mejor que el campamento. Y hay un Starbucks así que supongo que debo estar bastante agradecida.

Yo y Xavier arrastramos prácticamente a Eva a Starbucks mientras ella se queja de que es un lugar sobrevalorado, que el café no es tan bueno y mil estupideces más que la gente tonta y pobre difama porque no le gusta ser genial ni aceptar la perfección cuando está en sus narices. A veces Eva me preocupa, es muy marimacha para mí, ni siquiera acepta mi plan de coquetear con algún barista para conseguirnos cosas gratis.

—Huele como llegar a casa —murmuro, inhalando fuertemente el aroma a café y pan que tanto amo. Pero para mi desgracia, solo hay dos mujeres baristas y un chico delgado y bajito con cabello largo, demasiado gay para...— Xavier, es hora de que sirvas para algo.

—¿De qué hablas?

—Necesitas seducir a aquella pequeña hada y conseguirnos cosas gratis —digo, dándole una sonrisa grande. Eva se ríe y dice que solo observará y que no quiere nada. No me es extraño que no quiera ser parte de la diversión.

—No lo sé, Crystal. Nunca he seducido a nadie —dice, y luego se acerca a mí para decir en voz baja— soy virgen.

—¡Eso no importa! Todo es acerca de tu actitud —tomo bruscamente sus mangas cortas y las arremango hasta que sus decentes músculos están completamente a la vista. Si yo fuera esa hada, estaría por completo sobre Xavier en un segundo, regalándole lo que me pidiera— si algo me ha enseñado este campamento hasta ahora es que un hombre del ejercito tiene un sex appeal que pocas personas poseen, simplemente por el hecho de tener un uniforme y autoridad. Ponte derecho y muéstrate seguro. Pregúntale su nombre, sácale platica, menciona que estás en entrenamiento... obviamente, no digas que es un campamento para niños malcriados... no lo sé, Xavier. Debería de ser pan comido.

—Esta bien, lo haré —saca su pecho, truena su cuello y, siendo la persona esplendorosa que es, camina hacia el hada para prostituirse por un par de frappuccinos. Me siento en el sillón a un lado de Eva y rezo para que esto funcione, si no... creo que estoy dispuesta a tomar el dinero de las propinas para comprar uno. Cerca de quince minutos después, Xavier se acerca sin nada en las manos y me desinflo en mi sillón— ¿Qué quieres?

—¿Eh?

—¿Qué quieres, Crystal? Dime rápido, la gerente de Tommy se fue y puede regalarnos bebidas —dice y me detengo de chillar. Le doy mi pedido, repitiéndolo dos veces porque es algo largo y no lo entiende, y un rato más tarde, Tommy grita el nombre de Xavier con voz dulce y coqueta— De nada, lo sé, soy genial.

—Eres el mejor amigo que pueda desear —le digo, estirando mis manos para tomar mi vaso venti de pura perfección— ¿Estás segura de que no quieres, Eva?

—Sí... bueno, qué demonios, déjame probarlo —dice, poniendo los ojos en blanco. Le dejo darle un sorbo y sus ojos se iluminan— oh... oh, me gusta. Comparte conmigo.

—Aagghh, maldita sea —bufo sin ganas. Odio compartir. Desde el día de mi nacimiento, sean mocos, muñecas, lápices, hombres o mi bebida favorita en todo el mundo— ya qué.

Nos quedamos aquí un largo rato, Xavier está besando a Tommy en el baño y yo tengo que pelear con Eva para que suelte mi maldito vaso de vez en cuando, pero aparte de eso, estamos pasando un buen rato, haciendo una bella unión, compartiendo memorias e historias de nuestra juventud. Es por eso que no me doy cuenta de que ya pasó la hora que nos dio Justin. Solo me acuerdo de eso cuando la puerta se abre con un estridente sonido, haciéndonos saltar a todos, y Justin entra mirando a todos lados, exudando enojo.

Cuando nos ve, entrecierra sus ojos y camina hacia nosotras, pero nos paramos inmediatamente antes de que pueda decir algo.

—¿Están consientes de que han estado dos horas y ocho minutos aquí, cuando específicamente dije que en una hora los quería de vuelta? —pregunta con la voz fuerte y amenazante y lo único que podemos hacer es encogernos como si fuéramos dos perros chihuahua siendo majados por un grandísimo pitbull. La gente a nuestro alrededor se nos queda mirando con algo de miedo e intriga, y tal vez lujuria al ver a nuestro sargento— ¿Dónde está Esteves?

—Um... está en el baño, estoy segura de que... —antes de que pueda terminar mi excusa, Justin empieza a caminar hacia el baño. El baño donde Xavier está encerrado con Tommy haciendo quién sabe qué cosas. Corro hasta alcanzar a Justin y me entrometo entre él y la puerta para que no entre—Xavier tiene un severo caso de diarrea y creo que sería conveniente dejarlo en paz un rato.

—Angelo, sal de mi camino —ordena, pero no me da tiempo de hacer nada, me empuja a un lado como si pesara medio kilo, estrellándome contra la pared, y abre la puerta sin siquiera tocar. Tommy hace un sonido ahogado con saliva y Xavier jadea y se cubre mientras Justin solo se queda observándolos con la boca abierta, estupefacto. Tommy estaba en sus rodillas frente a mi genial amigo dándole una inocente mamada— ¡De vuelta al albergue! ¡Ahora mismo!

Después de eso da una vuelta y me empuja de nuevo (sin razón alguna) antes de irse de Starbucks pisando con fuerza, casi causando un temblor con cada paso. Esperamos que Xavier acomode su pantalón del uniforme de nuevo y corremos al albergue, donde todos se quejan, nos insultan y algunos nos avientan cosas antes de subir al camión.

—Estás temblando, Eva —le digo, dándole una pequeña sobada en su brazo para que se tranquilice. Xavier está algo asustado, pero más que eso, está sexualmente frustrado— no pasa nada.

—¿Bromeas? Te he visto chillar patéticamente en todos los castigos que te ha dado, no me digas que no pasa nada —se cubre la cara con sus manos pero luego levanta la cabeza de nuevo y me da una mirada rara— debes sacarnos de esto, Crystal.

—¿Yo? —me río— ¿Sabes lo que estás diciendo, Eva? ¿No recuerdas que él me odia?

—Sí, sí, sé que te odia, pero puedes besarlo de nuevo y... no lo sé, tú eres usualmente quien propone este tipo de cosas, haz lo que sea. Por mí. Soy tu mejor amiga ¿recuerdas? Desde aquél incidente...

—Bien, cierra la boca. Intentaré hacer algo.

Maldiciendo a Eva por chantajearme con mi accidente urinal, planeo algo en lo que queda del camino, pero es muy poco tiempo, no se me ocurre nada que pueda hacer, es por eso que en cuanto bajamos del camión y Justin nos manda a almorzar, me espero a que todos se vayan y ataco a Justin antes de que llegue a su habitación, estrellándolo en una pared escondida donde pueda llevar a cabo mi intento de manipulación.

—¿Qué demonios te pasa? No deberías andar por este lado del campamento. Está prohibido —dice, como si yo fuera cualquier persona y no la mujer que compartió saliva con él anoche— además, deberías estar comiendo y pensando en lo que hiciste, preparándote para tu castigo.

—Lo sé, pero mira... así está la cosa —tomo un gran respiro y, por falta de palabras, opto por las acciones. Pongo mis manos en el abdomen de Justin y lo empujo de nuevo hasta que está pegado en la pared, mirándome con confusión— no quiero otro castigo.

—Mala suerte, entonces. No sé porqué esto no pasa por tu grueso craneo pero cada vez que me desobedeces te ganas un castigo. Y hoy nos hicieron esperar y buscarlos por cerca de...

—Estoy consiente de ese hecho, pero toma en cuenta esto... yo no soy cualquier chica del montón ¿Estás de acuerdo? Soy tu novia. Sí, es una falsedad, pero aun así debe contar para algo ¿No?

—De hecho, no.

—Pero... pero... —miro para todos lados, buscando algo qué decir, pero mi vista se enfoca en mis manos, aun en el abdomen de Justin, empujándolo suavemente contra la pared, tan suavemente que realmente no estoy poniendo ningún tipo de fuerza sobre él, o sea que si él quisiera, pudiera soltarse de mi agarre en cualquier momento, cosa que no ha hecho— ¿Te gusto mi beso, Justin?

—Primero que nada, no tienes permitido llamarme por mi nombre —contesta, tensándose y mirándome hacia abajo intensamente— y segundo. No, no puedo decir que me gustó.

—¿Seguro? —bajo mis manos poquito a poquito, de una manera en la que no se de cuenta para que no me detenga— puedo jurar que estabas bastante metido en él al final... si no nos hubieran interrumpido, creo que incluso hubieras intentado meterme mano. Tu lengua estaba muy amigable con la mía.

—Eso no es verdad —responde, con la voz dura e impenetrable. Pero algo en sus ojos duda, y mi estómago da mil vueltas... le gustó mi beso. No puedo evitar sonreír y pegarme un poco más a él, mis manos llegando al fin de su camisa y encontrando camino por dentro, tocando su suave y tibia piel y sus vellos, haciéndolo tensarse aun más que antes, pero aun no se aleja— ¿Qué pretendes, Crystal?

—No lo sé, Sargento, usted que es tan inteligente, dígame —me trago un suspiro cuando siento sus cuadritos bajo mis dedos. Maldita sea, su cuerpo es tan perfecto. Doy otro paso más y tengo que hacer mi cabeza hacia atrás para poder verlo a los ojos. Estoy en la perfecta posición para besar su cuello, pero temo que si lo hago, él entrará en pánico, me empujará como siempre lo hace y saldrá corriendo de aquí, dándome un castigo extra por esto— dígame qué pretendo.

No me contesta nada, puedo ver su mandíbula tensarse y destensarse, pero no dice nada, ni se mueve en lo absoluto. Me doy permiso de mover más mis manos, aprovechando que se está dejando tocar. Lo rodeo y empiezo a manosear su ancha y perfecta espalda. No puedo evitar soltar un suspiro que sale levemente como si estuviera gimiendo, porque prácticamente lo estoy abrazando y se siente tan, tan bien. Entierro mi nariz en su cuello y aspiro porque huele tan, tan bien. Todo acerca de él es tan, tan perfecto.



*****

Si se ponen vivas comenting y voting a lot, les subiré capitulo very very pronto ;)

amor y paz, naomi salami.

Continue Reading

You'll Also Like

102K 5.5K 89
COMPLETA | Estaba en completo shock... No me entraba en la cabeza lo que mis oídos acababan de escuchar. Mis piernas tiemblan, todo mi cuerpo tiembla...
45.3K 6.7K 24
Ser adolescente simplemente no es fácil, por mucho que estemos recibiendo la mejor educación y tengamos los mejores padres, las cosas suelen salirse...
12.6M 446K 67
Hay personas que marcan tu vida sin saberlo. Personas que se convierten en parte de tu historia antes de que aprendas a escribirla. Para mí, él siemp...
761 36 14
-Al final las luces te aburrieron -dijo una vez que detuvo su constante paseo en el corredor. Y, a pesar de que no estaba mirándolo, podía sentir ira...
Wattpad App - Unlock exclusive features