**Porque tu lo pediste Shey querida <3**
Alejo
Sentía unos cálidos labios sobre los míos. Yo tenía los ojos cerrados y estaba disfrutando del momento. Sus labios hacían que miles de cosquillas atravesaran mi cuerpo, llenándome de un fuego que abrasaba todo a su paso, y a la vez de una paz infinita haciéndome sentir como flotando en el aire. Mis labios correspondían a los suyos sin esfuerzo, como si estuvieran hechos solo para eso. Al momento en el que el beso se detuvo, mis párpados empezaron a abrirse para poder ver. Al frente de mi tenia a Sebas sonriéndome con ternura, mirándome con pasión, a lo que yo correspondí con una sonrisa cómplice...
Abrí los ojos de golpe, jadeando y desorientado ¿Qué rayos fue eso? – pensé, todavía sin poder creer lo que había soñado. ¿Qué demonios me estaba pasando? Esto estaba mal, muy mal. Mi cabeza estaba hecha una maraña de confusión, desde esa noche Sebas no salía de mis pensamientos y ahora me perseguía hasta dormido.
Sacudí mi cabeza con fuerza y me palmeé la cara, como si con eso pudiera deshacerme del sueño. No podía pensar en él... no quería pensar en él...
Me levanté malhumorado y me dirigí al baño ¿Por qué existía el instituto? Era el último lugar al que quería ir pero lo tenía que hacer obligado. Abrí la llave de la ducha mientras me desvestía, no pude creerlo al notar la estúpida erección que tenia. ¡Genial! Ahora me excito tan solo por soñar con él – pensé con disgusto. Miré mi pene con reproche y lo ignoré mientras me bañaba, luego me vestí y me dirigí hacia la cocina. Tenia un poco de prisa, no me apetecía para nada llegar tarde hoy.
Bajé las escaleras, para mi sorpresa mi madre se encontraba apoyada en la encimera de la cocina con una taza en las manos.
- Ya esta listo el café – me dijo
- Gracias... ¿Por qué estas levantada tan temprano? – le pregunte mientras cogía una taza para mi.
- Quería hablar contigo... - yo me puse alerta al instante. No era nada usual que ella se levantara en la mañana, más si se había acostado hace unas pocas horas, la conversación tenía que ser importante.
- ¿Sobre que?
- Has estado raro estos días Alejo... ¿Hay algo que te inquiete? – preguntó con voz preocupada. Sentí que me tensaba de inmediato.
- No he estado raro... ¿A qué te refieres? – dije a la defensiva. Sintiéndome extrañamente amenazado.
- Desde el sábado has estado mas callado que de costumbre... ni siquiera me sermoneas como siempre lo haces cuando llego tarde... -decía con el ceño fruncido como si lo encontrara insólito.
- No pensé que lo extrañarías... - la evadí - pero tranquila, si quieres empiezo ahora mismo... Por lo del viernes por ejemplo, cuando dejaste que el imbécil te humillara, ah y por ayer cuando fuiste tu quien lo llamo para salir... - empezaba a enojarme.
- No cambies el tema... ¿Qué te pasó cuando saliste con tus amigos? ¿Por qué estas así? – inquirió sin dejarme escapatoria.
- ¡No pasó nada!... – alcé la voz mientras ponía en la mesa la taza que llevaba en la mano, derramando un poco el café. - y no estoy de ninguna manera... ¡Todo esta perfectamente bajo control!... Me tengo que ir, no quiero llegar tarde al instituto... - finalicé la conversación y emprendí mi salida.
¿Perfectamente bajo control? No pude haber dicho algo mas falso. Control era lo que se me escapaba de las manos. Estaba perdiendo el control de todo, de mis emociones, de mis pensamientos, de mi mismo. Todo me confundía y esa confusión me irritaba.
Tenia que sacarme de la cabeza esa loca idea de que Sebas me gustaba, porque simplemente no podía aceptarlo... no quería aceptarlo. Me parecía completamente ilógico, fuera de contexto, algo que no congeniaba conmigo... algo que no debía ser... Si. Tenía que sacármelo de la cabeza y sabía exactamente como.
Corrí para llegar lo más temprano posible y lo logré, apenas estaban abriendo el portón, yo me dirigí hacia mi salón sin pensarlo. Las puertas de los salones se encontraban cerradas, al llegar al mío vi unos cuantos chicos esperando para poder entrar. Entre ellos estaba Esteban, nunca me hubiera imaginado que él era de los que llegaba temprano.
- Hola – lo saludé en cuanto estuve cerca.
-¡Hola amigo!... hoy llegas mas temprano que de costumbre... - comentó efusivo
- Si... ¿y por qué no han abierto todavía? – le pregunté
- Quién sabe...
En ese momento llegaba el coordinador por el pasillo.
- Muy bien chicos, vayan dirigiéndose al auditorio por favor. – nos indicó con su mano.
- ¿Por qué? – preguntó una chica.
- Vamos a dar indicaciones para el viaje - dijo sin más y empezó a caminar de nuevo.
- ¿Qué viaje? – le pregunté en voz baja a Esteban mientras seguíamos al coordinador.
- El viaje de fin de curso... ya sabes dentro de un mes salimos a vacaciones y los directores siempre organizan este viaje para nosotros... no se porque rayos lo hacen un mes antes, pero bueno... - me explicó.
- ¿Y cuanto dura?
- Es un fin de semana... - yo lo mire confundido
- Entonces no es un "viaje"... - dije sin entender. El se rió
- Puede que no... pero ese fin de semana, solo va el general y una ayudante, y sólo para organizar la estadía, no para vigilarnos a nosotros... Así que podrás imaginarte que hace todo el instituto junto, en un club con todo pago por dos días... - decía alzando sus cejas de manera insinuante.
- Yo no iré... - me limite a decir. Poco me interesaba un fin de semana de fiesta con todo el instituto, además era probable que Sebas también fuera, y yo quería mantenerme lo más alejado de él posible.
- No tienes elección Alejito... - me dijo arrogante. Yo fruncí el ceño – Digamos que es obligatorio, según el director es para contribuir a la convivencia entre estudiantes. Igual no hay nadie que se resista... - hizo un gesto como si fuera obvio – ¡Vamos! no seas idiota... El club tiene actividades para todo el mundo, y en esa noche se arman fiestas brutales ¡Hasta el general se desinhibe!... – me alentaba emocionado. Yo suspiré con desagrado.
- Silencio señores –nos indicó el coordinador.
Llegamos al auditorio donde ya se reunían varios estudiantes. Apenas caí en cuenta de que la reunión era para todo el mundo, lo que significaba que vería a Sebas queriendo o no, ya que siempre nos ordenaban por cursos. Empezaban a llegar mas personas y los profesores nos iban indicando donde hacernos, hasta que el auditorio estaba lleno y uno de los profesores comenzó a hablar.
Inconscientemente recorrí con la mirada la instancia. Vi a Sebas unos metros delante de mi, tenia un brazo alrededor de los hombros de Hanna y se estaban riendo.
Sentí una fuerte presión en el pecho y la rabia comenzó a envolverme. Estaba encolerizado con él ¿Cómo podía reírse así? Se veía tan calmado, tan alegre, como si el sábado no hubiera pasado nada... como si nada le hubiera afectado en lo más mínimo. Mientras yo me carcomía los sesos por su culpa. Además ese brazo encima de Hanna, su gran amiga, la amiga a la que le confiaba todo, con la que supuestamente no tenia nada, pero la abrazaba... y la besaba...
De un momento a otro Sebas volteó en mi dirección y nuestros ojos se encontraron, noté un destello que no supe interpretar. Al verme, desvió la mirada de inmediato y se reacomodó bajando sus brazos, tal vez pensó que no me gustaba que tocara a Hanna. Pero estaba equivocado, no me molestaba que él la tocara, me molestaba que ELLA lo tocara a él.
No, no, no. ¡Concéntrate Alejo! – me recordé mientras palmeaba mi cara de nuevo. No podía ponerme a pensar en eso, tenia que concentrarme en quitarlo de mi cabeza. Y a mi lado tenia justo a la persona que necesitaba.
- Esteban... - lo llamé y el me miró – ehh te quería preguntar... ¿Todavía tienes las entradas para el club? – le pregunte en voz baja
- ¿Cuál club? – me pregunto sin entender. Yo traté sonreír con picardía e hice un gesto con los ojos. – ahh... el de strippers... -correspondió a mi sonrisa – Si, claro... ¿quieres ir?
- Es posible...
- ¿Y tu novia? ¿No se enojará? - me pregunto extrañado. Yo no pensé que él se fuera a preocupar por eso.
- Terminamos... - dije simulando tristeza. Aunque me sentía un poco mal, sobretodo si pensaba en las razones por las que ya no éramos novios... ese beso...
- Pero si empezaron a salir la semana pasada, ese es todo un record... – comentaba medio divertido. - ¿Qué sucedió esta vez?
- No quiero hablar de eso... - lo respondí cortante.
- Está bien, tampoco te enojes... No importa, se de una manera en la que te puedes distraer, y no hay mejor lugar que el Club Aqua... -me dijo claramente emocionado con la idea. Yo le sonreí complacido, sabia que él era perfecto para ayudarme a olvidar todo el asunto de Sebas.
- ¿Cuándo podemos ir?
- Este mismo fin de semana, si quieres – yo asentí.
El profesor que estaba hablando carraspeó para que prestáramos atención, ya que muchos se habían distraído. Yo puse más atención. Al parecer el viaje de fin de semana se haría dentro de dos semanas, saldríamos el sábado en la mañana y regresaríamos el domingo en la tarde. Todos los estudiantes se veían ansiosos por que llegara, yo no le encontraba la gracia, es mas estaba seguro de que no lo soportaría.
Pero estaba satisfecho. La salida con Esteban prometía sacarme de esta confusión, si quería convencerme de que no me gustaba Sebas ¿Qué mejor lugar que un club lleno de chicas desnudas? Confiaba en que mi plan funcionaría, que me convencería de que no me gustaba, de que solo estaba confundiendo amistad con atracción.
Al fin y al cabo nunca había tenido verdaderos amigos, seguramente le estaba cogiendo cariño porque lo consideraba como tal ¿Cierto?... Seguramente me enojaba cuando estaba muy cerca de alguien porque... le tengo envidia ¡Claro eso es!... y seguramente soñé que lo besaba porque... porque... necesitaba una chica...
¡Si, esa era la solución!... ¡Una chica!...
Quería creer eso...
Sebas
Estábamos de camino hacia el salón para la clase, Hanna estaba a mi lado y yo caminaba cabizbajo.
- ¿Estas bien? – me preguntó cuando nos sentamos.
- No... - le respondí con honestidad.
- Sebas no me gusta verte así... - me decía preocupada con una mano en mi hombro.
- A mi no me gusta estar así... - reconocí. Incluso me propuse esta mañana sonreír como si nada, solo para distraerme un poco del asunto. Pero verlo de esa manera, con una rabia infinita en los ojos... me entristecía profundamente...
Miré a Hanna, su cara de preocupación estaba ahí como siempre, pero había algo más, parecía contenerse de decir algo.
- ¿Por qué estas tan callada?... Desde ayer que hablamos por teléfono te noto rara ¿Qué pasa? – le pregunté.
- No es nada... Estoy callada porque me dijiste que no volviera a decirte nada sobre él, y sabes que cumplo mi palabra... pero... -empezaba a decir
- No... - la interrumpí – sigue cumpliéndola... - le dije. No quería saber sus ideas al respecto, no podría soportar más decepciones. Ella frunció el ceño como si estuviera extremadamente frustrada. - Te ves graciosa cuando te frustras... - le comenté en broma.
- A mi no me parece – me dijo sacándome la lengua. Yo me reí un poco – Quisiera que me escucharas... - decía contrariada - pero no se si cualquier cosa que diga salga mal al final, como paso el sábado... No estoy segura... - de verdad se veía confundida.
- Tranquila Hanny, tal vez es mejor que no me digas nada ¿No crees?... así no tendrías nada de que preocuparte... - le dije tratando de calmarla.
- Te equivocas, porque me preocupo al verte así... y si algo que yo diga te hace sentir mejor ¿No prefieres que saberlo?
- No si es algo de lo que no estas segura, tu misma lo acabas de decir... - le expliqué. Ella se quedo meditando mis palabras por un momento, al final suspiro resignada.
- Tienes razón, igual puede que... no resulte bien... - decía pensando en algo.
- Y... ¿vas a aclarar las cosas con él? me refiero a lo de terminarle... - le pregunté.
- No lo se... no creo que piense que todavía somos novios, ya te dije que el se fue enojado sin escucharme... además... - dejó la frase en el aire hablando mas bajito. Me comenzaba a intrigar lo que me quería decir, pero decidí no prestarle atención. No quería permitirme una ilusión que luego se esfumaría.
- pero tal vez, el sigue teniendo esperanzas contigo... y... seria mejor aclarárselo... - le dije sintiendo el peso de mis palabras. Hanna me miró y parecía atragantarse de nuevo con lo que quería decir, luego suspiro con fuerza.
- Hablaré con él... – se limitó a decir mientras se acomodaba.
Yo también me acomodé en mi asiento.
Estaba realmente deprimido y no sabia que hacer, saber que quería a Alejo mas de lo que podía controlar me dejaba con un sabor amargo, pero el que él me despreciaba era algo que no podía soportar...
Algo sumamente doloroso...
Alejo
Me dirigía hacia la cafetería con Esteban. Ya habíamos salido al descanso y yo comenzaba a sentirme nervioso. Pasamos de largo por las vitrinas y nos dirigimos hacia la mesa donde estaban los demás. Hablaban animadamente entre ellos, cuando nos sentamos Cris y Verónica nos miraron extrañadas, pero yo no di ninguna explicación y me senté junto a Víctor, que estaba un poco alejado. Ellos no me dieron importancia y volvieron a su conversación, que se centraba en el viaje.
- ¿Así que vuelves a sentarte con nosotros? – me pregunto Víctor en un aparte mientras comía.
- Si...
- ¿Qué paso con tu novia? – preguntó distraído
- terminamos... - le conteste en un hilo de voz. El no se inmuto ante mi respuesta
- ¿En serio? ¿Y por qué?... – inquirió sin apartar su mirada de su comida.
- No congeniamos... y al parecer se lleva mejor con su amigo de lo que creí - comente sin pensarlo y me arrepentí al instante. Note como él se tensaba
- ¿Por qué lo dices? – preguntó esta vez mirándome. Yo dudé un momento, no sabia que decirle.
- se besaron... - contesté en voz baja sin estar seguro de poder decirlo. Víctor miro completamente confundido y luego desvió su mirada con brusquedad.
- ¿Estando tu presente?... Eso si es pasarse... - comentó. Su voz se oía un poco forzada.
Yo no dije nada y se formo un silencio un tanto incómodo.
Vi como desviaba sus ojos hacia donde se encontraban Hanna y Sebas, justamente donde yo no quería mirar, pero me percate de otra chica, con cabello negro recogido en cola, que se dirigía hacia ellos. Sara. Ellos todavía no se habían dado cuenta, lo ella que aprovecho para correr y aventarse encima de Sebas por la espalda.
Voltee mi cabeza rápidamente.
No quería ver esa escena, me enfurecía de solo imaginarlo...
Sebas
Hanna y yo nos quedamos mirándonos sorprendidos, mientras Sara colgaba en mi espalda.
- Te extrañé... - dijo Sara dándome un beso en la mejilla. Yo no supe que decir ¿extrañarme?
- ¿Y a mi no me saludas? – le pregunto Hanna, ayudándome como siempre.
Sara se bajo de encima de mí y fue a darle un beso en la mejilla a Hanna, luego volvió a mi lado y me agarro del brazo. Esa chica era realmente pegadiza.
- Estoy enojada contigo... - me dijo con voz de niña pequeña.
- ¿Por qué? – pregunté yo sin entender a que se refería.
- Porque me dejaste sola el sábado y no volviste... - decía con gestos dramáticos.
- ehh... lo siento – me disculpé. Apenas me acordaba de que ella se había quedado sentada en la mesa.
- No importa, ya te perdone... - sonrió ampliamente mientras me recorría de nuevo con la mirada.
Yo me sentía muy incómodo, sobre todo si recordaba el beso que me había dado esa noche, algo que yo no había querido que pasara y que además había sido el detonante para la discusión con Alejo.
- Bueno amiga, creo que tenemos que volver a clase... - dijo Hanna al notar mi incomodidad.
- Si... - concordé yo mientras intentaba zafarme de Sara con delicadeza.
Ella cogió mi rostro con las manos y me planto un rápido beso en la boca.
- Bueno, nos vemos... - se despidió y comenzó a caminar hacia el pasillo. Yo me quedé en blanco.
Miré a Hanna y ella se veía exactamente como yo.
- ¡Explícame! – le exigí mientras comenzaba a caminar.
- No tengo idea... Cuando nos fuimos esa noche tan solo nos despedimos, ella no me preguntó ni me dijo nada. Pensé que... con lo del beso se quedaría tranquila... - me decía confundida y apenada.
- Eso no lo llamaría tranquila... - espeté un tanto irritado
- No se qué estará tramando...
- ¡Genial Hanna¡ ¡Genial!... ¿Ahora como me la quito de encima? – inquirí exasperado.
- No se, pero no te alteres... no creo que sea algo importante, y yo te voy a ayudar igual... - me dijo tratando de calmarme.
Nos sentamos en nuestros asientos todavía sin poder creerlo. Esto era perfecto ¡Perfecto!... Ahora tenía detrás de mí a una chica que no me gustaba, y no tenia posibilidad de hacerlo, y que además se notaba lo empalagosa que era.
Si. Todo estaba saliendo perfecto...
Alejo
Me dirigía hacia la salida sintiéndome exageradamente cansado. En todo el día no paré de sentirme tensionado, irritado, confuso... todo un caos. Si así iba a ser toda la semana acabaría muerto, no podía esperar a que fuera fin de semana de nuevo y aclararme la cabeza de una buena vez. Dejar de sentir el torrente de emociones encontradas cada vez que veía a Sebas...
- ¿En qué piensas? – me preguntaron desde atrás. Yo me sobresalté. Cuando voltee vi a Hanna sonriéndome.
- En nada – dije cortante. No quería hablar con ella.
- Veo que sigues enojado... - comentó afligida.
- No estoy enojado, solo no tengo ánimos de hablar... ¿Qué necesitas?
- A veces puedes ser todo un patán ¿sabías?... – me reprochó. Yo no le conteste nada – quería aclarar las cosas, ya sabes respecto a nuestro noviazgo...
- No creo que haya que aclarar nada... todo quedo claro el sábado. Ya no somos novios... - le explique moderando mi tono.
- Si, eso mismo pensé yo... pero Sebas me dijo que hablara contigo... - ese comentario me puso nervioso.
- ¿Por qué? – no pude evitar preguntar. Hanna sonrió con ternura, como la última vez.
- Porque cree que yo te gusto, y pensó que todavía querías algo con migo... - me explicó. Si. Yo tenia razón, el creía que estaba celoso de él.
- Se equivoca... - dije con un suspiro.
- Si. Se perfectamente que no sientes nada por mi... - afirmó mirándome atentamente. En ese momento recordé como había terminado nuestra conversación el sábado. Ella lo intuía... lo sabía...
- Tengo que irme – me apresuré a decir. No podía enfrentarme a ella estando tan confundido. Ella suspiró.
- Sigues negándolo ¿eh?...
- No se de que me estas hablando... - dije mientras emprendía mi camino.
- Así no hay forma de que se lo diga... - fue lo que alcancé a escuchar cuando me alejaba.
Corrí. No se porqué pero lo hice.
Quería alejarme de ella, quería alejarme de lo que ella creía... la verdad que ella sabía y yo no quería aceptar...