—¡Por favor Sasuke, dime a donde viajáremos!
—Naruto y yo estamos de acuerdo en que tiene que ser una sorpresa. —dijo sonriendo.
—No me gustan las sorpresas.
—Esta sí te gustará.
La clase había terminado y nosotros por fin tomamos la decisión de los planes para las vacaciones, habíamos acordado en salir de viaje juntos y en seguida Naruto le susurró algo en el oído a Sasuke y éste asintió, se miraron fugazmente para después ponerse de pie, dijeron que tenían que comprar algunas cosas y preparar todo para salir en un par de semanas.
No quisieron decirnos siquiera el nombre del lugar al que nos llevarían y salieron al aparcamiento en busca del auto del rubio para ir arreglar los detalles del viaje.
—Joder, con estos chicos no se puede...
—Será mejor que vayamos a casa, tenemos muchas cosas de que hablar. —susurra.
—Tienes razón.
Subimos a mi auto y nos ajustamos el cinturón, el suave ronroneo del vehículo se escuchó y nos deslizamos por las calles con el viento revolviendo nuestras melenas hasta llegar a casa, mi madre llegaría dentro de un par de días así que estaríamos solas.
—Y dime, ¿cómo fue?
—Pues... no lo sé, ¿bonito?
—Estupendo, pero ¿qué te llevo a tomar la decisión de entregarte a él?
—Yo... Hinata, nunca creí que algún día diría esto, pero me he enamorado completamente de él, me dejé llevar por lo que quería en ese momento, y lo que quería era ser suya en todos los aspectos. No puedo describir cómo me siento, es alucinante, le quiero, sé que es real... lo siento real, incluso daría mi vida por él si fuese necesario y...
—Dios. —dice sorprendida y se lleva las manos al rostro cubriéndose la boca, sus ojos estaban muy abiertos y se deja caer en la cama a mi lado.
—Lo que siento por él, me da miedo.
—Oh Sakura, me alegro por ti. Por fin sabes lo que se siente estar enamorada.
—Debo admitir que no es tan malo como creí.
—Y tú me echabas en cara mi estado de estupidez por Naruto.
Musita con ironía.
—Qué nos están haciendo estos chicos?
—Definitivamente nada bueno. —se ríe.
Conversamos un rato más, eran las cuatro de la tarde y estábamos solas en casa, el aburrimiento nos estaba matando, hasta que de pronto se me ocurrió una idea.
—¿Qué te parece si vamos al centro comercial a tomar un café? Además, podemos comprar algunas cosas para el viaje.
A Hinata se le iluminaron los ojos y asintió energéticamente. Sin duda, estar mucho tiempo con Ino nos ha estado afectando demasiado.
—¡Es una estupenda idea! Necesitamos comprar bañadores y ropa nueva, no sabemos exactamente a donde nos llevarán, pero tenemos que estar preparadas. —murmura pensativa.
Me paso por encima una rebeca limpia color verde y ella se calza unos zapatos rojos de piso muy monos. Tomamos la llaves del auto de vuelta y salimos directo al centro comercial.
Hinata canturreaba sin parar mientras el viento que entraba por la ventana le pegaba directamente en el rostro y haciendo que unos mechones de cabello obstruyeran su vista, pero aún así no deja de tararear la letra de aquella canción que sale en el radio.
Aparcamos en el estacionamiento de la plaza, le pongo el seguro a mi auto antes de caminar junto a Hinata y ajustarme una cazadora negra que mi madre casualmente me había regalado o mejor dicho, la había enviado por paquetería desde Roma y llegó a casa esta mañana tomándome por sorpresa, pues, era idéntica a la de Sasuke, pero obviamente en una simple talla chica y con uno que otro toque más femenino.
—Te queda bien esa chaqueta, ahora sí te ves como la novia de Sasuke Uchiha debería de verse.
—Que graciosa. —le digo poniendo los ojos en blanco.
Hizo un mohín y no pude evitar soltar una carcajada ante la reacción de mi amiga, ella trató de mirarme con severidad, pero su semblante serio no duró demasiado y me siguió la corriente.
—Bien, a comprar se ha dicho. —chilla emocionada.
Comenzamos a comprar como sí nuestra vida dependiera de ello, cada prenda que nos agradaba la llevábamos al probador y ahí decidíamos si comprarla o no. En menos de un par de horas entre mi amiga y yo cargábamos seis bolsas, era una suerte que viniéramos en auto, así que nos permitimos tomar un descanso mientras tomábamos un café en la cafetería de la plaza.
Una chica bajita de dos coletas se acerca a nosotras, sus ojos color miel se posaron en mi y me mira con superioridad.
—¿Qué van a pedir? —dijo haciendo una mueca.
Sonríe falsamente y saca una libretita del bolsillo de su delantal, toma el bolígrafo atorado en sus cabellos y se dispuso a anotar nuestro pedido.
—Dos té helados, por favor.
—Claro.
Apunta en su cuaderno con letra muy tosca para mi gusto, se limita a sonreírnos una vez más con indiferencia y se retiró.
—¿Viste como te miraba? —pregunta Hinata.
—Puede meterse su indiferencia por...
—¡Cada vez te pareces más a Sasuke! comienzas a asustarme, de verdad. —se burla.
—Y tú cada vez te pareces más a Naruto y eso ya es de preocuparse.
De pronto mi móvil timbra dentro de mi bolso y antes de responder la llamada vi la pantalla. Sasuke.
—Hola.
—Hola. —susurra cauteloso.
Su voz se escuchaba más ronca a través del teléfono e inmediatamente al escucharle sonreí.
—¿Dónde estás? —pregunta.
—Estoy con Hinata en el centro comercial. Pensamos que necesitaríamos nuevo guardarropa para el viaje.
—Me gustas más sin ropa.
—¡Sasuke! —le regaño indignada.
—Hm, estamos cerca, llegamos ahí en cinco minutos.
—Vale.
—No dejes que ningún idiota se te acerque en este tiempo.
Reprimo una carcajada y pongo los ojos en blanco a pesar de que sé que no puede verme.
—No lo sé, hay muchos chicos guapos por aquí...
—Molesta. —bufa exasperado.
—Imbécil.
—Te quiero... —susurra tomándome por sorpresa.
—Y yo a ti.
Cuelgo la llamada y miro a mi amiga frente a mi, ella estaba con los codos sobre la mesa y el rostro ligeramente recargado en sus brazos.
—Nunca pensé verte así.
—Ni yo creí estar así. —confieso divertida.
—¿Vendrán ambos?
—Al parecer sí.
Se ríe discretamente y me guiña un ojo.
—Esto se pondrá interesante. —dice.
—¿Por qué lo dices?
—Ya lo verás.
La misma chica que nos tomó la orden, se acerca a nuestra mesa con una jarra de té helado y un par de vasos, los deja frente a nosotras y se fue sin más.
(...)
Estábamos cansadas, pero decidimos continuar con nuestra tarea de comprar ropa, así que entramos a la tienda más cercana que vimos, Hinata me toma de la mano y me lleva directamente al departamento para mujeres, había prendas muy lindas, por cierto. A mi amiga le brillaron los ojos al ver un vestido, era color blanco y de escote en v.
—Tienes que llevarte ése.
Asiente encantada y me sonríe antes de querer tomar aquel vestido del perchero, pero otras manos se aferraron de la tela de aquella prenda al mismo tiempo que las de Hinata. Era una chica pelirroja de ojos azules y pecas en las mejillas, trataba de arrebatar el vestido de las manos de mi amiga, pero esta tampoco cedió.
—Mm, disculpa, yo tomé este vestido primero. —sonríe mi amiga amablemente.
—Eso no es verdad, yo fui la primera.
—Te he dicho que no.
—Que sí. —grita de vuelta.
—Oye, tranquila, no creo que sea la única prenda. —le digo a la pelirroja para intentar calmarla.
Fue entonces cuando una empleada de la boutique se acercó a nosotras sonriente y se plantó frente a las tres, para después arrancar el vestido de la mano de ambas para su sorpresa.
—Esta es la ultima prenda de éste modelo, así que por favor, necesito que me digan quien llegó primero.
—Fui yo. —dijeron a unísono.
—¿Qué? ¡Por supuesto que no idiota! Yo lo vi primero. —grita la pelirroja.
-—¿A quién le dices idiota, zorra? —responde mi amiga.
Oh, no. Hinata se había enojado, pocas veces la he visto furiosa, pero cuando está de ese humor es mejor alejarse de ella, en estos momentos se encontraba con los puños cerrados a cada lado de su cuerpo y con la mandíbula tensa.
—Creo que te lo dije a ti. I-dio-ta.
Su pequeño puño voló hasta el rostro de la pobre chica que no supo cómo reaccionar en aquel momento y el golpe le dio de lleno en la nariz.
—¡Esta me las vas a pagar niña mimada! —grita la pelirroja.
—Creo que ya fue suficiente.
Decidí parar de una vez la pelear interponiéndome entre ellas, pero el asunto resultó peor, ya que, la chica lo tomó a mal y me miró con furia.
—¡Tu no te metas!.
—Yo puedo meterme cuando quiera.
—Las dos son un par de hijas de papi, es mejor que se vayan o...
—¿O qué...?
—¡Tendré que golpearlas a ambas!
—Quiero ver eso.
Su puño se dirigió a mi rostro, pero ágilmente lo detuve con una de mis manos, lo retorcí con fuerza y su rostro se contrajo por el dolor.
—No se por quien nos tomas, pero será mejor que te largues. —le dije fastidiada.
Quería ahuyentar a la chica, pero esta siguió ahí parada, se deshizo de mi agarre y esta vez quiso atacar a Hinata, mi amiga la tomó de la cabellera y la obligó a caer al suelo de rodillas.
—¡Ya basta!
Algunas empleadas de la tienda gritaban, ya éramos el centro de atención. La chica se zafó de nuevo y se puso de pie queriendo atacar de nuevo a mi amiga, pero una mano la detuvo justo cuando estaba a punto de golpearla.
—¿Qué está sucediendo aquí?
Era Naruto, quien había tomado la mano de aquella chica sin ningún esfuerzo y la soltó cuando la pelirroja corrigió su postura. Nosotras habíamos pasado a segundo plano, todas las mujeres en aquella tienda quedaron embobadas al ver a Naruto. Llevaba unos jeans desgastados y un jersey azul.
La pelirroja se sonrojó cuando la mirada del novio de mi amiga se posó en ella e inmediatamente hizo un ademán de coquetearle para quedar bien, pero no le funcionó, ya que, cuando iba a hablar, Naruto besa a Hinata en la frente y le preguntó si estaba bien a lo que ella asintió.
Sonreí al ver la cara de aquella bruja al ver la escena. ¿A caso todas las pelirrojas son unas zorras?
—¿Qué? ¿A caso no puedes controlar a tu chica, idiota? —se escucha detrás.
Sasuke entró a la tienda, las miradas femeninas estaban ahora sobre él, todas lo desvestían sólo con la mirada. Y es que estaba guapísimo, como siempre. Llevaba unos jeans ajustados y una simple camisa blanca que no alcanzaba a cubrir el final de la tinta en la parte superior de su espalda, para ser más exactos, en la nuca.
—Pues sí he visto bien, Sakura también estaba involucrada, así que no hables.—se burla.
Se acerca a nosotros y me pasa un brazo por los hombros para atraerme hacía el y después besar mi sien.
—Por supuesto que estaría involucrada, es mi chica después de todo.
Naruto le saca la lengua en un acto muy infantil y abraza a mi amiga.
—¿Por qué sucedió todo este lío? —pregunta Naruto.
—Hinata quería ese vestido y esa chica también.
Le digo ambos y ella se sonroja.
—Señorita...
Sasuke llamó la atención de la empleada y esta obediente se acerca, obviamente esperando un cumplido o coqueteo de parte de él, pero nunca llegó.
—Ya escuchó, ése vestido lo quiere la amiga de mi novia, por lo tanto se lo va a llevar.
—Si. —respondió la chica.
Estaba sonrojada a pesar de que las palabras de Sasuke fueron frías y cortantes.
—Señor ¿a qué nombre lo pongo?—dice tartamudeando.
—Sasuke Uchiha.
La chica abre los ojos sorprendida y prácticamente corrió al mostrador a envolver aquel vestido.
—Se escucha bien cuando dices esa palabra. —le susurro encantada.
—¿Cuál?
—Novia...
—Lo sé, suena bien.
Me sonríe y besa mis labios fugazmente. La pelirroja no reacciona cuando la chica le entrega el paquete a Sasuke, todas aún seguía embobadas con ellos, pongo los ojos en blanco. Pff, siempre sucedía lo mismo.
Sasuke le pasa la prenda ya envuelta a mi amiga y ella se sorprende al ver que era el vestido responsable de tanto alboroto.
—Gracias. —sonríe ella.
—No hay problema, eres igual de problemática que tu novio.
—¡Mi novia y yo no somos problemáticos! —gruñe Naruto.
—Por supuesto que sí. —dijimos a unísono.
Ellos callaron y después soltaron una carcajada, definitivamente son el uno para el otro.
—¿A dónde quieren ir?
—¡No hemos comido, me muero de hambre! —se queja Naruto.
—Tú tienes hambre a todas horas.
—Podemos ir a la cafetería. —menciona Hinata.
—Bien. —acepta Sasuke resignado.
Entrenamos al local en el que Hinata y yo habíamos estado antes de todo el ajetreo, tomamos asiento en una de las mesas del fondo y en un par de minutos nuevamente la chica de dos coletas se acercó a nosotros contoneando sus caderas de un lado a otro provocativamente para llamar la atención de Sasuke, a quién, ya le había echado un ojo desde que entramos, lo sé porque la descubrí recorriéndolo con la mirada descaradamente en cuanto le vio cruzar la puerta de la cafetería.
—¿Qué desean ordenar? —pregunta sonriendo.
Oh, al parecer la educación le llegó de pronto. Estaba tan absorta en él, que no se percató de mi presencia ni la de Hinata.
Recarga una de sus manos en la mesa cerca de Sasuke y le mira mordiéndose el labio, frunzo el ceño ante la insinuación de la chica, pero para su mala suerte él la ignoró y tomó mi mano por encima de la mesa.
—Un café con poco azúcar y un zumo de naranja natural para ella. —dice despreocupado.
La chica de ojos miel puso su mirada en mi por primera vez y me fulmina con la mirada, al verme tomada de la mano del que "era" su próxima presa, por el brillo que había en sus ojos me di cuenta que no esperaba verme ahí de nuevo y menos con aquel chico que tanto le había llamado la atención.
—Claro.
Forzó una sonrisa y cuando estaba a punto de irse la detuve.
—Ah, y una pieza de pastel de chocolate amargo para mi novio, por favor.
Le sonreí triunfante y ella se fue echando humo por las orejas, Sasuke me mira con la ceja arqueada y Naruto se quejaba enfadado porque la chica no les había tomado en cuenta a ellos.
—No tienes porque estar celosa. Cuando te elegí a ti, renuncié al resto.
Fue como si me hubiera leído la mente, una sonrisa ladina asoma sus labios y acaricia mis nudillos con la yema de su dedo pulgar. Asiento con las mejillas levemente sonrojadas y beso su mejilla.
Minutos después, la chica regresa con nuestro pedido y esta vez, se fijó en Naruto, le sonríe coqueta, pero esa sonrisa se desvanece al ver a Hinata quién llegaba del baño y se situaba al lado del rubio con las mejillas sonrojadas por algo que él le susurro al oído, ordenaron y la de coletas se fue de nuevo, no sin antes dedicarnos una mirada fulminante a mi y a mi amiga.
—¿Quieres pastel?
—No... —dijo él.
—Prueba un poco, anda, hazlo.
—He dicho que no, no me gusta el pastel, ni lo dulce.
—Hazlo por mi.
Bufa cansado y pone los ojos en blanco. Corto con la cuchara un trozo de aquel pastel y lo introduzco en su boca antes de que se arrepintiera. Lo traga sin chistar y después me mira.
—Ya está, ¿contenta?
Asentí gustosa y le beso en los labios, el corresponde al instante y después de unos segundos nos separamos.
—Sé que dije que no me gusta lo dulce, pero tus labios son mi excepción.
Y ágilmente me roba un casto beso, me sonrojo y él sólo sonríe de nuevo. Esta vez toma la cuchara y corta otro trozo para después llevárselo a la boca.
—Sabía que te gustaría.
—Aún no he aceptado que me gusta.
—Entonces, sí te cocinara un pastel yo misma ¿no lo comerías?.
—Si es hecho por ti, lo haría.
Me quedo mirándola como una tonta enamorada y le acaricio la mejilla.
—Más te vale, porque un día te prepararé uno.
—¿Sabes preparar pasteles?
—Soy buena en eso.
—Entonces, esperaré ansioso ése día.
Le da un sorbo a su café y se dispuso a terminar la rebanada. El pedido de Naruto y Hinata ya había llegado, por lo que ellos estaban ocupados comiendo y hablando sobre el viaje, que por cierto, ninguna de las dos pudimos sacarles información respecto al lugar al que iríamos.
(...)
—Tengo que comprar algo en una tienda cerca, quédense las dos aquí y no vuelvan a causar un alboroto.
—¿Qué es tan importante de comprar como para que dejes a tu novia sola?
Bromeo antes de rodearle el cuello con mis brazos, reí divertida y él lleva sus manos a mi cintura.
—Una sorpresa para ella. —responde con una sonrisa ladina.
—¿Otra sorpresa?
—Así es.
Pongo los ojos en blanco y bufo exasperada.
—Creí haberte dicho que no me gustan las sorpresas.
—Tendrás que acostumbrarte.
Besa mis labios fugazmente y se va con Naruto. Hinata y yo caminamos hasta llegar a una banca frente a una fuente y soltamos nuestras bolsas antes de dejarnos caer en ella agotadas.
—Estoy exhausta. —dijo de repente.
—Yo también, creo que iré a comprar una soda, ¿quieres una?
—Por favor.
—Está bien, espera aquí.
Me levanto y camino sin rumbo fijo, doblo por un pasillo tratando de encontrar una tienda, pero no había nada más que boutiques y cosas por el estilo, hasta que vi un pequeño establecimiento en donde parecían vender cualquier tipo de comida chatarra.
De pronto suena mi celular y sin detener el paso lo busco entre mis cosas, cuando por fin lo había encontrado siento que mi cuerpo impacta contra algo, pierdo el equilibrio y cierro mis ojos esperando el duro contacto contra el suelo, más nunca llega. Levanto la mirada para agradecerle a cualquiera que fuera el tipo que me ayudó y para sorpresa mía, mis ojos jade se encontraron con unos azules, era Takumi.
—Deberías tener más cuidado, preciosa.
—¿Eh?
Me sonríe, su sonrisa era bonita, pero aún así no era lo suficientemente hermosa para competir con la de Sasuke, esa sí que era la sonrisa más linda que he visto en mi vida.
Me zafo del agarre de su brazo en mi cintura con rapidez y miro el suelo para evitar que viera mi sonrojo, no, no tenía aquel rubor en mi rostro porque el lo hubiera provocado, sino porque no me había dado cuenta que estábamos a pocos centímetros, sus labios demasiado cerca de los míos para mi gusto.
—Yo... me tengo que ir, gracias Takumi.
Me alejo unos pasos hasta estar a una distancia prudente entre de él, pero antes de que me fuera, me toma del brazo con firmeza.
—Suéltala ya. —se escucha detrás de nosotros.
Me tenso al sentir el cuerpo de Sasuke tras de mi, sabía que esto terminaría en un lío sí no me lo llevaba de aquí, antes de que alguno de los dos hablara, volteo a verlo y éste tenía su mirada en Takumi, se fulminaban mutuamente y era como si yo no estuviera ahí en medio de los dos.
—Te he dicho que la sueltes. —repitió Sasuke.
—¿Y si no quiero, qué?
—Te patearé el culo como la última vez.
Sasuke dio un paso adelante y Takumi otro más. Dios, tenía que parar esto ahora.
—Sasuke, cariño, para ya.
Le tomo del brazo para que me viera, y así lo hizo, pero rápidamente dirigió su mirada de nuevo a Takumi, estaba comenzando a desesperarme y el idiota de Naruto no estaba por ningún lado para ayudarme a detener a este par, ¿dónde rayos se mete cuando lo necesitan?, joder, no me queda de otra.
—¡Estoy embarazada! —grito de repente.
Sasuke inmediatamente puso su mirada en mi y abre sus ojos sorprendido, incluso algunas personas que pasaban por ahí escucharon lo que había dicho y detuvieron su paso para observar con detenimiento. Takumi tenía los ojos como platos y su mano me suelta sin más.
—¿En serio? —pregunta Sasuke.
Su rostro estaba pálido, pero aún así un brillo singular apareció en esos orbes oscuros.
—¿Qué? ¿A caso no quieres tener un hijo conmigo? —pregunto n un hilo de voz
Me llevo las manos al pecho, finjo una mueca de dolor cuando lo que quería era partirme en risas en ese momento, sé que lo que estoy haciendo esta mal, muy mal, pero era la única manera de distraer a esos dos de la pelea y que me prestaran su atención.
—¿Estás de broma? Claro que quiero tener hijos contigo, muchos si es posible. ¡Dios! ¿Cómo preguntas eso, mujer? Sólo que... es demasiado pronto y... —le interrumpí.
Me matará cuando le diga que es una jugarreta, pero es mejor decírselo ahora.
—Pues que bueno que pienses que es demasiado pronto porque no estoy embarazada y no pienso estarlo por ahora, era un pequeña broma.
Sonreí nerviosa y él frunce el ceño.
—Es que no me prestaban atención y era la única manera.
Takumi se relaja considerablemente después de que dijera la verdad, en cambio, Sasuke parecía furioso.
—Bueno, nos vemos Takumi.
Tomo a Sasuke del brazo y nos saco de ahí antes de que dijera algo, de pronto, se suelta bruscamente de mi agarre y camina por delante hasta llegar al aparcamiento. Antes de que abriera la puerta para que entrara en el auto, le detuve tomándolo de nuevo por el brazo.
—Lo siento...
Suspira.
—Por un momento creí que lo que decías era verdad, no pude evitar emocionarme al imaginarnos teniendo un hijo juntos.
—No fue mi intención, yo sólo... no sabía como detenerlos y...
—No vuelvas a hacerlo, no a menos que sea verdad. —dijo.
Asiento y de a poco me acerco a él, me puse de puntillas y lo beso en los labios con ternura. Me toma de la cintura con delicadeza y lleva mis manos a sus mejillas, acunando su rostro en ellas. Dejo pequeños besos en todo su rostro, desde su frente hasta llegar a sus labios de nuevo, sabía que con eso estaba completamente perdonada al ver que cerró sus ojos dejando que hiciera de las mías.
—Lo siento, lo siento muchísimo, no lo volveré a hacer, lo prometo.
Le abrazo y él me corresponde en seguida.
—Te quiero. —le dije antes de besarlo de nuevo.
Subo al auto, me sonríe y entra también para luego arrancar.
Me olvido de mi amiga y Naruto con todo lo sucedido, pero seguramente ya estarán juntos y se dirigiéndose a algún lugar.
—Sasuke...
—¿Um?
—¿A dónde iremos de viaje? —le pregunto con curiosidad.
—Te he dicho que es una sorpresa. —responde.
—Pero...
—Sin peros. —espeta serio.
Bufo resignada y él suelta una carcajada.
Al llegar a casa subimos directamente a su recámara y me tumbo sobre la cama seguida de él. Sasuke se recuesta sobre mi vientre y se le queda mirando por un momento.
—Me pregunto cómo sería si estuvieras esperando un hijo mío. —dijo pensativo.
—Maravilloso seguramente.
Él sonríe con adoración y acaricia mi tripa con suavidad por debajo de mi blusa, jugaba con su cabello mientras él se perdía en sus pensamientos y seguía acariciando mi aún, plano abdomen.
De pronto una de sus manos ascendió desde mis caderas hasta mi mentón, sabía lo que quería y yo también compartía sus deseos. Con rapidez se coloca encima mío y me besa con vehemencia y desesperación, le correspondo el beso de la misma forma, clavo las uñas en su espalda al sentir como una de sus manos bajaba la cremallera de mi short y se colaba por debajo de mis bragas hasta mi intimidad. Dios.
—Ah, Sasuke...
Gimo cuando introduce un dedo dentro de mi y salía al mismo tiempo, joder, se siente tan bien, no espera ni un segundo más y me despoja de todas las prendas dejándome únicamente en sostén, pero yo tampoco me quedo atrás, le saco su camisa y con ayuda suya logro quitarle los jeans que traía puestos y los lanzo a cualquier sitio de la habitación.
Ahora estábamos en las mismas condiciones, a ambos nos faltaba sólo una pieza para estar completamente desnudos frente al otro, pero ahora ya no me daba vergüenza estar así frente a él, al contrario, me sentía realmente cómoda estando así.
Me saca el sostén bruscamente y ataca mis pechos con desespero, deslizo mis manos de su espalda a su trasero y le di un apretón antes de bajarle los calzoncillos por completo. Saca un preservativo de su billetera y me lo tiende, con manos temblorosas se lo coloco y se posiciona entre mis piernas para poco a poco hundirse en mi.
Gemí sonoramente al sentirlo completamente dentro y muevo mis caderas al compás de las suyas, mis jadeos se unían a sus roncos gruñidos cada vez que el me embestía con fuerza, de una manera salvaje y frenética. Me está volviendo loca.
Cada segundo el ritmo aumentaba y me sentía cada vez un paso más cerca de volver a tocar el cielo con mis dedos como aquella noche en que le entregué mi cuerpo por primera vez, hasta que esa sensación increíble llegó y mi cuerpo se tenso bajo de Sasuke, nuestros cuerpos estaban cubiertos por una capa de sudor y después de unas embestidas más nos dejamos ir, llegamos al clímax juntos, él mordiendo mi cuello y yo arañando su espalda.
Nos cubre a ambos con una sábana y recuesta su cabeza en mi pecho acariciando mi cintura con cariño. Las yemas de mis dedos dibujaban figuras en su espalda mientras que él comenzaba a cerrar los ojos de cansancio. Estaba terriblemente agotada, me costaba mantenerme despierta y después de unos minutos caí en los brazos de Morfeo.
(...)
La cama estaba vacía por la mañana, solo me encontraba yo tumbada en ella, cubierta por la sábana blanca, el otro lado estaba completamente sólo. Miro a la mesita de noche, y sobre ella, estaba una hermosa rosa roja con una notita al lado.
Sakura.
He tenido que salir a resolver unos asuntos pendientes. Naruto ha venido conmigo. Oh, se me olvidaba decirte que tu amiga también está en casa y que el auto del idiota esta en el garaje, úsenlo para ir a casa. Cámbiate de ropa, pasaré por ti a las seis, hay alguien que quiere conocerte. Nos vemos en la tarde, te quiero.
Que mandón. Me levanto de la cama y me estiro perezosamente, busco mis bragas y mi sostén entre la ropa que había en el suelo. Me los coloco y me paso una camisa de Sasuke por encima para bajar a buscar a Hinata. Mierda, me dolía todo el cuerpo...
La encuentro preparando el desayuno en la cocina, sólo llevaba puesta una camisa de Naruto. Me alegra saber que no soy la única que aprovechó la noche. Me mira con una sonrisa y me abraza con cariño.
—Hueles a Sasuke. —dijo sonriente.
—Y tu a ramen.
Sonríe y regresa para servir la comida y el café.
—La pasaste bien anoche ¿eh? —susurra con picardía.
Me sonrojo, pero luego la miro con una ceja alzada.
—Tu también la has pasado bien.
Ella se sonroja aún peor que yo y no pude evitar que una carcajada se me escapara. Ja, he ganado.
Se sienta junto a mi a desayunar y después de un rato nos subimos al auto de Naruto para ir a mi casa. Con todo esto no me había detenido a pensar en la persona que Sasuke quiere que conozca ¿quién puede ser? A su madre ya la conozco y a Itachi también, lo más probable es que quiera presentarme a su... No, quizá sólo es un amigo que quiere que conozca.
Hinata me saca de mis pensamientos al estacionar el auto frente a la entrada de mi casa, bajamos y antes de entrar tocamos el timbre, sabía que mis padres ya estaban aquí, dijeron que llegarían temprano y así fue, mi madre fue quien abrió la puerta y se abalanzó a nosotras fundiéndonos en un abrazo, la había extrañado.
—¡Sakura, Hinata! Oh, todo este tiempo se me hizo una eternidad, extrañaba verlas chicas. —dijo mamá sonriendo.
—Nosotras también, mamá.
—Espero que te haya gustado la cazadora que te he mandado, cielo. Oh, Hinata, también te he traído un regalo a ti, venga, vamos al vestíbulo.
Seguimos a mi madre y ella emocionada le tendió una caja rosa a mi amiga con una sonrisa plasmada en el rostro. Hinata la abre con cuidado y abraza a mi mamá al ver una bonita remera grisácea con una Torre de Pisa estampada en ella, estaba hermosa y a ambas nos traía recuerdos inolvidables.
—Esta hermosa, señora Mebuki, muchas gracias. —susurra conmovida.
—Sabía que te gustaría querida, sé que extrañas Italia igual que mi hija y me pareció perfecta para ti.
—Bueno mamá, basta de tanto sentimentalismo, tenemos poco tiempo para estar listas porque en un rato saldremos.
—¡Mis niñas tendrán una cita! —grita mamá.
—No es una cita, es que...
—Oh, ya veo, ya no son citas porque ya tenéis novios ¿no?
—Bueno...
—¡Quiero conocerlos!
Mi madre estaba emocionada hasta más no poder, daba unos pequeños saltos y soltaba uno que otro gritillo como cualquier chica de nuestra edad.
—Todo a su tiempo mamá.
—Oh, vale.
Se deja caer en el sofá decepcionada y bufa resignada para después cruzar los brazos.
—Por cierto... ¿dónde está papá?
—En la oficina atendiendo unos asuntos que faltaron por resolver. —respondió.
—Bien, subiremos a nuestra habitación, ciao mamma.
—Adiós, niñas.
Inmediatamente nos metimos a la ducha y salimos en menos de veinte minutos, aún nos quedaba una hora para arreglarnos, pero todavía no sabía que atuendo debería usar. ¿Formal o informal?, diablos esto es tan difícil, no sé ni siquiera a quien voy conocer.
—Hinata, ¿qué debería usar?
—Pienso que deberías ser tu misma, sólo eso. Usa lo que crees que sea mejor.
—Es que en estos casos no se que sería mejor, no tengo ni idea de a donde iremos y con quien me llevará.
Finalmente me decidí por una falda plisada roja, zapatillas de tacón alto negras y una blusa sencilla de mismo color. Me miro en el espejo y me gustó lo que veía, la falda hacia lucir mis piernas y la blusa acentuaba mis curvas. Me maquillo levemente, labial de un tono suave, rubor y rímel. Estaba lista.
—Sakura, han llegado por ti, sal antes de que tu madre comience con el interrogatorio. —dijo Hinata.
La miro a través del espejo, se asomaba por la puerta y al verme me sonríe. Se veía hermosa, traía puesto ése vestido floral que tanto le había costado conseguir, bueno, a final de cuentas Sasuke fue quien tuvo que resolver el problema. Su cabello estaba recogido en una coleta alta y su rostro levemente maquillado.
—Ya voy.
Bajo lo más rápido que las zapatillas me lo permitieron y mis ojos se abrieron al ver a Sasuke nervioso frente a mi madre, se rascaba la nuca incómodo y estoy casi segura de que está deseando que aparezca de un momento a otro para salvarle de ella.
—Espero que vengas a cenar con nosotros un día, Sasuke. —dijo mi madre.
—Claro que si, señora Mebuki.
Me acerco a ellos y él me mira fascinado por unos segundos, le devuelvo la mirada y ahora éramos sólo él y yo, mi madre había pasado a segundo plano a pesar de que estaba parada frente a ambos.
—Bien chicos, diviértanse. Ah y Sasuke, cuida a mi hija.
—Con mi vida si es necesario. —responde.
A pesar de haberle respondido a mi madre, aún no me quitaba la mirada de encima, me sonrojo y le tomo del brazo antes de que mi rubor aumentara todavía más si era posible.
—¿Nos vamos ya?
—Si. —dijo aliviado.
—Adiós mama, te quiero.
—Yo también hija, cuídense.
Nos despidió con un gesto de mano y cerró la puerta de la casa con una sonrisa enorme.
—Hola.
—Hola, corderito. —saluda.
—¿Qué te ha dicho mi madre?
—Dijo que quería nietos pronto.
Los colores se me subieron al rostro y él soltó una carcajada.
—Yo también quiero hijos pronto. —dijo sencillamente.
—¡Sasuke!.
—Vale, ya. ¿Sabes que te quiero, no?
—Lo sé, yo también te quiero.
—Y qué haría todo por ti ¿también lo sabes, no es así?
—Si, pero ¿a qué viene todo esto?
—No es nada, sólo quería que lo tuvieras claro.
Me derrito, ¿qué mujer no lo haría? El chico que amas está frente a ti, guapísimo como todos los días y viene y te dice esas cosas, me muero, es tan mono. Me acerco a él y le beso.
—Lo tengo más que claro, cariño.
Se sonroja casi imperceptiblemente y me abre la puerta del auto para que subiera y así lo hice.
—¿A dónde me llevas?
Sonríe arrogante a un lado de mi, entrelaza nuestras manos después de mirarme fijamente a los ojos y me planta un beso en ella.
—Conocerás a mi padre. —dijo por fin.
—¿¡Qué!?