Narra Elizabeth
Luchaba contra mi nuevo instinto, no quería tomar sangre pero mi sed me superaba así que no lo pensé dos veces tome la bolsa y la bebí toda, pensaba en lo que me había dicho Kol ¿Cómo que me iba a necesitar?
Salí del lugar de donde me tenía Kol y me encontré con el cementerio, comencé a caminar hasta que alguien se interpuso en mi camino.
— ¿A sí que ya eres una perra faldera más de Klaus? - dijo Elena saliendo de entre los árboles.
— No y deja de fregarme, ahora no estoy de humor.
— ¿Eso quieres? Está bien tus deseos se cumplirán, solo que necesito que te alejes de todos tus amigos, si yo me quede sin mis amigos y sin Damon tú también.
— Sabes que puedo matarte en este instante ¿verdad? - la tome del cuello y la estrelle contra un árbol.
— Si pero no lo harás - le costaba hablar.
— ¿Y por qué no? - Esboce una sonrisa - Eso es lo único que deseo en este momento.
— Si me llega a pasar algo a mí, deje la orden de matar a nuestro amorcito Damon y también a la perra de tu amiguita - la solté y comenzó a toser - lo único que necesitas hacer es irte sin darles explicación alguna, así de fácil.
— No lo harías, no te atreverías a matar a Damon - sonrió.
— Pues veras, si solo así consigo alejarte de él, lo haría sin remordimiento alguno.
— ¿Cómo sé que no me estas mintiendo? - Elena llamo a un brujo y este me empezó a provocar una migraña.
— ¿Esto te parece falso? Esto es lo que sentirán tus amigos si no te largas - Elena le dijo al brujo que parara - ¿entonces?
— Púdrete maldita perra.
— Eso es un ¿sí? - Asentí con dificultad y ella sonreía - me voy nuestro Damon se acerca, a una cosa si para mañana no te has ido tus amigos morirán.
— ¡Elizabeth! - dijo Damon mientras llegaba hasta mi - ¿Estás bien? - asentí no podía ni mirarlo no después de lo que voy a hacer - bueno vámonos.
— No espera Damon - me acerque a su rostro y lo bese, no pude evitar que las lágrimas salieran - ¡Perdóname!
— ¡¿Qué?! ¿Por qué tengo que perdonarte? - Decía mientras acariciaba mi cabello - ah de seguro es lo de Stefan, pero no te preocupes es solo Stefan no es competencia para mí - dijo divertido, mientras limpiaba las lágrimas de mi rostro.
Llegamos a casa y lo único que hice fue irme a mi cuarto, Anabeth quería hablar conmigo pero yo le dije que hoy no era el momento adecuado que mañana hablaríamos, aun sabiendo que ese mañana jamás llegaría.
Espere a que fuera de madrugada para salir, no sabía a donde ir pero tenía que irme, subí a mi auto y maneje hasta un hotel, ahí pasaría por lo menos esta noche.
Fui a mi habitación y solo quería descansar, de pronto escuche que alguien tocaba mi puerta, abrí y me encontré con un joven de cabello negro, con barba y ojos de color entre verdes y grises.
— ¿Con qué así se ve un hibrido de Klaus? No es nada sorprendente.
— ¿Quién eres? ¿Y cómo sabes de Klaus?
— ¿Puedo pasar? - negué con la cabeza y él sonreía - soy Derek Hale, un alfa - extendió la mano en modo de saludo - ¿ahora si puedo pasar? - Correspondí a su saludo y lo deje entrar - Se de Klaus porque muchos licántropos se escondieron de él, para evitar que los convirtiera en vampiros.
— Ahh impresionante - dije sarcástica - al grano ¿qué quieres conmigo?
— Como ya te dije soy un alfa y quiero que tú pertenezcas a mi manada.
— Lo siento trabajo sola - sonreí - además no se supone ¿que debes odiarme? Soy una abominación no soy solo una licántropo.
— ¿Qué no sabes que la fuerza del lobo es la manada? - Sonrió - No es bueno que te exhibas por ahí sola, te verán como un adversario débil y no te odio porque fuiste licántropo aun eres un licántropo, es por eso que no te veo como el enemigo.
— Bueno si había escuchado eso pero solo en películas y la verdad yo no soy tan débil - sonreí irónicamente - ahora si no te importa quiero dormir he tenido un día de mierda.
A La Mañana Siguiente
Narra Anabeth
Mi cara era un asco, no pude dejar de llorar. Ayer me pude disculpar con todos menos con Elizabeth, estoy consciente de que si apagué mi humanidad no fue por gusto pero, lo que hice en ese tiempo jamás me lo podré perdonar.
Fui a su habitación pero no respondía así que entré pero no estaba, ni ella ni sus cosas ¡Carajo! Bajé de inmediato a avisar.
— ¡¡Mierda!! ¿Se ha ido?
— ¡¡No sé Damon!! ¡¡¡Te dije que sus cosas no están!!!
A la salida de la casa nos encontramos con Elena.
— ¿Qué haces aquí maldita? - dije poniéndome frente a ella.
— Bueno, vine a evitarles el cansancio de buscar a Ely.
— Habla Elena ¿Qué sabes? ¿Qué le hiciste? - pregunto Damon un poco alterado.
— Yo nada - se encogió de hombros - la vi en la madrugada salir de casa con sus cosas, se subió a su auto y se fue.
Fui al garaje y en efecto el auto de Elizabeth no estaba.
— Nos dejó.... - dijo Stefan poco decepcionado.
— Si, supongo que porque se hartó de todos ustedes, le fue más fácil huir que quedarse ¿no se supone que te amaba tanto Damon? - la cara de Damon mostraba desilusión y sin más se fue del lugar.
— ¡¡ESO NO ES VERDAD!! ¡¡¡Y cierra el hocico perra!!! - no aguanté las ganas y me lancé sobre ella, ya me tenía harta.
Trató de defenderse pero me he vuelto fuerte, aunque me cueste el entrenamiento que me dio Kol me sirvió de mucho. Recordé todo lo que nos había hecho pasar así que luego de unos buenos golpes le rompí el cuello.
— ¡Anabeth! - Stefan me jaló del brazo.
— ¡No Stefan!, esa perra nos debe muchas y miente...
— Tal vez te cueste creerlo pero todo indica que es verdad, se llevó sus cosas y su auto no está.
— ¡Pero...!
— Debemos irnos Rebekah hay que hablar con Klaus sobre Anabeth - dijo Elijah.
— Ok, Anabeth - Rebekah puso su mano en mi hombro - yo te apoyo y vamos a averiguar. Luego de esto ellos se fueron.
Narra Damon
En Algún Lugar De Virginia
¿Por qué? ¿Por qué siempre la gente que amo me abandona, me traiciona?
Voy en la carretera caminando sin rumbo, me hace compañía una botella de Bourbon. Elizabeth se fue ¡¿Por qué?! No soportó esto y yo ¿Qué? Yo la amo y ella dijo que me amaba, se supone que estaríamos siempre juntos, pero ¡¡no!! Que egoísta fue al pensar solo en ella ¿Qué hay de los demás? De la gente que la amamos.
Pues ¡¡¡Jodete!!! - Azote mi Bourbon en el piso - ¡¿te rendiste Elizabeth?! ¡¡¡BIEN!!! ¡¡¡Gracias por ilusionarme!!! ¡¡¡Por hacerme creer que al fin sería feliz, por dar todo lo bueno de mí para nada!!!
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En Algún Lugar
Elizabeth prácticamente no había podido dormir, no dejaba de pensar en Damon su amor, no lo deje por falta de amor fue para protegerlo se repetía una y otra vez una lágrima corrió por su mejilla, pensaba también en como lo iban a tomar sus amigos Anabeth y Stefan en especial sus lágrimas se empezaron a hacer más constantes, la mañana llego y con ella su despedida definitiva de todo lo que es, estaba a punto de irse pero Derek volvió.
— Buenos días - sonrió.
— Esto es una broma ¿otra vez tú? ¿Qué quieres? No te quedo claro ¡¡yo no quiero pertenecer a tu manada!!
— No vengo a eso, simplemente me entere que la has estado pasando mal y quiero que sepas que puedes contar conmigo para lo que quieras.
— ¡¿Por qué?! Ni siquiera me conoces.
— Bueno si pero nos podemos conocer - Elizabeth frunció el ceño y el suspiro - ok, es solo que, tal vez te puede parecer extraño pero cuando te vi me recordaste a..... mi hermana y despertó en mi ese instinto protector que solía tener solo con ella - hizo una pausa y recargo su mano en el muro - ella murió ¿sabes? - el rostro de Elizabeth se empezó a destensar.
— Ohh lo siento, ayy perdón por ser tan bestia no sabía - el movió la cabeza como diciéndole que no se preocupara.
— Y bueno entonces ¿quieres a un nuevo amigo? - Ella asintió - ¿quieres contarme tu situación? - ella nuevamente asintió y es que eso es lo que ella más necesitaba en ese momento a un amigo.
Elizabeth junto con Derek habían decidido ir a explorar diferentes puntos de los Estados Unidos, esto porque Derek quería formar una nueva manada porque él decía "que chiste tiene ser un alfa si no tienes una manada" Elizabeth solo lo acompañaría porque la verdad no tenía ni idea de adonde ir y México para ella por ahora no era opción.
Narra Anabeth
Stefan fue a su casa a buscar señales de Damon, estaba por entrar a mi casa en la cual ahora estaría yo sola.
— Anabeth... - voltee a verlo sin saber cómo reaccionar - venía por ti pero veo que ellos consiguieron devolverte tu humanidad.
— Si y Kol quiero que sepas que no te guardo rencor - bajó la mirada - solo espero que reacciones y que enciendas tu humanidad. Ahora por favor vete, así yo no te quiero, ni como amigo ni... como algo mas - levantó una ceja.
— Ay... que desperdicio, tenías potencial ¿sabes? - Sonrió - emotivo tu discurso - rodé los ojos - pero ni creas que vas a hacer que mi humanidad vuelva.
— Adiós Kol - entré a mi casa dejándolo ahí afuera.
Hola :) :) Aquí el nuevo capítulo espero que les guste, gracias por leer.
Saludos :)