Cuando estuvo en la porteria de su abuela picó al piso en el que se encontraba. Su dulce voz sonó por el interfono.
-Digame ¿Quien es?
-Soy yo abuela.
No se escucho nada más que un pitidio bastante irritante acompañado de, cierre la puerta después de entrar. Subió andando hasta el entresuelo, y encontró la puerta abierta. Entró llamando a su abuela, pasó por el estrecho passillo que cruzaba corriendo cuando era pequeña, siempre se había imaginado terribles monstruos persiguiendola sin cesar. Llegó al comedor, miró todos los cuadros que habían colgados, suspiró varias veces, en señal de nostalgia, recordaba todas esas cosas con lágrimas en los ojos. Pocas veces pisaba la casa de su abuela por eso, por que cuando la llevaban de pequeña siempre se sentia feliz, y cada vez las fueron distanciando, su madre allí era feliz, pocas veces la veía sonreir, y las veces que lo hacía, muchas eran sonrisas forzadas.
Al poco vió el rostro de su abuela asomarse de la cocina.
-Pasa cariño.
-Abu, por que nos has dicho que te habian dado el alta?
-Preferí deciroslo mmas tarde, peeo veo que te me has adelantado pilliba.
-Si, bueno, esque me asusté al no verte allí.
Joana sonrió ante las palabras que salieron de la boca de Anne.
-Bueno, seguimos?
-Si porfavor, que ayer me dejaste con la intriga.
Joana se rio y prosiguió aa hablar...
Desperté desorientada, no sabia donde estaba, ni que hora era. Encima mio queria encontrar el sol rebosante de calor, pero en vez de eso, habia un techo de madera, y hacia un poco de frio la verdad.
Poco a poco fui bajando la mirada, vi que me rodeaban dos brazos, y el aliento del dueño de estos me daba calor. Intenté ver su rostro pero estaba oculto entre mis cabellos. Aparté cuidadosamente las dos manos, y sin hacer el menor ruido, me levanté del colchon en el cual nos hallabamos. Solo al levantarme de ahi, el chico ocupó eel colchon entero, se abrió dee piernas y extendió los brazos.
Intenté descubrir ssu rostro, tal vez lo conocia, tal vez iba a mi escuela, tal vez era algun chico de los que chillaban guapa por la calle, no lo se, todas las opciones quedaban en el aire.
Tenia el cabello largo y lacio, este le tapaba el rostro que habia ocultado en el colchon, por la longitud del colchon tenia pinta de ser estatura media, mediria un metro ochenta el cual estaba bien repartido en tema peso e musculo, sus brazos estaban bien, ni muy marcados, ni sin nada, tenia buenos brazos, y unas piernas grandes vestidas con cabellos morenos. Me.fije que estaba en calzoncillos. Instintivanente me tapeé los ojos y me.sonrojé.
Penseé que seria tardr asi que busqué lla salida. Pero una voz profunda, intensa, la voz mas bonita que habia oido en mi vida hizo que parase.
-Ya te vas?
-Emm.. si... mi madre me estará buscando - no me digne a mirarlo a la cara por muchas ganas que tuviese.
-Claro, si, bien, la puerta esta todo recto a la derecha.
-Gracias.
-Por cierto - me volvi a parar.
-Dime. - estaba segura de que diria alguna.barbaridad, cosa que saldria corriendo de la casa y denunciandola.
-Te encuentras mejor?
La respiración se me paró. Queria girarme y decirle que si que gracias a el podia haber dormido, que gracias por abrazarme.toda la noche y no dejarme.tirada en medio de la calle, pero en.vez de eso, contesté.
-Se podria decir que si.
-Ah! Podria saber el nombre de la dama que a dormido entre mis brazos esta noche?-me sonrojé cuaando dijo eso, y mi corazon empezó a temblar cada vez mas fuerte.
-Mi nombre?
-Si -emitió una risa, creo que era de verguenza, pero era la risa mas bonita que habia odio.
-Me llamo Joana.
-Nos volveremos a ver?
-Nos?
-Si bueno, yo te he visto, pero tu a mi no, asi que, podremos vernos otro dia, aunque solo te reconozca yo?
Empezaba a tener miedo, pero me gustaba, era una sensacion rara que nunca antes habia experimentado.
-No lo se, ahora mi madre estara muy preocupada... y ademas, he pasado la noche en tu casa, me has traido tu, en contra de mi voluntad, no se que pensar, eres un completo desconocido.
-Lo se Joa, pero me gustaria que me dieses la oportunidad de conocerte, no tengas miedo, solo queria que estuvieses bien, y si, por bien era llevarte a mi casa, darte calor e cobijo,y ya de paso compañia en la soledad, pero no tengas miedo de mi. Solo quiero ser tu amigo.
Penseé durante.unos segundos, y decidi que por tener un amigo mas no me iba a pasar nada.
-Joa?
-He abreviado tu nombre.
-Porque?
-Por que yo no soy de aqui, y los nombres catalanes me cuestan.
-Ah, ya me lo contaras mañana.
-Eso.significa
-Tal vez.
Cuando estuve a punto de irme me gire cerrando los ojos y le dije
-Por cierto, no me has dicho tu nombre.
-Arsenio, pero puedes llamarme Nio.
Entonces, solo cuando dijo esas palabras, abrí loss ojos y vi su rostro. Tenia una sonrisa perfecta, la mandibula bastante marcada, pero nada tan perfecto como sus ojos, tenian un color curioso, no logre definirlos por que estaba lejos, pero al verlos me di cuenta de una cosa. Me gustaba.
Salí dee la choza, y vi que no estaba lejos de mi casa, tan solo a unas clles de.distancia. A mi paso lo acompaño eel atarcdecer.. que tarde, mi madre me.mataria. Al llegar a casa busque a mi madre, pero no la encontre, mire en.la.cocina y ahi estaba preparando la cena, me miró y lo uncio que ddijo fue.
-Pon la mesa que vamos a cenar.
Cogi la manta de.cada dia, la puse en la mesa, cogi cubiertos para tres, y mire donde de costumbre se.sentaba mi padre, pero la butaca estaba vacia, no.habia nadie, solo estaba el periodico de cada dia, tumbado, substituyendo a mi padre. El corazon me dio un vuelco, parte de mi, esperaba que solo fuesen delirios de.un viejo amargado, nunca pense qu fuese capaz de dejar a su familia, a su esposa y a su hija, nunca le creí capaz.
Mi madre.trajo los dos platos de sopa y nos la tomamos.en.silencio.
-Ni un donde estabas ni nada, madre?
-Que puedo decir? Te endiendo.
-Me entiendes?
-Llevas muchos dias escuchandonos discutir, llorando en la escuela, sonriendo forzadamente. Entiendo que quisieses estar a solas hija.
La miré, ella no queria mirar a nadie, se.la.veía ddolida, mirando el plato de sopa, cucharada.tras cucharada. Me levanté, me acerqué aa ella y con un abrazo le dije.
-Jamas, y cuando digo jamas, es que jamas de los jamases la voy a abandonar como lo hizo padre. Te quiero madre.
Rompió aa llorar, gemia de dolor, pero era todo lo que se habia guardado estos dias pasados. Solo la abrace y la prometi que jamas la dejaria sola.
-Cariño, te tengo que decir una cosa.
-Dime madre.
-Veras -tragó saliva -esta sera tu ultima semana en.la.escuela, hasta que te encuentre un trabajo bien pagado, padre era el.unico que traía el dinero aa casa, y ahora, como no empezemos a trabajar nos quitaran.la casa y no tendremos nada, y cuando digo nada es nada.
-De acuerdo madre.
- Entonces abuela, dejaste la escuela?
-Si querida, yo no acabe los estudios por diversas cosas.
-Que fuerte... si lo.hago.yo mama me.mata
-Tu no tienes por que hacerlo, mas bien, debes estudiar para el futuro hija.
-Y el chico? Era guapo?
-Era la viva imagen de la belleza.
-Vamos que te enamoraste de el verdad?
-Vamos a comer y ya luego te cuento mas, dejame que me refresque.