El Orangután

By zalimoon27

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La historia relata la vida de nuestra querida Gisela Cortes, una persona normal con buenas calificaciones y d... More

Capítulo 1- Los dominios
Capitulo 2- Venganza
Capítulo 3- Chisme
Capítulo 4- Su habitación
Capítulo 5- Una Biblioteca vacía
Les doy mil y un gracias:*
Capítulo 6- Le hace falta un Aarón
Capítulo 7 - Las chicas más lindas
Capítulo 8- Cuidate, por favor...
Capítulo 9- Servicio comunitario
Capítulo 10 - Odio a los hombres
Capítulo 11- Serenata al amanecer
Capítulo 12- No temer al pasado
Capítulo 13- Lo que no te mata te hace más fuerte
Capítulo 14- Un hombre peligroso
Capítulo 16 "El tiempo se agota"
Capítulo 17 -Dos cabezas piensan mejor que una
Capítulo 18 - Llegadas inesperadas
Capitulo 19- Un pasado, un anillo

Capítulo 15- No existe un nosotros

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By zalimoon27

Quisiera decir que estoy tranquila viendo una película en el dulce calma de mi habitación, pero no es así.

También me gustaría decir que el líquido que corren por mis mejillas no son mis lágrimas, pero lamentablemente si lo son.

Ding dong

El timbre de mi casa sonó y al abrir la puerta era mi primo Esteban junto con Sandra. ¿Sandra? ¡Esperen! ¿Qué sucede aquí?

Manos tomadas, sonrojamiento en sus rostros y las sonrisas más pendejas que hay en el mundo.

¡Son novios!

—Hola Gisela.— dijo Sandra con una ligera timidez. —¿Podemos pasar?

En un instante reaccióne y me movi para darles paso. —Claro, es que estoy sorprendida.

Los dos entraron y se sentaron en el sofá de mi sala. Me siento tan rara que una de mis dos mejores amigas este saliendo con Esteban. Es casi mi hermano y ellas casi mis hermanas.

—Gisela...

—Shhh! Shhh!— los calle antes de que dijeran cosas estúpidas del amor. —¿Cómo y cuándo pasó?

Se voltearon a ver y seguían estando rojos y más nerviosos de lo normal. —Bueno, fue en la semana que tu faltaste a clase. Leslie y Sandra no dejaban de ir a mi casa hasta muy tarde.

—¿Leslie iba a tu casa?— ahora estoy más confundida de lo que sería posible. Me siento feliz por ellos pero a la vez los odio por su estupido amor. Aunque no tienen la culpa por lo que me pasó con Aarón.

—Si. Y de hecho queríamos hablarte sobre ella.

Sus sonrisas atolondradas cambiaron drásticamente a preocupación. Y presiento que algo no anda bien, por eso vienen a buscarme.

—Ella esta enojada con nosotros y no sabemos porque. Sólo se alejó y nos evita.— Sandra se acercó a mi y tomó mi mano derecha. —Queremos que hables con ella. Saber que le hicimos para que se pusiera así.

—No sé si sea lo correcto.

Esteban se puso de pie y estaba molesto. —Gisela, ya no seas egoísta. Yo he puesto las manos al fuego por ti y es la primera vez en mucho tiempo que te pido que me ayudes.

¿Esteban esta enojado? Estoy sorprendida y más porque él es de las pocas y únicas personas que son cien por ciento pacifistas.

—Esta bien. Hablaré con ella mañana en la escuela.

—Gracias.— Los dos volvieron a la normalidad. Con sus estúpidas sonrisas de niños estúpidos y diciéndo las típicas frases "tu eres mejor" "¡no! Tu eres mejor" y así sucesivamente.

—¿Cómo esta Aáron? — preguntó Sandra en un intermedio de sus luchas de "tu eres el mejor".

—Amm...— tardé en dar una simple respuesta. —Bien, supongo.

—¿Supones? ¿Sucedió algo entre ustedes? — preguntó Esteban en forma de sorpresa.

—Nada.— tengo que estar lo más tranquila posible. —Simplemente ya nos separamos.

No voy a mentir, o trataré de ya no hacerlo más. Pero era obvio que Esteban y Sandra no me creyeron ni un poco acerca de mi asunto con Aarón.

Tratamos de ya no tocar el tema porque bajaron mis hermanos. ¿Mencione que están más delgados y ya dejaron a un lado su obsesión por los videojuegos? Pues lo hicieron. Estoy tan orgullosa de ellos.

Toda la tarde fueron risas. Estábamos en el comedor y Esteban no dejaba de mirarme. Algo me quiere decir pero no permitiré que se me acerque. Aún no estoy lista para enfrentarlo.

Después de un largo rato la gran feliz pareja se fue de mi hogar.

Mis hermanos raramente se fueron a dormir a sus habitaciones. Claro, los no despegaban su vista del celular. Creó que ahora son populares por sus nuevas actividades.

Yo en cambio me sentía agotada pero eso no me impidió lavar lo que habíamos ensuciado.

Cuando estaba en mis labores de limpieza oí que tocaron a la puerta. Miré el reloj y eran las diez de la noche ¿Quién será tan tarde?

—¡Gisela!—

Oír su voz hizo que corriera una corriente eléctrica por todo mi cuerpo. Es como si me avisará que algo iba a suceder.

¿Tengo que abrir la puerta? Creo que la opción B es hacerme la dormida y fingir que no he escuchado.

—Gisela, abreme por favor. Necesito hablar contigo.

En un impulso fui hacia la puerta y la abrí.

—¿Qué quieres Charlie?— estaba congelado como si estuviera viendo un fantasma. —Si no vas a decir nada, temo que tendré que cerrar la puerta.

—¡No! ¡Espera!— se acercó a mi y me abrazó. —Tenia tantas ganas de verte.

¿Verme? ¿Y porqué no fue al hospital a visitarme? ¿Acaso le tiene tanto miedo a su papá?

—Pues estoy bien y ya es tarde, tengo que dormir.

—¡Espera!— Me tomó de mis manos. —Te traje un regalo.

Me apretó más fuerte de las manos y me empezó a guiar a su auto. —¿Estas consciente que no me voy a ir de mi casa a estas horas?

—Si Gisela. No he venido a raptarte. No por ahora.

Abrió la puerta del copiloto y sacó un gran ramo de rosas rojas. No se exactamente cuantas serían, pero si es un ramo de los más grandes que he visto en mi vida. —Tal vez esto no recompense mis idioteces, pero ten por seguro que yo me he enamorado de ti y que no me importa lo mucho que ames a ese alguien, porque yo quiero que estés tus días a mi lado. Sé que al principio no me amarás, pero tengo la esperanza de que poco a poco pueda ganarme tu amor.

Mi boca, mi piel, mi cabello. Es como si todo mi cuerpo lo cubriera una manta de asombro, felicidad y tristeza.

Charlie se arrodilló frente a mi. —Gisela, ¿me harías el gran honor de ser mi novia?

Mi corazón se detuvo y mi mente en blanco.

¿Es correcto? No tengo idea. Tiene razón, yo creó que siento algo muy fuerte por Aáron, pero él ya me dijo que nos teníamos que separar.

¿Puedo intentar ser feliz con Charlie?

—Si.

Charlie puso el ramo dentro del auto y me levantó con sus dos manos lo más alto que pudo. —Te juró que no hay hombre en la tierra más feliz que yo.

No pude evitar reír y sonreír.

Sus ojos buscaron los míos y en un momento sus labios tocaron los míos. ¿Esto es correcto? No lo sé, pero les puedo decir que este hombre si sabe como besar.

—¿Te gustaría pasar?

Mierda. Mierda. Mierda.

¿Qué estupidez acabó de decir? Ya es noche y mis hermanos están en la casa.

—¿Y si mejor vamos a mi departamento?

—Dijiste que no me ibas a raptar.— lo mire y siento que mis mejillas estaban sonrojadas.

—Tienes razón. No te puedo raptar porque mañana tenemos clases, pero este viernes será nuestra primera cita oficial como novios.

¿Cita? ¿Novios? Siento que esto esta pasando tan rápido que mi cerebro no lo puede procesar aún.

—Paso por ti mañana para llevarte a la escuela, amor.

—¿amor?— pregunté un poco espantada.

—¿es mucho verdad?— se quedó pensando. —¿nena? ¿Chaparrita? ¿gorda? ¿conejita? ¿princesa?

No pude evitar sonreir por su insistencia de un apodo —Gisela esta bien por el momento. No es necesario que me digas un apodo cursi.

—No importa lo molesto que se ponga mi padre. Mi felicidad eres tu.

¿Qué se supone que tengo que decir? ¿Tal vez "gracias"? Aunque para mi ya no es una gran sorpresa el saber que su padre, el abuelo de Aarón, me odie. Creo que me lo dejó más que claro la última vez que tuvimos una conversación frente a frente.

Lo único que hice fue despedirme de él por pura cortesía. Puedo ver en su semblante felicidad ante todo y en especial notó su satisfacción, aunque eso sólo me hace sentir como si yo fuera un trofeo.

Ví su auto irse por la calle hasta que desapareció y tuve que meterme a mi casa porque ya era tarde y no se veía ni un alma en la calle y eso me asustaba por dentro.

Tenía que dormir pero siento que debo informarle a Esteban de lo sucedido hace unos segundos. Así que le mande un mensaje.

Gisela:"Charlie y yo somos novios."

Sin hacer otra cosa me acurruque en mi cómoda cama y caí rendida a un profundo sueño.

Prefiero pensar que llas cosas pasan por algo y que toda nuestra es un libro que se escribe día con día.

Al día siguiente amanecí del mejor humor que se pudiera. ¿Por qué? Tal vez sea bipolar.

Atendí a mis dos hermanos y les di su dinero. Al parecer están ahorrando porque quieren comprar unos celulares que son lo mejor, hablando de tecnología.

A unos segundos de estar lista escuchó el timbre de mensaje en mi celular y lo leo al instante.

Charlie: "Estoy esperando a mi princesa."

El rubor corrió por mis mejillas y le sonreía al apartó como si ese fuera Charlie.

Gisela:"Su princesa tardará unos segundos."

Apresuré el paso y me asegure de cerrar las puertas con seguro bien puesto y lo primero que veo es a Charlie recargado en su auto. Llevaba puesta una camiseta color melon y unos jeans y zapatos negros.

Se ve muy guapo.

—Buenos días, Princesa.

—¿Ese es mi apodo? — dije con un tono de desprecio y burla para hacerlo enojar por diversión. —Porque ese es tan común.

—No se me ocurrió uno mejor, porque para mi eso es lo que eres. Una princesa.

Me encanta su galantería y su forma de decir las cosas tan naturalmente. Al igual que lo hace Aáron. Pero Charlie suele ser más maduro con sus palabras.

Sin más romanticismo, me abrió la puerta del lado de copiloto y el se subió en del conductor. Cada vez que podía, me miraba como si fuera un objeto al cual se tendría que admirarse, lo cual me ponía nerviosa de pies a cabeza.

—Dime,— trató de disimular su entusiasmo. —¿Qué haz hecho en la escuela? Los exámenes ya están cerca.

—Es verdad. Pero no me preocupó porque tengo a Esteban y él es mi profesor privado.— esa es una ventaja de tener un primo nerd.

—Si quieres yo te puedo ayudar a estudiar. Supongo que no eres la única que le pide ayuda a tu primo y eso debe de agotarlo. — jamás había sospechado eso y puede que tenga razón. —Yo le sugerí a Esteban que cobrará sus clases particulares. Sirve que aprovecha esa inteligencia con la que fue bendecido.

Es una gran idea y más porque Esteban merece ser recompensado por todo su trabajo e inteligencia. Además, supongo que ahora que tiene a Sandra como novia, quiere ganar más dinero para invitarla a salir. —Se lo mencionaré hoy que lo vea.

En un dos por tres ya estábamos enfrente de mi escuela. No me quiero bajar del coche y enfrentar a Esteban, porque el hecho de que no contestará mi mensaje era un mal presagio.

—¿Quieres abra la puerta?— preguntó Charlie mientras me miraba con cierta curiosidad.

—No, gracias.— me negué al instante porque eso llamaría la atención de muchas personas y supondre que llegara a los oídos de Aarón, Esteban o mis amigas. —Por esta ocasión no es necesario.

—Tu sabes que tus deseos son órdenes para mi.

Tomó mi mano y la beso ccariñosamente. Me gustaría decir que me siento alagada, pero en realidad no puedo sentir nada más que cariño cuando estoy con él. Aún no lo amo y eso me hace sentir extraña.

Me baje de su auto con una frase de "que tengas éxito en tu día".

Ignorando lo que acababa de suceder pude notar que las miradas y susurros no se hicieron esperar. Todos me miraban ciertamente extrañados, como si fuera una clase de objeto extraterrestre. ¿Cuando dejaré de llamar tanto la atención?

Ví que hacia mi se acercaba una de las porristas. Era una típica chica de cara de porcelana y un cuerpo envidiable.

—Hola, ¿Gisela, verdad?

—Si.

—Mi nombre es Estefania. A mi y a mis amigas nos gustaría que estuvieras con nosotras.

—¿yo?

Hecho una risa al aire tan falsa. —Ay Gisela, sólo queremos hablar contigo. Estamos reuniendo miembros para nuestro equipo de porristas.

En contra de mi voluntad, tomó mi mano y me acercó al pequeño grupo de chicas con uniforme azul marino. Aún recuerdo cuando Esteban y yo las llamábamos las víboras, sobre todo por lo venenosas que son.

—¡Amiga!— dijo una de las víboras mayores. Heidi, cuya piel era muy morena y ojos grandes. Pero su belleza era igual de notoria que todas las demás. —Queremos que te nos unas al equipo de porristas y desde ahora te advierto que no tomaré un no por respuesta.

Su inesperada sorpresa me hizo quedar pálida y un por un momento muda, pero sólo una pregunta corria por mi cabeza. —¿Por qué yo?

Todas voltearon a los llados para confirmar que no hubiera alguien escuchando la conversación. Y al verificar que así fuera continúo Heidi. —Porque sólo las populares y bonitas pueden estar en nuestro grupo. Y tu cumples con los requisitos.

¿Popular? ¿En que momento pasó? Yo sólo era una persona normal ayer.

—Los entrenamientos empiezan mañana.— se levantó y se acercó a mi. —Solo espero que sepas que este grupo no damos segundas oportunidades.

Con una sonrisa aún más falsa se despidió y detrás de ella su grupo de víboras resbalosas siguiéndolas como si ella las alimentara.

El timbre para entrar sonó y estaba muy angustiada porque no pude hablar con Leslie. Me preguntó que habrá pasado mientras yo no estaba. ¿Acaso esta celosa porque Sandra ya no le prestará atención? Suele pasar que Sandra nos dedique menos tiempo que antes, pero eso no impide que nos sigamos juntando de vez en cuando como amigas.

Espere con ansias el timbre del ddescanso hasta que porfin tocó. Fui la primera en salir, tratando de volar entre todos los orangutanes de mis compañeros. Cada vez son menos cuidadosos y no les importa si golpean a alguien con sus mochilas, son unos salvajes.

Me asomé en la cafetería y no había rastro de Leslie. Tampoco en los pasillos, ni en el baño, ni en los salones y menos en el gimnasio porque este permanecía cerrado durante el descanso. El único lugar que queda es el estacionamiento.

Salí en rumbo a ese lugar donde estaba segura que estaría. Me preocupa porque ella no es así, nunca se oculta de la manera en que lo esta haciendo ahorita. Siempre a sido de carácter fuerte, no la entiendo.

Al estar en estacionamiento me asomé por todos lados hasta que la vi sentada en una banqueta. Su mirada estaba totalmente pérdida y su vestimenta muy fuera de moda, o más bien, un poco descuidada.

—¿Leslie, estas bien?

Leslie se tomó por sorpresa y al instante se lanzó a mis brazos. —¡Gisela!— se mostraba muy amorosa y contenta. —Me alegra tanto que te encuentres bien y que aún pueda hablarte.

—Pues no parece. ¿Porqué te escondes de mi?— su mirada se volvió al vacío. —Contestame por favor Leslie.

—En realidad no es por ti. Tu sabes que te quiero mucho porque eres mi amiga. La verdad es por Esteban y Sandra.

Pude notar como al mencionar sus nombres se mostró molesta.

—Ya me informaron de la nueva noticia y la verdad no sé porque no te alegras por ellos. Son nuestros amigos y debemos de apoyarlos.

Apretó sus labios formando una línea recta en forma de desaprobación a mis palabras. —Es que tu no lo entiendes.

—¿Entender qué? Ellos seguirán siendo nuestros amigos, el que sean novios no cambia nada.

—Claro que si. Porqué yo...— parecía como si las palabras le rasparan la garganta y estas no quisieran salir. — La verdad es que yo estoy enamorada.

No pude evitar sorprenderme de la gran bomba que había soltado Leslie en mi. ¿Enamorada? Si he sabido que había salido con chicos, pero ella no es de las personas que se atormentan por el amor de una persona. Sinceramente jamás hubiera sospechado que ella estuviera enamorada y menos de Esteban.

—No tenía idea.— me sentí mal por haberla presionado a decirme, pero de otra forma no hubiera podido entender el porque estaba así. —¿Cuánto tiempo tienes enamorada de Esteban?

Su mirada se desvío de la mía y se empezó a sonrojar. Creo que por su rostro, estaba experimentando muchos sentimientos al mismo tiempo. —No estoy enamorada de Esteban.

¿Qué esta diciendo?

—¿A qué te refieres con que no estas enamorada de Esteban?— mi corazón empezó a palpitar fuerte porque mi mente me atormentaba porque ya sabía lo que Leslie diría.

—Estoy enamorada de Sandra.

No tengo palabras. Mi cabeza esta en blanco y siento que estoy totalmente con alguien que desconosco. Lo único que me pudo sacar de mi trance fue el sonido de mensaje que venía de mi celular.

No pude evitar que mi corazón se detuviera al ver de quien provenía el mensaje.

Aarón: "Me debes una explicación."


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