El amigo de mi novio

Autorstwa AngyGrullon

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Cuando Jennifer conoce a Andrew, el mejor amigo de su novio, descubre que toda su vida estaba al lado de la p... Więcej

Sinopsis
capitulo 1
capítulo 2
capitulo 3
capítulo 4
capitulo 5
7- yo nunca
capitulo 8
capitulo 9
capitulo 10
capitulo 11
capitulo 12
capitulo 13
capitulo 14
capitulo 15
capitulo 16
capitulo 17
capitulo 18
capitulo 19
capitulo 20
capitulo 21
capitulo 22
capítulo 23
capítulo 24
capítulo 25
capítulo 26
capítulo 27
capítulo 28
capítulo 29
capítulo 30
capítulo 31
capitulo 32
capitulo 33
capítulo 34
capitulo 35
capítulo 36
capitulo 37
capitulo 38
capítulo 39
capitulo 40
capítulo 41
capítulo 42
capítulo 43
capítulo 44
capítulo 45
capítulo 46
capitulo 47
Nota
capitulo 48
capitulo 49
Hola 😝
capitulo 50
capitulo 51
capitulo 52
capitulo 53
capitulo 54
capitulo 55
capitulo 56
capitulo 57
capitulo 58
capitulo 59
capitulo 60
capitulo 61
capitulo 62 🔥
capitulo 63
capítulo 64
capitulo 65
Final
dedicación y agradecimiento.
entrevista a los personajes xD
capítulo extra
segundo libro " si me pudieras amar"

capitulo 6

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Autorstwa AngyGrullon





—Jenny, apaga ese despertador, me tiene el oído sordo de tanto escucharlo sonar —gritó William haciendo que despertara sobresaltada de mi sueño. Apago inmediatamente la alarma, y solo pensaba en ese chico.

Miro William y sigue durmiendo, claro, como el es el jefe puede llegar a la hora que se le plazca. Me baño rápidamente y me pongo mi ropa tipica de trabajo: camisa blanca, ajustada, pantalon de tela fina, gris, zapatos altos y una coleta alta, y como siempre me di el toque con mi crema de coco. Me acerco hasta donde William y está roncando, eso me causa un poco de risa.

—Amor, ya me voy. —le doy un besito y salgo de la habitación; cierro la puerta y me dirijo a la cocina, pero mis ojos se hicieron bolas tras ver a Andrew preparando el desayuno, los nervios se me acumularon, ya que no imaginé que él estaría aquí y menos tan temprano.

—Buen días, Andrew, ¿cómo amaneciste? —le pregunto con una gran sonrisa, y me acerco a él, que también sonríe al verme.

—Buenos días, amanecí bien, y bueno, discúlpame si te asusté, desde hace quince minutos estoy aquí; por cierto, Sara fue quien me abrió la puerta, creo que se está cambiando de ropa —respondió acariciando su mejilla. Lo rodeo en la cocina y veo todo preparado, jugo de naranja, café, tostadas de queso y ensalada de fruta.

—¿Y esto? —inquiero y lo miro buscando una explicación, pero el soltó una leve sonrisa y con su mano acomodó su cabello hacía atrás.

—Pues de nuevo pido disculpas, pero me tomé  la confianza de preparar el desayuno —respondió y ya no me sorprende, pero no sabía que le encantaba tanto cocinar.

—Eso es sorprendente, pensé que no sabías cocinar nada —bromeo con él y se ríe.

—Pues si, me encanta cocinar, es uno de mis pasatiempos —aclaró. Me sorprendo de saber todas las cosas en común que tenemos.

—De verdad muchas gracias, yo no sé tú, pero yo desayunaré, muero de hambre, además si te pones a esperar a William echarás raíces; él está durmiendo y no hay nada que lo despierte.

Me siento en la silla y Andrew hace lo mismo.

—Hmm, pues tampoco voy a esperarlo, pero si voy a desayunar, también muero de hambre. —los dos soltamos una carcajada y comenzamos a comer, debo decir que esto está delicioso.

—Te ves muy diferente vestida tan elegante —comentó y no logro descifrar si "diferente" es fea o bonita.

—¿Diferente cómo? —cuestiono, el sonríe y baja su mirada, luego me mira a los ojos.

—Me refiero que te ves con más experiencia, toda una empresaria, y además te luce perfecta esa vestimenta —murmuró, supongo que mi gesto debe ser todo un poema porque realmente me siento super bien hablando con él.

—Gracias, tú también te ves bien elegante, aunque siempre te he visto vestido de esa manera —opino, realmente tengo la razon, ya que él lleva un traje completo color negro y por dentro una camisa azul opaco, haciendo juego con una corbata negra, él sabe vestir, eso es mas que suficiente.

—¿Cómo se llama el perfume que usas? —preguntó sonriente, me doy un trago de jugo antes de responder.

—No es perfume, de hecho es mi crema favorita coconut fashions, ¿por qué preguntas? —inquiero, arrugando mi frente.

—Es que no sé, es un aroma muy llamativo, con decirte que al saludarte se me queda pegado, ya sea en la mano o la mejillas, es algo inexplicable —respondió mientras jugaba con el tenedor entre las frutas, me sonrojo de repente, ya que a mi me pasa lo mismo con él.

—Pues no es tan raro, cada vez que me saludas, tu perfume se me pega, siempre sucede eso, pero no tengo quejas, es un perfume que huele riquísimo y me gusta ese aroma. —el se sonroja ocultando una sonrisa tras bajar su rostro y llenar su boca de frutas. «que tierno».

—Oh, con que desayunando solitos y no me invitaron, que cruel es la vida —exclamó  Sara haciendo muestra de presencia. No se ve feliz.

—Ay amiga, es que te estaba cambiando y no queríamos interrumpirte, pero ven, desayuna con nosotros —pedí, y ella está de brazo cruzados, luego lanzó el bolso sobre la mesa.

—Solamente porque tengo mucha hambre lo aceptaré, de lo contrario me iría ofendida a otra parte —dramatizó sarcásticamente y se sentó junto a nosotros; luego preguntó con mucha duda sobre quien preguntó el desayuno y al saber que fue Andrew no lo creyó.

—¿Me dices que fuiste tú que hiciste todo esto? —preguntó nuevamente y Andrew asintió—. Increíble, tú y Jennifer saben cocinar, ustedes están teniendo muchas cosas en común, eh —murmuró achinando sus ojos, yo miro a Andrew y luego reímos por la locura de ella.

—Si, de eso me doy cuenta, de que cada día descubro algo en común con Jenny — mencionó sin dejar de mirarme, con una sonrisa plasmada en mi cara, miro mi reloj y me espanto bajando de la silla.

—Ya es tarde Sara, ¡oh rayos!, faltan quince minutos para entrar al trabajo, y sabes que a estas horas hay tránsito, ¿cómo llegaremos? —inquiero llevándome una mano a la cabeza, Sara se levanta enseguida con una tostada en la boca, y Andrew hace lo mismo, bajando de la silla.

—Oh carajo, ¿cómo se nos pudo hacer tan tarde?, mejor vámonos, seguro podemos llegar rápido y a tiempo —propuso, tomando su bolso.

—Pero si quieren yo las llevo —ofreció Andrew mostrando su amabilidad, pero no quiero molestarlo más, ya él ha hecho suficiente.

—No Andrew, nos has ayudado mucho, mejor ve a despertar a William, que si lo dejas durmiendo no despertará nunca y dirán que es un jefe muy vago —respondo tomando mi bolso y caminando junto a Sara hasta la puerta, pero Andrew nos siguió los pasos.

-—Claro, tienes razón, pero manejen con cuidado —dijo, con una leve sonrisa.

—Nos vemos Andrew, hablamos más tarde —murmuró Sara despidiéndose con un beso en su mejilla.

—Gracias por el desayuno, de verdad estuvo muy rico, pero hablamos más tarde, que tengas excelente día —menciono, dándole un beso en su mejilla, siento como si intercambiáramos de aroma, no sé, pero es algo sumamente extraño porque William se baña de perfume y no me sucede lo mismo, quizás este perfume que usa Andrew es más fuerte.

—No tienes porque agradecerme, para mi es un placer; que tengan buen día, nos vemos.

Antes de irme le expliqué donde estaba la segunda llave de la casa para que al salir cerraran la puerta.

Camino junto a Sara hasta su auto, ella se ofreció manejar como siempre y la verdad se lo agradezco, ya que así no me estreso tanto.

—Dios, Jennifer, aún estoy sorprendida, Andrew es el hombre perfecto —dijo mientras maneja por la ciudad y solo me queda sonreír y mirarla. La verdad no considero a nadie perfecto, solo Dios lo es, pero Andrew es único, esa es la palabra correcta, al menos eso creo.

—No exageres amiga, él tiene lo suyo, pero no es para que digas que es perfecto —aclaro y ella para el coche, ya que hay varios autos detenidos delante de nosotras, esto es tan típico en los días de trabajo, en especial los lunes.

—¿Estás delirando?, Andrew tiene todo lo que tú, yo y todas las mujeres desean, es super sexy, simpático, romántico, caballero, responsable, cocinero, amigable, y tantas cualidades más, que si te las digo no termino, y eso que solo lo conozco desde hace pocos días —exclamó mientras contaba con sus dedos la cualidades de Andrew, y lo acepto, él tiene todo lo que desea una mujer.

—Si, no hay que negar que tiene lo suyo, pero recuerda que tiene novia y eso se debe respetar —le dije mirándola fijamente, ella borra su sonrisa y sigue manejando.

—No debes recordármelo, sabes que soy la primera en respetar a un hombre comprometido, además no te digo todo esto porque él me guste, de hecho he estado pensando mucho en Eric.

Sara me deja atónita, no sabía que a ella le gustaba su amigo como para pensar en él más de lo común.

—¿En serio?, entonces él te...

—Si Jenny, él me gusta y mucho, no te he dicho nada porque no estaba segura, pero él domingo cuando yo discutía con la dueña del apartamento, llego Michael y me estuvo reclamando, dijo que qué yo haría ahora que estoy en la calle y que yo debía irme con él, y  me negué, pero él me estuvo forzando para basarme y en ese justo momento llego Eric y lo empujó, luego le dio un gran golpe hasta sacarlo de la casa, me fui en llanto y él me abrazó, sentí un gran deseo de basarlo. —en cada palabras que decía, yo quedaba más sorprendida, no podía creer hasta donde era capaz de llegar ese tonto de Michael.

—Cuanto lo siento, Sara —comento—. Ahora me tienes intrigada con algo, ¿ustedes se besaron?

Su silencio y su sonrojo me dice lo que ha pasado, que se han besado.

—No sé como pasó, pero sucedió, nos besamos y fue el mejor de los besos —murmuró mordiendo su labio, yo solo pude sonreír en silencio.

Ya hemos llegado al trabajo después de una tortura de tráfico; estuve pensando si ir a cancelar con mi jefe lo de la fiesta, ya que imagino que William me pedirá que vaya con él, pero entendí que no puedo hacer eso, ya mi jefe tiene sus planes y no puedo hacer que se arruinen; en cambio William no me ha hablado nada de esa fiesta y eso me entristece, creo que no quiere que yo este ahí porque casi toda su familia lo estarán. Aunque su padre es muy simpático, su madre es de lo peor, jamás le he caído bien, ya que ella es de sociedad alta, y eso la hace creerse muy superior a mí.

Recuerdo las veces que intentó alejar a William de mi lado, pero él siempre me daba mi lugar, pero tengo un año que no la veo porque estuvo de viaje de negocios, ojalá que ella haya cambiado su manera de pensar y me acepte como su nuera.

Hoy he trabajado hasta más no poder, solo falta una hora para irme de aquí, estuve elaborando un calculo de la cuenta de la empresa Thompson, y puedo decir que a esa empresa se le debe demasiado dinero, hablaríamos de miles de dólares, Sara me ayuda a sacar las pérdidas y ganancias  de otras microempresas, luego le preguntaré sobre este proyecto de los Thomson y llegar a fondo sobre ese dinero faltante.

—Supongo que debes estar muy emocionada —dijo Diego sentándose en mi escritorio. Levanto mi cabeza y arrugo mis cejas.

—¿Emocionada por qué ? —pregunté con frialdad y sólo se ríe sin darme chance a entenderlo.

—Ya sabes, estar emocionada por llegar a esa fiesta con este papacito —respondió señalándose a si mismo, yo suelto una gran carcajada burlándome de sus palabras, me dio mucha risa su manera de hablar ya que él es colombiano y tiene un acento inigualable y muy llamativo.

—Ja, por favor, no eres ningún "papacito", bájate de esa nube que puedes caerte, él que debe de estar emocionado eres tú por haber tenido la dicha de acompañarme —aclaro con sarcasmo sin dejar de sonreír.

—Bueno, si esa es la única manera de poder estar a tu lado, si, me siento emocionado —murmura y borro mi sonrisa pensando que la peor decisión del jefe, fue ponerme a Diego como pareja.

—¿Qué haces aquí, Diego? —pregunta alguien—. Debemos hablar, sígueme —y la dueña de esa voz es Jessica Harrison, la hermana de mi jefe, ella también es socia de esta empresa y es una de las mejores contadoras, le lleva algunos cinco años a Diego. Ella se mantiene muy bien, es rubia, ojos grises y cuerpo bien trabajando, es muy hermosa, pero se rumora que ella y Diego son amantes, y por la manera en que actúan, diría que es cierto. Diego se fue atrás de ella como si fuese un perrito faldero. Me río, últimamente he tomado todo con diversión.

A veinte minutos después, Diego sale de la oficina de Jessica, pasa por mi lado, y esta vez no se así hasta a mí, y eso lo agradezco.

El teléfono suena, supongo que debe ser alguien de aquí mismo, ya que es un teléfono de trabajo.

—Jennifer Hamilton, ¿en qué puedo ayudarle? —respondo la llamada amablemente.

—Señorita Hamilton, pase a mi oficina —exigió Jessica con una voz fría, creo que Diego me ha metido en el medio, ojalá no haya dicho cosas malas de mí.

Me levanto de mi asiento y me dirijo hacía su oficina, abro la puerta y ella esta sentada, mientras se toma un poco de whisky, su gesto es el de siempre: frío, desanimada y brusco, ella es así.

—Aquí estoy señorita Harrison. —ella me hizo señas para que me sentara y lo hice enseguida, pero me siento un poco nerviosa ya que espero que Diego no me haya querido perjudicar.

—Jennifer, te veo asustada, tranquila, solo quería preguntarte algo —me dijo y voy relajando mis tensos hombros—. ¿Tú conoces Andrea Jones? —inquirió y yo solté todo el nervio acumulado, ¿por qué querría saber de Andrew?

—Si lo conozco, es el amigo de mi novio, que supongo que usted ya conoce —respondí, mostrando una sonrisa.

—Si, todos sabemos que William Thompson es tu novio, pero yo te pregunto sobre Andrew, porque esta mañana lo conocí, tuve una junta en dicha empresa y ahí estaba él junto a William, y jamás lo había visto —mencionó tomando nuevamente su whisky, yo sonrío sin entender hasta donde quiere llegar con sus preguntas.

—Bueno, es que el vivió en china ya que allá trabajó por cinco años y se le ofreció un nuevo puesto en la empresa Thompson, puesto que él aceptó —respondo, ella sonríe levemente, creo que Andrew le interesa.

—¿Y por qué él vive con William? —curioseó  frunciendo el ceño.

Espera, no estoy entiendo, ¿cómo ella sabe que Andrew vive con William?

—¿Cómo usted sabe que él vive con william? ¿Lo ha visitado? —pregunté dudosa, ella deja a un lado su whisky y tose incómoda. ¿Qué trama esta mujer?

-—No, es que la secretaria de William me lo dijo, pero ya no te quito tu tiempo, puedes irte- —dijo con una voz acelerada, yo me levanto de la silla dispuesta a marcharme.

—Está bien señorita Harrison, que tenga buena noche. —salgo de su oficina un poco pensativa, puede ser que ella esté diciendo la verdad, quizás solo esta atraída por Andrew, es normal que él le cause ese efecto, pero también es normal que ella sea tan curiosa y lanzada.

Al fin hemos salido del trabajo, esta vez estoy manejando, Sara está pensativa mirando por la ventana, algo le ocurre.

—¿Te pasa algo?

Ella reacciona y me mira, la veo preocupada.

—Eh... no, es que pensaba en Eric, el dijo que tenía que decirme algo muy importante y me invitó a cenar, pero no se que hacer —respondió con una voz desanimada, la veo triste.

—¿Qué esperas?, ves a cenar con el, quizás él quiera decirte algo que te guste, ya sabes, puede pedirte que sean novios, pareja, amantes, etcétera —murmuro y ella no sonrió por mi respuesta y siguió mirando por la ventana.

—Es lo que no deseo, no quiero tener una pareja ahora, quiero darme un tiempo soltera, pero mejor hablemos de esto otro día —dijo, lo mas cortante posible, intentando cambiar la conversación.

Minutos después nos encontramos en casa y lo primero que me deja alucinada es la limpieza reluciente en mi casa, en especial mi cocina. Una sonrisa se me asoma pensando en que Andrew ha dejado todo limpio después de haber preparado el desayuno.

—Al parecer el cocinero sexy limpió la cocina, ya ves porque digo que es perfecto —exclamó elogiando lo impecable que ha quedado todo.

—Le agradeceré —digo tras abrir el refrigerador y servirme un vaso de agua.

—Bien, me iré a duchar, creo que dormiré una hora, estoy muy agotada, hablamos más yarde —respondió, marchándose a su habitación.

Me tomo todo el agua y dejo el vaso en el fregadero, para luego irme directo a mi cuarto. Me desnudo y tomo mi toalla, me daré una refrescante ducha.

El agua despoja todo el sudor en cuanto cae sobre mi cuerpo, me ducho tomándome mi tiempo.

Salgo y busco en mi armario algo para ponerme, me coloco un pantalón de mezclilla y una blusa negra de tirantes, luego me hago una cola.

Creo que William debe estar en su apartamento, me gustaría visitarlo, asi compruebo de que ya no se enojará conmigo y que cumplirá su promesa. Me convencí a mi misma de ir.

Salgo de la casa, avisándole a Sara por un mensaje de que regreso más tarde, llego  hasta mi auto y me pongo en marcha para ver a William.

Al llegar saludo como de costumbre al seguridad, subo al ascensor y luego de llegar hasta su puerta, no dudo en tocarla. 

Es extraño, no responde. Toco varias veces pero nadie abre. «que tonta», pienso, yo tengo una llave de la casa de William. La busco en mi bolso hasta encontrarla y no dudo de abrir la puerta.

En cuanto abro, me adentro y no veo señal de que haya alguien aquí, pero si fuese así el seguridad me hubiese dicho que no hay nadie y me evitaría perder el tiempo.

Me dirijo al cuarto de William, abro silenciosamente la puerta y las luces estan apagadas, pero una pequeña lamparita da luz tenues logra alumbrar la habitación, me acerco más hasta la cama, ¡oh por Dios! tengo suerte, William está aquí, de hecho está durmiendo, dándome la espalda, y no sé que hacer, si despertarlo con caricias o de una forma seca.

Si, creo que los despertaré con besos y caricias, pero quiero sorprenderlo. Me quito mis sandalias, pantalón y blusa, solo quedo con el sosten y mi braga, lentamente entro por debajo de las sábanas. Me acuesto detrás de suyo, sintiendo su piel ardiendo. Acaricio su espalda y sigo recorriendo por su abdomen. Lo deseo.

—Amor, despierta, estoy aquí —susurro seductora, pero él no reacciona. Beso su piel y recorro su torso desnudo, bajando mi mano por su pelvis—. Cariño, despierta, he venido a cumplir tus fantasías.

Él reacciona justamente cuando tengo la mano a punto de rozar su miembro, se voltea pero se me cae la boca cuando no veo a William.

—Jenny, ¿eres tú? ¿Qué haces aquí? —exclamó Andrew y me aparto de inmediato en cuanto enciende la luz de la lámpara. Me echo hacía atrás por el susto, intentando ocultar mi poca desnudes.

—Andrew —susurro—. ¡Oh por Dios, no mires!, es que... estoy casi desnuda, ¡oh Dios, que pena!

Salgo de la cama en cuanto Andrew voltea su cabeza, pero de nada le vale, ha me vió completa. Me  cambio apresuradamente, maldiciendo por haber cometido ese error. ¿Cómo no me di cuenta? Es que nací para cagarla.

—Pero dime que haces aquí —insistió nuevamente, yo salgo de la habitación con el corazón en la mano, sabiendo que me sigue.

—No, mejor dime tú,  ¿qué hacías en el cuarto de William?

Tras mi reclamo se muestra confundido, mantengo un gesto serio, siento vergüenza, ¿qué pensara de mí?, dirá que soy una loca al venir de esta manera y meterme en la cama de William.

—William está donde sus padres y me quedé aquí, he estado muy cansado y quise  dormir en mi cuarto, pero el aire acondicionado se dañó y sudaba demasiado, por esa razón dormí en el cuarto de William, además te envié un mensaje avisándote  sobre eso —respondió, yo fruncí  el ceño, como que no me convence.

—¿Estás seguro? —pregunté dudosa y eso parece molestarle.

—Si no me crees, vamos a mi cuarto y te mostraré el aire, ni siquiera prende —respondió, por no querer ir a su cuarto, me negué.

—No, yo te creo.

—Bien, tomaré un poco de agua, regreso enseguida.

Me dirijo al sofá en cuanto se va a la cocina. Me siento y enciendo mi celular ya que estaba apagado, tengo varios mensajes y hay dos de William y unos de Andrew.

William:

"Hola amor, quiero que sepas que me siento mejor, te quiero".

"Quería estar contigo hoy, pero tengo que ver a mi familia para coordinar sobre la fiesta de la empresa y regreso mañana, dejé a Andrew en casa, cualquier cosas que desees él estará ahí".

Mis ojos se abrieron al ver que Andrew tenía razón. Luego de responderle a William entro al mensaje de Andrew.

Andrew Jones:

"Hola, William se acaba de ir para donde su padre, imagino que ya lo sabías, yo me quedaré en casa porque estoy muy cansado, echaré una siesta, cualquier cosa que se te ofrezca a ti o a Sara, me llamas".

—¿Qué haces? —preguntó, sentándose frente a mí.

—Eh, disculpa, estuve leyendo los mensajes y pude ver que decías la verdad.

—No te preocupes, cualquiera puede equivocarse. Por cierto, me parece muy extraño que tu no estés emocionada por ir a la fiesta Thompson —dijo y mi sonrisa se esfumó al escucharlo, al parecer no sabe que William no me ha invitado.

—Es que no iré con William a la fiesta —respondí, mirando hacia un gran cuadro que adorna la sala, en el hay una pintura muy extraña, parece un garabato,  a eso le llaman arte.

—Espera, ¿como que no vas a la fiesta con William? ¿Con quién irás? —preguntó con un tono curioso.

—Es que me cansé de esperar que William me invitara a su fiesta, y bueno, mi jefe me pidió que lo representara en ella, porque se iba de viaje.

—¿Williams no te invitó como su pareja?, la verdad es que cada vez me sorprendo más —comentó negando con su cabeza pero no quise que de nuevo llamase la atención de William con reclamos, no quiero que se meta en esto.

—Andrew, que ni se te ocurra decirle a William que yo te dije eso, ni siquiera le digas que yo iré a esa fiesta, por favor, no lo hagas —le supliqué y él asintió.

—Está bien, no le diré nada, pero quiero que sepas, que me siento mal de que William sea así contigo, para él lo primordial debería ser hacerte feliz, y también...

Sus palabras se vieron interrumpidas por el sonido de su celular, y rápidamente él lo contestó.

—Hola cariño, ¿como estás? —preguntó y veo como su rostro feliz cambia por uno confuso, quizás su novia le esté diciendo algo importante—. No, ¿como piensas eso?, escúchame,  no pienses de esa manera —reclama y creo que las cosas se está poniendo peor—. Bien, cuando desees... y si, aquí te espero... cuando pongas la fecha para venir, me avisas, adiós —colgó la llamada y apagó su teléfono. Disimulé no haberle prestado atención mirando mi teléfono.

Escucho un suspiro pesado de su parte.

—Lo siento, es que esa mujer me pone la cabeza a volar. Jenny, ya que eres mujer necesito preguntarte una cosa.

Bloqueo el teléfono y presto atención con una corta sonrisa.

—Si, dime.

—¿Por qué hay mujeres que no valoran un hombre fiel, cariñoso y que se preocupa ante todo por su pareja, en cambio si la tratan mal lo valoran? —preguntó, haciendo que mi sonrisa se esfumara.

—No te creas eso Andrew, entiendo tus dudas, pero hay muchas diferencias, no es que valoremos más a un hombre malo, es que hay mujeres sumisas y un tanto miedosas, que por no perder su relación aguantan todo, si y me incluyo, pero todo es hasta un día, tu eres inteligente y lo sabes —rectifico—. Te daré un ejemplo como el mío, yo soy supuestamente "la sumisa", la que le aguanta todo a William, pero él es quien comete los errores con sus peleas, pero ahora yo soy la que quiero preguntarte algo,  ¿tu tienes los mismos problemas con tu novia?

Andrew arruga su frente y acaricia su mentón con una expresión de curiosidad.

—Eh... ya te había dicho que sí, pero es que ella no me comprende, ahora me dijo que ya no soportaba más tiempo sin verme, que si de verdad la amo que me mude y me case con ella; dijo que llegaría en dos semanas para verme, tan solo para ver quien está conmigo, ¿puedes creerlo? ¿Puedes creer que sea tan desconfiada cuando solamente he estado trabajando sin mirar a ninguna chica?, yo de verdad la respecto y no soy ese tipo de hombre —exclamó dejándome atónita.

—Es normal que quiera celarte, ella debe pensar: "oh, mi novio es muy sexi, es perfecto y  muchas chicas podrían quitármelo" —respondí imitando una voz diferente, los dos saltamos una risita contagiosa por mi tono.

—¿Eso es lo que tú piensas de mí?

Ahora borro mi sonrisa sin entender muy bien el motivo de su pregunta.

—No entiendo...

—Que si eso que dijiste de que soy "sexi y perfecto" es lo que piensas de mí —inquiere y creo que mis mejillas arden. ¿Qué me pasa?

—No, bueno si, o sea,  no que yo lo piense, si no que eso diría ella —aclaro con un tono fugaz.

—¿Entonces para ti no soy sexi? —preguntó de nuevo haciendo pucheros como un niño triste.

—Siendo sincera, tu tienes lo tuyo, nadie puede negarlo —aclaré y seguro que estoy sonrojada evitando mirar sus ojos, no sé, pero me siento rara cuando él me mira, creo que aún tengo la vergüenza por lo que pasó hace minutos en el cuarto de William.

—Gracias, pero tu no te quedas atrás.

No está coqueteando. No está coqueteando, no lo está... no vayas a pensar mal.

—No, que va, yo no soy tan hermosa como Sara o como las secretarias de ustedes —respondo segura de lo que digo.

—De hecho ellas no son como tú, ¿sabe/ por qué?—cuestiona y  niego con mi cabeza—. Porque tú no necesitas tener el físico como ellas para enamorar a un hombre, con tan solo una palabra, una mirada o una sonrisa podrías enamorar a quien te propongas —murmura y bajo mi mirada con una pequeña sonrisa, me siento tan bien con esas palabras, William jamás me ha dicho eso.

—Dios, eres todo un poeta, hace tanto no escuchaba una definición así de mí —respondí sonriente pero él arruga su entrecejo.

—¿William no te dice que eres hermosa o palabras bonitas como esas? —preguntó con dudas y la verdad no sé que responder, no sé si abrirle mi confianza y decirle todo.

—Eh, bueno, no es que no me lo diga, si no que... ya sabes, William es muy trabajador y a veces no tiene tiempo como para estar fijándose en la ropa que uso, que si me quedan hermosa o cosas así —aseguré incomoda y miro hacia el lado, siento un dolor en mi pecho, porque la verdad William no es romántico.

—Que mal, solo debes saber que si él en un solo minuto de su tiempo no te dice: "buenos días, amor" "que hermosa estás" "que lindo está ese vestido" "me gustan tus ojos", no hay peros que valgan —aclaró y de alguna manera me rompió el corazón, pero no tiene culpa, es que está diciendo la verdad.

Mi vista se nubla y el corazón se me acelera, me niego mirarlo.

—¿Qué pasa? ¿No me digas que vas a llorar por esto que dije?, de verdad, discúlpame si te hice sentir mal —se excusó, pero cuando levanto la cabeza, unas lagrimas se desliza por mis mejillas—. No llores, no, por favor, no me gusta que llores y por mi culpa, no debí decirte eso, perdóname.

Andrew se sienta a mi lado y limpia mis lagrimas, pero sostengo sus manos, impidiendo que prosiga.

—No tienes que pedir perdón, tu no eres culpable, es que de pronto sentí esa profunda necesidad de que William fuese ese chico de antes, pero ya no deseo hablar de él, mi estomago me está pidiendo cenar, si deseas ordenamos algo de comer, ¿te parece?

Solo quiero cambiar el tema y parece que lo he logrado en cuanto me sonríe.

—Bien, pero pienso que no es bueno pedir comida rápida, ¿que te parece si me dejas hacerte una cena? —propuso y no pude negarme.

—Perfecto, pero me dejarás verte cocinando, y no dejes quemar la cena —bromeo con él y reímos mutuamente.

Nos levantamos y fuimos hasta la cocina, pero me senté sobre la silla ubicada en la isla.

—¿Deseas tomarte una cerveza? —preguntó mientras revisaba el refrigerador.

—Si, y si es corona mucho mejor.

—No hay, solo de estas —me mostró una botella con un logo azul. Asentí, no me quedaba de otra.

Andrew sirvió la cerveza sobre un vaso de cristal y le agradecí de inmediato.

—¿Qué te gustaría cenar? —preguntó, dándose un trago de cerveza.

—De  hecho me gustaría que me sorprendieras, y para no saber lo que harás, te espero en el sofá —respondí segura.

—Bien, pero no te vayas, porque voy a tu casa, te busco y hasta que no cenes, no te vas —bromeó con una su típica risa.

Me siento en el sofá, unos minutos después un olor agradable y delicioso se coló sobre mi fosas nasales, no sé lo que esté cocinando, pero creo que quedará bien. Juego con mi teléfono durante un buen rato, quizás bastantes minutos hasta que siento la cercanía de Andrew.

—Traje dos cervezas, ya la cena está lista, solo dame unos minutos para ponerla en la mesa. —asentí y el se retiró, me tomo otro trago de cerveza y veo a Andrew organizando todo en la mesa, hasta termina y me mira—. Ya puedes venir a cenar señorita Hamilton.

Me levanto y me acerco a la mesa observando lo que ha hecho. Veo dos platos de pastas en salsa blanca, creo que tiene camarones.

—Esto es pasta con camarones, tiene tres tipos  de queso, además de una deliciosa crema de leche, sé que te gustará, porque sé que te gusta la pasta.

Mi estómago cruje y humedezco mis labios mirando lo delicioso que se ve.

—¿De donde sacaste los camarones?, pregunto porque William los odia, ni siquiera puede verlo u olerlo —el soltó una carcajada al escucharme.

—Porque el hecho de que a él no le guste, no significa que yo no pueda comerlo, yo lo compré esta tarde, soy débil con los camarones —respondió.

Me siento en la mesa y él me pide que pruebe la pasta, lo cual no dudo en hacer. Cuando siento la mezcla de sabores, mi paladar lo agradece. Está tan delicioso que no podría parar de comer.

—Está perfecta, es un sabor único, me has superado —respondí logrando sonrojarlo.

—Superarte jamás, eres única; esa lasaña que hiciste fue la mejor que yo haya probado, estuvo deliciosa. —otra vez mis cachetes se coloran.

Los minutos corren y solo sé que dejamos limpio el plato, me ofrecí a ayudarle a fregar y él aceptó.

—Oye, ¿pero porque limpiaste los platos después de que me fui de la casa?

Él me miró y sonrió mientras yo sigo lavando los platos y él limpia la estufa.

—Es obvio, si yo cocino debo dejar la cocina limpia, eso me enseñó mi madre —respondió y estoy a punto de ponerle un apodo: "el señor sorpréndeme", ya que en todo me sorprende.

Al terminar decidimos reposar de la comida y nos sentamos en el sofá. Andrew me miraba a los ojos, como si deseara decirme algo importante.

Solo que ahora siento algo de intriga.

Czytaj Dalej

To Też Polubisz

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Creí saberlo todo pero él me enseñó que no era así, porque a veces las traiciones y las mentiras vienen de quienes más amas. Creí ingenuamente que te...
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Andrea solo tiene una cosa clara, y es que no quiere vivir bajo el mismo techo que su padre por nada del mundo. No soporta su carácter, sus desplante...
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