La Amiga del Dragón

By CrazyDoorsBreaker

119K 8.5K 660

¿Cómo crees que sería el mundo si fuese totalmente casual que un dragón se presentase en medio de la calle a... More

Prólogo
Capítulo 1: Días Malos
Capítulo 2: Un Dragón en Casa
Capítulo 3: La Problemática Botija
Capítulo 4: Perseguidas por las Calles
Capítulo 5: Encuentros Universitarios(Parte 1)
Capítulo 6: Encuentros Universitarios(Parte 2)
capítulo 7:O.E.C.E.D y la O.L.C.C.E.D
Capítulo 8:Armas Mortales
Capítulo 9:Como Otra Persona
Capítulo 10: Test Asesino
Capítulo 11: trajes
Capítulo 12: al aire libre
Capítulo 13: Guerra De Titanes
Capítulo 14: Un error, un acierto
Capítulo 15: Secuestro
Capítulo 16: Rescate
Capítulo 17: secretos
Capítulo 18: cartas de despedida, adiós
Capítulo 19: Amoríos en el Centro Comercial
Capítulo 20: cine de corazones
Capítulo 21: Indra
Capítulo 22: Besos
Capítulo 23: Un Dragón Espía
Capítulo 24: Una Operación Hacker
Capítulo 25: Preparaciones
Capítulo 26: ¡Fiesta!
Capítulo 27: Pruebas (I)
Capítulo 28: Pruebas (II)
Capítulo 29:Cambio de Planes
Capítulo 30: Planes de Infiltración
Capítulo 31: La Jaula
Capítulo 32:Error Informático
Capítulo 33: En las entrañas del infierno
Capítulo 34: En las entrañas del infierno(II)
Capítulo 35:El principio de la huida
Capítulo 36:El Detonador
Capítulo 37: La Huida
Capítulo 38: Liberación Con Cadenas
Capítulo 39: Grandes Jefes, Pobre Bienvenida:
Capítulo 41: Como pasa el tiempo
Capítulo 42: Barcelona Y Sus Temas
Sira Os Habla(Nota de la Autora)
Capítulo 43: Separación
Capítulo 44: Base Secreta
Capítulo 45: Batalla en Málaga Parte I
Capítulo 46: El Pasado Y El Presente
Capítulo 47: Defender o Morir
Capítulo 48: Defender o Morir II
Capítulo 49: Defender o Morir III (Segunda Nave)
Capítulo 50: Después de la Tormenta Sale el Sol...
Capítulo 51:A-A
Epílogo

Capítulo 40: De Vuelta a Casa, o Casi

1K 90 5
By CrazyDoorsBreaker

Había pasado acerca de cinco días en el hospital de O.LC.C.E.D. No sabía ni cuanto hacía que no pisaba la universidad, pero según el tal Eduard eso era trascendental. Shizoru se había despertado la misma tarde de la charla, según los médicos estaba mucho mejor que yo, y se recuperaría más fácilmente, dos días después ya lo sacaban dos veces al día a pasear y a estirar las alas. Le daban de comer unos purés muy raros, y muchas medicinas, aparte de leche, y me dieron una especie de cuaderno con las comidas que debía de tener, con qué frecuencia semanal y en cuantas cantidades, al parecer la leche y las proteínas eran mucho más importantes de lo que yo creía, al igual que su estricta dieta, cuando lo único que creo que había comido mi dragón eran los trozos que me sobraban de las comidas, y tal vez lo que el cazara en el patio trasero de mi casa, gatos y ratones probablemente, tal vez algún perro de pequeño tamaño.

Estaba apoyada en unas muletas mientras empacaba cosas en cajas. Mi hermano me ayudaba por un lado, Sword, claro, Kiko estaba tan mal psicológicamente como yo lo había estado físicamente hace apenas una semana. Solo me llevaría algo de ropa, mi mochila de la universidad, cosas como el ordenador o el móvil, peines, maquillaje, zapatos, un poco de dinero y algunos peluches con los que estaba especialmente encariñada.

-¿Ya está todo?-me preguntó Sword mientras cerraba una de las cajas.

-Sí, eso creo. Si necesito algo más me pasaré por aquí, no te preocupes-me levanté como pude del suelo. No podía cargar con las cajas por lo que solo me quedaba esperar a que él hiciera todo el trabajo.
Sword y yo hablábamos solo cuando la situación lo requería, todo se había hecho incómodo, triste y en cierto modo violento. Mis padres habían estado callados desde que llegué por la mañana, y ni si quiera se inmutaron cuando vieron a Shizoru pasar por la puerta, de hecho parecían llevar mejor la convivencia con dragones (dígase con Greeny) que el hecho de superar que su hija era una agente de una organización secreta y que acababan de ser raptados como rehenes a punto de morir.

-Creo que deberías hablar con ellos, os vendría bien a todos-dijo Sword casi leyendo mi mente, si realmente la hubiese leído sabría que lo que menos quería era tener que sincerarme con mis padres y hablar tan incómodamente con ellos, ¿no podíamos solo olvidar todo esto y ya?

Bajamos las escaleras, ambos al mismo ritmo, él por el peso de las cajas y yo por las muletas, si soy sincera siempre había sentido curiosidad por romperme un hueso y ver qué se sentía llevando muletas y todo eso, y sí, ya dolor es lo que se siente, pero era solo por vivir una experiencia que todo el mundo había vivido, aunque doliera. Nunca me había roto un hueso, pero desde luego que no pensé que fuera necesario dos secuestros, una fortaleza inaccesible, muchos contratiempos, dos organizaciones secretas y un dragón como una casa de grande para que aquello ocurriese, y ni eso porque roto, lo que se dice roto no tenía nada.

En la puerta estaban mis padres, y también Kiko, que tenía a le pequeño dragón verde en las manos.

-Supongo que ya te vas...-empezó mi madre, hablando tan bajito que me costó escuchar lo que decía.

-Sí, tengo que irme, por el bien de todos-una risa amarga le salió sin querer.

-Por el bien de todos sería que tú dejaras ese sitio en el que te has metido.

-No es tan fácil, no puedo dejarlo porque eso también significaría que me quitarían a Shizoru-entonces me di cuenta de que ellos no sabían su nombre-, a mi dragón-aclaré rápidamente.

-Creo que algo así era de esperar, siempre te gustaron mucho los animales, en especial los dragones, te gustaban más incluso que las personas-ahora fue mi padre-. Nosotros siempre deseamos que hubieses nacido en el tiempo en el que no existían los dragones, ¿recuerdas la primera vez que te encontraste con uno?-yo asentí-. Un día de lluvia y tú te avías escapado mientras visitábamos nuestro barco en el puerto de Málaga para comprobar su estado por las horribles tormentas que estaban ocurriendo durante ese otoño. Era una de las peores y tú solo te soltaste de la mano de tu madre y empezaste a correr. Nosotros estábamos muy despistados con nuestro barco como para fijarnos y aquél día, con tus cortos cuatro años, habías estado dando muchos problemas.

-Estábamos casi hartos de ti, y yo estaba muy enfadada-añadió mi madre con nostalgia, solo había escuchado esa historia un par de veces, una de boca de mi abuela y otra de mi hermano mayor.

-Tus hermanos intentaron advertirnos de que habías empezado a correr y que podrías caerte al agua, cuando ni siquiera sabías nadar, pero solo nos enfadamos con ellos sin escuchar lo que decían. Aquello duró hasta que terminamos de revisar el barco y yo te busqué con la mirada, le pregunté a tu madre donde estabas y ella no sabía ni a dónde mirar, entonces tus hermanos nos dijeron por dónde te habías ido y comenzamos a correr. Cuando te encontramos estabas a treinta metros del borde el paseo del puerto, ahogándote en el agua, no sabíamos cómo podrías haber terminado allí pero no nos importó, solo intenté tirarme al agua para rescatarte, pero las olas tenían tal fuerza que me arrastraban contra el muro.

-Sugerí coger el barco pero no habíamos traído las llaves-fue Kiko quien habló aquella vez-. Llamamos a la policía por hacer algo mientras sufríamos viendo cómo te sumergían las olas y luego tú volvías a emerger dándole golpes al agua, gritabas algo pero no era ninguno de nuestros nombres.

-Gritaba "dragoncito"-recordé yo.

-Sí, pero no se te escuchaba bien. Cuando ya casi lo habíamos dado todo por perdido, a pesar de haber pasado como mucho dos minutos, unas aletas dorsales aparecieron aproximándose a gran velocidad hacia ti. En las noticias ya habían dicho que el número de dragones acuáticos avistados había subido de tal modo que habían activado todas las alertas rojas y se había prohibido el baño, en especial en esos días de tormentas. Ya podrías imaginar nuestra impotencia al ver como ese terrible ser se acercaba a ti intentando comerte. Lo recuerdo a la perfección, Sword estaba agarrado al vestido de mamá, casi escondiéndose para no ver lo que te pasaba mientras lloraba, mamá la acariciaba la cabeza mientras hacía algo parecido a rezar entre quejidos, papá te gritaba para que intentaras nadar o moverte para que el dragón no te cogiese, y yo le agarraba a él del brazo tirándole para meternos en el agua y volver a intentar nadar hacia ti y salvarte, pero ni modo, nada funcionaba y de un segundo a otro el dragón se abalanzó sobre ti y con un solo movimiento de cuello te cogió con su boca y empezó a arrastrarte contra corriente. No estabas muerta, aún te movías, por lo que decidimos seguir al dragón hasta donde pudiéramos, pronto reconocimos que te intentaba llevar al faro.

-Volvimos a llamar a la policía ¿no?-quiso aportar Sword.

-Sí, y les dijimos que fuesen allí-habló mamá-. Cuando llegamos no podíamos creer lo que veíamos. El terrible dragón no mediría más de cuatro metros de largo, lo que era casi una cría comparada con los dragones que se encontraban por esa zona, y tú estabas de una pieza jugando con el dragón, le soplabas en el hocico y él te daba algunos empujoncitos. Allí estabais, en unas rocas algo cercanas al agua, tú riendo y el dragón tranquilo y juguetón, yo no sabía si lloraba por la alegría o por la preocupación que aún sentía. Cuando el dragón notó nuestra presencia se puso delante de ti y nos gruñó para que nos fuéramos, te estaba defendiendo. Pero solo bastó que tu le acariciaras en la pata y le dijeras con tu voz de niña pequeña-a mi madre se le saltaron unas lágrimas mientras lo contaba-que éramos tu familia y que no nos hiciera nada. Entonces el dragón solo dejó de gruñir y se volvió a tumbar a tu lado, aún en pose posesiva. Con algo de miedo nos fuimos acercando, y nos quedamos a un metro de vosotros. Jugabas de una forma tan tranquila con el dragón, con un animal tan... salvaje, impulsivo y peligroso, que solo podíamos asombrarnos. Estabas tan cómoda y no le tenías nada de miedo, incluso interactuar con tus compañeros te costaba trabajo. Desde entonces claramente supimos que tenías un don, pero no era uno demasiado bueno en aquel mundo en el que los dragones eran considerados demonios. Cuando la policía llegó el dragón se espantó y se tiró al agua, tú protestaste porque ellos habían asustado a tu amigo, mientras el dragón solo observaba a salvo, a unos cuantos metros, aún preocupado por tu bienestar. Los policías te sacaron de aquella zona casi a rastras, te hicieron exámenes médicos y el doctor expresó su asombro ante el comportamiento extraño del dragón al no haber matado desde el principio lo que según él era su presa. Todos nosotros sabíamos en cambio que lo extraordinario no era eso, ya que tú nunca habías sido su presa. El policía, luego de tomarnos testimonio y todo eso nos dijo antes de irnos que tuviéramos mucho cuidado contigo, aquello que tenías podría afectarnos mucho, y que era mejor dejarlo muy escondido. Por ello nos mudamos a la zona de la ciudad que menos dragones tuviera, y como durante las siguientes semanas solo hablaste de dragones te llevamos a un psicólogo para que te tratase, como eras pequeña no costó mucho que te olvidases de aquello, solo te pusimos en otra escuela y allí conociste a Sara, desde entonces dejaste el tema de los dragones a un lado. Las siguientes veces que te encontraste con dragones nosotros seguimos haciendo lo posible para que no te juntaras con ellos, y así hasta ahora.

-Ya no podemos protegerte más, y supongo que era a esto a lo que se refería el guardia. Ya sabes, ya que la organización esa está relacionada con la seguridad nacional y todo eso-esa era la voz nostálgica de mi padre.

-Sí, eso parece. ¿No estáis enfadados conmigo?-quise saber.

-Aunque no nos guste nada de esto, no es tu culpa-dijo mi madre, y se acercó a mí-. Parece ser que era lo inevitable, cuídate mucho. Te queremos-me envolvió en un reconfortante abrazo, como echaría de menos eso, como echaría de menos tener una familia.

-Hemos pasado las peores horas de nuestras vidas hace cinco días cuando nos dijeron en aquella nave que no habías salido de aquella prisión, solo pensamos en que te queríamos de vuelta viva, que no merecías eso, y te encontramos tirada en el suelo sangrando junto a una de esas horribles motos y a un dragón azul. Creo que no había sentido tanto miedo y alivio en mi vida, solo con la otra vez del dragón-y ahora él se acercó y me abrazó.

-Gracias, a los dos.

-Yo... bueno, todo lo han dicho ellos-cuando me fijé en Kiko vi que se estaba restregando los ojos con las manos-. Ahora recuerdo que...-se rio un poco-hace tiempo encontré a ese monstruito tuyo en la casa, y que cuando tu amigo y tú llegasteis yo te exigí una explicación, ahora todo parece tener mucho más sentido, todo encaja. Más le vale a ese chico que te cuide y no deje que te pase nada, o yo me encargaré de que sufra las consecuencias-él también se acercó-. Maldita enana problemática, siempre fuiste condenadamente adicta a meterte en cosas cada vez más complicadas-me hizo gracia su intento de cumplido, y lo poco que concordaba con sus ojos enrojecidos, los párpados hinchados y las mejillas sonrojadas, aparte de que temblaba ligeramente-. No nos olvides, promételo.

-Lo juro-y él también me abrazó y me dio un beso en la frente.

-Siempre creí que serías la última en abandonar el nido-Sword no esperó a dar la charla para abrazarme, sino que me cogió por detrás y me levantó un poco en el aire-y ahora resulta que te vas ahí, con tus amiguitos nuevos, a cazar dragones. ¡Eso no se le hace a un hermano mayor!-notaba tanto su tono de broma como que él también estaba llorando-. Te odio, renacuaja de los dragones.

Sword me dio la vuelta y me dejó devolverle el abrazo. Prácticamente todos llorábamos.

-Quién sabe, a lo mejor algún día me uno a vosotros-añadió en mi oído solo para que yo lo escuchara, y le respondí de la misma manera:

-Mejor no lo hagas, tenéis que estar los dos aquí apoyando a mamá y papá. Yo estaré bien, tengo un dragón ¿no?

-También cuida de Sara, y que ella cuide de ti. Os iré a ver.

-Vale... te quiero.

-Te odio-ambos reímos.

Me separé de Sword y los miré a todos. No sabía cuánto más tiempo podría seguir mirándoles, que ellos siguieran vivos o que yo siguiera viva, y era cierto, no sabes lo que tienes, al menos hasta que crees que los has perdido. Mamá, papá, Óscar, Kiko, os amo.

Me metí en el camión y le di la dirección al conductor, Óscar iba a mi lado, pero tan pronto como llegamos y subió las escasas cinco cajas que había se fue en el mismo camión y no lo volvería a ver en un tiempo. Arriba Sara se recuperaba de lo que acababa de pasar, simple y básicamente mi hermano le había dado y tierno y veloz beso en la boca segundos antes de salir pitando por la puerta.

Sara estaba hecha un ovillo en el sofá blanco en forma de "L" en nuestro salón.

-¿Desde cuándo yo le he..?

-Desde siempre-contesté.

-Esto es duro-dijo secamente.

-Sí, ¿qué tal con tus padres?

-Destrozados, se disculparon por todos aquellos años en los que debían haberme prestado más atención, pero que estaban todo el rato en el trabajo y todo eso. Cosas que ya son tan...

-Insignificantes-completé.

-Sí, justo eso. Insignificante es la palabra.

-Mis padres me han recordado a la primera vez que vi a un dragón. ¿Te lo conté?

-Sí. La primera vez que yo vi uno fue en la tele.

-¡Sara!-ella se sonrió.

-Ya, ya. La primera vez que vi uno fue cuando dejaste entrar a esa bestia en tu casa.

-¿A Shizoru?

-No, a la Diana que quiso hacerse cargo de un dragón asumiendo todos los riesgos que supondría.

-Más que una bestia diría ser estúpido falto de sentido común.

-Eres la heroína de los dragones.

-Solo he salvado uno y no sé bien de qué, ¿de una vida en libertad a cambio de una vida como arma? Pues menuda heroína.

-Hablando de Shizoru-ella levantó ligeramente la cabeza-¿dónde está?

-Viene volando, por eso abrí las ventanas cuando llegué. ¿No te habías dado cuenta?

-Pues no-volvió a poner su cabeza en el sillón-¿No tarda mucho?

-Está bien-y yo lo sabía, si no lo estuviera ya lo habría sentido-de hecho está bastante cerca, tal vez en el parque privado de el edificio.

-Esas son zonas privadas, si rompe algo lo tendremos que pagar nosotras.

-Error, es un dragón salvaje que ha destrozado las zonas residenciales, no tenemos nada de culpa, que lo pague el seguro, ¿no te jode?

-Es verdad-admitió.

Y con ese tipo de conversaciones pasamos varias horas tiradas en la cama. A la noche volvió Shizoru, había matado un gorrión que traía en la boca y rezaba porque ese pajarito no hubiera sido la mascota de nadie. Le preparé la cena con la comida que ya estaba incluso clasificada en su propio mueble. O.L.C.C.E.D se había preocupado absolutamente de todo, no faltaba comida, bebida, sábanas de cambio, o cualquier otra cosa que se te pudiera pasar por la cabeza.

Cuando terminamos de organizar todo (básicamente poner mis peluches en la cama, porque no había mucho más que hacer) nos fuimos a "dormir", y por dormir me refiero a que Sara se acurrucó en su cama, cogió el móvil y empezó a hablar por las redes sociales con gente que estaba en la otra punta del mundo, mayormente por América, y yo cogí mi ordenador y miré mis mensajes recibidos. Me sorprendí cuando vi uno de alguien desconocido, hasta que leí el nombre de la cuenta y me sorprendí más aún al leer de quién era.

-¿Indra?-bueno, no Indra exactamente, IndraDragoFire0089, pero como que se entendía. Abrí el archivo que me había enviado, y se abrió un pdf donde el título era Javier Fernández Moreno. ¿Javier? ¡Claro 1!, la noche de la fiesta de Sword le pedí a Indra que me llamase para contarme sobre él, pero nunca lo hizo (o lo hizo y yo no me enteré). En cualquier caso debió de enviármelo aquella noche, porque mientras que yo leía aquello él estaba muerto... si, debía asumir que Indra había muerto, y que Nuria debía estar muriendo por dentro. No solo Indra, también Ron, todos creen que ellos o bien explotaron con La Jaula, o O.E.C.E.D los mató por traidores. No le conocía de mucho, pero era la única persona que conocía que compartía un gusto por los dragones tan grande como el mío, entonces recordé a Amos y me retracté. Era una buena persona, pero no se sentía como si él estuviese muerto, parecía como si nada hubiese cambiado. Incluso aquella casa totalmente nueva, era como si fuese totalmente normal, tal vez era porque me estaba adaptando a mi nueva vida, o porque mi cerebro era demasiado tonto como para procesar todo lo que estaba pasando.

Fuese como fuese me puse a ver lo que ponía de Javier Fernández Moreno, y casi al segundo me di cuenta de que todo estaba en un extraño código imposible de leer.

-Pues me va a servir de mucho esta mierda-me dije para mí, y continué haciendo cosas en el ordenador porque no me venía le sueño.

No estoy totalmente segura de en qué cap lloré más, si en este o en el de la carta de Javier (si os acordáis de ella) pero he llorado a moco tendido, parece que el Rey León no me preparó tan bien como yo creía... en fin, os deseo muchas lágrimas de despedida en este cap para la familia de Diana y Sara, y un minuto en silencio para conmemorar la muerte de Indra y Ron (casi se me olvida su nombre), por su sacrificio en combate. Les echaremos de menos. Gastad todas vuestras reservas de pañuelos en los próximos caps como yo lo he hecho!!! En realidad no, yo solo me he sorbido los mocos, estaba demasiado inspirada escribiendo de forma épica (en plan Kira de Death Note) como para pararme a hacer algo tan irrelevante como impedir ahogarme con mi propio llanto. Tenía miedo de que mis padres entraran a mi cuarto y me preguntaran por qué llorada XD, problemas de la escritora, se despide la queridísima escritora llamada Sirasayall (sí, como el edificio, algún día contaré esa historia a alguien que le interese)


Continue Reading

You'll Also Like

Nexus By POLLO080

General Fiction

1.1K 103 17
Este libro no es lo que esperas, no lo escribí para mi, lo escribí para mis amig@s, asi que si no lo eres, probablemente no esntiendas mucho
196 15 11
El principio de cada historia es una realidad sonada en el corazón de cada persona pues todo comienza con una tragedia, con daños, pero esta ahí esa...
21K 4.1K 45
Adaptación hecha al Kookjin, pero contiene un poco de versatilidad, es el primer libro de esta serie, es por eso que lo vuelvo a publicar ya que esta...
6.1K 906 27
Ámbar, una humana en un mundo de criaturas inimaginables. Él, un guerrero maldito, un líder, un rey ambicioso que únicamente vela por los intereses d...
Wattpad App - Unlock exclusive features