Tras unos segundos Rodrigo se apartó y con dos palmaditas en la espalda dio por concluido el momento paterno filial. Ambos recogieron los platos y llevaron la comida a la mesa, donde ya estaban sentadas las tres chicas y se pusieron a cenar. La alegría se palpaba en el ambiente hasta que el timbre de la puerta sonó de forma inesperada, Rodrigo fue a abrirla y se encontró con Miguel y Laura con ropas elegantes totalmente desgarradas y rotas, Laura parecía estar sin ninguna herida mientras que Miguel llegó con una brecha bastante amplia en la cabeza, tras ellos apareció Albert con Andrea desmayada en sus brazos y los cuatro entraron en la casa sin decir palabra. Cuando entraron en el salón y el resto los vio las risas se cortaron. Los tres saltaron de la mesa y se acercaron a ellos mientras que Laura, la cual parecía la única que estaba sin ningún daño visible, empezó a hablar.
-Toda la ciudad está en llamas, los hombres del régimen están entrando en muchos sitios y golpeando a la gente de forma totalmente arbitraria, en la fiesta en la que estábamos han entrado varios skinhead y han empezado a golpear a la gente. Tratamos de salir por la puerta de atrás y lo logramos, pero alcanzaron a Miguel con un botellazo y a Andrea alguien la golpeó y se desmayó. Era un local al lado de Recoletos y hemos venido corriendo desde allí, todos los locales estaban con gente así entrando y había gente que parecía muerta en las calles, solo se ha calmado el asunto cuando nos hemos acercado hacia este barrio. No sé qué está pasando pero no se oía nada salvo chillidos y gritos de auxilio.- Laura empezó a llorar cuando acabó de hablar y Miguel la abrazó fuertemente, Tom se acercó a Andrea, la cual seguía en brazos de Albert sin despertar, mientras que Ana iba a la cocina corriendo a por vendas y Paloma revisaba las heridas de Miguel. Rodrigo mientras tanto encendió la radio y se acercó hacia sus amigos tratando de ayudar, en la radio se empezó a dar un mensaje del presidente, el cual declaraba el estadio de emergencia y suspendía de forma indefinida servicios como la enseñanza mientras pedía a la gente que se quedará en sus casa durante esa noche.
Rápidamente Rodrigo y Ana se dedicaron a vendar la herida de Miguel mientras que Andrea se despertaba despacio de su letargo en brazos de Albert, el cual al ver que se despertaba la dejó tranquilamente en el sofá. Tras ello empezó a sonar el móvil de Tom de forma constante. Durante las siguientes dos horas Tom estuvo al teléfono mientras que apuntaba algo en una lista al mismo tiempo que el resto trataba de recuperarse de la noche. Paloma fue la primera que trató de acercarse a Tom en esas dos horas cuando el margen de llamadas pareció reducirse, pero antes de que le pudiera hablar Tom recibió otra llamada, una llamada de su jefe en el bar, el cual le dijo que el bar había sido incendiado y que ya no serían más necesarios sus servicios. Tras ello las llamadas cesaron por completo y Tom tuvo que enfrentarse a las miradas extrañadas de los cuatro que habían estado en la calle. En ese instante y con la cabeza aún conmocionada por toda la información de cómo estaba la ciudad tomó la decisión más importante en los últimos años, revelarle su identidad a la gente que le quería, era la última barrera y ya que parecía que todo iba a entrar en una nueva atmósfera se decidió a hacerlo.
El silencio que se produjo cuando Tom acabó de decir quién era se hizo realmente denso, Albert y Andrea se miraban sin poder creerse la noticia mientras que Miguel miraba fijamente al alto muchacho sin levantarse de su asiento. Las únicas que se movieron fueron Laura, la cual abrazó a Tom mientras que alguna lágrima se le caía, y Paloma, la cual cogió el portátil y sacó el USB que llevaba guardado en el vestido, tras ello cogió la lista que tenía Tom en la mano y se sentó en la mesa a escribir. Tras separarse Laura, fue Miguel quién le dio la mano y le mostró sus respetos, mientras que Albert y Andrea no se movieron de sus asientos, sin decir absolutamente nada y mirándose a los ojos. Tom ni siquiera les prestó atención y se sentó junto a Paloma con la lista delante, Rodrigo se fue a la cocina mientras que Albert y Andrea se marcharon a una habitación para dormir y Ana se fue a otra para poder descansar. Miguel y Laura se quedaron allí y le pidieron a Tom ayudarle con su segunda vida, Tom, antes de contestar, se agachó a donde estaba Paloma la cual le susurró que necesitarían líderes de zona carismáticos para dirigir a los que entrarán en sus filas, Tom asintió y se lo explicó a la pareja, debían encargarse de formar una especie de milicia lista para actuar en un determinado momento, Paloma les daría los nombres y ello deberían encargarse de conseguir que estuviesen preparados. Ambos asintieron entusiasmados y Tom les mandó a descansar, mañana tendrían una lista con los nombres y se encargarían de contactar con ellos con un teléfono que les daría la mañana siguiente.
Cuando se marcharon de la habitación entró Rodrigo con un par de cervezas para Paloma y Tom y les indicó que se iba a dormir ya que también estaba destrozado, quedándose la rubia y el moreno solos delante del portátil apuntando nombres. Durante horas ambos se dedicaron a coger el teléfono de forma alterna y empezar a apuntar información, según iban recopilando informaciones bastante diversas se podían hacer una idea de la situación, la Complutense estaba incendiada hasta los cimientos, la zona entre Callao y Sol estaba totalmente tomada y nadie podía salir de las casas, en la zona sur habían quemado varios locales, incluyendo el pub donde había trabajado Tom pero ya parecían haber acabado los problemas, la zona más conflictiva era como siempre el norte de Madrid, la zona en la que vivía Verónica estaba siendo sometida a una brutal represión con palizas y ataques dirigidos a los principales dirigentes rebeldes de la zona, finalmente la zona de Gran Vía donde vivían Albert y Andrea parecía ser la zona más tranquila de la ciudad sin ningún altercado. Rápidamente Tom sacó un mapa de su traje y empezó a colocar a las distintas patrullas policiales según les iban informando de la posición y de cómo estaban actuando, poquito a poco Paloma y él empezaron a encontrar un patrón, mientras que las zonas más conflictivas eran controladas por patrullas conocidas por su violencia las zonas tranquilas las controlaban novatos entre los cuales había algún confidente, lo cual como señaló Paloma sería una ventaja para los asesinatos. Parecía claro que se estaba cociendo algo gordo para la mañana siguiente y nadie tenía idea de que podría ser.
Tras ello tanto Tom como Paloma salieron de aquel salón y fueron hacia el pequeño balconcito que tenía esa casa, el frío entraba en la casa y por tanto cerraron la puerta de la terraza. El moreno y la rubia miraban en silencio el panorama de la calle Serrano, no pasaba ni un coche y solo se oían las sirenas policiales cada cierto tiempo, Paloma parecía tiritar pero no quería marcharse de allí y se sentó en una pequeña sillita que había en aquella terracita, Tom la cubrió con su chaqueta y se quedó observando la calle, era Navidad pero nadie parecía recordarlo, la nieve había desaparecido por completo y no había luces que reflejasen las fechas del año que eran. Paloma también miraba hacia la calle y así pasaron unos minutos sin entrar hasta que sonó la puerta de la terracita y entró Verónica en ella, llevaba un pequeño abrigo negro sobre el vestido y se colocó entre ambos cerrando la puerta tras ella, la pequeña muchacha también se quedó mirando la desolada calle que hacía no tanto tiempo había estado repleta de vida y de alegría. Verónica empezó a hablar con un mero susurro.
-Voy a marcharme a Irlanda- Tom y Paloma se la quedaron mirando sin que ninguno de los dos fuese capaz de articular palabra. –Lo que te tenía que contar era esto Tom. Esta mañana tenía una cita en la embajada de Irlanda, un amigo de Erin está trabajando allí y me han convocado a la misma. Cuando mañana por la mañana envíen a la embajada de vuelta a Irlanda tengo un pasaje de avión junto con ellos y voy a usarlo, sé que me necesitas aquí pero yo no puedo vivir más este infierno Tom, yo necesito marcharme a explorar mundo, a acabar mi carrera y a ejercer como periodista, no como mera escritora a sueldo del régimen. –Tom asintió en silencio mientras que Paloma apretaba la mano de la chica, Verónica volvió a tomar aire y siguió hablando- También hablé con Erin por teléfono, ella está bien allí si es que eso te preocupa. Me preguntó por ti y le dije medias verdades, le conté que te habías cambiado el nombre y lo que le sucedió a tu familia, nada más. Cuando la vea allí ¿Qué quieres que le cuente?- Tom se quedó mirando a la calle, aún recordaba aquellos ojos y aquella sonrisa de la isla esmeralda, aún recordaba los paseos por el Retiro mientras que ella se reía con cualquier estupidez.
-Cuéntale todo, desde quién soy ahora hasta que hice para ser quién soy ahora y dile que aún la recuerdo con aquel vestido verde del último día. –Los ojos de Tom se humedecieron ligeramente al recordar aquellos tiempos- Pero no le hables de Ana, creo que ninguno de los dos estamos aún preparados para saber si el otro está con alguien o no.-Verónica asintió calmadamente mientras que acariciaba un poco el brazo de Tom, Tom se giró y la abrazó fuertemente- Te voy a echar mucho de menos hermanita, espero que allí puedas ser feliz y me guardes un sitio en aquella tierra, algún día iré para allá a vivir con vosotras.- Verónica empezó a llorar en los brazos de Tom mientras que Paloma le miraba con bastante sorpresa. Cuando Verónica se separó tenía los ojos totalmente empañados en lágrimas y Tom le aseguró que cuando amaneciese la acompañaría a la embajada con una sorpresa para ella, Verónica se marchó camino a su casa al estar empezando a salir el sol y Paloma y Tom se quedaron solos en aquella terracita. Paloma no había dormido en toda la noche pero en vez de recostarse fue directa a Tom.
-¿Qué sientes por esa tal Erie, Tom? Cuando has hablado de ella casi lloras y en cierto momento has llegado a decir que te irías a vivir con ellas en un futuro, ella es la chica de la que siempre me habló Rodrigo ¿verdad?-
-Ella es.... Ella es.... Sencillamente era la persona ideal para mí, y se marchó. Ella es la persona de la que te habló Rodrigo, ella fue la única razón por la que sobreviví después del golpe, y algún día volveré a verla, pero esta vez no será en España, será en la bella tierra de la isla esmeralda. Y respecto a Ana pues sinceramente no sé, ella me gusta pero solo llevamos unos días juntos, no es como aquello eso sí.- La cara de Paloma iba poco a poco tornando en una pequeña sonrisa y acarició suavemente a Tom, ambos se quedaron mirando al tendido hasta que volvieron a oír la puerta de la casa, nadie debería haber salido o entrado por lo que Paloma se quedó paralizada en la terraza mientras que Tom se acercaba con cautela a la puerta, la cual encontró abierta de par en par.
Cuando volvió a la altura del salón vio como Paloma había entrado y sin prestarla más atención fue a las habitaciones, en la primera se encontró con Laura y Miguel, los cuales se asustaron al ver la expresión facial de Tom y salieron de la cama embutidos en la manta, Tom salió de la habitación para encontrarse que la habitación de Andrea y Albert estaba vacía. Rodrigo sí que estaba en su habitación pero no así Ana. Tom salió de la que debía ser la habitación de Ana enfurecido y empezó a rugir órdenes a sus adormilados amigos. Sus gritos sonaban a pura rabia y furia.
-No están en sus habitaciones ni Ana ni Andrea y Albert, eso significa muy probablemente que nos hayan traicionado y nos hayan vendido al gobierno. Así que ahora mismo estamos realmente jodidos y tengo que evitar que os pasé nada, vestiros ya y salimos en coche ahora mismo, Paloma, quiero que llames a Verónica y le digas que nos buscan los ingleses, que nos encontraremos en el paraíso, ella lo entenderá.- Rápidamente todos empezaron a correr mientras Tom preparaba el plan. Era la cosa más simple del mundo, meter a sus amigos en el avión destino Irlanda y esperar a ver como sus días acababan, cuando salió Paloma Tom le hizo coger el portátil y el USB y mientras que esperaban al resto Paloma se puso a rezar.
Tom jamás había sido católico y no iba a empezar a serlo ahora, pero la voz angustiosa de Paloma merecía ser aceptada por Dios, lástima que fuese él quién debiese encargar de cumplir la supuesta decisión de un ser omnisciente. Cuando el resto salió no habían pasado ni 5 minutos, lo cual en las cuentas de Tom era un éxito, la bajada a la calle fue tan precipitada que Laura se cayó, haciéndose añicos el tobillo y teniéndola que llevar Tom en brazos mientras que corrían a la desesperada. Una vez entraron todos en el coche de Rodrigo fue Tom el encargado de conducir, solo él sabía el destino y solo podía rezar porque Verónica hubiese entendido el mensaje, Tom trataba de mantener la calma pero en el coche era imposible hacerlo, Paloma sollozaba totalmente acongojada mientras que Miguel y Laura parecían dos cachorros apaleados, solo Rodrigo era capaz de mantener la compostura y parecer el hombre que siempre había sido. Tras 15 minutos de una conducción casi suicida de Tom lograron llegar al aeropuerto de Barajas, estando en la puerta de la terminal un chico alto y rubio y Verónica.
Al verlos Tom sonrió y sin tiempo de presentarse con aquel chaval avisó a Verónica de que les habían traicionado y estaban todos en peligro de morir. El chaval hablaba el suficiente español para entender también la situación y les prometió conseguir a todos un pasaje en aquel avión, pero Tom negó suavemente con la cabeza y se fue despidiendo uno a uno de los que habían sido sus hermanos, los cuales no entendían absolutamente nada.
-No serán capaces de tirar un avión diplomático que no me llevé dentro, sería provocar una guerra en la que ellos perderían, pero si encuentran que yo estoy dentro moriremos todos. Tenéis que marcharos y tratar de defender al país desde fuera, yo tengo que pagar por mis errores y por haber confiado en esa zorra bastarda. Verónica, quiero que le digas a Erin lo mucho que siempre la he querido y que espero encontrarme con ella algún día, ya sea en esta vida o en la siguiente- En aquel momento Miguel y Laura fueron incapaces de articular palabra y tras abrazarle se metieron en la terminal como zombis que no entendían lo que acababa de pasar. Verónica empezó a llorar mientras le abrazaba y le prometía que volverían a buscarlo, Paloma y Rodrigo hicieron incluso el ademán de quedarse pero Tom les despidió con un abrazo y les pidió que siguiesen con su vida en Irlanda. Tom se quedó quieto mientras veía como entraban en la terminal, exactamente igual que había visto partir a Erin hacía dos años escasos. Todas las personas que había querido y no le habían traicionado estaban muertas o habían salido por aquella modernísima y ahora vacía terminal. Ni siquiera fue capaz de escuchar los gritos que le decían que se tirase al suelo y los gritos de la policía, solo se dio cuenta cuando le dieron un duro golpe en la rodilla para que cayese. El Republicano acababa de ser detenido para mayor gloria del régimen, la rebelión de Tom había terminado antes de empezarla.