Guerra y pasión [#UNH2] COMPL...

By G27GD96

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Nunca amé las armas, tampoco quería luchar contra nadie que no tuviera culpa, pero sí amaba sentir esa adrena... More

Guerra y pasión.
Capitulo Uno.
Capitulo Dos.
Capítulo Tres.
Capitulo Cuatro.
Capitulo Cinco.
Capitulo Seis.
Capitulo Siete.
Capitulo Ocho.
Capitulo Nueve.
Capitulo Diez.
Capítulo Once.
Capitulo Doce.
Capitulo Trece.
Capitulo Catorce.
Capitulo Quince.
Capitulo Dieciséis.
Capítulo Diecisiete.
Capítulo Dieciocho.
Capitulo Diecinueve.
Capitulo Veinte.
Capitulo Veintiuno.
Capitulo Veintidós.
Capitulo Veintitrés.
Capitulo Veinticuatro.
Capitulo Veintiséis.
Capitulo Veintisiete.
Capitulo Veintiocho.
Capitulo Veintinueve.
Capitulo Treinta.
Capitulo Treinta y uno
Capitulo Treinta y Dos
Capitulo Treinta y Tres
Capitulo Treinta y Cuatro
Capitulo Treinta y Cinco
Epílogo.
Tercera Parte.
Tercera Parte Ya Disponible

Capitulo Veinticinco.

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By G27GD96

Capitulo 25.

- Alicia Margaret- nombró la voz de un hombre a través de las columnas del antro, la chica que estaba delante de mí giró su cara hacia mí y sonrió levemente, guiñó un ojo y desapareció en el humo donde estaba una especie de escenario, solo lograba ver eso y la cantidad de luces y focos, era como un espectáculo, como si de un desfile de chicas se tratara- Rusa, veinte años, no virgen pero reservada, apasionada, juguetona- comenzó a informar el hombre, quizás ella no era así ni lo pensaba ser en su vida pero supongo que la mentira es lo que vale si querían conseguir dinero aquí dentro.

Después de un rato, unos minutos la despidieron con aplausos y silbos, no sabía que tendrías que hacer.

- Rose Black- dijo esa voz, mi respiración se cortó cuando escuché mi nombre, era mi hora, ahora ya no había vuelta atrás y seré un objeto más para esos cochinos de los hombres.

Marcel, el chico que también me pretende ayudar se acercó a mí y me susurró lo que debía hacer, un espectáculo, tenía que hacer algo sensual con lo que ganarme a uno de los socios del antro, pero había alguien concreto con el que tendría que evitar irme, y esa persona es uno de los camellos más importantes, es amigo de Lisle y eso significaría que ya habrán hablado sobre mí, lo que es más peligroso no solo para mí sino que si querían intentar sacarme de ahí, él sería un juego difícil de deshacerme, además de que no solo me utilizaría como una de sus prostitutas sino que también me querrá para otros trabajos, ya que sabe quién soy y qué sé hacer.

Una prisionera más.

Respiré hondo y miré a la chica que anteriormente habían pegado por mi culpa, le sonreí para tranquilizarla y me quitaron las esposas, tenía que hacerlo bien, cualquier movimiento en falso y estaría muerta así que: allá vamos.

Comenzó a sonar Bad Romance de Lady Gaga, como si supieran que iba a hacer esto. Salí al escenario, mis tacones altos con plataforma, hacían que mis piernas se vieran más largas y apetecibles, me puse en el centro del escenario y todos empezaron a aplaudir, todos los hombres tenían en sus manos una copa o vasos con alcohol, supongo, ordenadores en sus mesas con los que poder empezar su subasta.

Comencé a quitar mi bata con sensualidad, giré mi cuerpo para que vieran mi melena lacia y larga que tapaba parte de mi espalda, dejando ver poco a poco mi tanga negra, muchos silbaron, otros aplaudieron, giré mi cuerpo y comencé a caminar con sensualidad por la pequeña pasarela, me acerqué a una barra con brillantina, la cual estaba iluminada por luces de neón en una tonalidad rosada, que cambiaba de colores según avanzaba la música, enrollé mis piernas en esta y empecé a girar en esta, mis manos agarraban con fuerza la barra fría, mis brazos se enrollaban al igual que mis piernas ahora sueltas en esta, las abrí como un triángulo tocando ahora el suelo con mis tacones, mi vientre se movía como si fuera una serpiente, mientras que revolvía mi pelo tapando mi cara. Giré mi cuerpo en sí mismo dos veces hasta quedar enfrente de la barra de nuevo, me apoyé en ella y coloqué una de mis piernas en esta, volviéndola a enrollar, giré sobre esta hasta quedar frente a uno de los socios para que viera mi parte trasera, volví abrir mis piernas y lo miré con sensualidad, él mordió su labio al igual que hice yo, tenía que ganármelos, comencé a caminar por la pasarela una vez que iba a acabar la canción y arranqué mi sostén para quedar totalmente expuesta a ellos.

Las luces se iban apagando mientras que yo seguía ahí mirándolos cómo me apreciaban y me comían con sus miradas, este es el precio que debo de aceptar por querer ser la heredera, el precio por el que debo pagar si quería sobrevivir, nunca me había expuesto ante nadie y hoy lo había hecho no solo delante de cuatro mujeres sino de más de veinte hombres.

Una vez que me despidieron con sus aplausos y esa voz que sonaba a través de las columnas que me ordenó a salir del escenario para dejar entrar a la siguiente chica, salí de allí mientras intentaba taparme con la bata ya sin sostén que me pudiera tapar.

Me reencontré con Marcel que me felicitó por mi actuación y me entregaba otro sostén que había conseguido para que no estuviera tan expuesta. Me llevó hasta una de las salidas del antro para entrar a otra habitación donde te veían de nuevo expuesta, sin bata alguna, separadas cada una de las chicas, eran como jaulas solo que de cristal, el cual dejaban que te vieran cada uno de esos socios para votar por ti.

Cada uno pasaba, se paraban a mirarte como si fueras un plato de comida y ellos ratas roñosas, muertas de hambre, me fijé en muchas de las chicas, unas cohibidas, su timidez las echaban para atrás en esto, no posaban como las otras, sus ojos estaban tristes, sus cuerpos estaban tensos, no actuaban como lo tenías que hacer, pero yo tenía la opción de poder irme de esto sin embargo ellas, ellas sus destinos o es morir, o ser prostitutas el resto de su juventud, porque he leído muchos de los artículos que han puesto sobre el tráfico de personas, y si no haces bien tu trabajo o simplemente tu belleza se ha ido a pique, te suelen matar o dejar sola por ahí, sin agua, sin comida, hasta que la muerte no te perdona.

Las luces comenzaron a cesar, parpadeaban como si fuera un corto circuito, el miedo me comenzó a invadir, estaba sola, no veía a Marcel, tampoco a María y mucho menos "tú", la rubia esa.

No tenía que haber confiado en ellos, me mintieron, me dijeron que me protegerían y no lo están haciendo.

Las chicas comenzaban a gritar de espanto, pero yo callada, asustada intentaba comprender qué pasaba, por qué sucedía esto, quizás eran mi padres, quizás era Keller, quizás son mi familia que me consiguieron encontrar y están intentando sacar de aquí, sí será eso.

Los cristales empezaban a temblar como si fuera esto un terremoto, será mi imaginación, seguro, me estaré volviendo loca o algo , esto es imposible. Pero miré a mi alrededor y los hombres corrían con los guardias escoltándolos, las chicas seguían gritándo, esto no tenía buena pinta.

Quité mis tacones y le comencé a dar con ellos al cristal para poder salir de ahí pero era resistente, cogí carrerilla y me lancé contra este pero nada

¡Mierda!.

Comencé a sollozar, este es mi fin, no volveré a ver a mi familia, no volveré a ver la sonrisa de mi padre, no oiré la risa y los consejos de mi madre, no podré volver a dormir y cantar con Heather, no volveré a besar los labios de Keller, no podré decirle a cada uno de ellos cuánto les quiero y no podré confesarle a Keller cuánto lo amo. No veré de nuevo las bromas y los entrenamientos duros de mis tíos los gemelos, no veré a sus parejas, no veré a la tía Fernanda ni a sus hijos, tampoco a la tía Sandra, no volveré a ver a nadie y jamás me encontrarán porque ni yo misma sé donde se ubica este sitio.

Cuando pensé que todo estaba acabado y que mi muerte estaba asegurada oí varios disparos detrás de mí, giré mi cabeza y vi a Marcel disparando el cristal, una, dos, tres, cuatro, cinco, las grietas eran mayores así que aprovechó y se lanzó contra este hasta quebrarlo en mil pedazos, los cuales llegaron a mí pero no me dañaron o por lo menos algo importante.

- ¡Corre Rose!- gritaba Marcel.

Me levantó del suelo y me cargó hasta poder encontrar una salida, pero comenzamos a oír disparos y más disparos esto era una guerra mundial.

Él corría con todas sus fuerzas, me protegía, giré mi cabeza y vi cómo varios chicos hacían lo mismo con las chicas que estaban conmigo, supongo que esto era su trabajo, supongo que esto les ordenaron y no es porque ellos quisieran, no era porque les importáramos en absoluto sino porque los obligaban, y esto no lo quería. Él tropezó con algo que había en el suelo y caímos haciendo que mi cuerpo callera encima de él, me intenté apartar lo más rápido posible, él gruñía del dolor y vi como su costado comenzaba a sangrar,  calló sobre uno de los cristales, se cortó, pero la herida no paraba de sangrar y eso no era buena señal.

-¡vete Rose!, ¡vete!- negué con la cabeza- ¡que te vayas joder!, ¡tengo que protegerte!,¡ corre!- gritó.

Volví a negarme y me acerqué a él, cogí su pistola la cual estaba en el suelo y lo ayudé a levantarse.

-No permitiré que te mueras aquí, y menos así- gruñí ya que su cuerpo pesaba.

-Tienes que ir con ella- fruncí el ceño- con Angi, tienes que ir con ella, ella te sacará- señaló una puerta negra, supongo que será una salida, así que me acerqué con él hasta allí, pero era una habitación más, solo que esta estaba iluminada.- Yo estaré bien Rose- dijo balbuceando- tienes que irte- su voz era más y más bajita, ronca, su piel se comenzaba a poner más blanca.- ¡vete!, y saluda a Kian de mi parte- murmuró antes de que se desmayara.

¿Kian?, ¿qué coño tiene que ver Kian con todo esto.. ¿Y si ellos son de la mafia del padre de Kian también?, ¿y si esto lo tenían planeado desde hace tiempo?, mierda, estoy confundida.

- Volveré a por ti Marcel, gracias- susurré y besé su frente, estaba pálido pero aún seguía cálido, lo que significaba que podía sobrevivir, pero había un plan, el cual tenía que cumplir si quería salvar no solo a mí sino a estas personas que me están intentado ayudar.

Salí de esa habitación y empecé a correr por los pasillos, al igual que hacían las demás personas, tenía que haber una salida, tenía que haber un lugar dónde poder esconderme, escapar, algo.

Me fijé que dos hombres de negro se iban por otra dirección, sin embargo otras se iban hacia la izquierda, si esos hombre van por ahí significaba que había una salida, pero me podrían coger y eso si que no es buena señal, así que mejor me iré con los otros.

Corrí con todas mis fuerzas, las personas me empujaban, me hacían tropezar pero si caía me podrían aplastar.

Maldito destino.

Una mano agarró con fuerza mi brazo y jaló de él haciendo que me separara del grupo de personas, grité lo que más pude pero me taparon la boca con una mano, hasta que olí algo como el alcohol y todo se volvió borroso.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

* P.O.V: Keller Santandreu Mency*

Pi, pi, pi... Solo se escuchaba ese sonido en la gran habitación, las ambulancias entraban y salían, los enfermeros acompañaban a los médicos corriendo por los pasillos, los carritos con las herramientas necesarias eran arrastrados por estos, los llantos, gritos de dolor...

Todo estaba planeado, todo era una trampa, todo lo tenían calculado y nosotros no razonamos y pensamos en ello, solo actuamos, pero ¿qué se hace cuando estás desesperado de esa forma?.

Salté de la camilla donde estaba y me dirigí a la puerta de salida, nadie se daba cuenta de que me iba, pero estaban ocupados ayudando a los nuestros que estaban muchos heridos con heridas leves, otros quemaduras, y otros sanos pero que debían ser atenidos por seguridad.

Esa mafia sabían que iríamos hacia ese lugar, un edificio nuevo, moderno pero ahora destruido por una bomba, quemado, destrozado, derrumbado, pero lo peor es que a pesar de nosotros salir de ahí heridos o no, también resultaron heridas y perjudicadas la gente que paseaba, o hacía su vida cotidiana por la calle y que pasaban justo por ahí en el momento de la explosión.

Dianthe agarraba la mano de su esposo Cristian, el cual tiene quemaduras leves en su espalda, todo por conseguir ayudar y que no tuviera ni un rasguño su mujer, ella tiene leves cortes por la explosión, yo recibí quemaduras leves en mis hombros y espalda para poderlos proteger, pero no fue nada grave.

Ahora era el momento de acabar con esto.

No tenemos pistas, no tenemos rastro de Rose pero algo, algo se les tuvieron que pasar y eso es lo que tenemos que averiguar.

Mi teléfono comenzó a sonar, número desconocido, quizás eran los esa mafia, quizás no, pero ya casi no había esperanza:

-Keller..- dijo con la voz agitada Kian. Fruncí el ceño, ¿para qué me quería?.

- ¿Qué?- dije secamente.

- Cre- creo que sé dónde la tienen- dijo con la voz entrecortada.

Mi respiración se paró por un segundo, mis ojos se abrieron como platos, cómo, por qué, millones de preguntas me venían a la mente, pero él sabía algo, algo que yo no y si él tenía un pista, una prueba, podría volver a recuperarla.

-¡¿Dónde!?, ¡dímelo Kian!- gruñí furioso.

- Tienen que volver a Estados Unidos, ahí no tenéis protección, pero sobretodo solo podemos ir las personas que yo te diga, no se fían- fruncí de nuevo el ceño, aunque él no pudiera verme- tienen que volver ¡ya!.

- Nos atacaron Kian, pusieron una bomba en el lugar indicado, hay heridos, no todos estarán.

- Pues ven tú solo, que nadie lo sepa, que nadie te vea, solo lo sabes tú- miré al fondo del pasillo para observar a Cristian y Dianthe, Zack y Matt conversando cómo solo ellos saben, ignorar los problemas y vivir el presente, todos estaban preocupados, desesperados por encontrar a Rose y tenerla sana y salva con ellos, al igual que yo, pero no podía permitir que ellos se dañaran más, no podía permitir que sus heridas curen más lento y estén en peligro, son mi familia y no quiero perderlos, no ahora.- ¡Keller no hay tiempo!- gruñó Kian. Suspiré y asentí con la cabeza aunque no me pudiera ver.

-De acuerdo- asentí, y creo que me arrepentiré de decir esto pero...- necesito tu ayuda Kian, tienes que ayudarme si quieres la mía- oí una su risa a través del teléfono cosa que también me hiso gracia a mí, pidiendo ayuda al ex - novio de mi Rose, encima enemigo de mi familia, irónico, pero él sabe lo importante que es Rose para todos, además sé que sigue enamorado de ella y eso no puedo impedirlo, bueno, quizás si le arranco el corazón.. no, no soy tan cruel.

- Ya te tengo un billete para volver a Estados Unidos, te esperaré en el aeropuerto de California, allí cogeremos un vuelo hasta el sitio indicado, no quiero decirlo por móvil no vayan a descubrir nada, esta conversación no se volverá a repetir ni me llames a este teléfono- asentí de nuevo- nos veremos en California Keller.

Me acerqué a Dianthe la cual estaba en la máquina expendedora para coger un café, Cristian seguía sentado mirando su teléfono, mientras que los demás estaban a lo suyo. Toqué su hombro haciendo que esta se virara para poder hablar con ella.

- Dianthe- ella sonrió ampliamente como siempre hace, es lo que más me gusta de esta mujer, que siempre sonríe a pesar de los problemas en los que esté, tiene esperanza, fe, todo lo que muchas personas no tiene.- yo-yo..

- Keller, ¿cuántas veces te tengo que decir que me llames mamá y no Dianthe?- comenzó a reír, al igual que yo.

- Yo, voy a salir un poco a despejarme- ella asintió- no me esperen para comer y que se cuiden por favor, cuídense- ella frunció el ceño.

- Keller, estate tranquilo cariño- cogió mi mano- si pasa algo, te llamamos ¿vale?- asentí con la cabeza- ahora ve a despejarte, lo necesitas hijo. Se lo diré a tu padre, te quiero- besó mi mejilla y me dejó ir.

Comencé a andar pero me detuve en seco, ¿y si es la última vez que los veo?. Giré mi cabeza levemente y grité por su nombre.

-Dianthe- ella giró su cuerpo sobre sus talones con el ceño fruncido- yo también- ella sonrió ampliamente- mamá.

Comencé a correr por los pasillos. Ya era hora de que Rose volviera conmigo, con su familia, con sus amigos...

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G27GD96

Gla

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