- ¡Realmente ella está aquí!
Takahashi y sus amgos espiaban detrás de los arbustos, sus rostros contorsionados de picardía, y pequeñas motas de luz naranja atravesando las hojas, callendo en sus mejillas.
Un ambiente casi romántico envolvia la escena, lo cuaml, en efecto era hasta incluso inconveniente. Takahashi quizo vengar su gorinejo qué el profesor Matsusaki le había confiscado, y creo una carta de amor falsa por parte de una "alumna secreta". Pero no se esperaba que realmente apareciera.
- Espera... ¿conseguiste una "admiradora secreta"? - Dijo uno de ellos, haciendo un gesto de comillas con los dedos.
- No...
- «Qué molestia. - Pensó Saiki. - justo ahora deben estar pasando "Guerreros saludables", y mírame aquí, parado frente a este hombre de 50, y sin embargo, soltero».
Una brisa movió un poco las hojas de los árboles, y el corto pelo se Kuriko, que comenzaba a verse algo anaranjado gracias a la luz del atardecer. Quizás hasta Dios quería ver el desenlace de esta historia.
- Oh, con que eres tú. - empezó, su voz sonando dulce, pero sin abandonar ese tono autoritario. - Es extraño, jamás te he visto en la escuela... en fin, solo he estado esperándote para decirte que tu amor no puede ser respondido.
- «Y además, me está rechazando. Qué bien. Supongo que ya saben que tipo de persona es.»
Con telequinesis, Kusuko agitó las hojas de los arbustos, delatando a los estudiantes.
- ¡Hey! ¿Quién está ahí? Deben de estar todos en sus casas.
- ¡PROFE MATSUZAKI, LO SENTIMOS MUCHO, YA NOS VAMOS! - Los niños salieron disparados de los arbustos.
- Takahashi, espera. - Extiende su mano, y de su bolsillo saca el juguete. - Me costó volver a cocerlo, lamento haberlo roto...
- ¡Mi gorinejo! - Lo toma entre sus manos, eufórico y agradecido. - Gracias señor Matsuzaki.
Para este punto, Kusuko ya se había retirado y escondido detrás de una pared, viendo como los demás se retiraban.
-«Qué chica tan linda...»
-«¡Tengo que encontrar su nombre! De donde rayos la consiguió Takahashi...»
-«¿De donde la saqué?»
Kusuko soltó un suspiro cansado. Deslizando su cuerpo en la pared, pero sin llegar a tocar el suelo.
-«Al fin... creo que todavía no ha terminado el maratón Shōnen.»
Cerró sus ojos y respiró profundo, concentrándose, como lo hacía todas las veces en las que se transformaba. Y lo intentó.
-«...Espera, ¿qué?»
Y lo intentó otra vez.
- ... Qué molestia.
Hola!
Este es un pequeño fragmento del One-shot que estoy haciendo ahora. Subiré otras partes después, para volver a empezar a subir!
Lamento que sea tan corto, ya llegará la siguiente parte (está en proceso) ;)