The Nightmare © [EDITANDO]

By FloorCarriazo186

313 0 0

Vivo repleta de oscuridad. Solo siento mis dedos temblar ante el temor. Desde que lo conocí a él, a Matthew H... More

Sinópsis
Capítulo uno
Capítulo dos
Capítulo tres
Capítulo cuatro
Capítulo cinco
Capítulo seis
Capítulo siete
Capítulo nueve
Capítulo diez

Capítulo ocho

16 0 0
By FloorCarriazo186


Me levanto de a poco, para poder erguirme lo suficiente sin hacerme mayor daño.

Me saco la larga camiseta que llevo puesta para dejar al descubierto la gran herida a lo largo de mi espalda.

Me agarro de las paredes haciendo el mayor de mis esfuerzos para simplemente cruzar la puerta y entrar a la habitación del baño.

Me giro lentamente para tener un mejor campo de visión de la cortadura y así poder a comenzar a desinfectarla.

***

Luego de varios minutos intentando curarme -para al final conseguirlo-, agarro la gasa para rodear mi torso, cubriendo el tajo de mi espalda.

Al terminar aquella acción voy hacia la sala de living para mirar en qué condiciones ha terminado después del incidente.

El sofá... mi sofá se encuentra manchado, de... ¿sangre?

Me acerco, para finalmente asegurarme de que se trata de aquella sustancia sin duda.

Intento tocar una de las manchas rojas, cuando una respiración en mi nuca me lo impide.

Unas manos húmedas comienzan a manosear mis pechos.

Me toca, y no puedo evitarlo. Mis brazos se encuentran paralizados a los lados de mi cuerpo.

Sus manos tocan cada rincón de la piel de mi torso al descubierto.

De a poco traza líneas con un único dedo, haciéndome sentir que cada camino que dibuja, son senderos oscuros, sin fin. Me siento caer en el vacío con cada contacto que hace su cuerpo con el mío, transmitiéndome oscuridad y temor por todas partes que soy capaz de sentir.

Las sensaciones que jamás creí volver a sentir, aparecen otra vez. Aquí y ahora.

¿Cuándo acabara todo esto, de una vez?

Me siento completamente agotada, mis energías son donadas a aquel ser que tan grato se le hace verme débil a sus pies. Mi mente se queda en blanco, desorbitándome del tiempo y lugar en el que me encuentro.

Duros y dolorosos pellizcos comienzan a ser efectuados sobre mi cuerpo. Por todos lados, sin dejar ningún lugar libre de ellos.

Agujas, miles de ellas incrustándose en mí, para jamás ser sacadas.

Acerco mis manos hacia la separación de mi boca y nariz, cuando siento un líquido fluir por la zona.

Lentamente coloco uno de mis dedos en aquel lugar, para luego alejarlo y verificar que sangre comienza a salir de mi nariz.

Mis oídos no escuchan más que la sonora y entrecortada respiración que aún hay presente detrás de mí.

Empiezo a manifestar movimientos en cuanto aquellas asquerosas manos despojan mi cuerpo.

Cierro los ojos y suspiro, en señal de alivio.

Al abrir mis ojos, estos se encuentran con el gran sofá color crema que minutos atrás se encontraba manchado, el cual ahora no tienen siquiera una salpicada de sangre.

Me despojo de aquellos pensamientos, cuando un solo recuerdo ocupa el primer plano de mi mente.

Sus manos... tocándome hace unos minutos. Volvieron a estar sobre mí. Por todos lados...

Comienzo a sollozar y por un momento me olvido del intenso dolor de mi espalda y me saco la ropa de forma apresurada, como si aquello me quemara.

Me siento sucia. Me siento completamente asquerosa cada vez que recuerdo lo que sucedió hace un instante.

Avientos las prendas hacia el sillón, para salir rápidamente encaminada al baño para asearme.

Termino de ducharme luego de unos largos y placenteros minutos, para luego cubrirme otra vez con la gasa en mi torso.

Y después de mucho tiempo, me siento cómoda conmigo misma.

Me recuesto en mi cama y me envuelvo en las sabanas de mi colchón.

Mi despertador suena a las seis de la madrugada en punto.

Luego de hacer mis quehaceres salgo encaminada hacia mi Universidad.

***

Luego de unas largas horas sin descanso la campana para dar la bienvenida a nuestro ansiado receso hace su sonido.

Camino hasta encontrarme con Cassidy y Jaxon debajo de un árbol.

Cuando sus ojos se posan en mí, mis dos mejores amigos corren hacia mí.

Y lo primero que recibo es una bofetada de Cassidy. Vaya comienzo de semana.

- ¿Me quieres decir donde cojones has estado, Alexa Pfaffen? -espeta furiosa.

-Te lo diré, Cassidy. Solo cálmate, mujer.

-Tenemos una larga tarde, señoritas. -dice Jaxon, mientras vuelve a recostarse bajo la sombra del árbol.

***

Luego de unos intensos minutos escuchando cada sermón de estos energúmenos, me libero de ellos y salgo para montarme en mi coche, directa hacia mi hogar.

Me subo y coloco la llave del auto para hacerlo funcionar, y en un santiamén estoy en camino al departamento.

Luego de unas cuantas cuadras, el semáforo se pone en rojo y de a poco voy frenando hasta quedarme completamente parada.

Miro por el espejo retrovisor. Para encontrarme con aquellos ojos oscuros que provocan que mi mundo comience a temblar.

Nota mi miedo y sonríe. Aquella sonrisa que solía tener cuando obtenía lo que quería.

Una de sus manos hace contacto con mi rodilla y poco a poco va subiendo hasta toparse con mi feminidad.

La acaricia suavemente. Y yo solo soy capaz de ahogar mis plegarias para que se detenga, pero me encuentro silenciada por el temor y mis lágrimas reflejan mi miedo.

Solo quiero que pare.

***

Carolina del Norte, 10 de septiembre de 2015.

Jueves, 18:00 P.M.

Han pasado meses desde que he sentido el último contacto con Matthew. Luego de su escandalosa aparición en mi coche, no he sido capaz de volverlo a sentir junto a mí o cerca de donde me encuentre simplemente desapareció.

Desde aquel día en el bosque en donde encontré enterrada a Annie, asesinada por sus asquerosas manos, aquellas manos que me tocaron sin control, sin piedad y hasta hace meses lo han hecho. Aquellas manos rodeando mi cuerpo, haciendo contacto con mi piel sin mis consentimientos. Sin mi permiso.

Y llegamos al día de hoy, 10 de septiembre. Cuando descubrí lo que le había sucedido a Annie, luego de la autopsia decidí que haría cada diez de cada mes a visitarla al cementerio.

Cuando llego allí suelo contarle lo sola que se siente la casa sin su compañía. Lo desolada y sin emociones que se encuentra mi departamento al no verla correr o reír con aquella risa que era como música para mis oídos.

Si dijera que la echo de menos, estaría mintiéndome, no es solo extrañarla, es más que eso, es mucho más.

Aquella niña que hoy en día se encuentra dentro de un cajón de madera. Sola. Fría. Y sin movimiento alguno.

Verla me hace llorar, sentir que jamás volveré a verla en su anterior estado físico me inunda de pena.

El invierno se acercó y consigo uno de los peores resfriados que he pescado en mis veinte años de edad.

Un mes que no iré a ver a Annie. Espero no enfadarla simplemente quiero verla, pero no puedo salir de este lugar.

***

Sábado, 10 de octubre de 2015.

No he ido en este mes a visitar a Annie, pero sinceramente no me dan los tiempos, espero que no se moleste. En estos días he empezado con un malestar y no me permite salir de mi hogar asique he preferido quedarme unos días en casa.

Aun no puedo recuperarme de este resfriado y el hecho de no visitar a Annie me está matando, creo que nada pasara por dejar de ir a verla., ¿Qué podría hacer? Duele aceptar la realidad, pero se ha ido. No está conmigo, estos metros bajo tierra. Está muerta, tanto para mí como para el resto del mundo.

El aire comienza a sentirse tenso, la luz del living empieza a consumirse, y ni siquiera hay rastros de una posible tormenta fuera.

Poco a poco mis ojos comienzan a cerrarse, pero me impide poder conciliar el sueño. Hace frio. Mi cuerpo tiembla del frio que recorre cada parte de mi ser. Y de pronto... de pronto, algo comienza a sonar, el teléfono. ¿Otra vez? Creí que esto ya había terminado.

Comienzo a temblar y esta vez no es simplemente por el frio sino también del miedo que comienza a hacerse presente en mi hogar.

Suena una... dos veces y tres veces, cuando está a punto de sonar una cuarta vez, logro agarrar el teléfono local y poder atender antes de que este cuelgue.

- ¿Hola? -Digo, siendo consciente de que mi voz ha temblado. - ¿Quién es?

Nadie responde luego de varios minutos cuando empiezo a creer que ha sido una jodida broma. Pero estoy segura que jamás harían algo así.

- ¿Vendrás a verme? ¿O es que ya no me quieres? -me responde.

Me da un vuelco al corazón cuando reconozco su dulce voz... Annie... mi pequeña Annie. Ella... no, puede estar pasando esto... es imposible.

Simplemente cuelgo el teléfono para dar finalizada la llamada.

Y me arrastro junto a la pared hasta quedar sentada en el suelo y así rodear mis brazos junto a mis rodillas.

Miles de recuerdos de nosotras juntas cuando éramos niñas comienzan a hacer presencia y las lágrimas fluyen sin control por ambas mejillas de mi rostro.

Continue Reading

You'll Also Like

59.4K 2.1K 74
Falso y pérfido eran sinónimos de mi nombre. De todos los papeles que pude protagonizar, era dueña del único que todo el mundo en mi situación, recha...
106K 9.5K 66
Todo en mi vida era perfecto; una buena salud, un buen trabajo, y se podría decir que, era la mujer más afortunada en el amor. Pero nadie me había di...
4.3K 1.6K 102
Ella tenía una vida casi perfecta, con sueños a cumplir y cuando todo parecía que se estaba encaminado para bien...por acontecimientos muy desafortun...
32.4K 1.8K 26
Yo pensaba que nunca me iba a enamorar, pensaba que no encontraría a nadie en el mundo que me hiciera sentir algo, pero después la conocí a ella, tan...
Wattpad App - Unlock exclusive features